viernes, 28 de marzo de 2014

ERRANTES... EN «LA LECHERÍA»







En el mes de diciembre de 2008, demolieron el asentamiento conocido como “La Lechería”, ubicado entre las estaciones de "Villa del Parque" y "La Paternal" del ferrocarril San Martín. Allí, vivían más de 250 familias. El edificio, que antiguamente era una lechería, había quebrado en la década del 70, y a partir de 1981, comenzó a ser ocupado por familias procedentes de diferentes provincias del país, especialmente de Santiago del Estero, Salta y Misiones. Más recientemente, también habían llegado familias de países vecinos. Durante 27 años, estas familias vivieron hacinadas en un lugar que carecía absolutamente de todo.

La Lechería” era una antigua fábrica que cerró a fines de la década del ’70, ubicada en Caracas 2787/91/97 en el barrio de Villa del Parque. Durante la década del 80 se formó una cooperativa de lecheros con los trabajadores de dicha fábrica. La cooperativa quebró y las familias se vieron obligadas a instalarse en ella para poder tener un techo donde poder vivir. La población fue creciendo y no solo se ocupó cada rincón en el interior de la fábrica sino que creció para arriba, en muy frágiles condiciones edilicias e inhumanas condiciones de salubridad, y se extendió al costado de las vías del Ferrocarril San Martín. Las condiciones de hacinamiento empeoraban con un sistema cloacal colapsado, instalaciones eléctricas precarias, riesgo de derrumbe y continuos accidentes por la proximidad a las vías del tren.



Recordemos el Violento ENFRENTAMIENTO en MATADEROS entre VECINOS y exVILLEROS dueños de un terreno, porque el racismo, la discriminación xenofóbica no les permite a los pobres "Ni el derecho a la propiedad privada".











ERRANTES... Directores: Lisandro González Ursi y Diego Carabelli.








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jueves, 27 de marzo de 2014

DÍA MUNDIAL DEL TEATRO






El Teatro Nacional Cervantes es, en 2014 nuevamente, la sede para la celebración en Buenos Aires del Día Mundial del Teatro. El acto se realizará a partir de las 20 horas en la Sala María Guerrero, con entrada libre y gratuita. También como es habitual, el festejo que tiene el madrinazgo de China Zorrilla, reunirá a prestigiosos teatristas.

Primero, la Sociedad General de Autores de la Argentina, la Asociación Argentina de Actores, el Teatro Nacional Cervantes y el Centro Argentino del Instituto Internacional del Teatro/Unesco presentarán "Avances del Teatro Argentino y su Actualidad", con una lectura del mensaje nacional a cargo de la dramaturga Patricia Zangaro. En tanto Pepe Soriano (presidente del Centro Argentino del Instituto Internacional del Teatro) leerá el mensaje internacional que este año escribió el dramaturgo y director sudafricano Brett Bailey.

El público será recibido en el foyer del Cervantes por Claudio Gallardou y Tony Lestingi de La Banda de la Risa, y durante la ceremonia tendrá oportunidad de disfrutar una selección de momentos de cuatro espectáculos.

Luego se presentará Tierra del fuego de Mario Diament con dirección de Daniel Marcove y un elenco integrado por Alejandra Darín y Miguel Jordán, junto a Carlo Argento, Ricardo Merkin, Juan Carlos Ricci y Elena Petraglia.

Después, Julia Calvo, Jorge Suárez, Néstor Caniglia y el pianista Diego Vila interpretarán fragmentos de la premiada Manzi, la vida en orsai, dirigida por Gambartes y Vila.

A continuación de la lectura del mensaje internacional se presentarán Para mí sos hermosa de Paula Ransenberg, con dirección de Marcelo Nacci, y Venimos de muy lejos por el Grupo Catalinas al Sur que dirigen Adhemar Bianchi y Stella Giaquinto.

Como cada año, esta celebración en el Teatro Nacional Cervantes será una fiesta con destacados artistas representantes de los distintos rubros teatrales y el público, impulsado por el director, investigador y profesor Francisco Javier, autor de la idea y director del acto. La coordinación técnica es de Carlos Di Pasquo, la coordinación ejecutiva es de Damián Rovner y la producción y presentación están a cargo de la periodista e investigadora teatral Ana Seoane.







«El Día Mundial del Teatro fue creado en 1961 por el Instituto Internacional del Teatro (ITI). Se celebra anualmente el 27 de marzo por los Centros ITI y la comunidad teatral internacional. Varios eventos teatrales nacionales e internacionales son organizados para conmemorar esta ocasión. Uno de los más importantes es la circulación del Mensaje Internacional del Día Mundial del Teatro a través del cual, por invitación del ITI, una figura de talla mundial comparte sus reflexiones sobre el tema del Teatro y una Cultura de Paz. El primer Mensaje Internacional del Día Mundial del Teatro fue escrito por Jean Cocteau (Francia) en 1962.

»Primero fue en Helsinki, y luego en Viena, en el 9º Congreso Mundial del ITI en junio de 1961 que el Presidente Arvi Kivimaa propuso en nombre del Centro Finlandés del Instituto Internacional de Teatro que un Día Mundial del Teatro sea instituido. La propuesta, respaldada por los centros escandinavos, se realizó por aclamación.

»Desde entonces, cada año el 27 de marzo (fecha de la apertura de 1962 del "Teatro de las Naciones" temporada en París), el Día Mundial del Teatro se celebra en muchas y variadas formas por los Centros Nacionales del ITI de los cuales en la actualidad hay casi 100 en todo el mundo.

»Cada año, una figura sobresaliente en el teatro o una persona excepcional en corazón y espíritu de otro campo, es invitada a compartir sus reflexiones sobre el teatro y la armonía internacional. Lo que se conoce como el Mensaje Internacional se traduce en más de 20 idiomas, leído por decenas de miles de espectadores antes de las presentaciones en teatros de todo el mundo e impreso en cientos de diarios. Colegas en el ámbito audiovisual dan una mano fraternal, más de cien estaciones de radio y televisión que transmiten el Mensaje a los oyentes en todos los rincones de los cinco continentes».



2014: Bandera de Sudáfrica Brett Bailey




Donde quiera que haya sociedad humana, el irreprimible Espíritu de la Representación se manifiesta.

Bajo los árboles de pequeñas aldeas y sobre sofisticados escenarios en grandes metrópolis; en salones de actos de colegios y en campos y en templos; en suburbios, en plazas públicas, en centros cívicos y en los subsuelos de las ciudades, la gente se reúne en comunión en torno a los efímeros mundos teatrales que creamos para expresar nuestra complejidad humana, nuestra diversidad, nuestra vulnerabilidad, en carne y hueso, aliento y voz.

Nos reunimos para llorar y para recordar; para reír y contemplar; para aprender, afirmar e imaginar. Para maravillarnos ante la destreza técnica, y para encarnar dioses. Para dejarnos sin respiración ante nuestra capacidad de belleza, compasión y monstruosidad. Vamos para llenarnos de energía y poder. Para celebrar la riqueza de nuestras diferentes culturas, y para hacer desaparecer las barreras que nos dividen.

Donde quiera que haya sociedad humana, el irreprimible Espíritu de la Representación se manifiesta. Nacido de la comunidad, lleva puestas las máscaras y vestimentas de nuestras distintas tradiciones. Utiliza nuestras lenguas, ritmos y gestos, y abre un espacio entre nosotros.

Y nosotros, los artistas que trabajamos con este antiguo espíritu, nos sentimos impulsados a canalizarlo a través de nuestros corazones, nuestras ideas y nuestros cuerpos para revelar nuestras realidades en toda su cotidianeidad y su rutilante misterio.

Pero en esta época en la que tantos millones de personas luchan por sobrevivir, sufren bajo regímenes opresivos y el capitalismo depredador, huyen del conflicto y la escasez; en la que nuestra privacidad es invadida por servicios secretos y nuestras palabras censuradas por gobiernos intrusivos; en la que se aniquilan los bosques, se exterminan especies y se envenenan los océanos: ¿Qué nos sentimos impulsados a revelar?

En este mundo de poder desigual, en el que distintos órdenes hegemónicos intentan convencernos de que una nación, una raza, un género, una preferencia sexual, una religión, una ideología, un marco cultural es superior al resto, ¿se puede realmente defender la idea de que las artes deberían apartarse de las agendas sociales?

Nosotros, los artistas de escenarios y ágoras, ¿nos conformamos con las demandas asépticas del mercado, o utilizamos el poder que tenemos: para abrir un espacio en los corazones y las mentes de la sociedad, para reunir gente a nuestro alrededor, para inspirar, maravillar e informar, y para crear un mundo de esperanza y colaboración sincera?


Mensaje de Brett Bailey 
para el Día Mundial del teatro 2014















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domingo, 23 de marzo de 2014

TEATRO EN LA CÁRCEL







Entrevista a María Dutil, directora del Proyecto Cultural Teatral DutilCruz, en el Servicio Penitenciario Federal. 

“Invito a todos a estos escenarios carcelarios a venir a ver otra realidad, esta realidad que es parte de la sociedad”.

“Su autoestima empezó a elevarse y empezaron a animarse a subir a un escenario”




En principio, nos gustaría que nos cuentes de qué se trata el proyecto y cuándo surgió.

María Dutil: A fines del 2010 surge a partir de una obra de teatro que hacemos con Lito Cruz que se llama “Sueños de milongueros”, una obra de humor, tango y amor que llevamos por todas las penitenciarías de Nación; nosotros trabajamos en las cárceles federales. Llevando esta obra nos dimos cuenta de la necesidad que había de teatro en las cárceles, tanto desde Educación, de la parte de los maestros que nos pidieron otras obras que sirvieran para esto, como de los internos que necesitaban esto, un espacio donde ellos pudieran como salir de esta prisión por dos horas, media, el rato que durara ese encuentro teatral.

Fue así que trajimos, luego de pasear por todas las penitenciarías del país, otras obras de teatro, las veinte obras de Teatro y la Historia que estaban hechas ya en el Consejo de Teatro Independiente de la Provincia de Buenos Aires, que trataban temas desde el punto de vista revisionista de la historia argentina: Belgrano, San Martín, Guido, el éxodo jujeño. Esas obras iban a acompañadas de libros que nos daba la CONABIP, películas que nos daba el INCAA, libros de la Biblioteca Nacional. Los maestros trabajaban con los internos sobre esos temas durante un mes, previo a que llegara la obra, y cuando llegaba la obra ya estaban empapados del tema y el debate posterior era muy rico, muy interesante.

Después de eso, llevamos teatro de humor porque durante el verano los internos no tienen clases, entonces era una época más propensa a los motines, a las peleas, entonces trajimos teatro de humor, trajimos música con Miguel Cantilo, con bandas de rock, de cumbia, trajimos magia de la mano de Damián Guerra, humoristas como Juan Acosta, Emilio Bardi. También trajimos matchs de improvisación, hasta que ellos también empezaron a animarse, ya habían aprendido a ser público, aprendieron diferentes formas de teatro, aprendieron sobre historia argentina, su cabeza empezó a tener información, a poder hablar con la familia, con las hijas, con los hijos, con la esposa: “ah, yo sé lo que pasó en ese momento en la historia argentina, yo sé quién fue Cabral, fue quien salvó a San Martín en la batalla, lo sacó de abajo del caballo”.

¿Cuál fue la reacción de los presos?

MD: Empezaron a saber y a sentirse bien, su autoestima empezó a elevarse, y empezaron a animarse a querer subirse a un escenario, a decir “yo quiero estar en ese lugar, yo quiero actuar”. Y ahí nos pidieron actuar, nos dijeron: te animas a dirigirnos, yo dije: bueno, claro, pero como no podía abarcar todo, porque son dieciséis las penitenciarías solamente de Devoto, Marcos Paz y Ezeiza, con la presencia de madres, de mujeres, de jóvenes adultos, los de tratamientos de drogas, máxima seguridad; bueno, son dieciséis.

Contratamos, entonces, siete directores de diferentes extractos del teatro: teatro comunitario, teatro tradicional, teatro circense, que los dirigía, cada uno con su impronta. Además, cada unidad carcelaria tiene una impronta diferente, como te decía antes. Por ejemplo, en Devoto hay muchos extranjeros: hay muchos colombianos, peruanos, bolivianos que trabajan con nosotros y que son diferentes, no conocen la historia argentina, y sin embargo trabajamos con ellos en el año 2013 preparando obras de los bandidos rurales, que fueron los primeros habitantes que tuvieron las cárceles. Por ejemplo, Hormiga Negra, Mate Cocido, Bairoleto, Juan Moreira –uno de los más conocidos- que era un puntero de Alsina, que cuando ya no le sirvió a la política quedo de lado, pero ya era un delincuente. Entonces, qué hacía ese tipo, ese tipo terminó habitando las cárceles. El Tigre de Quequén, bueno, eran dieciséis bandidos. Y la única mujer: Martina Chapanay. Como no había más mujeres, incorporamos a Juana Azurduy, a la Delfina que no eran bandidas, pero eran aguerridas y las mujeres se sentían mas identificadas con su historia.

¿Cuáles son los planes para este año?

MD: Este año, ya empezado el 2014, en el verano preparamos obras de humor como la que vimos hoy que Corina Busquiazo, que es la directora de esta Unidad y que nos trajo hasta Ezeiza, decidió que estaba bueno que los internos que no tienen a sus mujeres, simplemente la tienen en las visitas, en una carta o en una visita telefónica, las pudieran representar. No desde el lugar de la prostituta –que es muy común cuando el hombre se viste de mujer- sino desde el lugar de la madre, de la trabajadora, de la hermana, de la hija, de la amiga, de la mujer que está en la casa esperando que el marido llegue, que tiene que cuidar a los hijos, que tiene una familia numerosa y tiene que cocinar, es decir desde los derechos de la mujer. Bueno, la obra fue maravillosa, fue emotiva, yo ni podía hablar, me puse a llorar como varios de los que estuvimos acá hoy. Y a todos los invito a estos escenarios carcelarios a venir a ver otra realidad, esta realidad que es parte de la sociedad, es una sociedad en pequeño porque parte de lo que pasa en la sociedad está acá adentro, está en las cárceles.

¿Quiénes forman parte del proyecto?

MD: El proyecto está formado por un equipo en el que está Lito Cruz, que es un poco el coordinador, el proyecto lleva el nombre Dutil-Cruz, porque fuimos él y yo los que lo comenzamos –mi apellido es también parte de este proyecto-; además de nosotros, el equipo está integrado por Joaquín Molinari, que es quien coordina a prácticamente toda la gente que viene, los documentos, las autorizaciones, los elencos, los artistas, los talleristas, los transportes; Federico Echeverri que es nuestro asistente, Iván Varela que es nuestro productor técnico, luces, sonidos, dentro de lo que se puede.






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GUAPAS REACCIONARIAS








Las “guapas” que dan título a Guapas, la última tira de Pol-ka, escrita por Leandro Calderone y Carolina Aguirre, que dirigen Daniel Barone y Lucas Gil, se conocieron 7 años atrás, durante el cierre fraudulento de una financiera en la que todas ellas tenían depositados sus ahorros. La desgracia común disparó esa amistad que dejó fuera a maridos, novios y amantes. Tras la pérdida del dinero y de las quimeras a futuro, las chicas tuvieron que reinventarse por prepotencia de trabajo.

"Hola guapas. Quería decirles que el choque de anoche me hizo muy bien. Hoy me levanté con ganas de dejar de hacerme la boluda. No quiero otro año igual. Otra vez lo mismo. Quiero empezar a hacer lo que quiero. ¿Ustedes no? Mandemos todo al carajo chicas. ¿Qué estamos esperando?", chatea Laura Luna (Isabel Macedo) al día siguiente de haber salido ilesa de un choque, junto a cuatro amigas.

El día que el verdulero se llevó el pedido de choclos harto de cheques rebotadores, Mónica Duarte (Mercedes Morán) supo que su ambición de restaurantera corría peligro… Siete años y una estafa después, trabaja de inspectora municipal y comparte la vivienda y el carácter irascible con su hija Natalia (Mercedes Scápola).

María Emilia Mey García del Río (Carla Peterson) era la típica "rubia tarada", rica y engreída (de las que ven a un morocho y fruncen la nariz), hasta que su fortuna se evaporó y no tuvo más remedio que buscarse un empleo. Acostumbrada a viajar por el mundo, se convirtió en azafata, lo que le permite contrabandear mercancías y seguir sosteniendo el nivel de ostentación al que está acostumbrada. En secreto, mantiene un romance con el piloto Francisco Laprida (Rafael Ferro) y rechaza los favores de Rubén Donofrio (Alberto Ajaka), el "negro bueno", operario de la aerolínea, dispuesto a cualquier cosa con tal de conquistarla (cosa que, previsiblemente, logrará).

Cuando su hija intentaba rendir un final, la mamá de Lorena Giménez (Florencia Bertotti) irrumpió en el Aula Magna de la Facultad de Medicina, para informarle que habían quedado en la ruina. Contrafigura de Mey, no es una novedad que Lorena tenga que dejar a un lado sus aspiraciones, para satisfacer la demanda familiar.

Antes que la víctima de un traspié financiero, Andrea Luna (Araceli González) es la esposa de un abogado (Mauricio Dayub), madre de familia, ama de casa sin oficio ni vocación a la vista, aunque con una inequívoca predisposición a la ingesta de bebidas alcohólicas. Desde el episodio de la financiera, que poco y nada alteró el buen pasar matrimonial, Andrea alimentó una secreta aversión hacia el marido egocéntrico y sobreprotector.

Laura es la hermana menor de Andrea. No hace mucho, se divorció de Pablo (Esteban Lamothe) aunque siguen trabajando juntos en un noticiero de televisión: él como conductor y ella como columnista meteorológica. Antes de la separación, habían intentado sin éxito siete tratamientos de fertilización asistida.

Es, al igual que Mónica, una guapa autocrítica, que no vacila en proclamar a sus amigas que el haber salvado la vida, le dio otra perspectiva. Una segunda oportunidad para barajar y jugar un juego diferente.

No es la primera vez que Pol-ka explora el universo de "lo" femenino. No obstante, después de Locas de amor, Socias, Mujeres de nadie, Amas de casa desesperadas y Para vestir santos, Guapas luce fuera de registro en muchos aspectos. Como si la peripecia de las cinco amigas hubiera quedado olvidada en un cajón o fuera el desecho de alguna de las series mencionadas, ahora, alguien decidió desempolvarla para evocar la crisis de 2001 y, de paso, sentar posición respecto de lo que vino después.

En la ficción, lo que vino después es un grupo de mujeres más insatisfechas y puteadoras que guapas, porque no son o no tienen o les arrebataron lo que querían ser o tener. Mujeres de clase media (media media o media alta) individualistas y desencajadas, que están convencidas de que la paja anida en el ojo ajeno y de que, la última, no fue precisamente una "década ganada".

Desde este punto de vista, Guapas (como antes ocurrió con El Puntero y, de alguna manera, con Farsantes) tributa a la versión desahuciada de la Historia que, cotidianamente, difunde el Grupo Clarín a través de sus medios de prensa, en este caso, con escasa originalidad (las fábulas de los periodistas son bastante más audaces y elaboradas) y una buena dosis de estereotipos de género (mujeres gritonas o boludas o extraviadas; machos alfa o indolentes o misóginos).

Salvo por algunos destellos interpretativos (inexorablemente, protagonizados por Mercedes Morán, Dady Brieva, Isabel Macedo, Mauricio Dayub, Mercedes Scápola o Mike Amigorena), el elenco parece funcionar en piloto automático, a desgano, y repite composiciones precedentes (Bertotti es Floricienta con otro vestuario, Lamothe es "el estudiante" con jopo y sin cargo de conciencia).

Por la factura de conjunto, no faltará quien confunda a Guapas con la obra de un principiante: las locaciones de exteriores son reconocibles y afectan el verosímil, tanto como las imprecisiones de lenguaje ("banco" y "financiera" son usados como sinónimos) o de correspondencia con la realidad (¿un empleado de mantenimiento puede prestarle diez pesos a una aeromoza que apenas conoce?), o la ostensible discontinuidad en la puesta en escena o en la temporalidad narrativa.

Así como 20 años atrás, Pol-ka renovó el lenguaje televisivo, elevó el estándar de producción y se constituyó en una usina de talentos (artísticos, interpretativos y técnicos), hoy está retrocediendo a una televisión previsible, reaccionaria y pasada de moda.








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domingo, 9 de marzo de 2014

LAS AGUAS BAJAN TURBIAS






En esta película de Hugo del Carril (basada en la novela "El río oscuro" de Alfredo Varela, y realizada entre 1951 y 1952) se muestra la explotación de los mensúes en los yerbatales del nordeste argentino, acentuando la necesidad de modificar en el espacio rural las relaciones laborales y familiares obsoletas. Se sugiere que esto será posible en un utópico sur, que alude a la ciudad industrializada, hacia donde la pareja protagónica logra huir. Es una de las obras más destacadas del cine argentino. Fue estrenada el 9 de octubre de 1952 en el Gran Rex, y se la ha exhibido también como El infierno verde.

Alfredo Varela, quien también colaboró en el guion, aunque no aparece en los créditos de la película por razones de censura política. Cuenta la leyenda que Hugo del Carril le pidió permiso a Perón, quien puso dos condiciones: tenía que aclararse que los hechos narrados por la película habían ocurrido mucho tiempo atrás y el nombre del autor no podía figurar en los créditos. Alfredo Varela fue trasladado de una cárcel del Chaco a Devoto, y Hugo del Carril y Eduardo Borrás lo visitaron hasta transformar la novela en Las aguas bajan turbias.

Los campesinos eran obligados a ir al Litoral a cosechar la yerba mate, eran maltratados, golpeados, insultados por sus capataces. Además eran estafados en sus libretas donde se les anotaban sus deudas. Por el río Paraná navegaban cadáveres, de trabajadores que se habían resistido o enfrentado a la autoridad. Si alguien quería escapar se lo castigaba a tal punto que muchas veces se lo mataba.

Se comienza a hablar de los sindicatos y los trabajadores empiezan a revelarse. Hasta un momento en que se arma un tiroteo en donde muere mucha gente y la pareja protagonista logra escapar: huyen en un caballo y luego se refugian y corren por el bosque. La rebelión en el norte hizo que los yerbatales pudieran castigar a los capataces que durante tanto tiempo los habían maltratado...







Reparto:

Hugo del Carril
Adriana Benetti
Raúl del Valle
Gloria Ferrandiz
Pedro Laxalt
Eloy Álvarez
Herminia Franco
Joaquín Petrosino
Carlos Escobares
Domingo Garibotto
Francisco Audenino
Luis Otero
Robert Le Vigan
Mecha López
Fausto Etchegoin




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viernes, 7 de marzo de 2014

ALMA






¿Para qué sirve conmemorar cada 8 de marzo «El Día Internacional de la Mujer Trabajadora o Día Internacional de la Mujer»?

Dicen que conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona...

Sin embargo, Cuatro medios del Grupo Clarín siguen publicando avisos de oferta sexual... por ejemplo.

¿Qué mujer conmemora el 8 de marzo? ¿qué significa ser mujer para los medios hegemónicos que manipulan las subjetividades e imponen la agenda sobre qué pensar, qué decir, qué sentir?

¿Una mujer exitosa es alguien parecido a Ernestina Herrera viuda de Noble?




Alma se prepara para asistir al acto del jardín de su hija, pero nunca llega. De camino, es secuestrada por una red de trata de personas. Al igual que muchas jóvenes, se ve obligada a renunciar a toda su vida en un segundo, para pasar a servir a un sistema perverso y machista que denigra a la mujer a un valor meramente utilitario. Sin embargo, cuando se pierde la libertad del cuerpo, queda la del alma...

ALMA... Cortometraje dirigido por Marcela Suppicich sobre la trata de personas. Durante el 2011 participó en el "11º Festival Internacional de Cine de Temática Sexual", el "Concurso Iberoamericano de Cortometrajes La Mujer y el Cine" y el "Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, Cuba". Declarado de interés social por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


Elenco:


Yanina Romanin (Alma) , Alejandro Alonso (Búfalo) , Juliana Burdet (Priscila) , Patricia Corsanego (Reina) , Fernando Blanco (Policía) , Roque Favale (Cliente)



Equipo técnico:


Dirección:
    Marcela Suppicich

Guión:
    Marcela Suppicich

Producción:
    Ayelén Estévez

Asistencia de Producción:
    Valeria Contarino

Director de Fotografía:
    Julián Buldrini

Sonido directo:
   Ernesto Aguilar
   Fernanda Krempovich

Música:
    Gonzalo Viñes

Montaje:
    Martín Senderowicz










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cholulos