jueves, 28 de octubre de 2010

EL TIPO QUE NO ARRUGÓ





Obviamente, esto no me genera nada dulce ni agradable. Es un golpazo porque era un referente político importante. En lo que a mí respecta, y por lo que he vivido, fue uno de los políticos más importantes de las últimas décadas. Cívicamente corajudo y con vergüenza política, capaz de enfrentar ciertas cosas con lenguaje directo, un poco a cara de perro, campechano, y a veces remando en situaciones muy complicadas, muy duras. Me impresionó mucho cuando hizo bajar los retratos. Me pareció una forma de simbolizar el inconsciente de un país de manera viril y frontal. Y eso me dio la pauta de que había algo ahí que tenía que ver con la decisión, con la ejecutividad, con ver las cosas con perspectiva. Cuando pidió que descolgaran el cuadro de Videla fue la primera vez que como habitante de esta Argentina en la que envejecí viendo presidentes cagones, cobardes, mentirosos y truchos, vi a un tipo que se puso los pantalones y dijo lo que tenía que decir. ¿Por qué? Porque él era el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Vi en situaciones similares a presidentes como Alfonsín o De la Rúa arrugar hasta la médula. Kirchner era un animal político de verdad: tenía el instinto y la capacidad de piloto automático de navegar en medio de tormentas. No exagero nada, no soy nada afecto a las pleitesías políticas, pero de verdad desaparece un referente importantísimo de la Argentina, no solamente por el gobierno que hizo sino porque además en ningún momento dejó de plantear las cosas con la frontalidad con que podía hacerlo. Era capaz de conversar mano a mano, campechanamente, sin ningún tipo de solemnidad. No era un rasgo populista sino de llaneza intelectual y capacidad afectiva. Como hombre político, arrancó la primera magistratura con un delgadísimo porcentaje de votos, con aquella interferencia estúpida y canalla de Menem. Y con ese caudal de votos mínimo, sin embargo, muñequeó, manejó la cosa, se enfrentó al FMI, creó instancias de negociación realmente importantes. Supo plantear políticamente la no dependencia del Fondo, el quite de la deuda. Me da la impresión de que sabía qué quería y se basaba únicamente en el aprecio y en la confianza en la masa, en el público, a la manera griega. Es un momento en el que hay que estar muy atento, muy alerta y muy lúcido porque va a haber una avalancha catártica de canallaje político que va a decir de todo y utilizar esto como una manera de retrasar y negativizar el proceso. Es un momento duro y espero que su mujer tenga el ánimo, el coraje, la fuerza y hasta la capacidad de llanto para poder superarlo.




sábado, 23 de octubre de 2010

TANGOLPEANDO en ESPAÑA




Los amigos actores y músicos de Tangolpeando estuvieron en el XLI Festival de Teatro de Molina de Segura, España, con su espectáculo CACEROLAS, entre el 01 de octubre al 09 de octubre de 2010.


Investigamos primero los objetos cotidianos que servían al ciudadano como instrumentos en sus reclamos callejeros. Profundizamos en la creación de personajes pertenecientes a la clase trabajadora del sector industrial. Nuestros personajes, trabajadores industriales argentinos, abordan desde sus puestos de trabajo y mediante sus instrumentos de protesta, las respuestas ciudadanas ante la historia argentina reciente: el descrédito de las instituciones, la burla de la clase política, la miseria de las provincias argentinas por la centralización porteña, las utopías surrealistas y los disparates de sus gobernantes, la diáspora familiar fruto de los exilios económicos y políticos, el desexilio como desencuentro entre el país imaginado y el real, la represión, la violencia… todas estas experiencias de vida contadas con el humor argentino: grotesco y disparatado, ocurrente e ingenioso, carnavalesco, tanguero, folklórico y sobre todo, mestizo...


TANGOLPEANDO, es un grupo argentino formado por
Gonzalo Morales: Bandoneón, arreglos y voz;
Gabriel Rovito: Guitarras, percusión y voz;
Leo Trento / Pablo Grande: Piano, percusión y voz;
Pablo “Lobo” Zepol: Bajo, programación y voz;
Miguel Mendonça: Batería y percusión.

Bruno Rovito: Asistente de dirección
Gustavo Lista - Gabriel Rovito: Dirección actoral, diseño de luces y puesta en escena.

Mónica Yuste - Anita Lüscher: Producción ejecutiva.

TGP group: Producción general y creación


VEA EL VIDEO: Tangolpeando en MURCIA España. AMIGOS: Al final de este video sale la nota que nos hicieron para el show que dimos en Molina de Segura.

lunes, 18 de octubre de 2010

HAY un SAQUEO del DESEO




Entrevista a
Pacho O´Donnell


El grito sagrado lo catapultó como historiador. Sin embargo, prefiere dejar ese título
a los que estudiaron en la universidad, y él quedarse con el de escritor. Porque siente que, al igual que con el psicoanálisis y el teatro, llegó a la historia por rodeo. De ese trayecto hizo una virtud: firmeza en las convicciones, soltura para la escucha.






-Haber llegado tarde y fuera de la academia a la historia, ¿qué beneficios y qué perjuicios que le trajo?

-Para empezar siempre he sido un heterodoxo en todo lo que hice. En el psicoanálisis, en el teatro, en la historia. Quizás tenga que ver con una especie de conflicto básico de un problema en la figura del padre. Siempre me costó tener padres, entonces me tuve que erigir yo mismo en mi propio padre. Le tengo que contar una clave profunda mía, como confidencia, pero puede publicarla: tengo una absoluta convicción de que lo importante es lo que no se ve. Vengo de una familia burguesa que cuidaba muy bien las formas, pero como toda familia burguesa en la trastienda era un infierno de emociones, sensaciones, contradicciones. Mi posibilidad de no psicotizarme fue poder descifrar eso que no estaba a la vista. Y eso se incorpora como un eje vertebrador de lo mío. Lo que vertebra esas cosas distintas que hago es la fascinación de lo oculto. Me interesa el psicoanálisis porque verdaderamente coincido que es mucho más importante para nuestras actitudes en la vida lo que no sabemos de nosotros mismos que lo que sabemos; me interesa de la historia lo que no se ve, lo que no nos contaron, lo que nos escondieron; me fascina la arqueología (hice algunas expediciones); y el teatro porque ahí lo importante es la bambalina. En la historia digo que soy un historiador silvestre. Por eso como profesión pongo escritor. El papel de historiador le corresponde más a los que han estudiado para hisotoriadores, cosa que en mi época no había prácticamente en la universidad. Las ventajas han sido una libertad de moverme por fuera de los condicionamientos de la profesionalización de la historia. Y una ventaja profunda es que como no tengo colega, en el sentido de que las disciplinas humanísticas en su voluntad de transformarse en ciencias duras generan idioma, lenguajes, modismos, contraseñas, jerigonzos, etc, que de alguna manera definen esa identidad. Cuando un sociólogo, un psicoanalista, un historiador escribe, generalmente lo hace para un colega. Uno cuando escribe siempre tiene un interlocutor. Muchas veces inconciente. Escribo un texto y es como si escribiera una carta a alguien. No tengo un colega como interlocutor, tengo la gente. O sea lo que yo mismo soy: un intruso en el campo de la historia.

-Usted publicó en los 90, época donde el revisionismo no parecía tener mucha cabida.

-El revisionismo había quedado muy lejos de la superficie por distintos motivos. Quedó muy identificado con el peronismo, entonces cuando vino el golpe del '55 se echaron a todos los profesores de doctrina peronista y revisionista, en su mayoría, y hubo una captura de la historiografía oficial de todos los sistemas de poder. O sea que era muy difícil moverse por fuera de eso. Entonces cuando empecé estaba muy solo y muy atacado. Recuerdo que Luis Alberto Romero publicaba artículos donde me injuriaba. Me decía que era un tipo comercial. Inclusive pidió hacer la crítica de mi libro de Rosas en el suplemento de La Nación, y dijo algo que en principio me parece inédito en la sección crítica: dijo que mi libro era pésimo, creo que una palabra inédita en la crítica literaria elegante como suele ser la de La Nación. Creo que fue una especie de punta de lanza del sector más oficial de la historia de tratar de destruirme. La historia me gusta desde siempre, pero en algún momento empecé a descubrir que había ciertos personajes o circunstancias que se le habían escapado a la historia oficial. Justamente cuando publico El grito sagrado (que es mi tercer libro, antes había venido Juana Azurduy y después la biografía de Bernardo Monteagudo, que se va a reeditar el año que viene), en realidad me lo pide la editorial y no tenía nada. Entonces saco del cajón lo que serían los resultados de un vicio mío: recortar, escribir, fotocopiar aspectos de la historia que iba conociendo y que me sorprendían o me indignaban o me parecían desconocidos en la idea ingenua de que eran aspectos que se le habían pasado por alto a la historia oficial. Luego la gente me hizo ver que no eran olvidos, eran versiones o interpretaciones que habían sido dejadas afuera.

-Usted dijo que el trabajo de la historia oficial fue desarrollar, generación a generación, formas de pensamiento y de acciones en función de esa historia. ¿Dónde y en qué cosas se ve hoy ese mecanismo?

-Primero habría que definir qué es la historia oficial, la que se escribe al final de la guerra civil, que es una manera de la lucha de clases. El combate de La vuelta de Obligado es una manifestación de la lucha de clases. Por un lado está la oligarquía librecambista de Buenos Aires, aliada con los intereses de los imperios, y por otro lado está el pueblo, el populacho, la chusma, los federales, las provincias. La guerra civil es una guerra con un final anunciado. No podían perder los Unitarios. Tenían todo el dinero de la Aduana, el apoyo de las grandes potencias (sobre todo de Gran Bretaña), el apoyo de la mazonería (que en esa época era fundamental), y el federalismo tenía el coraje, la razón, la verdad, el carisma, pero carecían absolutamente de todas las otras cosas para hacer una guerra: dinero, armamento, conexiones internacional, etc. Cuando termina la guerra los que escriben la historia son los vencederos, que se rebautizan liberales, pero como suponiéndose ingleses, parte del liberalismo británico, aunque le copian el liberalismo económico pero no el político. Los liberales argentinos son autoritarios. Y la historia que escribieron es en defensa de sus intereses, para justificar el proyecto de Organización Nacional que ellos ponen en marcha. Es una historia que forma parte de un proyecto político, y tiene como estrategia manejarse con conceptos abstractos como civilización, progreso, etc., que son manejados como una contrapartida a la barbarie. El portavoz de la oligarquía portuaria, que es Sarmiento, define la Organización Nacional como alternativa dilemática entre civilización y barbarie. En la cual civilización era Europa y la barbarie aquello contra lo que habían peleado. Por eso creo que el interés que despierta esta pasión por revisar la historia es porque la gente siente que cuaja mejor su vida. Un elogio para mí fue cuando estaba haciendo la cola en un banco un señor me dice gracias a sus libros puedo leer mejor el diario todas las mañanas. Permite entender por qué hay peleas de cierto tipo, por qué pasan ciertas cosas hoy.

-Pese a la revisión histórica de los últimos años ante la disidencia aparece la crispación.

-Nunca he podido sostener un debate con Luis Alberto Romero y otros. Me han invitado a pelearme, han dicho cosas horribles mías en los medios. Creo que está naciendo una generación joven que está pudiendo hacer la articulación. Yo soy el péndulo: por ejemplo por momentos parece que tengo una posición muy antisarmientina, pero le agrego aquello que se ha ocultado siempre, que parece un educador suave, angelical, con guardapolvo blanco; y Sarmiento cuando tenía que imponer sus ideas podía mandar a degüello a quien se le diera la gana; era muy violento. Rescato cosas de la figura de Rosas, entonces parece que soy rosista. Y no, hago una visión más ecuánime, pero como todos han dicho lo malo... Está apareciendo una generación nueva de jóvenes que se está formando en las universidades, pero que me viene a ver, a conversar, y que de alguna manera están iniciando y logrando la articulación de lo bueno que tiene la historia oficial con lo bueno que tiene el revisionismo. Mi papel ha sido el de péndulo. Pero esa reacción que recibí con "El grito sagrado" es porque algunos historiadores de la vieja escuela oficial, creen que cuando uno cuestiona las bases de su doctrina, en realidad está amenazando con el alimento de sus hijos. Conciente o inconcientemente para ellos es muy claro que todo el edificio historiográfico (las cátedras, los empleos, subsidios, viajes, etc.) están basados sobre una concepción de la historia. Parecería que si uno cuestiona ese conocimiento se va a derrumbar todo. Y seguramente en el fondo hay una conciencia de que hay alguna fragilidad en eso.

-El país parecía venir en calma hasta que apareció la famosa 125, el primer intento desde el final de la dictadura de meterse con la renta extraordinaria el campo.

-La crispación en algunos casos estaría justificada porque son medidas que apuntan a una transformación profunda. Hay estamos hablando de reacciones de intereses afectados por medidas gubernamentales que tienen un eje transformador muy interesante. Y dentro de la tendencia o la vocación transformadora de este gobierno, lo interesante es que también lo ha ejercido en el campo de la historia. Le diría que la Presidente Cristina Fernández de Kirchner es revisionista. Aparte de que ella me consulta con cierta frecuencia y demás, el texto historiográfico del festejo del Bicentenario fue absolutamente revisionista. No sólo no estaban las figuras de Sarmiento y Rivadavia (con gran escándalo, y estaban los caudillos), sino que había una carroza en homenaje al combate de La vuelta de Obligado. Ese combate es un elemento clave en la interpretación de la historia. En la lista de patriotas argentinos que se incorporó en el salón de patriotas latinoamericanos se lo incluyó a Rosas; ella ascendió a generala a Juana Azurduy. Porque además la Presidenta sabe historia. Por eso el gran golpe, que me ha emocionado mucho, es declarar feriado el 20 de noviembre. Porque soy un apasionado luchador por La vuelta de Obligado desde hace muchos años. El combate, junto al cruce de Los Andes, son las dos gestas militares más extraordinarias de la historia argentina. Imagine que un paisito débil, aislado, recién nacido se opone al ataque de las dos grandes potencias del momento, Francia e Inglaterra. Finalmente capitulan, a los cuatro años Inglaterra y a los cinco Francia. Y los dos se van disparando los 21 cañones de homenaje a la bandera argentina que Rosas le exigía como condición sine qua non para firmar el acuerdo final. El otro día di una charla sobre La vuelta de Obligado ante más de 300 personas, y digo: sé que ustedes sabían que iba a hablar sobre La vuelta de Obligado, y me dijeron que iban a traer imágenes. Los organizadores me miraron. Y pregunté si alguien había traído alguna imagen. Y nadie levantó la mano. Saco un billete de 20 pesos y les digo: todos ustedes tienen una imagen de La vuelta de Obligado. Estuvo tan silenciado que ni siquiera sabían qué tenían en el bolsillo. No hay ninguna calle con el nombre de Rosas, Estanislao López, Chacho Peñaloza, Cacho Ramírez, o sea la guerra continúa. Esos siguen siendo enemigos imperdonables. Realmente fueron una amenaza muy fuerte contra el establishment. Es curioso que un proyecto de clase dirigente no haya tenido ninguna intención de incorporar a los vencidos.

-Ni siquiera por propio beneficio.

-Es cierto. Lo de La vuelta de Obligado es extraordinario, y se podría haber rescatado el heroísmo de esos tipos que con diez bombitas se opusieron a un ejército poderoso. Por eso la historia oficial todavía no puede digerir cómo pudo ser que el personaje más denostado de la historia haya recibido el mayor homenaje posible de su máximo héroe: San Martín le entrega su sable. Estamos muy acostumbrados a denigrarnos, como decía Jaure-tche. Somos una porquería, deshonestos, dejamos pasar oportunidades.

-"Somos el culo del mundo y se nos cagan de risa".

-Claro, claro. Hay como una cosa casi de tristeza. Entrar en contacto con las epopeyas que fuimos capaces es algo que hace psicológicamente bien. Somos un pueblo que puede estar orgulloso. En contrario de ese sistema incluso periodístico de darle ese baño de cinismo y negativismo y desesperanza, es importante reconocer lo que pasó y sentirnos orgullosos. Y pensar que volveríamos a ser capaces de hacerlo si llegara el momento.

-Pareciera que lo positivo sólo se ve en las situaciones límites pero no en períodos de calma.

-Ese es un fenómeno socio-político. Situaciones como las de las Madres de Plaza de Mayo, los desaparecidos, La vuelta de Obligado, el 16 de junio del 55 son momentos en que el conflicto de clases está muy evidente, donde los intereses dominantes se sienten tan amenazados que pierden los estribos, el disimulo. Y si tienen que matar, matan; si tienen que invadir, invaden; si tienen que desaparecer, desaparecen. Lo otro es la situación de una sociedad dominada, donde la vida social está marcada absolutamente por los intereses dominantes. Hoy el sistema de la dependencia es muy sutil, se ejerce sobre nuestras mentes. Lo que hay es un saqueo del deseo. Estamos inoculados para desear aquello que el sistema necesita que deseemos. De ahí la inquietud. Porque hay un distanciamiento muy grave de nuestro propio deseo. Deseamos comprar cosas que no necesitamos. Dejamos nuestra vida por cambiar los celulares. Hay una inquietud que es funcional al sistema. Si estuviéramos quietos el sistema no funcionaría. El sistema necesita que estemos inquietos y deseantes. Pero que estemos permanentemente insatisfechos. Porque lo que necesitan es que deseemos aquello que el sistema necesita que deseemos. Nos necesita inquietos, insatisfechos, disconformes. Crispados. Y ahí vamos a buscar formas vicariantes de satisfacción. De pacificación.

-La sensación es que nunca se puede tocar a la clase dominante porque enseguida alteran los ánimos. Eso genera mucha impotencia.

-Igual vale la pena. Una de las características del poder es que es invisible. Rosas es emblema del hombre poderoso: gobernó con la suma del poder público, 20 años, es la idea de El Poder. Rosas muere en Southampton, en la miseria económica, olvidado. Lejísimos. Esperando que los Anchorena le manden una carta. Ofendido. ¿Era Rosas el poderoso o es Anchorena que hacía negocios con Uquiza, que hará negocios después con Mitre, y con todos los que vengan? ¿Cuál es el poder? Sin dudas Rosas no lo era. ¿Menem, De la Rúa eran el poder? Eran máscaras. Una de las características más potentes del poder es que es invisible. Eso da la idea de que los movimientos populares no tengan otro destino que la derrota. Pero de todas maneras vale la pena. Alguna vez quizás la situación cambiea.

-Usted criticó el revisionismo que hizo el gobierno de los Kirchner sobre los 70.

-He vivido el exilio, la he pasado mal en los setenta, o sea que estoy absolutamente de acuerdo con que se imponga justicia. Lo que hace tiempo vengo diciendo es que no se diga dictadura militar. Es un gran error porque se indulta a todos los civiles necesarios para la dictadura. Pero también dije que hay una visión tuerta de darle todo el peso a los Montoneros: las personas que sufrieron en la dictadura fueron muchos más. Hubo exiliados, castigados, periodistas, dirigentes sindicales, estudiantiles que no eran montoneros. A raíz de la lucha contra la guerrilla urbana se aprovechó para eliminar todo aquello que molestaba para la instalación del sistema que se instaló. Falta una mirada más amplia de la época. Todos los argentinos que han quedado melancólicos, que han quedado afuera después de la diáspora y que no se animaron a volver, o no pudieron; toda una generación de argentinos con sus hijos extranjerizados o adaptados a otro país. Hay mucho drama que fue solamente el drama extraordinariamente imponente del secuestro, la tortura y la desaparición. Falta la incorporación a la historia de los 70 de todos los sectores que también fueron atacados y también sufrieron. Me sigue pasando de ir por la calle y recordar: ¿dónde está este tipo? Que era un crack, iba a ser un gran abogado, un gran pintor, ¿dónde está? Está el desaparecido real pero está el que desapareció por el miedo, se quebró, se fue afuera y fue otro, no lo que iba a ser acá.

-Hay mutilaciones que no se ven.


-Ha habido mucho sufrimiento. Y hay tipos que fueron vencidos, tipos que cuando me fui tenían una gran pasión revolucionaria y cuando volví eran capos de la especulación financiera. Gente a la que le rompieron el alma. Quizás toda esa gente merecería que se rompa un poco esa exclusividad dictadura-montoneros-montoneros-dictadura. Y no estoy harto.




martes, 12 de octubre de 2010

LA BATALLA DE LA COMUNICACIÓN



Te invitamos a la presentación del libro:

"La batalla de la comunicación"
De los tanques mediáticos
a la ciudadanía de la información.


de Luis Lazzaro




PANEL DE PRESENTACIÓN:

Eduardo Aliverti, periodista. Director de ETER
Agustín Rossi, Pte. Bloque FPV, HCDN
Néstor Busso, Pte. Consejo Federal de Servicios Audiovisuales.
Juan Manuel Abal Medina, Secretario de la Gestión Pública.
Gabriel Mariotto, Pte. Del Directorio AFSCA

Jueves 14 de octubre a las 19 horas.

Sala Olga Berg.
Asociacion Argentina de Actores
Adolfo Alsina 1762 - CABA - Argentina



  • "Esta vez no han venido con tanques, han sido acompañados por generales multimediáticos..."
(Cristina Fernández de Kirchner,
Presidenta de la Nación)



  • "Fox News lleva a cabo una guerra contra Barack Obama y la Casa Blanca... "
(Anita Dunn.
Directora de Comunicaciones de la Casa Blanca)




lunes, 4 de octubre de 2010

LA ESCENA FAVORITA



Me gusta mucho el cine de Lina Wertmüller, varias de sus películas, pero me acuerdo especialmente de una, Pasqualino Settebellezze, quizá porque conocí circunstancialmente a su actor y quedé prendado de su trabajo. Hay en la película una secuencia que me pareció notable, por su valor etnocéntrico, que es la secuencia en la que la capo, aquella enorme mujer alemana, gorda tetona llena de músculos, y culo y piernas anchas y grandotas, lo obliga a Pasqualino a que le haga el amor en una especie de sillón-diván que tiene ella en su oficina, en el campo de concentración. Y él, trabajosamente, con todo el rechazo que eso le provoca, se sube a ella como escalando una montaña –es una secuencia que está muy bien filmada– y logra el cometido sobre ese enorme pedazo de carne, con bastante vergüenza interior.

Luego hay otra escena memorable. La mujer obliga a Pasqualino a hacer lo mismo varias veces. Y en un momento están evaluando un poco el sentido y fin de esta guerra tan terrible y ella dice: Ustedes, ignorantes, brutos gusanos mediterráneos, van a ganar el mundo justamente porque no tienen ideales ni tienen vergüenza ni amor propio, pero son el epítome de la condición real de la subsistencia, y así se subsiste en un mundo sin valores. Me pareció una especie de acto de contrición ideológica de parte de esta mujer; la definición exacta que tenían los arios, en este caso los nazis, del mundo mediterráneo.

Es una secuencia que tiene una enorme cuota de patetismo y de rebajamiento, e impresiona toda la presunción moral de esta mujer que obligaba a realizar el acto sexual a este tipo al que por supuesto lo desmotivaba ese continente enorme de grasa, que con su cara rubicunda de chucrut y salchicha seguramente conseguiría pocos tipos en la vida.

Vi Pasqualino Settebellezze unos días después de su estreno y, como dije, había conocido a su actor, Giancarlo Giannini, en una presentación que se hizo aquí en Buenos Aires. Lo había traído la productora y se organizó una conferencia de prensa con un montón de gente interesante, pero ese día el traductor falló –no recuerdo por qué motivo–, y un tipo de la producción me llamó para preguntarme si yo, que hablaba italiano, no me animaba a ocuparme de la traducción. Le dije que sí y así lo conocí a Giannini, un tipo notable, con una gran simpatía y una especie de laxitud filosófica a la hora de hablar de su carrera: él decía de sí mismo: Esto es lo que hago, no sé si podré seguir siendo actor en el futuro, pero no tengo ningún tipo de posibilidad de creerme alguien importante, porque en general las películas pueden hacerlas veinte actores diferentes. Y creo que eso me condicionó para verlo con simpatía y con más “piedad” –no sé si ése es el término justo– cuando vi al personaje de Pasqualino en esa secuencia. Por entonces Giannini ya era conocido, ya había hecho varias películas importantes, y ya había trabajado con Lina Wertmüller en esa película en la que Sofia Loren tiene dos amantes, Amor, muerte, tarantela y vino. Era una época en la que el cine italiano se vendía como pan caliente: ese mismo día, hablando de tantas cosas, muchas intrascendentes, me dijo también: Estamos haciendo tantas películas para vender el modo de ser itálico, la famosa commedia all’italiana, que cada actor, cada guionista, cada iluminador pide cuantiosas sumas de dinero, que se le pagan, y cada vez queda menos dinero para hacer la película.

Con Giannini no nos volvimos a ver, pero el destino me puso en una disyuntiva de esas un poco patéticas años después, cuando Guillermo del Toro estaba por hacer Mimic, esa película de las cucarachas gigantes, con Mira Sorvino, y me llamó para hacer un personaje. Yo, que tenía un compromiso en España con un director holandés, me lo perdí, y ese papel lo hizo Giannini.

En cuanto a la película de Wertmüller –una directora que me gusta mucho, un ser humano importante, vamos–, es un film que volví a ver varias veces, una vez cada tanto, pero como vuelvo yo a rever los films que me gustan: no lo busco especialmente, así como no me gusta almacenar dvds ni vhs; no tengo pasión de cinéfilo coleccionista, me gusta ver las películas un poco por casualidad, tropezarme con ellas, y repetir cada tanto un acto ocurrido hace tiempo con una suerte de pátina de virginidad. Mantiene el interés vivo.

Me gustaría que se filmaran más películas como Pasqualino Settebellezze, más películas que vuelvan sobre aquellos temas y aquella época, no necesariamente hechas con rigor histórico o pautas veristas, pero sí que recuerden el pasado; porque creo que a veces olvidamos el profundo pozo en que cayó la humanidad en esa época. Cuando vemos los discursos de Hitler, o la efigie de Mussolini –como aparece en esa película reciente de Bellocchio, Vincere–, en el discurso de la Piazza Navona, con sus disparatados gestos de personaje de opereta, de la más horripilante estética, y la gente vibrando con eso, reaparece esa condición perversa, eléctrica, de locura. Me gustaría que el cine tocara más a menudo eso, porque, como decía Brecht, hablar del pasado ubicándolo en el algún lugar imaginario nos permite ver el presente con menos precaución, y verlo más a fondo. Y eso es lo que me pasó a mí al menos, con los discursos por la discusión del matrimonio igualitario, al escuchar las cosas que decían algunos de los opositores –diputados, senadores; gente con educación, con dinero, que podrían algún día presidir mi país–; cosas que forman parte de la historia del disparate humano en su más negra acepción. Cosas que nos hacen pensar que no estamos tan lejos de la irracionalidad de los tiempos de la Segunda Guerra, y que por momentos se parecen a la descripción que hizo esta gorda en Pasqualino: parecen bruti vermi mediterraneo, ¡podridos gusanos mediterráneos!

Así se subsiste en el mundo
x Federico Luppi...


  • Federico Luppi acaba de estrenar en cines la película Sin retorno, ópera prima del director Miguel Cohan, protagonizada por Leonardo Sbaraglia, Martín Slipak, Luis Machín y Ana Celentano.




Pasqualino Siete Bellezas

(Pasqualino Settebellezze, Italia 1975)

Escrita y dirigida por Lina Wertmüller y protagonizada por Giancarlo Giannini, Fernando Rey y Shirley Stoler, Siete bellezas sigue la vida de Pasqualino –un hedonista amoral, apodado “Settebellezze” por su fama de conquistador– a través de la Italia fascista. Cuando se desata la guerra, Pasqualino es liberado de la institución mental a la que fue confinado por asesinato, para poder servir al ejército. Pero, tras desertar, lo capturan los alemanes y lo mandan a un campo de concentración. Allí conoce a otro prisionero italiano, de convicciones anarquistas (Fernando Rey); y, como parte de su plan de fuga, seduce con sus ojos tristes –la marca de Giannini en esta película– a la jefa de la prisión que Luppi describe en esta página. Pero su estrategia se le vuelve en contra: la directora lo nombra comisario de su propio pabellón y lo obliga a seleccionar prisioneros para ser ejecutados, misión que cumple con la ayuda de sus amigos. A medida que avanza, el resto del relato se sume en una amargura cada vez mayor hasta desembocar en un final profundamente triste y desesperanzado.

Nacida en Roma en 1926, de ascendencia suiza y linaje aristocrático, Wertmüller hizo varias de sus películas más célebres, como Mimi metalúrgico, Amor y Anarquía, Noche de lluvia, Amor, muerte, tarantela y vino e Insólito destino, con Giancarlo Giannini, pero fue Siete bellezas la que la convirtió en la primera mujer nominada a un Oscar a mejor dirección. La película fue nominada también al Oscar a Mejor Actor, Mejor Película Extranjera y Mejor Guión Original.



martes, 28 de septiembre de 2010

POR UNA COMUNICACIÓN DEMOCRÁTICA



LA COALICIÓN POR UNA RADIODIFUSIÓN DEMOCRATICA
A.R.B.I.A, LA CO.RA.ME.CO Y EL MPB

CONVOCAN A LA PLAZA

MARTES 28 17.00 HORAS PLAZA LAVALLE

Ante la perspectiva de que en pocos días la Corte Suprema de Justicia de la Nación, resuelva sobre la medida cautelar surgida del recurso de amparo interpuesto por el Grupo Clarín al Art.161 de la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual; La Coalición por una Radiodifusión Democrática reafirma: que todos los sectores involucrados en la comunicación deben ajustarse a derecho y en los plazos previstos en la ley.

No es posible que los monopolios que aún conservan posiciones dominantes y más licencias que las permitidas por la ley, resistan su cumplimiento para preservar sus privilegios ilegítimamemente conformados incluso por sobre los límites de concentración que les daba generosamente la ley de la dictadura empeorada por decreto de necesidad de urgencia durante el neoliberalismo de los 90.

La cantidad de licencias previstas por la Ley 26.522 y la consecuente devolución de las usufructuadas durante décadas, son requisitos indispensables, para distribuir la palabra y garantizar la pluralidad comunicacional.

Esta garantía se hará efectiva con la participación popular, rasgo distintivo de todo el proceso que se llevó a cabo desde la elaboración de los 21 puntos, en el año 2004, hasta la sanción de la Ley 26.522, en el año 2009.

Es por ello que convocamos a las organizaciones populares y al conjunto de la sociedad a manifestarse una vez más, para legitimar la Ley.

TOMA DE SEÑAL EN DIRECTO DESDE LAS 16.00 HORAS EN PLAZA LAVALLE


WWW.ARBIA.ORG.AR

WWW.LACORAMECO.COM.AR

www.fmlaboca.com.ar/

Movimiento Peronista Bloguero



LA LEY DE MEDIOS ES PARA TODOS
PARA LOS MONOPOLIOS TAMBIEN

MARTES
28 DE SETIEMBRE DE 2010
A LAS 17 HS
TODOS FRENTE A TRIBUNALES




domingo, 26 de septiembre de 2010

ABUELAS X EL NOBEL



El juez español Baltasar Garzón, la senadora chilena Isabel Allende, el cantante Joan Manuel Serrat y la Selección Argentina de fútbol son algunos de los embajadores de lujo que impulsan la postulación de las Abuelas de Plaza de Mayo para el Premio Nobel de la Paz.

Convocados por la asociación civil Abuelas de la Paz, todos ellos brindaron su respaldo a la organización que preside Estela de Carlotto y abogaron por que el premio que el comité noruego entregará en dos semanas se lo lleve Abuelas “por su incansable tarea”.

La candidatura, impulsada por tercer año consecutivo por el senador Daniel Filmus, fue aceptada por el comité el 20 de abril. Desde entonces, decenas de artistas y personalidades que por su prestigio y trayectoria gozan de una fuerte visibilidad pública se sumaron a la iniciativa y comenzaron a oficiar como sus embajadores ante el mundo.

El arte

“Su causa es la mía”, manifestó Serrat en su carta de apoyo. “Su ejemplo, su compromiso y su trabajo incansable a lo largo de todos estos años han hecho posible no sólo rescatar y restituir a las legítimas familias a muchos niños secuestrados por la dictadura sino también mantener encendida en la sociedad, dentro y fuera de la Argentina, la llama de la conciencia que nos empuja a conocer la verdad”, escribió.

El músico catalán forma parte del Consejo de Notables que el mes pasado hizo su presentación oficial en el Senado argentino. En aquel entonces, el juez Baltasar Garzón –suspendido en su país por investigar los crímenes del franquismo– dio su apoyo a las Abuelas en un acto que compartió junto a la senadora Isabel Allende, la hija del ex presidente Salvador Allende; y el ministro de Seguridad, Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak.

El madrileño Ismael Serrano también se manifestó a favor de la iniciativa. Las Abuelas –dijo– “forman parte de una asociación que lucha por la identidad y la justicia, contra el olvido y el silencio. Hubieran preferido no asumir el protagonismo que hoy tienen, pero terribles circunstancias las obligaron a tomar la responsabilidad que al día de hoy las ha convertido en indispensables referentes morales en todo el mundo”, expresó el músico. El autor de “Principio de incertidumbre” relató algunas de las charlas que compartió con Carlotto y con Tati Almeida, la referente de Madres de Plaza de Mayo, y luego confesó: “En cada encuentro trato de contagiarme de su arrebatadora juventud”.

“Aun hoy, hombres y mujeres nacidos entre el ’75 y el ’80, con dudas con respecto a su identidad biológica, siguen acudiendo a las Abuelas en busca de la verdad”, contó Serrano. “Tras el análisis de ADN, después de tantos años, vuelven a nacer al reconocerse en las fotos de los padres reencontrados que las abuelas siempre guardan como un tesoro”, concluyó.

Para el músico Miguel Angel Estrella, embajador argentino ante la Unesco, la acción de Abuelas es “una causa de amor y justicia para pacificar nuestra sociedad”. “Su acción humanista, valiente y de gran coraje ha contribuido no sólo a resistir una dictadura cruel, sino también a preparar el retorno a la democracia –escribió Estrella desde París–. Conquistada ésta, con nobleza e inteligencia ejemplares comenzaron las investigaciones sin pausas para llegar a los juicios de los represores, responsables de la desaparición de sus hijos y del robo de los nietos nacidos durante el cautiverio de sus madres.”

Apoyos locales

Uno de los respaldos argentinos más difundidos recibidos por Abuelas fue el del ex entrenador de la selección nacional Diego Maradona. Junto con el suyo, llegó el de todo el equipo celeste y blanco, que el pasado 24 de mayo desplegó una bandera en el estadio Monumental apoyando la postulación.

En los días previos a la Copa del Mundo, el ex DT recibió en Sudáfrica a Carlotto. Maradona, quien había conocido a la titular de Abuelas en un acto por el 1º de mayo en Cuba, expresó su respaldo a las acciones emprendidas por la organización. “Todos tenemos que estar con ellas”, expresó Maradona, antes de abrazarse con Carlotto en una imagen que recorrió el mundo. Ella prefirió aclarar que que “el mejor premio, siempre, es encontrar otro nieto”.

Otros apoyos locales fueron los de los músicos León Gieco y Gustavo Santaolalla, el rabino Daniel Goldman, el historiador Felipe Pigna, el periodista Pedro Brieger y el filósofo Ricardo Forster. En esa misma línea, Abuelas de la Paz organizó durante las últimas semanas juntas de firmas en distintos puntos del país, buscando darle un espaldarazo popular a la iniciativa. Hasta ayer se habían recolectado más de 12 mil adhesiones.

Las chances


Este año llegó a Oslo la cifra record de 327 propuestas de nominaciones. Se habló, por ejemplo, de una potencial candidatura del presidente de Bolivia, Evo Morales –que obtuvo el respaldo del ex Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel–, pero hasta ahora los integrantes del jurado mantuvieron un fuerte hermetismo sobre los potenciales competidores de Abuelas. Todo parece indicar que, fiel a su estilo, el Comité que desde 1901 entrega los premios mantendrá en secreto la nómina final.

El ganador será anunciado en Oslo el viernes 8 de octubre y la ceremonia de entrega de premios tendrá lugar el 10 de diciembre, cuando se conmemore la muerte del sueco Alfred Nobel, ideólogo del galardón.

“Se lo merecen por muchas razones, no sólo por las históricas –expresó Filmus al justificar la iniciativa–. No sólo por haber peleado en épocas en las que el terrorismo de Estado imperaba en la Argentina, sino porque siempre han buscado justicia y memoria, y nunca la venganza ni la revancha personal”, agregó.

Argumentos similares brindó la organización Abuelas de la Paz. “Con su lucha infatigable se han transformado en uno de los principales paladines y símbolos del valor de la democracia y la paz en América latina, uno de los continentes más golpeados por las interrupciones del orden constitucional”, expresaron sus referentes. En menos de dos semanas se sabrá si finalmente llegó la hora de ese reconocimiento.




lunes, 20 de septiembre de 2010

ALBERTO ADELLACH



Es uno de los dramaturgos argentinos más importantes que tuvo la Argentina. Obtuvo un Martin Fierro en 1975 y fue premio Casa de las Américas en 1981, entre otros premios, cuando vivía desde hacía varios años en el exilio, tras ser incorporado a una de las listas negras de la Dictadura cívico militar que destruyó el país a partir de 1976, y que durante una semana mantuvo en calidad de desaparecidos a dos de sus hijos.

Vivió en España y México, y finalmente en Estados Unidos, en donde murió en 1996, a los 63 años, de cáncer, sin haber regresado nunca a Argentina. Durante los 20 años de exilio prácticamente no escribió, porque había perdido su público.

En Nueva York logró terminar ‘Romance en Tudor Place’, cuyo personaje femenino principal es una Madre de Plaza de Mayo.

Se trata de una denuncia feroz de lo que estaba sucediendo en su país, un dedo acusador implacable que señala las desapariciones y por supuesto torturas y demás etcéteras que no creo necesario explicarles a mis compatriotas. En 2004, el Instituto Nacional del Teatro en Argentina publicó sus obras completas en tres tomos en un homenaje póstumo. No sé si también tardío, porque hace décadas que vivo en Estados Unidos y no puedo precisar si después de 1983 se montaron obras suyas en Argentina.

Ahora, a 14 años de su muerte, uno de sus trabajos, Sabina y Lucrecia, vuelve a ser montada en Nueva York. Una actriz es Johanna Rosaly, puertorriquena que en 1980 alcanzó gran éxito con una telenovela, ‘Cristina Brazán’. La otra actriz es Eva Cristina Vázquez, también puertorriquena. El estreno será el próximo 23 de septiembre en el teatro El Círculo y después de tres semanas será presentada en Puerto Rico en el teatro Victoria Espinosa.

Lo importante de esta información es que un autor argentino que fue forzado a exiliarse es recordado a casi tres lustros de su muerte, a gran distancia de su país.

Sería importante que alguien recogiera esta inquietud y revisara los trabajos de Adellach e intentara presentarlos otra vez a ese público que tanto él quería, que cuando dejó de verlo, sentirlo, escucharlo, y hasta olfatearlo, se quedó sin inspiración para continuar escribiendo, porque Adellach necesitaba a quien escribirle.

Rodolfo C. Quebleen
(New York, USA)



    Rubens Correa, uno de los más grandes teatristas argentinos, comenta sobre Adellach: “Fue pionero del absurdo en Buenos Aires.

    Su Homo dramaticus fue un texto fundacional que sedujo y sigue seduciendo a muchos grupos de todo el país. Con Chau papa metaforizó la historia argentina, con Esa canción es un pájaro lastimado, y con la trilogía de Julia se aproximó a esos personajes tiernos y solidarios, víctimas de un ‘deber ser o deber tener’ que les resulta ajeno y ante el que se sucumben y se revelan.

    Como director puse en escena, con el Grupo Once al Sur, varios de sus textos y los llevamos a alrededor de 20 países donde fueron reconocidos y aplaudidos. Cuando en el año 1976 partió hacia España, era para mí un hermano del alma. No volvió, ni siquiera de paseo y el país perdió a uno de sus autores fundamentales.

    Alberto Adellach fue un gran autor, fundamental en un momento de la historia del teatro argentino, poco conocido y poco publicado entre nosotros, y también fue una gran persona que nos fue escamoteada por una de las más sangrientas dictaduras de la historia argentina”.

    (Extraído del prólogo para la presentación de las obras completas de Alberto Adellach, editada por el Instituto Nacional del Teatro en el 2004).



Alberto Adellach comenzó a estrenar sus textos en 1966, a la vez que se destacó también como autor televisivo. Entre sus premios se destacan el correspondiente al Fondo Nacional de las Artes (1968) como autor de televisión, el del Centro Editor de América Latina (1969) por su “Breve historia del teatro argentino”, y el de Argentores y el Martín Fierro como mejor autor televisivo del año 1975.

Entre sus obras se destacan “Chau Papá”, “Sabina y Lucrecia”, “Historia de desconocidos”, “Por amor a Julia”, “Esa canción es un pájaro lastimado”, “Album de familia” y “Arena que la vida se llevó”.

Ya en el exilio obtuvo el Premio Casa de las Américas (Cuba, 1981), por una versión libre de “El rey Lear” de William Shakespeare, y el segundo premio del Instituto Nacional de Bellas Artes (México) en el rubro Teatro (1979) .

Su producción dramática fue representada en español, italiano, inglés, alemán, francés, portugués y polaco.




lunes, 13 de septiembre de 2010

viernes, 10 de septiembre de 2010

SALVADOR ALLENDE VIVE
























Yo pisaré las calles nuevamente



Yo pisaré las calles nuevamente
de lo que fue Santiago ensangrentada,
y en una hermosa plaza liberada
me detendré a llorar por los ausentes.

Yo vendré del desierto calcinante
y saldré de los bosques y los lagos,
y evocaré en un cerro de Santiago
a mis hermanos que murieron antes.

Yo unido al que hizo mucho y poco
al que quiere la patria liberada
dispararé las primeras balas
más temprano que tarde, sin reposo.

Retornarán los libros, las canciones
que quemaron las manos asesinas.
Renacerá mi pueblo de su ruina
y pagarán su culpa los traidores.

Un niño jugará en una alameda
y cantará con sus amigos nuevos,
y ese canto será el canto del suelo
a una vida segada en La Moneda.

Yo pisaré las calles nuevamente
de lo que fue Santiago ensangrentada,
y en una hermosa plaza liberada
me detendré a llorar por los ausentes.


Pablo Milanés
(1974)









lunes, 16 de agosto de 2010

El agente naranja



Les gusta identificarse como “la ola naranja”, por la sensación de avance que produce esa frase más que por el color de sus banderas.

Las mismas que llevaron a la marcha contra el matrimonio igualitario y que levantarán cuando el Congreso discuta el derecho al aborto.

Son militantes ultracatólicos y reaccionarios (no admiten la posibilidad de cambios) que tienen como referente a la agrupación “Para hacerse oír. Hablemos claro”, cuyo objetivo declarado es “facilitar el enlace de todas las instituciones y de todos los argentinos que la Providencia Divina ha colocado en una posición de destaque (...para) difundir todos aquellos principios y valores que sustentan a la sagrada institución de la familia y que fortalecen las raíces cristianas de nuestra nación”.

Ahora la agrupación tiene en la mira a Florencia Peña, quien desde sus columnas en el diario Tiempo Argentino se manifestó a favor de esas leyes. A través de su página web, el grupo convoca a enviar e-mails a la pañalera Huggies, de Kimberly-Clark, para que saque a la actriz de sus publicidades. Martín Viano y su esposa, Araceli Ramilo Álvarez son los responsables del sitio y las únicas caras visibles de la agrupación, que no declara cantidad de socios ni adherentes. Son los agentes naranja de una cruzada que recuerda los peores tiempos de la Argentina.

Viano se formó en el grupo Heraldos de la ultraderechista Tradición, Familia y Propiedad (TFP), al que ingresó a los 14 años y abandonó para casarse. En los foros de ex integrantes –donde hablan con pesar de las prácticas ocultas y secretas, como la adoración a Plinio Correa de Oliveira, fundador de TFP, privación de libertad y castigos corporales– se lo recuerda como un joven de “grandes valores morales”. Esa pertenencia le permitió conocer a Antonio Caponnetto, filósofo y director de la revista nacionalista y católica Cabildo, con quien comparte la sala de profesores en el Círculo de Formación San Bernardo de Claraval.

También está allí Guillermo Rojas, autor de 30.000 desaparecidos, realidad, mito y dogma (con prólogo de Caponnetto) y de Años de terror y pólvora: el proyecto cubano en Argentina.

El Círculo San Bernardo de Claraval cuenta con un blog para promocionar sus actividades pero no brinda datos físicos. Sin embargo, el material de sus Encuentros de Formación Católica está disponible en la página de la librería y editorial Santiago Apóstol, de los hermanos Jorge y Marcelo Gristelli, jefes de la Agrupación Custodia que participó en el ataque a la muestra de León Ferrari en el Centro Cultural Recoleta. En el noveno de esos encuentros, Viano compartió mesa y conferencia sobre “Verdad, mentira y apariencia en los medios masivos de comunicación” con Gerardo Palacios Hardy, cuyo estudio representa a 400 acusados de violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar.

El titular de “Para hacerse oír...” reclama la anulación de la ley de matrimonio igualitario y ya comenzó la campaña contra una posible ley de aborto legal y gratuito. Además, militó para censurar la película La última tentación de Cristo, de Martin Scorsese, y el sketch sobre Peperino Pómoro del ciclo Cha Cha Cha, que se emitía por el canal América. Años antes, en 1989, creó la Fundación Argentina para el Mañana (con el mismo objetivo, palabras más o menos, que “Para hacerse oír...”) que sigue funcionando bajo la dirección de Juan Carlos Voiseau y Jardón y Teresa González del Solar de Dufourq. Dufourq es, justamente, el apellido del titular de la línea telefónica de un departamento palermitano, propiedad de Viano, que conecta a un fax.

Ese es el perfil de quien promueve el envío de e-mails a Huggies para que aleje a Florencia Peña de su publicidad. La compañía Kimberly-Clark respondió mediante un comunicado en el que aclara: “Frente a las recientes declaraciones de la Sra. Florencia Peña en relación con el aborto, Kimberly-Clark Argentina declara que la actriz emitió estas declaraciones como opiniones personales y no en representación de la compañía ni de ninguna de sus marcas”. La aclaración peca de innecesaria: la actriz nunca mencionó a la empresa en sus opiniones.

La nota completa,
en la edición impresa de Veintitrés


lunes, 2 de agosto de 2010

Graciela ALFANO y MASSERA



Cuando el periodista Jorge Hirschbrand, del diario online mendocino MDZ, se sentó con un café a revisar los materiales que alguna vez había bajado y se acumulaban en su computadora, no sabía que generaría un escándalo en los medios de la farándula argentina.

Porque ¿quién se iba a imaginar que un viejo expediente del espionaje chileno donde se habla de la relación de la diva Graciela Alfano con uno de los máximos responsables del genocidio que vivió la Argentina entre 1976 y 1983, Emilio Eduardo Massera, no hubiese generado semejante repercusión en el año 2000, cuando fue desclasificado?

“Sobre más antecedentes de Graciela Alfano, actual amante de Massera, puedo informar que ésta es actriz y modelo. Está con Massera aproximadamente desde hace 6 meses. Últimamente se ha sabido de costosos regalos que fueron hechos (departamento, pieles, joyas, etc.). (...) Anteriormente Massera tenía como amante a una modelo publicitaria, que hacía la propaganda de los cigarrillos Jockey Club. Más antecedentes sobre la Alfano enviaré oportunamente”, dice un tramo del documento.

El informe, enviado a la Dirección de Inteligencia Nacional chilena (DINA), la encargada de la represión durante la dictadura de Augusto Pinochet, seguía los pasos de Massera durante su visita a Londres y París entre el 3 y el 5 de julio de 1978, y daba los últimos detalles de la situación de la Argentina bajo la dictadura militar, entre otros detalles.

Las 8 páginas escritas a máquina fueron firmadas como Luis Felipe Alemparte Díaz, el seudónimo del militar chileno Enrique Arancibia Clavel, condenado luego en la Argentina por delitos de lesa humanidad.

“Este documento pone en evidencia el doble juego de los agentes chilenos acá en Buenos Aires, quienes espiaban a sus propios compañeros de ruta de la represión”, explica la periodista Stella Calloni, una experta en el tema.

El documento se centra en un período del conflicto limítrofe por el fallo sobre el Canal de Beagle, que casi desemboca en una guerra promovida por las dictaduras de Jorge Rafael Videla y Augusto Pinochet. Así, fueron detenidos varios espías chilenos en Buenos Aires junto con los informes que los delataban como dobles agentes.

“En ese momento los militares argentinos no hicieron mucho jaleo porque no podían romper las relaciones con sus socios de esta ‘internacional del terrorismo de Estado’, incluso Arancibia luego siguió trabajando en el Cóndor junto con los argentinos, pero estos informes son clarísimos y fueron fundamentales para parte de la historia de la represión en América Latina”, explica Stella Calloni.

En este informe de Arancibia Clavel se deslizan algunos errores (habla del apoyo de Massera a la postulación del padre adoptivo de Alfano a la presidencia de River, cuando en realidad fue Racing).

Sin embargo, Calloni resalta que es importante poner atención “cada vez que sale algo relacionado con estos tipos. Lo de Alfano, como cualquier otro tema de estas fuentes, es muy serio, y hay que seguirlo, porque los servicios de inteligencia buscaban fundamentalmente pasar información sobre las debilidades políticas, sentimentales de cada uno de sus objetivos espiados”.




sábado, 31 de julio de 2010

FILOSÓFICA BARATA Y MEDIAS TOM



¿El tiempo todo lo corrompe?

¿Estamos condenados a devenir en viejos de mierda?

¿Es posible que un intelectual que durante la postdictadura enseñaba a Michel Foucault en la Universidad escriba ahora paparruchadas descartables en Perfil?

¿Puede alguien que una vez fue progresista o de izquierda ir paulatinamente acercándose a la derecha recalcitrante?

La respuesta es : SÍ.


Vacaciones de invierno

Ahora que estamos en pleno receso de invierno, quisiera compartir con ustedes algunos momentos de distracción, gracias al ocio que nos depara el Ministerio de Educación a los que trabajamos en la enseñanza. Nosotros, los docentes, gozamos de vacaciones de invierno y podemos disfrutar de una oferta descomunal en lo que a espectáculos se refiere. La posibilidad de acceder a la programación de series por cable, a las telenovelas en horario nocturno, a ciertas novedades radiales y los estrenos cinematográficos en formato DVD que nos facilita nuestro videoclub nos permite tener a nuestro alcance la posibilidad de gozar de un merecido y grato descanso sin siquiera salir a la calle. No hay como estar calentitos en casa con el control remoto cerca y disponerse a este baño de felicidad doméstica a la vez que universal.

No sé por dónde comenzar.

Arranquemos por la radio.
¡Han vuelto El gato y el zorro! Es una noticia fantástica que nuevamente Mario Mactas y Rolando Hanglin lleven a cabo su famoso diálogo profesoral, ameno y chispeante, totalmente fuera de época, con altura, palabras medidas, vocablos en inglés como call money, algunos en francés como chauffeur, y nos expliquen un viernes a la tarde por qué las playas del Caribe son totalmente artificiales respecto de las nuestras, y en qué medida el viento frío de nuestro mar gris oscuro es de una belleza insuperable, comparado con el agua turquesa pálido de la isla Saint Martin, y cómo nuestras arenas gruesas y rasposas superan en textura y color a esas formaciones desmenuzadas que parecen harina blanca. Apreciaciones de estos ex compañeros del Nacional Buenos Aires que han elegido caminos distintos en la vida, como lo son los del nudismo y la equitación, pero que siempre se las arreglan para compartir con nosotros algunos retazos de su sabiduría.

El problema reside en que en esta nueva etapa está ausente Florencia Ibáñez, la alumna inseparable de estos dos maestros, y esta ausencia no sólo se nota, sino que hasta duele.
Aún no ha comenzado la recolección de firmas pidiendo la vuelta de la añorada alumna para que la santísima trinidad se complete, pero debemos estar alertas al llamado de la justicia.

Pasemos a la telenovela. Es imposible no ver
Malparida y comentarla con otros, vacacionantes o no. Como soy filósofo, no puedo dejar de elaborar teorías y, en este caso, recurro a la egiptología. Estimo que la belleza de Juanita Viale, que por lo visto no perderá jamás su diminutivo –salvo que lo traslade, modificación que no creo posible– y se llame Juana Vialita, es un calco de los frescos de los templos de Luxor y Karnak que podemos apreciar en History Channel o en el canal Encuentro. Las figuras estampadas en murales, columnas y vasijas se destacan por ser planas y dibujarse de acuerdo con la técnica conocida como “canon de perfil”, por el que siempre vemos los rostros de costado con el ojo de frente. Son formas rígidas sin volumen y sin perspectiva. Un pelo negro, lacio y con un corte abrupto le da a la expresión un cierto misterio.

En el mundo del cine, la película Cleopatra, con Elizabeth Taylor, ofrecía una imagen vívida de la belleza egipcia hecha emperatriz. Sobre este modelo se despliega el personaje de Juanita Viale, perfilado, plano, con la mirada fija, el pelo abundante y sedoso, que acompaña su plan de matar a todos los hombres de la familia Uribe o, al menos, a casi todos, y a unas cuantas mujeres que los acompañan. La presencia de Florencia Raggi, que en los momentos en que escribo esta nota ha sido arrojada al vacío por nuestra heroína, pero no sé si con quebraduras, conmoción cerebral o lisa y llanamente muerta, perjudicó la imagen pagana de Viale. Por el hecho de que Raggi es más mala que Viale, tan linda aunque quizás algo más vulgar que ella, más alta, tiene además una mirada de bruja que desgraciadamente perjudica al gesto hierático de nuestra esfinge.

Ante esta situación, Juanita (Renata, en la novela) se torna más buena, parece más gorda, hasta se enamora de Gonzalo (Lautaro) y pierde sus atributos nefertitianos para parecerse a una chica malhumorada de las Lomas de San Isidro. De esas que miran mal porque son lindas. El pasaje de El Cairo a la zona Norte no ha sido favorable para el carisma del personaje.

Quisiera terminar esta nota con el anuncio mundial del comienzo de la cuarta temporada de la archipremiada serie Mad Men, una obra maravillosa, galardonada hasta las calzas, y que se puede ver en sus tres primeras temporadas por los servicios de los videoclubes, la democracia pirata de la Web y las apariciones milagrosas en el cable.

Debe haber alguna maldita razón por la que los dueños de las señales no la entregan con periodicidad, a pesar de lo que les cobran a sus abonados, y no faltará la ocasión para que la televisión pública se haga cargo de esta imperdonable falencia, la pase de modo gratuito y espero que no doblada.

Como el otro día se publicó en todos los diarios del mundo que el presidente Obama era un fan de la serie y que felicitaba a su creador, Mathew Weiner, por el éxito obtenido, la consagración parece casi excesiva.

Pero les aseguro que es difícil no admirar a los actores y actrices y al libreto escrito por 9 guionistas que se hacen cargo de 13 episodios por año, a los directores que se reparten los capítulos, elogiar los decorados que miman una agencia de publicidad entre finales de la década del 50 y mediados del 60, acompañar en el vicio a la cantidad de cigarrillos que se fumaban hasta en los hospitales, y asombrarse ante lo que beben los personajes que a las 10 de la mañana se sirven un Jack Daniels, o un Jim Beam, o un Four Roses, o cualquier otro bourbon, y a la tarde, a las 17.30, después del horario de oficina, paladean un par de vasos del imperdible Old Fashioned que consta de: una generosa medida de bourbon, una cáscara de limón, unas gotas de bitter Angostura, un terroncito de azúcar, hielo, y luego sí, aparecen las rubias, las flacas, las pechugonas y las continuas intrigas corporativas, el poder de los magnates rodeados de sus adulones, la lucha por sumar clientes a sangre y fuego, el insomnio de los creativos por inventar campañas entre gallos y medianoche y el tormento existencial de Don Draper, el extraño personaje de la serie, decía, es difícil no admirar todo esto que no deja resto para la indiferencia.

¿Cómo nacen esos personajes que nos remiten a la vida y no a un relato en el que la repetición de lo mismo día tras día es imprescindible para colmar la pauta publicitaria? Es evidente que nuestras telenovelas construyen la historia de acuerdo con las mediciones.

Los personajes vaciados de realidad aparecen y desaparecen cuando se les ocurre a los titiriteros que manipulan los hilos de la historia. El culebrón tiene sus reglas y su tradición. A veces nos atrapa. ¿Pero se podrá algún día presentar de un modo apasionante las escenas de la vida ordinaria, con su locura y desgaste, sin que medie un mensaje pastoral o alguna perversión de manual?

Otro día escribo sobre algo nuestro que es de lo mejor: Para vestir santos.


Tomas Abraham escribió esto para las vacaciones de invierno. Tomas Abraham dice que es filósofo. ¿Filósofo de qué?



jueves, 1 de julio de 2010

“El teatro es un hecho colectivo y solidario”



Arturo Bonín y Susana Cart, en una charla reflexiva con Carla Czudnowsky, hacen un recorrido histórico por la historia del teatro como forma de resistencia durante los años de la dictadura. Y hablan de su compromiso con la comunidad,su carrera y su trabajo en Teatro por la Identidad.

Arturo Bonín es reconocido por ser un tipo comprometido. Un militante desde la cultura. Un ocupado y preocupado por “hacer obra”, y no sólo de teatro. Inquieto y autogestor de proyectos varios. Amén de tener que cumplir con las obligaciones económicas como todos, siempre intenta elegir “proyectos nutritivos” para sí y la sociedad. Hizo tanto cine como teatro. Viene de interpretar, nada más y nada menos, que al político radical Arturo Illia. Y en televisión ha participado de ciclos míticos como Yo fui testigo y, más recientemente, Televisión por la Identidad y Vidas robadas . Además, desde hace diez años, forma parte del proyecto Teatro por la Identidad, junto a su mujer la actriz Susana Cart.

Tiene en su haber 44 años de oficio. En 1959 arrancó en Villa Ballester con sus primeras clases de teatro, con 16 años y mientras estudiaba para químico de la alimentación. Fue literalmente “arrastrado”, hay que decirlo, no por una irrefrenable pulsión creativa ni una desmedida necesidad de expresarse, sino porque su amigo del barrio, Rody Tevez, le aseguró que en el curso “había un montón de minas”.


“Y sí. Porque quería levantar minas, no había otra alternativa... pero tengo que decir que se me partió la cabeza. Descubrí otro mundo. Otras cosas.”

–¿Tus viejos tenían algo que ver con el arte? ¿Qué opinaban?

–Mi viejo era colectivero, mi vieja ama de casa. Al principio, mientras estudiaba, todo bien. Pero cuando le fui a plantear a mi viejo que yo quería dejar Química para estudiar otra cosa, me dijo: “¿Lo que quieras, mientras estudies yo te banco, no hay ningún problema…” Cuando le respondí “teatro”, me llevó al médico ( risas).

–¿Buscando qué?

–Yo, a esta altura del partido sospecho que deseaba que hubiese algún problema, escuchar: “Tu hijo es trolo”. Porque estudiar teatro era una cosa rara…

–Si hacías danza, directamente te mataban. Ni llegabas al médico.

–Creo que no me hubiese animado a decirle. Me cagaba a trompadas. Pero me llevó al médico y el médico le dijo: “Es normal, quiere hacer teatro, nada más”.

–Le tendría que haber agregado: “Puede ser que sea zurdito” ( risas).

–Mi viejo ero filocomunista. Se había afiliado al PC en algún momento. Entonces, por ese lado, es como que mucho no le hubiera desentonado.

–Quizás de ahí te vino ese gen tuyo...

–Puede ser, pero mi vieja era bien gorila. Yo los domingos iba a ver los partidos de fútbol en la tele de la unidad básica. Tenía unos 12 años y me acuerdo que ponían una tribuna de madera para la gente y había un televisor en blanco y negro. Y mi vieja me preguntaba: “¿Adónde vas?”. “Voy a ver el partido a la unidad básica”, le respondía y me decía: “No hables con nadie” ( risas). ¡Imaginate!: ¡No hables con nadie! ¡A ver si todavía me afiliaban!

–¿Y con quiénes estudiaste?

–Yo nunca tomé clases de teatro. Cuando lo hice, fue en el contexto de un seminario de un grupo que llamó a un profesor. Pero nunca fui a una escuela ni me inscribí en ningún curso. No, no le puedo echar la culpa a nadie ( risas).

–Durante los años ’70, en la dictadura, los grupos de teatro independientes estaban muy vinculados al compromiso social, al trabajo comunitario y muchos, incluso, estaban politizados. A vos, en el medio actoral, se te identifica como un tipo “comprometido”. ¿Cuándo aparece ese compromiso?

–Yo descubrí que el teatro es un hecho colectivo y solidario. Esto es lo que yo trato de imponer, o de ponerle en la cabeza a los que se acercan y me preguntan si doy clases. Cuando te sumás a un grupo de trabajo, ves que el crecimiento se hace real a partir de la dinámica grupal. Trasladalo a la vida cotidiana: no podés no escuchar al otro, no prestarle el oído. Creo que el teatro tendría que ser una materia obligatoria en los colegios para estimular este tipo de cosas. Porque en las sociedades donde el individualismo y la actitud autista están primando, desaparece el hombre. Te transformás en una maquinita, en un hecho casi onanista. Y yo creo que el teatro tiene que ver con lo orgiástico y no con lo onanístico.

–Te cambio de tema. Hablemos de la resistencia desde el teatro durante la dictadura. De la experiencia de Teatro Abierto, un espacio donde se podía hablar de las cosas que estaban pasando...

–Y que no se podían decir tal vez públicamente.Yo venía del teatro independiente. Había formado parte muchos años con Susana (Cart, su mujer) del grupo Teatro del Centro, en los años ’73 y ’74 . Tenían un origen común con Teatro Abierto. Igual que el Payró, La Fábula y el Nuevo Teatro. En ese momento, Balbín dijo que “Teatro Abierto fue una multipartidaria antes de la primera multipartidaria”. Fue la posibilidad de pensar que la unión hace la fuerza. Fue la posibilidad de pensar que ya se había llegado a un punto que era intolerable que una casta de hijos de puta, borrachos al servicio de intereses económicos multinacionales, nos estuviesen manejando. Entonces, la única forma de arrancar con esto, era la queja. Y creo que arrancó como una queja y una crítica a la realidad, y como un llamado a la reflexión a todos nosotros.
Al hacer teatro político, para decirlo de alguna manera, estábamos más en contacto con la realidad. Hemos tenido compañeros desaparecidos, compañeros de nuestro teatro que fueron secuestrados por la policía.

–Hubo un momento de listas negras, fue el momento de los perseguidos por la Triple A, de la bomba en el Teatro Estrella, donde ahora creo que está el canal Crónica. ¿Esto ocurría al mismo tiempo?

–Era al mismo tiempo, era al unísono…

–Y a los que iban a buscar, a los que desaparecían, ¿era por su compromiso político o simplemente por la movida cultural y lo que eso implicaba en la sociedad?

–Yo creo que había varios elementos. En una época era más peligrosa una máquina de escribir que una ametralladora. Un anónimo o un comentario desafortunado o intencionado de alguien podía llegar a algún lugar, y esa persona era chupada y desaparecida.

–¿Tenías miedo en ese momento?

–No nos dábamos cuenta. Seguramente sí tenía miedo. Pero ¿qué íbamos a hacer? ¿Me iba a quedar en mi casa y no salir a la calle? Porque si dejás que el miedo te gane, no hacés teatro, ni hacés nada.

–¿Había una militancia desde la cultura?

–Exactamente. Esa era la idea. Porque además, y esto es lo que a mí me preocupa desde algún lugar, ¿cómo podría colaborar yo en algo que me trascienda, que me exceda en forma ampulosa, para el bien común? Entonces si desde lo que sé hacer, puedo propender el bien común, ahí es donde me pongo. Por eso estoy en Teatro por la Identidad, yo no podría estar en un partido y ser dirigente político.

En esta iniciativa impulsada por Abuelas de Plaza de Mayo, Bonín ya cumplió diez años trabajando con su mujer, la actriz Susana Cart. Él es colaborador y ella pertenece a la Comisión.
Ambos están juntos hace 30 años gracias a lo que ellos denominan “la decisión política de vivir juntos”. Además comparten, entre otras cosas, proyectos teatrales que autogestionan y llevan adelante. Tal es el caso de la obra Hasta que la vida nos separe , que presentarán en 90 pueblos de una veintena de provincias argentinas.

A esta altura de la charla, Cart se sumó para hablar de su trabajo conjunto.

–¿Cómo fue que se incorporaron a Teatro por la Identidad?

Arturo Bonin: –Nos invitó Daniel Fanego, quien ya venía trabajando en esto, a ver un espectáculo que dirigía, llamado A propósito de la duda . Poco después, nos convocó a una reunión en el Teatro El Nudo. Íbamos en el auto y Susana me dijo: “Yo sé que Fanego nos va a pedir que integremos la Comisión”. Y le respondí: “Ni pienso”, a lo que ella me contestó: “Yo tampoco”.

–Pero, ¿vos no estás hoy en la Comisión?

Susana Cart: –¡Sí!. Mentí. Iba a aceptar ( risas).

A.B.: –Me mató. Me moría de risa yo…

–¿Cuáles son los objetivos de Teatro por la Identidad?

A.B.: –Recuperar gente, servir para que alguien que haya vivido en la mentira, pueda darse cuenta de que lo estaban estafando. Es muy duro, es muy doloroso, nosotros tenemos nietos recuperados que son amigos nuestros. Y, además, son hijos de una generación diezmada… de mi generación. Y poder colaborar para recuperar a los hijos de aquellos que hoy no están, algunos de ellos amigos míos, es muy fuerte…

S.C.: –Además uno pasó muchos años muy asustado. No podías hablar con cualquiera porque no sabías quién era quién. Y creo que esto es reivindicatorio. Aparte, es como utilizar la profesión no solamente para entretener o para vivir –que es muy importante–, sino para prestar un servicio.
El planteo que nos hicimos al sumarnos a Teatro por la Identidad, desde un principio, es que nosotros no hacíamos discurso político. Eso se lo dejábamos a las Abuelas. Nuestra única herramienta era el teatro. Y nuestra llegada a los jóvenes, en ese momento de 18 a 25 años y ahora ya adultos, tenía que ser desde otro lugar: desde la emoción, de las ideas, de provocar identificación.

–¿Cómo funciona exactamente?

A.B.: –La clave es la duda. Generarla. Acercar elementos que funcionen como disparadores. Algo así como: “A ver, esto que me está pasando a mí, ¿con qué lo puedo juntar?”. Eso que le está pasando, lo tiene en un lugar instalado, lo coteja con el otro. “¿A vos te pasa lo mismo?” “Sí”. Entonces, por acá es la cosa.

S.C.: –En el 2000, la temática era la contención directa. Después ampliamos la propuesta y el tema pasó a ser “la identidad”. Porque si no, era demasiado acotado y, además, así le damos al autor de las obras una mayor posibilidad de crear un material más rico.
Todos los años vienen 5.000 personas a Teatro por la Identidad, y la pregunta en algún momento fue: “¿Serán siempre los mismos?”. No sabemos, se va renovando el público, pero ya saben a qué van.

–Probablemente los chicos que fueron apropiados y que todavía no lo saben, o que lo dudan, o que no se animan, tengan treintaipico. ¿Qué crees que van a buscar los veinteañeros?

S.C.: –Curiosidad. Porque no tienen información sobre la dictadura, lo qué pasó o de qué se trata la apropiación de chicos. Hace algunos años, los nietos empezaron a colaborar con nosotros, y entonces cuando termina la función, se sube una abuela y ya provoca una reacción. Pero cuando se sube un nieto, esta idea abstracta de la apropiación se transforma en una persona que cuenta su historia en primera persona. Y dice, por ejemplo: “Hasta hace cuatro años yo me llamaba tal y tal, había nacido tal día, tenía tal signo en el horóscopo. Pero a partir de la participación de Abuelas, yo sé que en realidad soy fulano, que nací tal día, que tengo tantos años”. Es muy fuerte eso. Ver a alguien ahí que te lo dice, como Juan Cabandié que en la Esma dijo: “Yo nací acá”. Para mí eso fue demoledor.

–¿Por qué creen que los más jóvenes se interesan justo ahora?

A.B.: –Porque el Estado se está haciendo cargo de una cantidad de cosas.

S.C.: –Yo creo que el gobierno de los Kirchner (el de Néstor y el de Cristina) abrió una compuerta a una temática que era tabú, que estaba siendo ignorada, invisibilizada. Era una temática de la que nadie hablaba. Y ellos se metieron en el barro, y nos metieron a todos, y esto provocó una reacción social.

–¿Cómo definirían cada uno de ustedes la palabra identidad?

S.C.: –Nosotros tenemos una costumbre en Teatro por la Identidad. Cada vez que hacemos algo público, la persona que habla se presenta por su nombre y dice quién es. Por ejemplo, en mi caso: “Mi nombre es Susana Cart, y puedo decirlo porque sé quién soy. ¿Y por qué digo que sé quién soy? Porque sé quién es mi papá, sé quién es mi mamá, porque vi fotos de mi mamá embarazada, porque me parezco en algo, cosas que me gustan y que no me gustan…”. Ésa es la identidad de una persona.

–Ahora que hablamos de lo que le pasa a muchos nietos… ¿Qué piensan que deben sentir Felipe y Marcela Noble?

–Por un lado pensás “pobrecitos” porque es lo primero que me surge y, por otro lado, digo: “Están tan manchados, están tan condicionados, están tan presionados, han aceptado tanto la voz del amo, desde algún lugar, que les debe costar mucho sentir y saber qué quieren. Por eso es interesante lo que plantea la ley del ADN, que establece que no es necesario que alguien vaya a sacarse sangre.

S.C.: –Eso es importante porque le quita culpa, le saca la responsabilidad. Hay muchos casos donde ellos mismos han tenido contacto con Abuelas, y que no quieren denunciarlos porque saben que sus apropiadores van presos, y están esperando que se mueran. Claro que es una pena, porque también las Abuelas y sus familiares se van muriendo.

Además de la pregunta de sentido común que nos hacemos todos. Si realmente tienen tanta seguridad de que no son, se hubieran sacado de encima este problema. Un caso como éstos, normalmente, se resuelve en un año.

–Es verdad que con el tiempo, las Abuelas se van a ir muriendo. Pero, a través de Teatro por la Identidad, ustedes van haciendo escuela...

A.B.: –Sí, por suerte. Y van a perdurar en el tiempo gracias a esta iniciativa. Porque si siguen existiendo jóvenes o adultos apropiados, nuestra tarea no termina. A lo mejor, yo no estaré dentro de una cantidad de años más, pero habrá otros que sí. Es lo mismo que dicen las Abuelas. Ellas saben que los nietos van a seguir con esta tarea.

S.C.: –Tengo muchas esperanzas porque, al principio, por ahí aparecían dos o tres nietos por año y, de pronto, en un año aparecieron ocho. Y creo que, en la medida en que el Estado y la comunidad se hagan cargo, cada vez más, se van a animar a hacerse preguntas.

A.B.: –Un solo chico con la identidad truchada, y nuestra identidad colectiva está truchada. Y creo que ya es hora de saber quiénes somos. Todos y cada uno. Recién ahí podremos construir algo colectivo.


Nuestro encuentro terminó pero la charla me seguía dando vueltas en la cabeza. ¿Cuándo fue la última vez que me pregunté quién era? ¿Me habré preguntado, aunque sea una vez, qué pasaría si yo no fuera quien siempre creí ser? Pensé qué doloroso sería tener que destruirse para poder volver a nacer. Para ser quien de verdad sos. Para existir. Ahí, todo me encajó como un rompecabezas. Ahí, este encuentro adquirió un nuevo sentido para mí. Así como el teatro le abrió un nuevo mundo a Arturo y a Susana, quizá logre guiar a algunos de los 400 nietos que aún faltan recuperar. Nunca antes, hasta hoy, había reparado en esa frase que leí cientos de veces: “El poder transformador del arte”.







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