jueves, 20 de febrero de 2014

UN POCO DE HISTORIA CON RANDY NEWMAN






Las grandes naciones de Europa se habían reunido en la orilla
habían conquistado lo que estaba detrás de ellos y ahora querían más
así que ellos miraron el poderoso océano y viajaron hacia el mar Occidental
Las grandes naciones de Europa en el siglo 16
The Great Nations of Europe had gathered on the shore
they'd conquered what was behind them and now they wanted more
so they looked to the mighty ocean and took to the Western sea
The great nations of Europe in the 16th century


Escondan a sus esposas e hijas, escondan los comestibles también
Las grandes naciones de Europa se acercan
Hide your wives and daughters, hide the groceries too
The great nations of Europe comin' through


Las Islas de Gran Canarias fueron la primera tierra a la que llegaron
masacraron a todos los canarios allí, que dieron a la tierra su nombre
había allí nativos llamados guanches, guanches por la puntuación
Pero por las balas y la enfermedad de los portugueses, ellos no estuvieron nunca más
The Grand Canary Islands first land to which they came
they slaughtered all the canaries there which gave the land its name
there were natives there called Guanches, Guanches by the score
But bullets, disease the Portuguese, they weren't there any more


 Ahora ya no están, ya no están, ellos realmente ya no están
usted nunca vio a nadie tan desaparecido
Hay fotos en un museo, algunas líneas escritas en un libro
pero no vas a encontrar uno vivo, no importa donde se mire
Now they're gone, they're gone, they're really gone
you never seen anyone so gone
There's pictures in a museum, some lines written in a book
but you won't find a live one, no matter where you look


Escondan a sus esposas e hijas, escondan los comestibles también
Las grandes naciones de Europa se acercan
Hide your wives and daughters, hide the groceries too
The great nations of Europe comin' through


Colón zarpó para la India y en cambio se encontró El Salvador
le dio la mano a algunos indios y pronto todos ellos estaban muertos
ellos tuvieron la tuberculosis y la fiebre tifoidea y el pie de atleta , la difteria y la gripe
Disculpe, las grandes naciones de Europa se acercan
Columbus sailed for India found El Salvador instead
he shook hands with some Indians and soon they all were dead
they got TB and typhoid and athlete's foot, diphtheria and the flu
'scuse me great nations comin' through


Balboa descubrió el Pacífico y en el camino, un día
se encontró con algunos indios amigos quienes le dijeron que eran gay
Así que ...
los hizo despedazar por los perros por motivos religiosos dijeron
las grandes naciones de Europa eran bastante religiosas en su camino
Balboa found the Pacific and on the trail one day
he met some friendly Indians whom he was told were gay
So...
he had them torn apart by dogs on religious grounds they say
the great nations of Europe were quite holy in their way


 Ahora ya no están, ya no están, ellos realmente ya no están
usted nunca vio a nadie tan desaparecido
algunos huesos escondidos en un cañón, algunas pinturas en una cueva
son inútiles tratando de salvarlos, no hay nada que salvar
now they're gone, they're gone, they're really gone
you never seen anyone so gone
some bones hidden in a canyon some paintings in a cave
they're no use tryin' to save them, there's nothin' left to save


Escondan sus esposas e hijas, oculten sus hijos también
con las grandes naciones de Europa nunca se sabe
Hide your wives and daughters, hide your sons as well
with the great nations of Europe you never can tell


Donde usted y yo estamos de pie al final de un siglo
los europeos han surgido en todas partes, ya que incluso puedo ver
pero está en el horizonte la posibilidad
que algunos errores de fuera de África podrían venir por ti y por mí
destruyendo todo a su paso de costa a costa
al igual que las grandes naciones de Europa en el siglo 16
Where you and I are standing at the end of a century
Europes have sprung up everywhere as even i can see
but there on the horizon is the possibility
that some bug from out of Africa might come for you and me
destroying everything in it's path from sea to shining sea
like the great nations of Europe in the 16th century












martes, 18 de febrero de 2014

LA PASIÓN X LA MURGA





Ariel Prat va y vuelve de España a la Argentina. El músico que vive hace algunos años en el país europeo nunca se alejó de los barrios porteños y mucho menos se alejó de lo que más le apasiona: la murga.

Su relación con el barrio y el fútbol fueron determinantes para que esta rítmica rioplatense lo marque de por vida. Hoy, como principal referente de la murga porteña, se dedica además de la música a la difusión de la historia y los orígenes de uno de los ritmos (y por qué, no rituales) más castigados durante la última dictadura militar. Cada verano, Prat cruza el charco para carnavalear en la Argentina, ponerse el traje murguero y cantar por los barrios porteños.

–Vas a estar nuevamente en el escenario del Tasso. ¿Cómo será este año el Carnapratasso?

–Este es el cuarto año, y para mí es un orgullo porque permanecer y llegar al público con una manera tan porteña de vivir y cantar el viejo carnaval, lo que no es fácil, porque todavía hay cosas pendientes. En esta última década ganada hemos logrado volver al feriado, pero todavía quedan cosas para restablecer el contacto entre la cultura oficial y la del carnaval. Cuando digo "murga porteña" estoy hablando de la murga metropolitana, porque la variedad de la murga en todo el país tiene diferentes expresiones. Lo que hago es representar. Digo que soy un hilo conductor entre la calle y el escenario. Lo que siempre destaco del Carnapratasso es que la gente baila mucho abajo del escenario, se anima, cosa que a veces en un corso no pasa porque hay una murga bailando, y eso te da respeto y admiración.

–¿Dónde nace tu amor por la murga y cómo se transforma en tu identidad?

–Es como el fútbol: hay una pasión que se va alimentando y uno la juega o no. En este caso, al fútbol lo sigo jugando de manera no profesional, y en cuanto a la murga, fui transformando la pasión infantil a la pasión musical. Y no sólo la música de la murga: también fui incorporando a través del paso de la niñez hasta ahora las texturas poéticas, lo que representa la murga en el barrio, o para la gente. La murga es, para mí, parte de mi afecto desde la cuna.

–¿Qué cosas cambiaron en los carnavales?

–Cuando era chico, había otra idea de disfrazarse en carnaval, que tenía otro significado. No sólo era el disfraz de uno, sino el trabajo de otra gente que trabajaba para usar, más allá de la murga. El carnaval sufrió los embates del capitalismo y también de una cuestión interna que tiene que ver con la representación del imaginario de ciertas políticas y sectores cívico-militares de la sociedad, que representaban a lo negro y al peronismo proscripto. Con el tiempo se fue haciendo carne y quedó relegada la representación del carnaval. Hay una historia negada de la cual la murga es un hilo y el carnaval viene adosado a eso.

–¿A qué se debe que se tome como referente a la murga uruguaya por sobre la argentina?

–Es un error, porque tienen el mismo nombre dos cosas diferentes. Nuestra murga viene de la vieja comparsa afro-argentina y se mantienen muchas de esas cosas, además de que nuestra murga es inclusiva en cuanto a integrantes, variedad y voces. Es erróneo hacer comparaciones porque se cae en agravios comparativos y no tienen mucho que ver. Es distinto. Además, en Uruguay y Montevideo no se dejó nunca de festejar el carnaval en la dictadura, por ejemplo; en cambio, nosotros fuimos perseguidos. Nosotros tuvimos que desaparecer porque la murga no cantaba en el escenario, desfilaba y no cantabas en el escenario y para qué ibas a necesitar cantante. En la época de oro de nuestra murga, en la década del '40, había tipos que cantaban y también en la orquesta, entonces lo fuimos recuperando y nuestra murga tenía otro significado. Se confunden mucho propios y extraños. Hay diferentes candombes, se tocan de diferentes maneras. Nosotros estuvimos trabajando a partir de que hubo tantos años de desinformación y de descuido.

–¿La forma de escribir dentro de la murga sigue siendo el mismo?

–Sí. Cambiaron algunas cosas en cuanto a lo que dice. En cuanto al formato, hay diferentes maneras de cantar: está el recitador, que es el glosista, la parte de la entrada más de referencia, y la retirada, que tiene la melancolía del tango; y después vienen el baile, porque la murga tiene mucho de furia. La picaresca de los años '50 o '60 fue variando. La murga fue luego declarada patrimonio, lo que implicó que no vayamos presos si cantábamos en la calle. Es en sí un género de crítica, pero así como tiene cosas para criticar también puede cantar las cosas lindas.



Fotos, dibujos y máscaras

Este año, el Carnapratasso tendrá dos propuestas que se suman a lo que sucederá en el escenario. Se trata de la muestra fotográfica con la obra de Salvador Batalla, y otra con los dibujos y máscaras de César Domínguez.

"Este año decidimos sumar un par de cosas nuevas. La muestra de fotos de Salvador Batalla (autor de los artes de discos de Bersuit Vergarabat) está basada en todos los Carnapratassos anteriores. Él retrata todo el ritual que se va armando durante la presentación de las murgas; es un registro de lo que pasa por fuera del escenario. Además, habrá máscaras de César Domínguez. Y estará el murguero Gustavo Massud, que nos da un poco de histrionismo para dirigir la cosa con la gente.


Las murgas invitadas

Prat comienza mañana el ciclo que se extenderá a lo largo de cinco semanas, y cada fecha tendrá invitados especiales. "No llevamos la murga entera porque la idea es mostrar cómo es escénicamente cada murga", afirma Prat.

En el primer día estará la agrupación Los Mismos de Siempre, y el miércoles siguiente pisará el escenario La Redoblona. La fecha siguiente estará a cargo de Los Pretenciosos Porteños. Luego, el 12 de marzo será el turno de Los Inconscientes de Almagro. El tercer miércoles de marzo le toca subir al escenario a Audades del Bajo Belgrano, que tendrá la presencia del Loco René Houseman, y para el cierre del ciclo, el 26 de marzo, estarán Los Elegantes de Palermo.


¿Cuándo? LOS MIÉRCOLES Ariel Prat se presentará a partir del 19 de febrero, durante seis miércoles, a las 22 en el Centro Cultural Torquato Tasso, Defensa 1575.















lunes, 17 de febrero de 2014

«MÚSICA» o «SOJA»







Esta noticia no existe, es decir, no es real, es decir, es inventada... Manuel Quieto, el cantante del grupo de rock La Mancha de Rolando, tuvo que salir a desmentir lo que todos los diarios y medios desinformativos habían repetido: que él hubo ofendido a los ruralistas en la Fiesta Nacional del Trigo, en la localidad cordobesa de Leones. Nada de lo que dicen que pasó pasó...

La patética situación que plantearon los agroexportadores de "el campo", que no liquidan la cosecha acumulada en silos bolsa para presionar al gobierno nacional con el precio del dólar, tiene un nuevo capítulo: el cantante del grupo de rock La Mancha de Rolando, amigo personal del vicepresidente Amado Boudou, les cantó las 40 a los productores agrogarcas durante el recital inaugural de la Fiesta Nacional del Trigo, en la localidad cordobesa de Leones.

Desde el escenario, y ante un público de 3.000 personas, Manuel Quieto llamó a los ruralistas "gringos de m... que están sentados sobre los silos de soja" y expresó, haciéndose eco de la postura nacional, que no tienen que guardar los granos en los silos bolsa, sino "venderlos".

El músico definió a los productores como “Gringos de m… que están sentados sobre los silos de soja”, y se refirió a “la suciedad rural”, en alusión a la Sociedad Rural.

Además, el autor de "Arde la ciudad" tuvo tiempo de agradecer a los funcionarios responsables de que estuvieran tocando allí esa noche. Quieto destacó las gestiones de la intendente Lorena Bussi, el diputado Fabián Francioni y, por supuesto, Boudou.

En el pasado, Quieto definió a Boudou como "un gran amigo, una excelente persona y un gran profesional", y aseguró que era "el mejor ministro de Economía y vicepresidente" que tuvo la Argentina.

"Nunca tomé ni analicé en términos de beneficio o perjuicio ese tipo de relación que tenemos con Amado Boudou. Nunca nadie me dijo nada negativo. Sé que por muchos años va a estar, es un dirigente que le quedan muchísimas cosas por hacer", profetizó el músico en una entrevista del 2012.

La Mancha de Rolando se presentó en los últimos años en celebraciones como la Fiesta Nacional del Dulce de Leche (Cañuelas), la Fiesta Nacional de la Manzana (General Roca) y la Fiesta Nacional del Arroz (San Salvador), entre muchas otras.

Más allá de la anécdota, reconozcamos que Manuel Quieto estuvo bastante educado si nos detenemos a analizar el daño que ocasionan al país los especuladores de Silos Bolsa.





jueves, 6 de febrero de 2014

CANDILEJAS






Publicarán la novela de Charles Chaplin en la que se basó la película Candilejas. Fue escrita por el cómico en 1948 y su título original es Footlights. Los manuscritos se encontraban en el archivo Charles Chaplin de Bolonia, Italia, y se editan ahora por primera vez.

Candilejas (Limelight, en inglés) es una película de cine de 1952 con guion, producción, dirección y actuación de Charles Chaplin. Un viejo payaso (Charles Chaplin), después de evitar el suicidio de una joven bailarina (Claire Bloom), no sólo la cuida, sino que, además, se ocupa de enseñarle todo lo que sabe sobre el mundo del teatro para hacerla triunfar...

Sé que soy gracioso pero los managers creen que ya pasó mi momento. ¡Dios! Sería buenísimo hacerles comer sus propias palabras. Eso es lo que detesto de volverse viejo: el desprecio y la indiferencia que te muestran. Creen que soy un inútil… por eso estaría genial volver al escenario. Qué digo genial… sería sensacional. Sacudirlos de risa como las que yo provocaba… sentir cómo empiezan a rugir… oleadas de risa que llegan hasta vos, que te levantan del piso… eso sí que es un bálsamo". Esto dice el payaso alcohólico Calvero, protagonista de la película Candilejas, estrenada en 1952.

Pero quien le da voz a ese personaje (que también le prestó el cuerpo, claro) es el mítico Charles Chaplin. En 1948, el comediante escribió una novela llamada Footlights, que sería la base del film. El texto quedó archivado hasta ahora, que se publicará por primera vez.

Las distintas partes de la obra –en forma de manuscritos y guiones mecanografiados– permanecía en los archivos Chaplin de la Cinemateca de Bolonia, en Italia. Esta institución es la encargada de digitalizar todos los trabajos del cineasta y es la que ahora se encarga de publicar esta novela. Así lo indicó el diario inglés The Guardian, en una información que fue retomada por diversas agencias del mundo; entre ellas, EFE y Télam. Compuesto por 34 mil palabras, Footlight fue reconstruido por el biógrafo de Chaplin, David Robinson, que lo incluyó en su libro The World of Limelight (El mundo de Candilejas).




Cecilia Cenciarelli, co-directora de la cinemateca, dijo que la novela "tiene su aspecto sombrío". "Es la historia de un comediante que perdió su público luego de ser considerado por la prensa un 'formador de actores' y también 'un exitoso director de películas'", agregó. Se trata de una suerte de precuela del film, en donde se evidencia "por qué Calvero tiene pesadillas, por qué está tan desencantado del público, de su propia carrera", continuó. "El libro profundiza en la relación del artista con su audiencia, en el significado del arte", aseguró.

Chaplin escribió ésta, su única novela, en 1948. Es decir, cuatro años antes de la película y antes de verse obligado a abandonar Estados Unidos a principios de los cincuenta. Chaplin debió tomar esta decisión por la implacable persecución de Edgar Hoover, director de la Oficina Federal de Investigación (FBI), quien consideraba que el actor era "comunista". De acuerdo con el biógrafo, Chaplin fue un "gran blanco" de Hoover, hasta el punto de lograr que "una gran parte de la clase media de Estados Unidos se volviera contra él". Esta situación le provocó una "gran conmoción" tras haber sido "el hombre más querido del mundo durante 30 años".


Según detalles divulgados en Londres por Robinson, la historia cuenta con personajes similares a los de Candilejas. Es decir, el cómico alcohólico y mayor de edad, Calvero (Chaplin), y la bailarina Thereza (Claire Bloom) a la que salva del suicidio. El libro no fue escrito con la intención de ser publicado sino algo muy personal para Chaplin, un actor criado en un barrio pobre de Londres que dejó Inglaterra en 1913 para radicarse en Hollywood y desarrollar su carrera como actor y director.

"Es increíble que un hombre que fue a la escuela seis meses se las haya arreglado para ser escritor", continuó Robinson. Y comentó que este texto muestra una faceta poco conocida de Chaplin, que podía moverse con soltura en distintos registros. Así, el libro va de lo coloquial hasta un tono que deja entrever una enorme imaginación, aunque deslizada en cada párrafo con sutileza.

Robinson también dijo que a lo largo de la historia se traslucen algunas memorias de la dura infancia del artista en el sur de Londres. Por ejemplo, su extraña aversión a los parques, a los que consideraba "las tumbas vivas de los pobres y los que no tienen dónde ir". La novela también muestra "el placer que le causaba encontrar palabras raras o exquisitas para aprender una cada día". Una de ellas, "inefable", fue una de las favoritas de Chaplin en sus últimos días. "Una vez que encontraba una palabra la usaba, aún si no era totalmente adecuada para la situación. De todos modos, su escritura es increíble. Con sus films trabajaba y trabajaba hasta que lograba lo que quería. Lo mismo con el libro. Es bueno. Extraño, pero bueno", dijo.

Footlights, que incluye los comentarios del biógrafo, se presenta esta semana, con un evento en el British Film Institute Southbank de Londres auspiciado por la cinemateca. El libro estará disponible a través de Amazon aunque todavía no tiene editores en Gran Bretaña o en Estados Unidos. Algo que Cenciarelli espera que cambie, según indicó.


Dos escenas memorables

Si existen grandes momentos del cine, sin duda la confluencia de Charles Chaplin y Buster Keaton en escenas memorables de Candilejas es uno de ellos.





Se trata del encuentro de dos monstruos, de dos grandes, aunque la historia haya endiosado la figura de Chaplin en desmedro de la de Keaton, el hombre que tenía prohibida la risa por contrato. Las escenas son dos: una en la que los dos viejos actores se están maquillando en el camarín y otra en que interpretan una pieza musical con Chaplin en el violín y Keaton en el piano.

Los fanáticos del hombre del bastón, la galera y el bigotito aseguran que dicha confluencia fue un generoso regalo que este le hizo a un Keaton en decadencia. Otros, en cambio, sostienen que las escenas rodadas eran más de las que aparecen y que fueron suprimidas por Chaplin porque encontró que Keaton lo superaba en comicidad. Más allá de las anécdotas, lo cierto es que a su capacidad para la pantomima, Chaplin añadió también talento para los negocios y fue hábil en la tarea de forjarse un prestigio.

Vistas hoy, las películas de Keaton muestran a un cómico que no hace concesiones al público, que no lo gana con golpes bajos sentimentales, sino con un talento difícil de igualar que incluía desde una creatividad sin límites a la destreza de un gran acróbata.

Candilejas es, sin duda, una película que ocupará para siempre un lugar privilegiado en la historia del cine, por lo que es fácil deducir que la novela en que se basó encontrará lectores bien dispuestos en todo el mundo. Quizás uno de los mayores méritos de la película haya sido reunir a dos grandes que entendían el cine de formas diametralmente opuestas.







martes, 4 de febrero de 2014

AGUANTE EL CINE NACIONAL





Entrevista con Lucrecia Cardoso, flamante presidenta del Instituto Nacional del Cine y Artes Audiovisuales (Incaa). 

“La designación es un reconocimiento a la gestión de estos 6 años”.




¿Qué significa su designación al frente del Incaa?

Lucrecia Cardoso: En principio, es un orgullo, una gran responsabilidad que la presidenta me haya designado. La decisión que sea yo es un reconocimiento a todo un equipo de trabajo que está hace 6 años al frente de una gestión, con Liliana Mazzure al frente. La decisión viene a ratificar ese trabajo.


¿Cuáles son los principales logros que tuvo esa gestión?

LC: Estuvo muy relacionado con otras grandes políticas que se implementaron en estos años y que tuvieron como objetivo la democratización de la comunicación, como la ley de Medios, la Televisión Digital Abierta y los planes de fomentos que se pusieron en marcha alrededor de TDA para poder federalizar la producción de contenidos. Se han generado ficciones, animaciones en prácticamente todas las provincias. Esos contenidos fueron reconocidos por nuestro público y en el exterior, abriendo mercados, con premios en festivales. El balance es muy positivo.


¿Cuál es la importancia de Incaa TV, que ahora además tendrá lugar en Cablevisión?

LC: Expresa otro aspecto más de nuestra política. Que tenga lugar en Cablevisión es el resultado de la pelea de miles y miles de argentinos para lograr primero la sanción de la ley de Medios y después su aplicación plena. Incaa TV busca recuperar la producción del cine nacional, es una ventana más para nuestro cine. De los 1.500 títulos que se emitieron en estos tres años, y que los usuarios de Cablevisión no pudieron ver, se remasterizaron más de 600. Eso habla de acercar el cine nacional a nuestra gente y también la idea de recuperar nuestro patrimonio.


¿Qué análisis hace del momento de la industria del cine en la Argentina?

LC: Es un momento fantástico. El contexto es el de una revolución constante de las tecnologías audiovisuales, sea en la producción y la exhibición. En Argentina pasamos en 2003 de 35 millones de espectadores a 48 millones en 2013, casi un 40% más. Eso dice muchas cosas. De la industria cinematográfica y de la impresionante recuperación económica. Sobre ese total creció la incidencia del cine nacional. En 2003, 3,5 millones vieron películas nacionales. En 2013, fueron casi 8 millones. Cuatro de las 10 películas más vistas fueron argentinas.


¿Esa industria nacional cuántos puestos de trabajo involucra?
LC: Nosotros calculamos 100 mil, directos e indirectos. Desde los servicios vinculados a la producción a la exhibición, por ejemplo, los puestos generados por las salas.


Mazzure decía en una entrevista hace un tiempo, que la industria no tenía problemas de producción sino de distribución, por la falta de pantallas para el cine nacional. ¿Se revirtió esa situación?
LC: Eso necesita políticas de mediano y largo plazo. Hubo una recuperación en la cantidad de salas en estos años. Se está trabajando fuertemente en eso. El salto tecnológico supone muchos cambios, sea en la producción pero también en la circulación de contenidos.


 Todo el tiempo usted vincula la política del Incaa en relación con otras acciones del Gobierno. Una de las políticas del Ejecutivo en estos años tiene que ver con la integración latinoamericana. En ese sentido, ¿Cuál ha sido el diálogo de la industria argentina con las industrias de otros países de la región?
LC: Hay muchas iniciativas en marcha. Argentina es un gran co-productor, coproduce prácticamente con todos los países de la región. Eso fue acompañado por iniciativas como fondos de co-producción específicos, por ejemplo con Brasil. Después hay experiencias como DocTv Latinoamérica, que es una articulación de canales públicos e institutos de cine de la región. La idea es producir documentales latinoamericanos, que a la vez son difundidos por los canales públicos de todos los países.


Lugares emblemáticos de distribución de películas nacionales, son los "espacios Incaa". ¿La idea es aumentar la cantidad de salas en todo el país?

LC: Hoy hay alrededor de  48 pantallas en todo el país, la idea es llegar a 60 en lo que va de este año. Se hizo un concurso y se seleccionaron las salas que van a formar parte del concurso. En muchos casos articulamos con provincias, localidades, sindicatos o universidades, que ya tienen salas, entonces, firmamos un acuerdo por el cual el Incaa se ocupa de mejorar la sala a cambio de la programación de películas nacionales o latinoamericanas. En un trabajo con otras áreas del Gobierno apuntamos a la digitalización de los espacios Incaa (proyección en 3D, sonido 7.1) para que forme parte de una red de distribución a través de Arsat.


APU


martes, 28 de enero de 2014

EL VIAJE DE AVELINO





Combinando elementos del documental antropológico con ficcionalización de hechos reales, en El viaje de Avelino, el porteño Francis Estrada echa mano de un método largamente utilizado por Abbas Kiarostami, solicitando de sus protagonistas la reconstrucción dramática de un episodio vivido por ellos tiempo atrás. A mediados de 2005, Avelino Vega, poblador de un modestísimo caserío catamarqueño, emprendió un largo viaje en burro hasta la distante ciudad de Fiambalá, desafiando las dificultades del terreno, el frío y la intemperie. Intentaba salvar a la hija, a quien la disentería puso en riesgo de muerte. Enterado del episodio gracias a un noticiero de televisión, Estrada (Buenos Aires, 1964) viajó hasta el poblado de Río Grande, se familiarizó con los Vega y terminó filmando aquella aventura, sin pretender sacarla de proporciones en relación con lo real.






Presentada en la competencia argentina del Bafici 2009, El viaje de Avelino funciona como si a algún retrato documental de Jorge Prelorán (Hermógenes Cayo o Medardo Pantoja, pongámosle, aunque más no sea por contigüidad geográfica) se lo hubiera puesto en movimiento, mediante el recurso a lo narrativo. Narratividad que no se impone de modo forzado sobre ambiente y personajes, sino que parecería desprenderse de ellos. Ambos planos coexisten. El plano documental pone al espectador porteño frente a un entorno y unas costumbres sideralmente distantes: las comunicaciones limitadas al radiomensaje, el sacrificio y la preparación de un cordero, la celebración de una fiesta comunal, el acordeón que al final toca Avelino, celebrando tal vez la cura de la Nely.

Sobre esos datos se entrelaza la historia de la enfermedad de la nena, que incluye la consulta a la curandera, algún infructuoso pase mágico, el empeoramiento progresivo y la visita de un enfermero, que aconseja llevarla a Fiambalá. Donde, a diferencia de Río Grande, hay médicos y un hospital.

Narrada con la austeridad que el ambiente pide, El viaje de Avelino da a pensar que, más que diferencias esenciales, las relaciones entre documental y ficción tal vez consistan en una cuestión de grados o dosificación. En este caso se pasa de la mayor concentración documental de los primeros tramos a una intensificación de lo ficcional, a partir del momento en que padre e hija inician su viaje. Sin el menor comentario o intrusión musical y ayudado por una pulida fotografía de Carla Stella, Estrada se atiene a las formas más estrictas del documental de observación, dejando que las imágenes cuenten la historia, sin mediaciones.

Imágenes en ocasiones construidas con deliberación, como la presencia de algún personaje colateral (el cazador que anda detrás de un puma) o la escena en que un burro amaga escapársele a Avelino. O, sobre todo, una en la que la aparición de una vaca espantada, en medio de la noche y entre los matorrales, puede llegar a generar algún sobresalto fuera de programa. Si alguna conclusión hay para extraer de la historia –que la distancia y la pobreza pueden conducir a la mortalidad infantil, por ejemplo–, esa conclusión queda a cargo del espectador. En un momento, Estrada marca con lucidez diferencias de fondo entre el documentalismo cinematográfico y el televisivo, contraponiendo, en la misma imagen, el desdramatizado entorno del caserío con el dramatismo que desde la pantalla del televisor intenta imponer, en la cobertura de esa misma noticia, un conductor de noticiero.






El viaje de Avelino se estrenó en una única sala del complejo Arteplex Belgrano, que de aquí en más pasa a llamarse Incaa-Doc y que, por iniciativa del Instituto de Cine y Artes Audiovisuales, estará exclusivamente destinada a la exhibición de documentales locales. Una forma de estímulo que estaba haciendo falta. Ahora puede verse por televisión, en el canal de INCAA TV.








EL VIAJE DE AVELINO

Argentina, 2009.

Dirección y guión: Francis Estrada.

Asesoramiento de guión: Carmen Guarini.

Dirección de fotografía: Carla Stella.

Edición: José María del Peón.

Producción: Michelle Jacques Toriglia para MC Producciones.

Estreno en proyección DVD, exclusivamente en la sala Incaa-Doc del Arteplex Belgrano.









sábado, 25 de enero de 2014

ILHA DAS FLORES






Un tomate es plantado, cosechado, transportado y vendido en un supermercado, pero se pudre y acaba en la basura. ¿Acaba? No. ILHA DAS FLORES (Isla de las flores) lo sigue hasta su verdadero final, entre animales, basura, mujeres y niños. Y entonces queda clara la diferencia que existe entre tomates, cerdos y seres humanos.


Ilha das Flores es un municipio brasileño del estado de Sergipe. Se localiza a una latitud 10º26'11" sur y a una longitud 36º32'24" oeste, estando a una altitud de 3 metros. Su población estimada en 2004 era de 8.874 habitantes. Posee un área de 57,62 km².


"Sin duda alguna, los 12 minutos más potentes del cine brasileño. (...) El texto está dirigido en tono irónico por Jorge Furtado a 'extraterrestres' - que desconocen todo sobre los seres humanos, su planeta, sus sistemas económicos, sus creencias, sus prioridades, su concepto de libertad. En el fondo, Jorge Furtado y equipo (el grupo de la Casa de Cinema de Porto Alegre) promueven densa reflexión sobre el destino del hombre pobre, aquél que no conquistó sus derechos de ciudadano, y por eso disputa la basura con cerdos."


(Maria do Rosário Caetano, Jornal do MEC, Brasília, outubro/1998)



eN cASTELLANO





Dirección: Jorge Furtado

Producción Ejecutiva: Monica Schmiedt, Giba Assis Brasil e Nora Goulart
Guión: Jorge Furtado
Dirección de Fotografia: Roberto Henkin e Sérgio Amon
Dirección de Arte: Fiapo Barth
Música: Geraldo Flach
Dirección de Producción: Nora Goulart
Montaje: Giba Assis Brasil
Asistente de Dirección: Ana Luiza Azevedo

Uma Producción de la Casa de Cinema PoA

Elenco Principal
Paulo José (Narración)
Ciça Reckziegel (Dona Anete)



PREMIOS

17º Festival do Cinema Brasileiro, Gramado, 1989:
Mejor película de cortometraje (jurado oficial, jurado popular y premio de la crítica), Mejor guión, Mejor montaje y más 4 premios regionales.

40º International Filmfestival, Berlín, Alemania, 1990:
Oso de Plata para cortometraje.

Premio Air France, Rio de Janeiro, 1990:
Mejor cortometraje brasileño.

Premio Margarida de Prata (CNBB), Brasilia, 1990:
Melhor curta-metragem.

3º Festival Internacional del Cortometraje, Clermont-Ferrand, Francia, 1991:
Premio Especial del Jurado, Mejor Película (Jurado Popular).

American Film and Video Festival, New York, 1991:
Blue Ribbon Award.

7º En el-budget Kurzfilmfestival, Hamburgo, Alemania, 1991:
Mejor Película.

Festival International du Film de Region, 1994:
Mejor Película.

Exibido na mostra "Os 10 Melhores curtas brasileiros da década, no Cineclube Estação Botafogo, Rio de Janeiro, 1990.




eM pORTUGUÊS


Isla de las Flores (Ilha das Flores) from SixPositive on Vimeo.






miércoles, 15 de enero de 2014

JUAN GELMAN, 83 AÑOS DE POESÍA







Opiniones

Un hombre deseaba violentamente a una mujer,
a unas cuantas personas no les parecía bien,
un hombre deseaba locamente volar,
a unas cuantas personas les parecía mal,
un hombre deseaba ardientemente la Revolución
y contra la opinión de la gendarmería
trepó sobre muros secos de lo debido,
abrió el pecho y sacándose
los alrededores de su corazón,
agitaba violentamente a una mujer,
volaba locamente por el techo del mundo
y los pueblos ardían, las banderas.




Oración de un desocupado

Padre,
desde los cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar, no tiene
que preocuparse andando el día por la ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.

Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no sé de qué sirve haber nacido,
que me miro las manos rechazadas,
que no hay trabajo, no hay,
bájate un poco, contempla
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estómago vacío,
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
cavándome la carne,
este dormir así,
bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
tócame el alma, mírame
el corazón,!
yo no robé, no asesiné, fui niño
y en cambio me golpean y golpean,
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
si estás, que busco
resignación en mí y no tengo y voy
a agarrarme la rabia y a afilarla
para pegar y voy
a gritar a sangre en cuello









Los sueños rotos por la realidad

Nota XII


los sueños rotos por la realidad
los compañeros rotos por la realidad/
los sueños de los compañeros rotos
¿están verdaderamente rotos/perdidos/nada/

se pudren bajo tierra?/¿su rota luz
diseminada a pedacitos bajo tierra?/¿alguna vez
los pedacitos se van a juntar?
¿va a haber la fiesta de los pedacitos que se
reúnen?

y los pedacitos de los compañeros/¿alguna vez
se juntarán?
¿caminan bajo tierra para juntarse un día
come dice manuel?/¿y se
juntarán un día?
de esos amados pedacitos está hecha nuestra
concreta soledad/
per/dimos la suavidad de paco/la tristeza de
haroldo/la lucidez de rodolfo/
el coraje de tantos

ahora son pedacitos desparramados bajo todo
el país
hojitas caídas del fervor/la esperanza/la fe/
pedacitos que fueron alegría/combate/
confianza
en sueños/ sueños/ sueños/ sueños/

y los pedacitos rotos del sueño/se juntarán
alguna vez?
¿se juantarán algún día/pedacitos?
¿están diciendo que los enganchemos al tejido
del sueño general?
¿están diciendo que soñemos mejor?



miércoles, 8 de enero de 2014

HAZMERREÍR







La ONG Hazmerreír nació hacia fines de 2005 como “un acto de amor y reconocimiento” a un artista de circo, Juan Pablo Rey, fallecido en agosto de ese año en Buenos Aires, a los 25 años. Sus padres, Juan Manuel y Clara, dueños de la tradicional librería Keops, de Mar del Plata, resolvieron homenajearlo organizando una varieté circense que se hizo en el Club Kimberley. Ese día se reunieron varios grupos de circo cuyos integrantes habían conocido a Juan Pablo; la convocatoria fue un éxito porque a un lugar apto para albergar a 700 personas concurrieron 1.400. “El era un chico feliz y, sobre todo, un artista que estaba en la Escuela de Circo Criollo, por eso había que recordarlo de esa forma”, dice su padre, Juan Manuel Rey, mentor de una organización no gubernamental que hoy nuclea a distintas compañías que actúan en la calle, a la gorra, pero que también se están presentando con distintos espectáculos en los teatros municipales Colón y Diagonal, en esta temporada de verano, además de realizar giras internacionales durante el resto del año.

“Somos un grupo de amigos que nos juntamos porque somos artistas de circo y queríamos recordar a un compañero que había fallecido. Nosotros somos artistas independientes, no queremos ser famosos de la tele, como (Marcelo) Tinelli o Susana Giménez, queremos seguir siendo artistas callejeros, aunque también actuamos en teatros y hacemos giras por Europa y por América, porque lo más importante es el contacto con el público que nos conoce y nos acompaña.”

Santiago Foresi es uno de los integrantes del elenco de Hazmerreír, para el que realiza una performance solista, realmente brillante, que concita la atención y las risas de chicos y grandes frente a una de las entradas al edificio ubicado en la Plaza del Agua, en Güemes y Roca, de esta ciudad.

Foresi se transforma en el payaso Tony Fratelo, un personaje que habla muy poco –y en cocoliche–, que despierta carcajadas con cada mueca chaplinesca, con cada expresión corporal o con palabras en italiano que dispara con voz chillona. “Molto peligroso, adesso atencione”, exclama cuando se pone a hacer malabares con tres antorchas, mientras amenaza al público con apagarlas introduciéndolas en su boca. Tony Fratelo interactúa con los chicos que se ubican siempre en la primera fila y suma a los adultos para que lo acompañen con las palmas o con algún instrumento musical cuando él hace sonar su acordeón a piano con viejas melodías. “El año pasado anduvimos por Asia, por Brasil y por Europa, pero estar en Mar del Plata tiene una magia especial para todos nosotros”, sostiene.

Durante el invierno marplatense, Hazmerreír en Vacaciones convocó a cerca de 6.000 personas en las dos semanas de receso escolar y ahora se está presentando en el Teatro Municipal Diagonal. Además de Foresi, actúan Josefina Pérez Gardey, Nacho Rey –hermano de Juan Pablo–, Federico Galván y Sebastián Godoy. Otro de los elencos apadrinados por Hazmerreír se presenta durante enero en el Teatro Municipal Colón, con la obra Barlovento, que narra la historia de cuatro pasajeros en altamar, en un viaje poblado de acrobacias y de reflexión. Los intérpretes, todos marplatenses, son Ana Clara Manera, Martín Umérez, y los ya nombrados Nacho Rey y Federico Galván.

La primera de las obras se presenta todos los lunes a las 21 y la segunda los martes de enero a la misma hora. Los residentes en Mar del Plata tienen descuentos importantes –igual que los estudiantes y jubilados–, pero tienen que presentar papeles que acrediten que viven en esta ciudad. Barlovento fue nominada el año pasado a los Estrella de Mar, como mejor espectáculo marplatense.

Desde la creación de Hazmerreír, son muchos los gestos de solidaridad realizados por la ONG. Uno de los más increíbles tuvo como objetivo ayudar a Marcelo Adrián Quinteros, un biólogo que hace más de una década quedó cuadripléjico. Víctima de una enfermedad neurológica, quedó postrado en una cama. Lo único que tenían movilidad eran sus cejas y sus ojos; llegó a escribir un libro que se llama Teveo, donde desarrolló un método, una técnica de visualización ocular para poder comunicarse. Hazmerreír colaboró en el financiamiento de un software para que Quinteros pudiera escribir a través de un programa creado en 2009 por expertos de la Facultad de Ingeniería. Eso le permitió escribir, con ayuda de una enfermera, un segundo libro sobre su vida, que se llama Mi Historia Clínica. “Los dos libros fueron pedidos por especialistas europeos porque este hombre es un fenómeno. Le habían dado tres años de vida y lleva 13”, precisa Juan Manuel Rey.

Uno de los lemas de Hazmerreír dice: “Desde el dolor a la risa, de la tristeza a la alegría, del drama a la comedia, de la desesperación al abrazo. Que caigan las lágrimas, pero que exploten los aplausos”. Con la ayuda de distintas entidades, la ONG organiza todos los años, en Mar del Plata, el Festival Internacional de Circo Hazmerreír. Sus integrantes creen que desarrollan una actividad educativa, “no una educación formal, sino aquella que nos brinda los valores para una sociedad más justa, para llevar una sonrisa a los más necesitados”. Además de donar útiles, juguetes, libros, computadoras, ropa, silla de ruedas y otros elementos, los distintos grupos de circo hacen shows gratuitos en escuelas y en los barrios. Hace poco inauguraron el Comedor Amiguitos, en el barrio Parque Peña.

“Nada de todo lo que hemos hecho hasta ahora impidió que todos los días me despierte pensando en Juan Pablo, pero al menos pensamos que estamos haciendo algo que a él lo llenaría de alegría”, asegura Juan Manuel Rey, quien en su juventud fue jugador de básquet en el Club Unión, entidad en la que años después fue presidente.






miércoles, 11 de diciembre de 2013

DEMOCRACIA 30 AÑOS







Tres décadas de recuperación de la democracia, como sistema político y sobre todo de convivencia, son una construcción colectiva que toda la sociedad argentina tiene el derecho de celebrar. La extorsión ilegal y violenta de distintas policías provinciales busca jaquear ese logro compartido: pone en vilo a la sociedad civil y muy especialmente a sus sectores más humildes. Los dos hechos coexistieron (que no convivieron) en una jornada tremenda que será recordada combinándolos en la historia y en la crónica. Hubo dirigentes opositores que propusieron levantar el acto en la Plaza de Mayo. Algunos de ellos se colocan, por reflejo condicionado, en la vereda de enfrente de todo lo que impulsa el oficialismo. Otros lo habrán planteado de buena fe, considerando la desazón y el dolor de quienes han perdido vidas, propiedad y la paz cotidiana, que son derechos de cada ciudadano.

Someterse al chantaje, piensa el cronista, hubiera sido conceder al miedo que se quiere imponer de prepo. Bajar los brazos y acallar música o cánticos, resignarse a una victoria ruin de los insurrectos.

La renuncia a la cotidianidad, su sujeción a los que quieren imponer el terror es, valga puntualizarlo, una de las características más insidiosas de las dictaduras. Remedarla es uno de los fines, a esta altura explícitos, de la revuelta policial.

Decenas de miles de argentinos prefirieron congregarse en la Plaza, amucharse como en tantas otras ocasiones para demostrar identidad y pertenencia, para hacer número y ser individuos al mismo tiempo...








miércoles, 13 de noviembre de 2013

LA BANALIDAD DE LA DISCRIMINACIÓN Y OTRAS CUESTIONES









La televisión basura da para cualquier cosa, fundamentalmente para idiotizarnos, para quitarnos la libertad de pensar y sentir.

José Pablo Feinmann nos ilumina sobre la banalidad de la televisión... «...Yo no quiero que mi conciencia sea ese vertigo que me están vendiendo, quiero que mi conciencia sea libre y piense mis problemas, entonces comienzo a dudar y cuando comienzo a dudar, comienzo a ser libre, Sólo una conciencia crítica es libre, No hay libertad si no está alimentada por la crítica, y la crítica sólo puede ser ejercida a partir de la autenticidad del sujeto crítico...»






El chimentero mediático Marcelo Polino publicó su libro Todo lo que sé y allí contó como era su relación con Flor de la V al principio, y cómo se fueron distanciando porque ella se subió al pony. Además sumó detalles de cómo los dos hacían pis atrás del escenario en una lata. Obviamente esto no le gustó para nada a De La V, quien hace años viene luchando por su identidad de género...



MARCELO POLINO ENCHASTRA...





VIVIANA CANOSA DISCRIMINA...





FLORENCIA TRINIDAD...






jueves, 24 de octubre de 2013

TEATRO ABIERTO EN LA TELEVISIÓN PÚBLICA






Teatro Abierto nació en julio de 1981 por la necesidad de un grupo de actores, directores y dramaturgos de hacer llegar sus creaciones a un público amplio y de reivindicar el teatro nacional, cuya misma existencia había sido puesta en duda por las autoridades militares. Pero terminó siendo mucho más que eso, un verdadero foro de resistencia política y cultural contra la dictadura.




A partir del 29 de octubre y a lo largo de noviembre, la Televisión Pública pondrá al aire 13 de las obras que se estrenaron en aquellos años, tratando de combinar aquel espíritu austero de las puestas originales con un remozado lenguaje televisivo, con directores de la vieja y nueva guardia y un elenco de actores apabullante. Aquí se reconstruye aquella experiencia del original y se indaga en los puentes que desde Teatro Abierto se tendieron hacia el presente.


Fue una reacción. Fue una epopeya. Fue algo íntimo. Fue multitudinario. Fue un acontecimiento político. Un mítin antifascista. Parte de la militancia. Fue estéticamente dispar. Los predicados sobre Teatro Abierto son diversos porque intentan poner en palabras un hecho sin precedentes prácticamente en el mundo, que iba a pasar a la historia casi sin necesidad de la mediación de un pensamiento ulterior. ¿Qué fue exactamente? Un grupo de autores, directores, actores y otros artistas vinculados con la escena que se unieron para hacer una serie de obras que en medio de la última dictadura militar lograron quebrar el silencio para alzar una voz que, con las virtudes de la metáfora, logró oponerse a la feroz represión. Teatro Abierto existió y se hizo fuerte en lo adverso por la valentía y voluntad de sus protagonistas. Así fue que se grabó en la memoria de quienes lo vivieron: en el mismo exacto momento en el que, para sorpresa de todos, eso estaba ocurriendo. Una sorpresa que también llegó a los oídos equivocados, quienes una semana después de que empezaran las funciones colocaron una bomba que hizo estallar el Teatro Picadero. Las esquirlas todavía vuelan por el aire.

La democracia volvió en 1983, dos años después de la primera edición del ciclo, que tuvo otras entregas entre 1982 y 1985. Tres décadas han pasado. Por eso la TV Pública decidió hacer un homenaje con una serie de programas especiales, con 13 de las obras que participaron en TA, con un formato adaptado para televisión. Paralelamente, la Secretaría de Cultura organizó un concurso de dramaturgia y un ciclo de obras también en homenaje.

 Se verán: Gris de ausencia, de Roberto Cossa, con dirección de Agustín Alezzo; Decir sí, de Griselda Gambaro, con dirección de Ciro Zorzoli, y Papá querido, de Aída Bortnik, con dirección de Javier Daulte. Todo en el mismísimo Picadero, recientemente recuperado y puesto en valor.

En las emisiones de la Televisión Pública, cada programa tendrá una versión de una de las obras –cada una de ellas con director y elenco distintos– y luego Darío Grandinetti, conductor del ciclo, conversará con los protagonistas de la propuesta original: desde directores y autores a dueños de salas, músicos, periodistas, actores y acomodadores, con la idea no sólo de rescatar del olvido el trabajo de todos y todas los que estuvieron involucrados, sino también intentar un retrato lo más verdadero posible de la magnitud, locura y características de todo aquello.

Será una vuelta sobre ese cuerpo textual y vital desde nuevas perspectivas, un cruce de generaciones: actores y directores de hoy, haciendo las obras de ayer, con la colaboración de directores y actores que participaron en la primera edición. Una mezcla de homenaje y recuerdo, con recreación y revisión, de tablas y pantallas. Un arco que va de Teatro Abierto a Televisión Digital Abierta.


ALLA LEJOS Y HACE FRIO

El 28 de julio de 1981 fue el comienzo. Un día bisagra en que, tendiendo una mano hacia el espíritu del mejor teatro independiente de antaño, y otra hacia el futuro, al echar una luz en el diezmado campo de la escena vernácula, se iniciaron las funciones de TA. Nacido de la iniciativa de Osvaldo Dragún, el proyecto fue llevado a cabo por él, junto a Roberto Cossa y Carlos Somigliana en la mesa chica, quienes a su vez convocaron a otro grupo de autores teatrales a aportar lo suyo. Concretamente, la propuesta fue poner en escena 21 obras de autores nacionales, en funciones los siete días de la semana, de a tres obras por jornada, a un precio accesible. Se podía comprar un abono por todas las obras o ir sacando día a día las entradas. Eran jornadas largas, intensas, donde el público, híper movilizado, también participaba en ese clima de entusiasmo asambleístico.

La función se inauguró con la lectura de un texto escrito por Carlos Somigliana, donde se enunciaba el porqué de hacer TA: “¿Por qué hacemos Teatro Abierto? Porque queremos demostrar la existencia y vitalidad del teatro argentino tantas veces negada; porque siendo el teatro un fenómeno cultural eminentemente social y comunitario, intentamos mediante la alta calidad de los espectáculos y el bajo precio de las localidades, recuperar a un público masivo; porque sentimos que todos juntos somos más que la suma de cada uno de nosotros; porque pretendemos ejercitar en forma adulta y responsable nuestro derecho a la libertad de opinión; porque necesitamos encontrar nuevas formas de expresión que nos liberen de esquemas chatamente mercantilistas; porque anhelamos que nuestra fraternal solidaridad sea más importante que nuestras individualidades competitivas; porque amamos dolorosamente a nuestro país y éste es el único homenaje que sabemos hacerle, y porque, por encima de todas las razones, nos sentimos felices de estar juntos”.

Hay que saber que el gobierno militar había suprimido en 1979 la cátedra de Teatro Argentino del Conservatorio Nacional, alegando que ese teatro no existía. Con el correr de los días pudieron verse obras escritas especialmente para la ocasión por Aída Bortnik, Roberto Cossa, Griselda Gambaro, Carlos Gorostiza, Ricardo Monti, Eduardo Pavlovsky, Ricardo Halac, Pacho O’Donnell, Jorge Goldenberg y Osvaldo Dragún, entre otros. La dirección estuvo a cargo de Alberto Ure, Francisco Javier, Osvaldo Bonet, Raúl Serrano, Carlos Gandolfo, Agustín Alezzo, Jaime Kogan, y siguen las firmas.

Pero al finalizar la primera semana de funciones en el Teatro Picadero, un grupo de tareas se ocupó de poner un artefacto explosivo en el centro mismo del escenario. Se derritieron los cimientos de hierro y el teatro se vino abajo. El acontecimiento de TA, ya de por sí marcado con tintes políticos, se agigantó hasta cobrar la dimensión que hoy tiene. Una gran cantidad de empresarios teatrales ofrecieron sus salas de la calle Corrientes para que las funciones pudieran continuar. El elegido fue el mítico Teatro Tabaris, donde en horario nocturno hacía un espectáculo de revista nada menos que Jorge Corona.

Nadie se dejó amedrentar. Aunque el aviso fue claro: eso que estaba sucediendo ahí no era gratis, no era ingenuo, el mensaje que se estaba emitiendo desde esas tablas había llegado.


ESTAR AHI

“Tenía que estar ahí. No había otro lugar donde estar” es la frase que más se repite entre quienes participaron arriba o abajo del escenario y hoy lo recuerdan. Esa especie de inminencia, sentido del deber, contagio, es el sentimiento más notable. Cipe Friedman, hoy productora del ciclo de Canal 7 y Tranquilo Producciones, es la primera que la dice. Bastante emocionada relata cómo, allá por el ’81, no se perdía ni una de las funciones: “Vivía ahí. Chacho Dragún fue un hermano del alma, con el que empecé a trabajar en el teatro independiente. Y uno en esa época tenía una militancia. TA formaba parte de la militancia. Además ¡te hacía bien participar! Mucha gente que estaba prohibida en cine y en TV seguía haciendo teatro, porque para los militares, que eran bastante brutos, no parecía algo tan relevante. Entonces uno defendía ese reducto. Ese lugar contestatario. Por supuesto que después sí se dieron cuenta de la importancia y ahí prendieron fuego el Picadero.”




Algo similar afirma Eduardo Pavlovsky, autor de Tercero incluido, que también estará dentro de las nuevas puestas de Canal 7: “Había tanta gente, con un fervor casi revolucionario. El acto político fueron los cuerpos de ellos avanzando por la calle para ver TA. Fue una epopeya del teatro argentino. Escribí la obra para estar junto a Cossa y a Dragún, en esa lucha cultural, y me alegro mucho de haber estado en esos festejos que me permitieron vivir”. Y es llamativo, porque tanto él como Griselda Gambaro –que como la mayoría de los autores de TA provenían de la escena de los ’60– estaban dentro de la tendencia de los absurdistas, casi la vereda de enfrente del realismo enarbolado precisamente por Cossa, Dragún y otros. Por eso Gambaro explica: “La dictadura había limado todas las asperezas estéticas, se supo dónde cada uno estaba parado, entonces se borraron esas desavenencias. De hecho, mi obra fue la que abrió TA en esa primera edición de 1981. Para todos significó la unión de numerosos artistas que trabajaron gratuitamente para hacer ver que el teatro estaba vivo a pesar de la represión”.

Frente a las contradicciones estéticas, se erigió este ciclo. Aunque no todo fuera siempre tan heroico, aunque los miedos agazapados siguieran existiendo. Como lo muestra este fragmento de la crónica periodística de Alberto Ure sobre el fin del ciclo de 1981, que rescata la historiadora del teatro Beatriz Trastoy en un ensayo sobre el tema: “Después todos los participantes de Teatro Abierto nos fuimos a bailar. Algún inconsciente eligió el salón La Argentina, ¿lo conocen? Es un lugar triste, mal iluminado, de una antigüedad indefinida. Queda en la calle Rodríguez Peña, ¿recuerdan quién fue y de qué se lo acusaba? La realidad empezaba a parecer una obra de Monti. Allí, en La Argentina, brindamos y nos saludamos a los gritos. Nos entregamos recuerdos. Algunos uruguayos bailaron el tango. Todos los demás, cumbia. Sobre nosotros había una gigantesca araña celeste y blanca. Yo la miraba con recelo, y me fui temprano, antes de que le diera hambre”.






TELEVISION ABIERTA

¿Cómo va a ser lo que se verá en las emisiones de Canal 7? Trece programas que ofrecen una selección de piezas que, tratando de respetar el espíritu austero del original, han sido cuidadosamente adaptadas al lenguaje televisivo. Entre los directores figuran algunos que fueron de la partida original, como Serrano, Agustoni y Hugo Urquijo, y otros nuevos, como Alejandro Tantanian, Román Podolsky, Lía Jelín, Pepe Cibrián Campoy, Omar Pacheco y Joaquín Bonet. El plantel de actores es apabullante e incluye desde Marilú Marini al Puma Goity, de Pepe Soriano a Virginia Innocenti, pasando por María Onetto, Luciano Cáceres y Diego Velázquez.

Y hay que tener en cuenta que este paso de las tablas a las pantallas no es tan fácil de asimilar por los teatristas de pura cepa. Todos tienen sus salvedades. Roberto Cossa, fundador de TA, cuenta que está chocho por el homenaje, pero marca una duda: “En general, el teatro filmado en forma plana, pierde. Supongo que esto estará hecho pensando justamente en este otro soporte que es el televisivo. Pero hasta que no lo vea no podré decir qué me parece. De todos modos, hay que decir que la televisión propone una difusión enorme: un punto de rating son cien mil espectadores, y esto es un éxito descollante en el teatro, si es que alguien del teatro independiente lo logra alguna vez”.

Alejandro Tantanian fue convocado para hacer La cortina de abalorios, de Ricardo Monti, quien fue otrora su maestro de dramaturgia. “Fue una semana de ensayo y dos días de grabación en piso. Me pareció interesante revisitar estos textos que, además de ser de Monti, con quien siempre quise trabajar y no se había dado hasta ahora, son unos textos indiscutibles, por el acontecimiento que fue Teatro Abierto. Fui espectador siendo adolescente y formó parte sin duda de mi formación, de mi educación sentimental. Creo que lo bueno es poner en perspectiva un hecho tan aglutinante de actores, autores y directores, algo que hoy es tan difícil de conseguir. Esa imantación del campo teatral hacia un mismo objetivo.” Respecto de la pieza que le tocó dirigir, Tantanian explica: “Es una de las más singulares, porque va a buscar el origen de lo que se está viviendo, va al siglo XIX, a la situación de explotación con los ingleses, con la patria ganadera, es algo muy metafórico, muy alegórico para pensar ¿dónde empezó esto? Es un texto muy atractivo. Desde un lugar vital, es una comedia de humor negro, con muchísimo cinismo”.

Cipe Friedman cuenta acerca de las otras emisiones: “Creo que nos vamos a sorprender. Yo lo único que le pedí al Canal 7, a la hora de elegir los directores, es que hubiera una amplitud de criterios. Por eso está por ejemplo un director eminentemente vinculado al musical, como Pepe Cibrián Campoy, que fue inesperado y trabajó de un modo extraordinario, con mucho compromiso con todo el proyecto, u Omar Pacheco, que habitualmente no es un director que les dé un lugar importante a los textos dramáticos, pero es un artista fascinante, con una estética diferente del resto. Fue muy emocionante el caso de Joaquín Bonet, un director joven a quien le tocó hacer la misma pieza que había dirigido su padre, Osvaldo Bonet, que ya estaba muy enfermo y falleció en el transcurso de las grabaciones. Joaquín siguió al pie del cañón y logró un trabajo muy conmovedor”.






LAS NUEVAS VEREDAS

Se trata de, por un lado, dejar un registro a través de los programas y las entrevistas posteriores de todo ese conglomerado teatral, político y emotivo. Por otro, de volver a pensar todo el fenómeno, treinta y pocos años después. ¿Qué fue TA entonces? O mejor, ¿qué fue de TA después? ¿En qué se continuó? Una primera aproximación podría indicarnos que Teatro X la Identidad sería algo semejante: emparentados por enfrentar a la dictadura –en un caso en su mismo tiempo histórico, en el otro a posteriori, viéndoselas con sus consecuencias–, y también por tener un objetivo, una función social. Así lo cree Roberto Cossa: “La herencia más clara es Teatro X la Identidad. Tiene la misma estructura de ciclo de obras cortas, elegidas por convocatoria abierta. Claro que hay diferencias en tanto y en cuanto hoy estamos en democracia. Ellos encontraron en las Abuelas una excusa, una gran excusa, que ya está por su 13ª edición. Como TA también fue heredero del teatro independiente, nada se inventa de la nada. Se van modificando en los tiempos y sobre todo en los tiempos políticos. Hoy estamos en otro momento”.

Sin embargo, TA fue algo más: un agente unificador de la escena independiente, un lugar de convergencia de público y realizadores con una impronta política, pero no necesariamente por el contenido de las obras sino por el suceso en sí. Eduardo Pavlovsky reflexiona: “Hoy nada va a tener el mismo efecto, ni siquiera estas mismas piezas en televisión. Se van a desglosar más a nivel obras de teatro. TA fracasó en la democracia. Parece ser que en las dictaduras la gente se pone lúcida. Y en la democracia ya no tenía sentido. Sirvió en esos años. El acontecimiento micropolítico de TA fue justamente la salida de la representación”.

En la misma dirección va Tantanian: “No veo nada parecido ni vi. Eso tan unánime, no. Llevar al extremo una forma de mirar las cosas. Hoy habría motivos por los cuales juntarse. Pero ideológicamente es más complejo, hay un cinismo mayor, una imposibilidad de creer en un relato más abarcativo”. Sin dudas, la secuela más fuerte del neoliberalismo en el campo teatral ha sido su atomización. Muy pocos grupos sosteniéndose en el tiempo. Muchos haciendo cosas para cada uno. Esa Fiesta nuestra que fue TA –frente a la siniestra y forzada Fiesta de todos del Mundial ’78– hoy no sería posible. No hay relato superador que lime las diferencias. Y tal vez esto no sea tan malo. Si Teatro Abierto surgió como respuesta a ese dictamen que decía que los autores nacionales no existían, la respuesta a eso, la negación, no quedó sólo en las 21 obras de 1981. La respuesta sigue sucediendo en los centenares de salas y obras –dispersas, pequeñas, autocentradas– que existen en la ciudad de Buenos Aires. Y en esa vitalidad, en esa verborragia, en esa necesidad inexplicable de producir, es que el Teatro sigue Abierto.












lunes, 21 de octubre de 2013

OESTERHELD: “El paraíso son los demás”






“El paraíso son los demás”, escribe el más importante narrador de aventuras de este país, polemizando con Sartre. Ya no es el mismo, el Viejo. En la bitácora de ese itinerario que comenzó en las fronteras de una viñeta y que trascendió el campo de la imaginación, sorteó los prejuicios, las dudas y las desconfianzas del pasado. El ejemplo de sus jóvenes hijas, Beatriz, Estela, Diana y Marina, fue la chispa que encendió la convicción del compromiso militante en Montoneros. A una edad en que muchos otros preferirían mirar el devenir de la historia “desde la banquina de la comodidad y el escepticismo”, Héctor Germán Oesterheld eligió dar un paso al frente y transformarse entre compañeros. El pibe que leyó sus obras con una voracidad insaciable tampoco es el mismo. Y da en el blanco –o en ese agujero negro– cuando dice que no es sencillo leer una biografía del autor de El Eternauta que se detenga exhaustivamente en ese camino político. “Algo obtura ese relato ausente o disperso. Algo que no permite profundizar la mirada, que incomoda, que perturba”, plantea Hugo Montero en la introducción de Oesterheld, la biografía. Viñetas y revolución (Sudestada), un libro notable que viene a saldar esa deuda.

El autor de esta biografía, fundador y codirector de la revista Su-destada, advierte que la tragedia familiar –la desaparición de las cuatro hijas y del propio Oesterheld– quizás haya sido el elemento que impidió hasta ahora poner la lupa sobre el trayecto militante en Montoneros, además del rechazo que han generado las erradas decisiones de la dirección partidaria.

 “¿Cómo fue que Oesterheld, un lector sagaz, agudísimo, no leyó el aventurerismo político de la militarista cúpula montonera”, se pregunta Guillermo Saccomanno. Montero intenta esbozar una respuesta al interrogante. “Ni Oesterheld ni sus hijas eran cuadros dirigentes de la organización en la que militaban. Por el contrario, eran militantes de base –aclara–. Su ámbito de trabajo político fue la villa y la prensa, su diálogo se generó con los compañeros que compartieron con ellos esos universos, y el vínculo militante pasó muchas veces menos por lo estratégico y programático que por lo afectivo. En tantos ensayos acerca de los años ’70, el eje siempre gira alrededor de tácticas asumidas por las direcciones, pero soslaya en muchos casos el anónimo trabajo en la base, el esfuerzo silencioso de todos los días, el vínculo inquebrantable con vecinos y trabajadores, el borrador de una historia que también merece ser contada.”

–Queda claro en el libro que son las hijas las que lo llevan a militar. Que Oesterheld comienza teniendo empatía con el entusiasmo militante de sus hijas y luego se va involucrando cada vez más.

–Sí, sin dudas. Ellas eran pibas jóvenes y estaban más predispuestas a superar el dilema entre teoría y práctica: “Sometamos las ideas al mundo de la realidad, veamos en la calle cómo resuelven los excluidos, los oprimidos, los marginados, esta contradicción”. Las chicas hacen esa experiencia de campo, y Héctor escucha los relatos de ellas en las sobremesas de la casa, en ese ámbito que es clave para entender cómo se van comprometiendo. El tiene mucha admiración por las chicas, tiene una relación muy cercana, de pares, más allá de que son muchos años que los separan. El Viejo siente que su ámbito cotidiano, su ámbito de discusión sobre política, sobre cultura, sobre todos los temas, está ligado a esa generación. Evidentemente es un fenómeno que tiene que ver con la nueva izquierda, porque hay muchos casos de padres que militan a partir del ejemplo de sus hijos. Héctor es uno de los más paradigmáticos, porque las cuatro chicas terminaron vinculadas a una organización revolucionaria.

–¿Qué fue lo que más lo sorprendió durante la investigación?

–Yo no conocía la dinámica de las juntadas a la noche en el chalet de Beccar. Sabía la historia de los Fernández Long –los hermanos Pablo y Miguel–, que habían sido señalados por Elsa como los responsables de haber apresurado los tiempos de las chicas y de Héctor. Encontrarme con ellos me permitió primero comprender la posición de Elsa y luego la de ellos. Y ahí apareció la dinámica de juego, de charlas, de sobremesa, de lecturas ligadas al grupo de amigos, en que la cuestión política no era lo central al principio; no era un cenáculo de discusiones sobre la lucha armada. En esa dinámica vi el pasaje del Viejo que recibe a los pibes jóvenes, que escucha y mezcla en ese puchero todo lo que cada uno trae. El Viejo es receptor de toda esa información, pero no desde un lugar del patriarca erudito y catedrático que les da clase a los pibes, sino del que escucha y quiere tratar de entender la realidad que está pasando a través de las hijas y de los amigos de las hijas. La verdad que era una imagen que yo no tenía de Oesterheld.

–Lo imaginaba más encerrado, escribiendo, pensando.

–Más intelectual, sí. Además, todos los que lo conocieron del mundo de la historieta tenían una imagen de él más serio, más gruñón y conflictivo como patrón, porque en algún momento fue jefe de su propio proyecto editorial –Frontera– y eso siempre genera roces, chisporroteos y contradicciones. Sacarlo de ese lugar y verlo al Viejo en cueros, como me contaron, haciendo el asado o sentado en un sillón con una copa de ginebra en la mano quedándose dormido, o jugando a los baldazos al carnaval en el chalet, es una imagen que rompe esa idea del tipo que le va mal en su proyecto profesional. En su casa encuentra un refugio de felicidad, pero es ahí también donde se empieza a preguntar cómo hacemos para cambiar el mundo.

Al principio, cuando arrancó con la escritura de la biografía, Montero quería dividir el libro en tres partes: el oficio, el amor y la pasión revolucionaria. Pronto comprendió que era descabellado intentar mantener ese plan. “El entrecruzamiento se da todo el tiempo, particularmente al final, cuando se vincula orgánicamente con Montoneros y pasa a publicar historietas en la prensa partidaria y a la vez milita en una villa del Norte del conurbano, en la Sauce, con Beatriz. Hay un trasvasamiento que no me permitía escindir las historias. Es imposible comprender sus trabajos políticos sin el vínculo que tenía con las chicas –explica–. El Viejo asume desde el punto de vista narrativo algunos desafíos, como contar la historia argentina, y se mete en debates históricos revisionistas sobre Mariano Moreno, sobre Rosas. Esos mundos que aparentemente parecen separados están muy entrecruzados: cada uno fue marcando un pedacito de su evolución política, de su cambio como narrador. Muchos plantean que la parte política de Oesterheld es la menos imaginativa, la menos creativa. Pero en realidad hay cosas muy lindas desde el punto de vista estético en esa etapa.”

–Cuando Oesterheld interviene con estas historietas de carácter político, ¿están atravesadas por el imperativo de la actualidad militante?

–Sí, en un punto están marcadas por la actualidad, por la coyuntura. Oesterheld entiende que en ese momento su función como intelectual orgánico es aportar esa mirada a la historia desde un punto de vista montonero. Hay un cruzamiento constante entre los traidores de Mayo de 1810 con los traidores del 25 de mayo de 1973. Si entrás a la historieta de Oesterheld por el lado de la aventura, la parte más rica es la de los años ’50. Eso es evidente. Ahora si intentás ver la obra que hace a nivel político, no es de baja calidad, sino que es distinta. A muchos del mundo de la historieta le sigue chocando la segunda parte de El Eternauta; hay cuentas que no cierran, pero él mismo dice que ya era otro, que tenía ganas de hacer otras cosas. Tenía una visión antiimperialista muy marcada y la aplica en su historieta.

–¿Por qué cuestiona el uso del Nestornauta y habla de “equívoco”?

–Creo que hay un problema, que sucede también con otros militantes que terminan siendo símbolos, como Rodolfo Walsh y Haroldo Conti. El problema del Nestornauta es utilizar sólo lo que te sirve de ese símbolo. Hay cuestiones que se vinculan con tu lucha o con el dirigente al que intentás comparar, pero hay partes que incomodan y generan una discusión que no podés sostener. Por ejemplo el tema de la lucha armada o su militancia en Montoneros, que no están relacionadas con los Kirchner, que siempre fueron críticos de la lucha armada. Cuando elegís de símbolo a un militante montonero, con cuatro hijas militantes montoneras, hay que entender que hay cosas de ese símbolo que van a generar contradicciones desde el presente político. Como el hecho de que el fusil de Juan Salvo se borra con el Photo-shop; en ese intento de manipulación hay una apropiación simbólica sólo de algunos elementos. Si vas a elegir un símbolo, bancate lo que venga: la discusión sobre la lucha armada en los ’70, la militancia en Montoneros. Me parece que no es justo con Oesterheld porque él no tenía dudas respecto de su militancia, no la ocultaba, puso el cuerpo y militó a la par de pibes de veinte años. Y relegar esa parte, intentar ocultarla o dejarla en un segundo plano, me parece que no le hace justicia a Oesterheld, que es lo que me interesa validar.

“Un pasillo con paredes de látex azul brillante. Las paredes de El Vesubio. Héctor allí, de pie, mirando a su nieto. Reconociendo de inmediato la dimensión de esa presencia: la ternura infinita del abuelo que se sienta a tomar la chocolatada con el nieto, a mirar los dibujitos en un viejo televisor, y el más lacerante dolor consumiéndolo por dentro. El Viejo lo sabía: si Martín está allí solito, era porque Estela había caído. La última de las chicas, la cuarta. Otro desgarro incurable, otra ausencia”, relata Montero en la biografía. “No necesito más homenajes ni las pelotas, no quiero saber nada de eso –dice Martín Mórtola Oesterheld, guionista y director de cine–. Cuando salí del juicio por El Vesubio, yo no podía dejar de pensar en mi abuelo. En mi abuelito, no en Oesterheld. El primer recuerdo de toda mi vida es estar con mi abuelo en El Vesubio, y seguramente hablando de las cosas que yo hablaba con él, o de lo que yo hablo hoy con mis hijos. El dato es que mi abuelo sabía lo que le esperaba. No puedo dejar de verla como una secuencia: mi abuelo hablando conmigo sabiendo que acababan de asesinar a su hija, y me habla y jugamos como si nada pasara.”

–El encuentro con Martín es uno de los momentos más impactantes de la biografía, ¿no?

–Sí, a mí me aportó una mirada distinta de cómo se da el proceso de construcción de la memoria a nivel colectivo. Martín habla de una etapa en la que relacionarse con un desaparecido era equivalente a ser hijo de un subversivo, a ser discriminado o chicaneado por las instituciones del Estado, y cómo ese discurso fue variando pero la posición de él no fue cambiando sobre lo que eran sus viejos. Uno escucha a hablar a Martín y te ponés a pensar en lo que han vivido los hijos de desaparecidos. Son miradas muy inteligentes, muy elaboradas; ha tenido un largo proceso de discusión con él mismo y con la memoria de sus viejos y de su abuela. El discute todo el tiempo con su abuela. Lo mismo hace Fernando (Araldi). Ellos tienen una relación de amor y conflicto constante con Elsa, como lo tenían también las chicas. La mirada de Martín es muy elaborada porque está cansado de los homenajes. El quiere otro vínculo con el recuerdo. El quiere la imagen íntima con su abuelo, por eso defiende esos espacios propios como un tesoro.

–¿Coincide con Martín en la necesidad de bajar del pedestal a Oesterheld?

–Sí, es difícil reclamarle cosas a esa imagen en el pedestal. Hay que bajarlo de ahí y saber cosas chiquitas. Martín se mira en las fotos –y yo las vi– y en todas las fotos están Estela, el Vasco y él chiquito. Hay una presencia de los tres muy fuerte. Los compañeros lo veían a él en la isla Maciel, donde militaban los viejos. Martín se sabe parte de una construcción familiar y se siente cómodo con ese recuerdo, que después fue truncado por el genocidio; pero rompe con ciertos lugares comunes y prejuicios sobre la militancia que está bueno sacárselos de encima definitivamente: que priorizaron la política por encima de los hijos, que dejaron atrás las cuestiones familiares y se volcaron exclusivamente a la política, cuando en realidad ellos hacían política con los pibes encima. Ese fue el caso de las chicas.

Un grupo de tareas secuestró a Oesterheld en La Plata, el 27 de abril de 1977.

Varios testimonios de sobrevivientes dan cuenta de su paso por los campos de concentración de Campo de Mayo, en el regimiento de Monte Chingolo, en El Vesubio de La Matanza y El Sheraton de Villa Insuperable. A cada una de las preguntas de sus carceleros por algún dato, una casa, una persona, el Viejo terco respondía con la misma frase: “No tengo nada que decir; no tengo nada que negociar”. Después de un traslado masivo desde El Sheraton presuntamente a la localidad bonaerense de Mercedes, en febrero de 1978, se diluye el rastro del escritor. “Como en una doliente historieta –escribe Montero–, la silueta de Héctor se funde en el negro de la viñeta. Y en el siguiente cuadrito, se hace sombra.”











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