sábado, 26 de septiembre de 2009

Marcelo Tinelli, lesbo rating



























nota publicada en:
El club de los Filómatas...


Hace tiempo que no miro a Tinelli y su programa, sencillamente porque las competencias de patinaje, canto y baile no me entretienen; solo logra que a uno le suba la bronca cuando se premia popularmente a alguien que ladra en vez de cantar. Tinelli, en caída libre en sus finanzas vía rating, se prende de cualquier cosa y sus socios también. Mantener el cerebro ocupado en pobres espectáculos televisivos es parte de una estrategia de desvíos de atención a las cosas que realmente le preocupan y ocupan a la sociedad.

Ahora con “El musical de tus sueños”, Marcelo Tinelli intentó repuntar en audiencia con escenas de lesbianismo explícito. Peleas, sexo y mucho circo en horario central. Florencia Canale de revista Veintitrés ha escrito un artículo de excepción, impecable, sobre toda esta parafernalia.

Que la angustia corroe el alma, ya lo había advertido el sublime Rainer Werner Fassbinder en la década del setenta. Pero la ansiedad que domina el universo de Marcelo Tinelli y sus adláteres de Ideas del Sur es de otra naturaleza: la saga del derrumbe del rating, que llegó hasta los 14 puntos.

Desde hace ya varias semanas los números han dejado de acompañar al conductor estrella de la televisión argentina. Eso no es novedad. En esta edición 2009 del bailado y cantado, el éxito ya no es tan asegurado como el de las otras temporadas. Luego del borrón de los niños con talento, que iniciara el ciclo allá por abril, y marcara su descenso abrupto, la reentré con un grupo de señoritas y muchachos bien dispuestos para la examinación a cargo de un jurado probo no fue suficiente para elevar las marcas. Pero Tinelli no desesperó ante las tormentas y anunció el baile de la lujuria. Su público cautivado pensó que las muchachas blondas y sus ballerinos harían las delicias del ars erótica como el año pasado; que Nazarena Vélez se llenaría de espuma el cuerpito gentil; que la morocha de turno levantaría las piernas desnudas hasta límites inusitados, y el aire se calentaría por demás con esos físicos semidesnudos.

Pero no. En esta oportunidad, el mandato oficial pautó que de la lujuria se pasara a la lascivia y de ahí al porno soft en un mismo movimiento. La bastonera caliente e iniciática fue la siempre diminuta y explosiva María Eugenia Ritó. Emulando a una geisha rubia, la vedette se dejó lamer las piernas bien abiertas por el cuerpo de baile femenino. Sin embargo, lo que despertó el asombro de la prole fanatizada fue el azote lésbico de las coreografías. Como nunca y más que nunca, las figuras invitadas debieron besarse en primerísimos primeros planos con chicas, para beneplácito del conductor arengador. Sobre todo por los picos de casi 20 puntos de rating.

Nicole Neumann, rodeada de pelambres largas y rubias, se dejó besar con placer por una bailarina, mientras otra le tocaba una lola y un muchacho le acercaba su cabeza masculina entre las piernas. Silvina Escudero planteó la misma temperatura, siempre ante el ojo bien abierto de su novio Alé. Una Naza algo más rotunda también hizo de las suyas. Además de practicar un trío femenino y besarse de una a otra, finalizó su cuadro arrojándose una botella de leche sobre el cuerpo. ¿Y en el 2010? ¿Hasta dónde elevará la rubia su apuesta?

Los varones también hicieron de las suyas. El periodista deportivo –otrora cantante en una emisión del año pasado– Tití Fernández hizo una entrada triunfal disfrazado de Nerón. Y cual orgía romana de las que el emperador era asiduo concurrente, Tití se besó, tocó y fregó –bailó poco– con todas las chicas que oficiaban de partenaires. Tan compenetrado estaba con el personaje, que también tiró besos a sus boys. La comunidad deportiva, sin embargo, lo defenestró.

Los números de “El musical de tus sueños” oscilan entre los 15 y los 17 puntos. La noche del lunes 21, con las presencias de Escudero y Vélez, y sus bailes XXX, elevó el termómetro hasta los 19.8 puntos de rating. Pero estos no alcanzan para combatir el éxito constante de Talento argentino por Telefé. Son las dos caras de la misma moneda. Los dos son concursos: para uno, lo primero es el show; para el otro, la familia.

Las peleas –que siempre mantuvieron en vilo a los seguidores del show– no pudieron cautivar esta vez. La intentona de juntar y encender al trío Alfano-Alé-Escudero fue en vano. El revolcón en el barro de los tortolitos, ante la mirada atenta de la señora de rulos, y los reclamos de ella ante el novio abandónico, fueron un chispazo y nada más. La reyerta de Pachano y Flavia Palmiero sólo sirvió para poner en el candelero los más de veinte años de trayectoria del ex Bottom Tap. Y nada más. Lo único que lograron con esto fue una reunión gastronómica del jurado y su dueño, para avivar el fuego. Tinelli necesitaba más sangre. Y como eso no surtía efecto, fue por carne. Al mejor estilo Robbie Williams en su clip ganador, Rock Dj, donde se destripa en un striptease descarnado, había que despabilar al público de tevé con algo más. Y qué mejor que escenas de lesbianismo explícito entre las contrincantes. Pero, ¿apertura sexual o simple misoginia?

Marcando tendencia o detrás de lo que imponen las costumbres sociales, Tinelli es el precursor mediático de las prácticas de hombres y mujeres locales. Mientras en el Reino Unido la maestra de música Helen Goddard –condenada a quince meses de cárcel– y su alumna de 15 años ya no se esconden y muestran su romance, y la ex valijera y vedette María Luján Telpuk anunció públicamente que es bisexual, Ideas del Sur expone en sus clips afiatados un lesbianismo softcore.

Los números no lo acompañan en esta segunda mitad del año. Con las imitaciones de los políticos antes de las elecciones pudo mantener la resonancia a la que está acostumbrado. Pero después comenzó el desbarranque. Tinelli hace oídos sordos. No se cubre los ojos ni la boca. Mira todo y habla cuando lo provocan. Nada logra callarlo. Seguramente rumia por las noches el futuro asegurado de sus éxitos de la televisión.

Ya ganamos en diputados, pero ganamos todos, lo que queremos cultura en los medios para que el país se haga grande. Un amigo de asados (que no es médico) cuando hay algo que no le gusta dice me sube la bilirrubina o se me inflama la pituitaria. Asi estoy yo con el comando de Miguel Pichetto en Senadores. No hay que aflojar, el artículo 161 desnuda una trama oscura impresionante, de a uno van saliendo todos los muertos del ropero.

Nos vemos
El Filómata




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