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domingo, 29 de abril de 2018

COMO EN EL CATCH






Decía Roland Barthes en su artículo El mundo del Catch (Mitologías, 1957), que no es más innoble asistir a una representación del dolor en el catch que a los sufrimientos de Arnolfo o Andrómaca en el teatro antiguo. Ese es su punto de vista para hablar del catch: no es un deporte, es un espectáculo, y su virtud es ser un espectáculo excesivo. Y como tal, es representación, es exhibición y estilización de sentimientos que los espectadores conocen, y cuya recreación en escena los alivia mediante la catarsis.

No hablaba Barthes del catch televisado, que aún no existía, sino del que se podía ver en salas parisinas de segunda o tercera categoría de los ´50, a las que asistía gente de sectores populares. Allí el semiólogo supo ver audiencias que comprendían el código de lo que se representaba. Esos hombres estaban muy lejos de los que luego despreciaron el catch comparándolo como un falso boxeo, reglado y practicado como deporte. En el catch esas audiencias jamás protestaban por una violación de reglamento: iban a ver la violación del reglamento, y a pedir a los gritos que se hiciera justicia. El catch consistía precisamente en la representación de los reglamentos violentados, algo de lo que los sectores populares de todas las épocas han sabido bastante porque han sido víctimas de ese tipo de trampas. Y consistía también en la reparación de esa injusticia.

No existían apuestas en el catch. A nadie le importaba el ascenso hacia el triunfo. No sólo nadie ganaba nunca “honestamente” una pelea, sino que los que mayor cantidad de fanáticos tenían eran los perdedores. Lo que iban a ver no tenía ninguna relación con lo que se reconoce como mérito deportivo, sino la exhibición desmesurada de pasiones primarias. Iban a verse a ellos mismos expresados por luchadores que más adhesión lograban cuanto mejor fueran capaces de poner en escena la indignación, la impotencia, la rabia, la injusticia. El luchador no debía luchar bien: debía realizar exactamente los gestos que el público esperaba de él a medida que las acciones imprevistas se iban desarrollando. De allí saca Barthes la comparación entre el catch y el teatro griego, en el que los coturnos y las máscaras enfatizaban los gestos físicos de los actores, y el coro acompañaba el relato de la historia, para que el dolor y el absurdo de la vida pudieran ser exorcizados de algún modo.

“Lo que se libra ante el público es el gran espectáculo del dolor, de la derrota y de la justicia”, escribe Barthes. Un brazo arteramente torcido, una toma a destiempo, decenas de zancadillas y trampas eran tendidas por el que ganaba al que perdía. Barthes va más allá: lee en el catch una “Pietá primitiva” que se deja ver en su momento de mayor humillación y debilidad, con “su rostro exageradamente deformado por una aflicción intolerable”. Sin pudor. Sin disimulo. El perdedor recupera su aura de dignidad precisamente cuando entrega al público los gestos que reflejan su impotencia. Se diría que esas audiencias iban a esos clubes sombríos a ver a actores de su propio padecer. De ahí la brutalidad del catch, de ahí su exageración de los gestos: la verdad que revelaba ese espectáculo era el del dolor humano, especialmente el que proviene del poder que unos ejercen sobre otros, y más específicamente el de los que históricamente siempre reciben las zancadillas y son víctimas de las trampas de los que los someten.

El público se entonaba con la indignación, exigiendo justicia contra el canalla, perfectamente identificado porque también él exageraba sus tropelías. Y ése era el clímax del espectáculo: el momento de reivindicación del perdedor contra el canalla.

 “¿Qué es, entonces, un canalla para ese público compuesto en parte, pareciera, de informales? Esencialmente un inestable que sólo admite las reglas cuando le son útiles y transgrede la continuidad formal de las actitudes. Es un hombre imprevisible, por lo tanto asocial. Se refugia detrás de la ley cuando juzga que le es propicia y la traiciona cuando le conviene”.

Hasta aquí Barthes, a quien se puede seguir recurriendo para encontrar metáforas e interpretaciones sobre los fenómenos sociales y culturales y políticos.

En la Argentina, el clima se está recalentando. Sectores populares y clases medias de distinta índole están siendo atrapados con una mala toma, asfixiados por brazos corporativos que no dejan resquicio para que entre el aire. El gobierno de Macri no es poroso sino laqueado: no sabe negociar ni dialogar, las dos herramientas clave de la política, porque la política no le interesa. Le interesa el control del Estado para hacer negocios particulares. Uno ya no sabe cómo decirlo, con qué palabras, a conciencia de que hasta las mayores verdades corren el riesgo de volverse frases hechas. Porque esto es lo que muchos decimos desde hace años y era bastante previsible, aunque la maquinaria mediática primero y ahora la actual política de medios haya acallado muchas decenas de voces críticas. Cada día se constata que absolutamente todas las promesas y las ideas que Macri puso en escena para llegar a la presidencia resultaron falaces. Cada día se constata por qué era necesario hasta un decreto para que Laura Alonso ocupara la Oficina Anticorrupción. Cada día el dolor popular choca de frente con funcionarios incapaces de empatizar con nadie que no haya egresado de una universidad privada y forme parte de su núcleo duro.

Al kirchnerismo se le reprochaba su hermetismo. ¿De qué nos sirven las declaraciones mentirosas de los dirigentes PRO que van a la televisión o reciben en sus despachos a periodistas para decir cosas tales como que los comercios están vacíos porque creció la venta on line? ¿De qué nos sirve un presidente que le habla a la nada de algo que no existe? Ningún gobierno, desde la dictadura, ha sido más hermético que éste. Lo blindan los grandes medios, el poder judicial, los corruptibles del Congreso: lo blinda el poder global que comanda Trump, que ha puesto a dirigir la CIA a aquella muchacha que siendo oficial sonreía a cámara mostrando a un irakí torturado. Todo lo que dijeron los macristas que iban a hacer y lo que dicen que hacen es falso. Y se está volviendo violenta la falsedad cuando se contrasta con lo real.

El volumen de dolor de este país es enorme. Digerir el festejo de los balazos por la espalda, la ausencia de proteínas en los menúes escolares, el desmantelamiento de todos los programas paliativos para los más pobres, la vulnerabilidad de los más viejos, atacados con el recorte de sus haberes y la negación de sus medicamentos, la violencia policial contra los que tratan de ganarse unas monedas en la calle, la vigilancia ilegal a la que todos estamos expuestos, las ganancias extraordinarias de un puñado de empresas con delegados en los ministerios, en fin, digerir este escenario descontrolado de arrasamiento y veneno nos expone a un tipo de dolor que se mezcla con el miedo y la amenaza.

Necesitaríamos grandiosos luchadores de catch para hacer catarsis de toda esa impotencia. Pero a falta de ese tipo de espectáculo, por delante está la acción colectiva, porque básicamente eso es lo que han venido a abortar: lo público, que es lo colectivo por excelencia. Ellos lo único que pueden hacer es dividir para reinar. Son básicos. Deberíamos ser igual de básicos. No dejar que nos dividan.



A falta de catch
Sandra Russo








sábado, 24 de mayo de 2014

ADRIÁN SUAR CONTRA LOS ACTORES






El jefe de Pol-ka, Adrián Suar, realizó polémicas declaraciones que le valió el enojo de sus ex colegas, los actores. Es que el gerente de programación de Canal 13 afirmó que en el mundo del espectáculo hay mucha sobreactuación respecto de las opiniones y la ideología política.

"Hay actores que se la han jugado por nada y se depreciaron muchísimo", afirmó Suar. Pero sus dichos no se quedaron ahí y desarolló más su idea: "A mí me cuesta creer eso de 'por mi ideología...' que es una escena que se inventaron; porque que grites y te pongas así no significa que tengas la verdad". Y para cerrar con el tema, agregó que "el 80 por ciento de los actores nunca hablaron de política".





La respuesta no se hizo esperar y provino de la Asociación Argentina de Actores, que emitió un durísimo comunicado contra el productor. "No nos sorprenden las declaraciones de Adrián Suar, lo que no quiere decir que no nos produzcan desagrado y merezcan desde nuestro sindicato el rechazo más absoluto. Es evidente que en la balanza de sus actitudes, se reconoce más como empresario que como actor", comienza diciendo el texto.

El escrito continúa afirmando que en el sector empresarial suele haber "aversión" a que los trabajadores participen políticamente o tengan agrado por ciertas ideología, y lo que buscan continuamente es "mantener el trabajo precarizado". "Suar pretende que defendamos exclusivamente intereses particulares. Que no nos importe el compañero. Que no nos importe nadie más que nosotros mismos. Pretende que no tengamos pensamiento político, participación ciudadana y lo más grave, opinión", agrega el texto.

Y el comunicado concluye diciendo: "Nos ha costado, todavía nos cuesta, y seguimos luchando para que los empresarios del sector, Suar entre ellos, reconozcan plenamente nuestra condición de trabajadores y respeten íntegramente nuestros derechos laborales. Lo único que falta es que sea un exponente de ese sector el que pretenda darnos el certificado de buenos ciudadanos y nos diga qué debemos decir y qué no".





Pero los cruces no terminaron acá y desde el entorno de Adrián Suar tambien hubo una respuesta. Fue su esposa, la también actriz Griselda Siciliani, la encargada de descargar su furia a través de Twitter. ¿Se habrá acabado la polémica o las replicas en el mundo del espectáculo en relación al rol de los actores en la política seguirá por un par de días más?









Comunicado de la Asociacion Argentina de Actores (AAA) en referencia a los dichos de Adrián Suar:


"Es común encontrar en el sector empresarial esa aversión hacia la participación política de sus empleados, hacia lo ideológico, aún hacia la toma de conciencia de los trabajadores cuando deciden agruparse y sindicalizarse. El sueño de un mundo sin sindicatos que velen por los derechos de los trabajadores se hace explícito en la permanente intención de mantener el trabajo precarizado. Y no conformes con esto, como en este caso, pretenden la asepsia de pensamiento de los actores, ávidos de seguir manteniéndonos dentro de la “ficción”; esa que intencionalmente  intenta trocar nuestro trabajo y nuestro arte por farándula,  fuera de la realidad.

Suar pretende que defendamos exclusivamente intereses particulares. Que no nos importe el compañero. Que no nos importe nadie más que nosotros mismos. Pretende que no tengamos pensamiento político, participación ciudadana y lo más grave, opinión. La situación de debilidad de cualquier trabajador actor, famoso o no, frente a nuestros patrones hace que las palabras de Suar suenen a amedrentamiento. Pues son ellos en cada oportunidad y por un tiempo limitado los que determinan quienes trabajan y quienes no.


Como sabemos, hay varias maneras de limitar la libertad de expresión. Por supuesto que los actores conocemos la censura, las listas negras de épocas nefastas por la que atravesó nuestro país. Triple A y Dictadura, ejercieron sobre nosotros la represión en toda sus formas. Desgraciadamente, 28 compañeros detenidos desaparecidos así lo certifican.  Tal vez estas expresiones bravuconas, quizá guionadas para provocar, no tienen la dimensión de lo sucedido en aquellos tiempos, pero igualmente, en plena democracia, tenemos la obligación de alertar sobre este escenario en donde desde el poder real se quiere imponer el mismo silencio, el mismo orden, el mismo temor, que nada se mueva, que los actores seamos meros decidores de textos ajenos, aún en la vida real.


Nos ha costado, todavía nos cuesta, y seguimos luchando para que  los empresarios del sector, Suar entre ellos, reconozcan plenamente nuestra condición de trabajadores y respeten íntegramente nuestros derechos laborales. Lo único que falta es que sea un exponente de ese sector el que pretenda darnos el certificado de buenos ciudadanos y nos diga qué debemos decir y qué no".









sábado, 10 de mayo de 2014

FICIP = CINE POLÍTICO








¡Oportunidad para ver el mejor 
Cine Político del mundo!




Entre los días 8 y 14 de mayo se celebra en Buenos Aires la cuarta edición del Festival Internacional de Cine Político.

La programación está disponible en el sitio web del FICiP y también en la página de Facebook.

Incluye realizaciones de directores tan reconocidos como la compatriota Lucía Puenzo (se proyectará Wakolda), el alemán Volker Schlöndorff y el francés Jean Renoir, entre otros de varios países del mundo.
Se puede retirar la programación en el Hotel Bauen (Av. Callao 360) , sede del Festival.

Muchas de las películas exhibidas se verán por única vez, no te las pierdas


del blog











domingo, 6 de abril de 2014

SOBRE EL CONFLICTO







Shakespeare, siempre Shakespeare. Y Maquiavelo. Y el conflicto... qué hacemos con esa presencia molesta que nos persigue a lo largo de la historia humana. Veamos la interesante charla, casi clase magistral, en Puerto Cultura, programa emitido por Canal 9 (TDA) en 2013, con la Conducción de Jorge Coscia y la palabra del filósofo Eduardo Rinesi...














domingo, 23 de marzo de 2014

GUAPAS REACCIONARIAS








Las “guapas” que dan título a Guapas, la última tira de Pol-ka, escrita por Leandro Calderone y Carolina Aguirre, que dirigen Daniel Barone y Lucas Gil, se conocieron 7 años atrás, durante el cierre fraudulento de una financiera en la que todas ellas tenían depositados sus ahorros. La desgracia común disparó esa amistad que dejó fuera a maridos, novios y amantes. Tras la pérdida del dinero y de las quimeras a futuro, las chicas tuvieron que reinventarse por prepotencia de trabajo.

"Hola guapas. Quería decirles que el choque de anoche me hizo muy bien. Hoy me levanté con ganas de dejar de hacerme la boluda. No quiero otro año igual. Otra vez lo mismo. Quiero empezar a hacer lo que quiero. ¿Ustedes no? Mandemos todo al carajo chicas. ¿Qué estamos esperando?", chatea Laura Luna (Isabel Macedo) al día siguiente de haber salido ilesa de un choque, junto a cuatro amigas.

El día que el verdulero se llevó el pedido de choclos harto de cheques rebotadores, Mónica Duarte (Mercedes Morán) supo que su ambición de restaurantera corría peligro… Siete años y una estafa después, trabaja de inspectora municipal y comparte la vivienda y el carácter irascible con su hija Natalia (Mercedes Scápola).

María Emilia Mey García del Río (Carla Peterson) era la típica "rubia tarada", rica y engreída (de las que ven a un morocho y fruncen la nariz), hasta que su fortuna se evaporó y no tuvo más remedio que buscarse un empleo. Acostumbrada a viajar por el mundo, se convirtió en azafata, lo que le permite contrabandear mercancías y seguir sosteniendo el nivel de ostentación al que está acostumbrada. En secreto, mantiene un romance con el piloto Francisco Laprida (Rafael Ferro) y rechaza los favores de Rubén Donofrio (Alberto Ajaka), el "negro bueno", operario de la aerolínea, dispuesto a cualquier cosa con tal de conquistarla (cosa que, previsiblemente, logrará).

Cuando su hija intentaba rendir un final, la mamá de Lorena Giménez (Florencia Bertotti) irrumpió en el Aula Magna de la Facultad de Medicina, para informarle que habían quedado en la ruina. Contrafigura de Mey, no es una novedad que Lorena tenga que dejar a un lado sus aspiraciones, para satisfacer la demanda familiar.

Antes que la víctima de un traspié financiero, Andrea Luna (Araceli González) es la esposa de un abogado (Mauricio Dayub), madre de familia, ama de casa sin oficio ni vocación a la vista, aunque con una inequívoca predisposición a la ingesta de bebidas alcohólicas. Desde el episodio de la financiera, que poco y nada alteró el buen pasar matrimonial, Andrea alimentó una secreta aversión hacia el marido egocéntrico y sobreprotector.

Laura es la hermana menor de Andrea. No hace mucho, se divorció de Pablo (Esteban Lamothe) aunque siguen trabajando juntos en un noticiero de televisión: él como conductor y ella como columnista meteorológica. Antes de la separación, habían intentado sin éxito siete tratamientos de fertilización asistida.

Es, al igual que Mónica, una guapa autocrítica, que no vacila en proclamar a sus amigas que el haber salvado la vida, le dio otra perspectiva. Una segunda oportunidad para barajar y jugar un juego diferente.

No es la primera vez que Pol-ka explora el universo de "lo" femenino. No obstante, después de Locas de amor, Socias, Mujeres de nadie, Amas de casa desesperadas y Para vestir santos, Guapas luce fuera de registro en muchos aspectos. Como si la peripecia de las cinco amigas hubiera quedado olvidada en un cajón o fuera el desecho de alguna de las series mencionadas, ahora, alguien decidió desempolvarla para evocar la crisis de 2001 y, de paso, sentar posición respecto de lo que vino después.

En la ficción, lo que vino después es un grupo de mujeres más insatisfechas y puteadoras que guapas, porque no son o no tienen o les arrebataron lo que querían ser o tener. Mujeres de clase media (media media o media alta) individualistas y desencajadas, que están convencidas de que la paja anida en el ojo ajeno y de que, la última, no fue precisamente una "década ganada".

Desde este punto de vista, Guapas (como antes ocurrió con El Puntero y, de alguna manera, con Farsantes) tributa a la versión desahuciada de la Historia que, cotidianamente, difunde el Grupo Clarín a través de sus medios de prensa, en este caso, con escasa originalidad (las fábulas de los periodistas son bastante más audaces y elaboradas) y una buena dosis de estereotipos de género (mujeres gritonas o boludas o extraviadas; machos alfa o indolentes o misóginos).

Salvo por algunos destellos interpretativos (inexorablemente, protagonizados por Mercedes Morán, Dady Brieva, Isabel Macedo, Mauricio Dayub, Mercedes Scápola o Mike Amigorena), el elenco parece funcionar en piloto automático, a desgano, y repite composiciones precedentes (Bertotti es Floricienta con otro vestuario, Lamothe es "el estudiante" con jopo y sin cargo de conciencia).

Por la factura de conjunto, no faltará quien confunda a Guapas con la obra de un principiante: las locaciones de exteriores son reconocibles y afectan el verosímil, tanto como las imprecisiones de lenguaje ("banco" y "financiera" son usados como sinónimos) o de correspondencia con la realidad (¿un empleado de mantenimiento puede prestarle diez pesos a una aeromoza que apenas conoce?), o la ostensible discontinuidad en la puesta en escena o en la temporalidad narrativa.

Así como 20 años atrás, Pol-ka renovó el lenguaje televisivo, elevó el estándar de producción y se constituyó en una usina de talentos (artísticos, interpretativos y técnicos), hoy está retrocediendo a una televisión previsible, reaccionaria y pasada de moda.








miércoles, 13 de febrero de 2013

TELEVISIÓN Y MITO








Una de las recientes críticas al programa 6,7,8 señala que “reduce la realidad y crea dicotomías”. La formulaban inicialmente aquellos que detestaban al Gobierno. Ahora también la deslizan quienes apreciaban el programa. Los panelistas se abroquelan y responden mal: también condenan las dicotomías. ¿Qué significa reducir la realidad?

El asunto es un tópico conocido de la filosofía política y lleva por nombre “el problema del mito”. Veamos. La realidad no es simple, pero una de las formas de tornarla aprehensible es simplificarla. El sutil analista, a menudo, no auspicia la simplificación, pues quiere habitar en los matices. En la exposición del analista, la realidad parecería no poderse agarrar. De aquí que, en el ámbito universitario, la complejidad del mundo se extrema como un fin en sí mismo.

La televisión es otra cosa. La finitud del tiempo requiere otra gramática, más cercana al epigrama. Lo real no deja de ser complejo, pero la televisión lo compacta. La prisa crea prisiones, pero ostenta una virtud. Lo complejo se hace aprehensible en la televisión porque nos muestra una sola de sus caras: la sintética. Luego, la forma más efectiva de la simplificación es la dicotomía.

Lo que logra el resumen es bien interesante. Se pasa de una interpelación de la conciencia a una interpelación de los sentidos. ¿Y para qué reducimos lo complejo? Para verlo, es decir, para que se haga manifiesto. O mejor dicho, para no ver lo complejo y demorarnos en el discernimiento. Solemos quedar estáticos ante la variedad, pero elegimos rápido cuando enfrentamos una disyuntiva.

El lenguaje mítico siempre ha sido la gramática de las masas populares. Los pueblos comprenden, colectivamente, a partir de emociones. Los líderes políticos han sabido interpelar a las masas por medio de esta lengua. No se moviliza a un pueblo con la lectura en público de El Capital –exuberancia de la razón pormenorizada–, se lo moviliza con el canto acompasado del Manifiesto comunista –que hace palpable, que pone de manifiesto–. Ambos textos conllevan la misma tesis, pero la exponen de manera distinta. La ciencia es áspera, nos convoca a la mesura y a la inquisición permanente; el manifiesto nos exhorta a la acción. No son cosas incompatibles; son momentos distintos. Veamos un ejemplo.

El peronismo es algo muy complejo, pero durante los bombardeos del ’55 lo único que había que ver es: peronismo o antiperonismo. El golpe no es el momento de la disquisición, es el momento de la dicotomía; porque los que no ven claro lo que sucede, lo ven cuando se polariza. Nunca la realidad es diáfana, pero en ciertos momentos es indispensable transparentarla.

Hablar apelando al mito, entonces, es hablar a través de síntesis. Las síntesis son imágenes. Las imágenes condensan mucho, pero lo muestran en lo poco. Las imágenes se pueden ver y se pueden sentir. La emoción es ver de golpe. Ese tipo de visiones son las más propicias para tomar decisiones.

El asunto del mito no goza de buena prensa, porque es despertar a un gigante dormido, que puede ladearse a la derecha. Es un riesgo, pero sin el cual no hay movilización de masas. El mito transige con lo irracional; su materia prima es de naturaleza emotiva. Pero he aquí el planteo de fondo: ¿podemos creer que la política se recluye al ámbito de la pura racionalidad?

Los pueblos no están hechos de razones; están moldeados de mitologías, que son la traducción de grandes cosmovisiones en amenos relatos pedagógicos. Cada vez que excluimos la emotividad de la política, el lenguaje de imágenes, e incluso la religiosidad, excluimos la dimensión popular de la lengua política. El mito es la filosofía de los pueblos, pero es una filosofía arrolladora, una epistemología huracanada.

Absorto porque el kirchnerismo descubrió el mito, Tomás Abraham predicó una fuga “Del mito a la idea” (ver lanacion.com). Así le fue a su fuerza política, que aún espera que su líder les hable alguna vez al corazón y los ponga de pie. La izquierda tuvo –acaso por su pasado iluminista– grandes problemas para hablar desde el palco, que requería premura. Hoy ese palco se mudó a la televisión, a la cual hay que pensar -es esta mi hipótesis- como el ámbito del lenguaje mítico. La televisión no es el claustro de la disquisición dilatada; es el escenario de la exposición sintética. Es una forma de trivializar la realidad, claro, pero no puede ser trivial la comprensión de la forma.

Si echamos una mirada general a los mitos argentinos, vamos a ver que carecen de matices, que son relatos fáciles de aprender y fáciles de repetir. No son “mentiras” –acepción equivocada de “mito”–, son un punto de vista condensado de la realidad. Luego, es un error pensar que los argentinos tenemos propensión a los mitos. No somos maniáticos. Una sociedad sin mitos ¿sería una sociedad con plena conciencia de lo complejo, una suerte de multitud científica, exacta, sin velos, sin emotividad, sin relatos? No se me ocurre imaginar más aterrador ese infierno.



Ensayista, docente e investigador de la UNLP




jueves, 28 de julio de 2011

jueves, 17 de febrero de 2011

LOS DESAGRACIADOS PIERDEN PÚBLICO




La gracia que pierde la gracia termina en ridículo. Y ya no tiene gracia que Elisa Carrió haya dicho intrigantemente que el multitudinario funeral de Néstor Kirchner lo organizó Fuerza Bruta. Y que no fue espontáneo. Le faltó decir que el muerto se murió a propósito como parte del diseño del espectáculo. Cuando un comediante desesperado por recuperar un éxito perdido apela a recursos indecentes está más perdido que el éxito.

Hoy la propia espontaneidad de la “desagraciada” Carrió está en descrédito. A su vez Mauricio Macri, por más que no pare de hacer y decir gracias, no merece que alguna de ellas se remarque. Cuando se tragó el bigote postizo de su imitación de Freddy Mercury alcanzó el punto desde el cual cuanto más quiere hacer reír más vergüenza ajena causa. Si la risa es fácil es que el disparador no es complejo. Al conocerse algunas de las declaraciones de su inspirador Jaime Durán Barba, se verá que aquello es cierto. El laboratorio de gracia del PRO es modesto; pero el basural de consecuencias desgraciadas nunca para. La Ciudad es un banco de pruebas que remite a Shakespeare cuando escribe acerca del cuento contado por un idiota lleno de sonido y de furia. Hoy esta ciudad es ese cuento contado por un idiota sin Shakespeare. Hay público para todo. Lo que a unos divierte a otros deprime.

¿Quién es más eficaz en uno y otro sentido, Capusotto o Santo Biasatti?

Diariamente están los chistes informativos y de opinión de Marcelo Bonelli; que por más afán que ponga en acentuar su natural caricatura opositora, son obvios. Para él todo inflaciona, hasta la humedad y la temperatura. Lo más duro es hacer chistes sin querer y ser objeto de la risa de los otros. A Cobos, por más que se lo estire, no le da el cuero para superar la desorbitada gracia con que celebró aquel voto no positivo. No supo darse cuenta que aquella caravana festiva a Mendoza, desmesurada de mito campestre, fue un mal chiste y él un mal cómico. Es que la impensada comicidad de sí mismo luce igual que el orgasmo fingido. De Narváez no logró que su exitoso “Alica-alicate” no se fuera desafilando hasta convertirse en un chiste viejo. Ya hoy Tinelli no lo subiría más a su espectáculo. Los Duhalde hasta hace poco no paraban de hacer reír y llorar a la platea, pero últimamente lucen como actores que desde el escenario miran con melancolía cómo se les va yendo el poco público que habían conseguido. Lástima, hasta el cartel francés van a ir perdiendo si los resultados de las encuestas no los auspician. Duhalde que pudo quedar en algún umbral menor de la Historia, pero ser historiado, se ha arriesgado a apostar a la prehistoria y al olvido.

La gracia tradicional del radicalismo -sin contar la de De la Rúa, insuperable en toda la gama- ha quedado en candidatos cuyas máscaras tan limitadas y correctas sólo causan alguna gracia en reuniones clásicas de familia. No logran ni de casualidad un espectador joven de piercing o una adolescente de tatuaje en los glúteos. Advertidos del síndrome, se autoexigen contra natura inclinarse de urgencia hacia el centro y a la izquierda. Pero se han ido tanto a la derecha, y han hecho tanto para sobarla y ser sobados por sus medios, que no van a llegar a tiempo a retrotraerse. Para izquierdizarse levemente van a tener que copiar aunque sea un mendrugo del kirchnerismo. Aunque para copiar, tengan que reconocer resignados el recurso imitativo. Pero es que no pueden atreverse siquiera a la copia para no perder el soporte de los medios dominantes que los apoyan. Y, como sigan apoyados y anotando en la libreta esos favores de época, van a llegar a las elecciones endeudados con ellos hasta la quiebra.

Ese endeudamiento involucra a todos los opositores, incluyendo a las sectas redentoras. Leí un graffiti por ahí que me dio pena: parodiaba aquella frase de Sartre cuando dice que si los judíos no existieran, los antisemitas los inventarían. El graffiti dice: “Si el PO no existiera el capitalismo lo inventaría”. Y si, claro. Es como la papita para el loro. También si la tapa del diario La Nación no existiera, WikiLeaks la inventaría. Como soporte para intrigas contra gobiernos populares es el medio más confiable. Disculpen esta gracia adolescente. Aseguro que no es corrupta ni inflacionaria, y no es inseguridad, como la cadena de males que inspira a la gracia opositora. Es que estoy dulce: acabo de leer todas las encuestas acerca de la intención de voto que destacan las óptimas chances del Gobierno. Todas no: porque las de “Poligarquía” las salteo. A sus encuestadores se les nota el tesón por producir alguna gracia antikirchnerista abusando de la fantasía estadística.

Ah, quien acaba de perder su última y agónica gracia aeronáutica es el director de cine y ex piloto Enrique Piñeiro. Un diagnóstico mundial de expertos, difundido desde Alemania -Jacdec- califica a Aerolíneas Argentinas en el puesto octavo entre las diez líneas áreas más seguras de las miles que operan en el mundo. Pensar que Enrique Piñeiro se la pasó sembrando el terror desde hace una década. Sus propaladores mediáticos lo entrevistaban día y noche, porque cada radar que él denunciaba como inútil, cada avión a estrellarse les servía como oposición al Gobierno. Es probable que haya obtenido beneficios porque el género rinde, y él llegó a ser primera figura del entretenimiento. La mayor gracia del ex piloto -igual que la de la Carrió- es que cuanto más catástrofes predicen más seguro está el público.

Tampoco Carlos Reutemann recuperará el cetro de hipotético y gracioso aspirante a la presidencia abstracta en continuado. Cada vez que vuelva a salir a escena a dudar sobre sus dudas, su gracia será previsible. Desunido o unido con los malos o con los buenos, Reutemann no conseguirá, ya no sólo conservar su antiguo lugar de “casi”, sino que se tendrá que ir conformando con menos. O mucho menos. Si se lo mira en relación a sus atributos políticos lo que ya obtuvo lo excede.

Es lo que pasa en el amor con ciertas famosas parejas: ahí está Shakira en brazos del futbolista español Gerard Piqué. Y está Antonito de La Rúa, quien deberá resignarse a no poder repetir aquella gracia afortunada que desde Colombia le proveyó de fortuna. Hay azares, hay suertes que suceden una sola vez en la vida. Y hay gracias que se hacen más gracia y hay otras que se desgracian para siempre.

Ahí está la exención a los jueces a pagar impuesto a las ganancias. Desde siempre que están exentos graciosamente. Son intangibles. Como los curas son célibes. Todos los ciudadanos son iguales ante la Ley salvo que unos son menos iguales que otros. No hay que perder las esperanzas. Algunos de los ministros de la Corte Suprema están dispuestos a ceder el privilegio. Con “acordar” una acordada bastaría para anularlo. Producirían un hecho memorable de ampliación de la ciudadanía. Más improbable sería que un día de éstos, voluntaria y unánimemente, los más de 20.000 jueces en ejercicio, pasaran por la ventanilla con su mejor gracia a pagar motu proprio lo que la AFIP no puede exigirles. Eso sí que es gracioso.

¡Y dale con la gracia! Es que hay mucha y hay poca o no hay nada. Es un don, como todos, repartido desigualmente. Un caso es el de Felipe Solá, despilfarrador de su gracia y apostador empedernido en pérdida creciente. Todavía está a tiempo y a lo mejor recupera unas fichas.

A algunos protagonistas políticos les pasa lo mismo que a las actrices y actores que de tanto pasar por el quirófano pierden todos los gestos y movimientos de las facciones. Hay actrices que cuando actúan y quieren demostrar un estado de ánimo ya no se sabe si están vivas o si están muertas pero con los ojos abiertos. Se dice que hay directores de cine de Hollywood que cuando las tienen que dirigir las hacen actuar solamente en escenas donde no tienen que expresar ningún sentimiento. Y aun así quedan falsas. También les pasa a los políticos. Que si abusan de tantos cambios de rumbo y de objetivos -y dejan que les diseñen la imagen creativos fantasiosos-, acaban perdiendo la identidad de origen. Y ya no son -no sólo de derecha o de izquierda o de centro- sino que no son nada político. Ni apolítico.

Y está ese contraste entre el oficialismo que acrecienta la dinámica de su militancia, y la oposición que se ha se ha ido desganando. Desagraciando.

Igual que la virginidad o la castidad que una vez usadas no se recobran, la gracia que se perdió no vuelve. Y por más que se renueven comediantes e incorporen a graciosos, los elencos opositores no podrán superar los anacronismos de sus libretos.

Es lo que está en su naturaleza.

Como está en la de ciertos políticos su propio encantamiento. La mejor gracia que oí dice que hay un candidato varón encantado consigo mismo.

Es fácil acertar de quién se trata.



lunes, 8 de noviembre de 2010

PIQUETES Y CAOS DE TRÁNSITO





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PARO DE PRUEBAS DE SELECCIÓN (CASTING)

En la reunión plenaria realizada el 3 de noviembre, se resolvió llevar adelante un paro de pruebas de selección (casting) a partir del lunes 8 de noviembre de 2010.

La decisión fue fruto de los debates que se realizan con compañeros de la rama por el tema de las paritarias y ante la respuesta negativa de la Cámara de abonar los castings.


SECRETARIA GREMIAL
ASOCIACION ARGENTINA DE ACTORES





domingo, 7 de noviembre de 2010

ASOMBRADO




Un país lo hacen los corazones de las personas, son almas que se mueven todas juntas y organizan el consenso y el disenso, con expresiones de alegría y de necesidad, es la vida misma.

Se encargan las almas fogosas, como en este caso, de darle formato a la política nueva. Con Kirchner se va lo que se dice el auténtico peronista moderno.

Hoy falta un hombre del cual pendían, -como colaborador de su esposa, como adalid del partido- muchas decisiones políticas importantes, pero también faltará lo que todos intuimos que era el alma mater, la persona que había acomodado los melones en la carreta después del 2001, como fuera. El que apoyaba a su esposa en su gestión de gobierno, te guste o no, lo hayas querido o no.

Como argentino no tengo más en este momento que ponerme a disposición de todo lo bueno, de todo lo útil que se haga, para aportar.

Pero la presidenta deberá contar, indefectiblemente, con el apoyo de todos, por una cuestión práctica: van a salir a relucir los miserables, los codiciosos, los ambiciosos.

Ahí los vamos a ver a todos, porque más allá de los errores y los aciertos, como humano, no podemos negar, como argentinos, que Kirchner dejó todo en la cancha.

Esta vez, esta noticia que fue tan impactante, tal vez haga que apoyemos un modelo (el democrático) en lugar de buscar ventajas,- que iluso soy-.

Que la moderación, que la dan los años de democracia en un país, el respeto, por sobre todas las cosas al ciudadano y a los que elegimos los ciudadanos como nuestros funcionarios y representantes, sea mutuo.

Seamos nosotros los que llevamos adelante esta Argentina que sobrevive a todo. Campeones universales del caos. Me enorgullece el corazón apoyar en vez de destruir, desde mi lugar, y lo que yo te digo a vos me lo digo a mi primero.

No podemos dejar que de nuevo nos vaya mal, no podemos dejar tantas de nuestras riquezas abandonadas.

Ya entendimos que si no hay nadie, no hay nada, y por eso trabajaremos como ejemplo de altruismo y orgullo.

No me importan las banderas: me importa la pérdida de un engranaje que hacía fuerza en contra de algo, cuando las fuerzas se juntan a favor de algunos, dueños de la bicicleta.

La fuerza del piñón-corona, lo que hacía andar una maquinaria política perfectible, como es la política y las cosas que hacemos los hombres.

Es una rarísima sensación de vacío, pero debemos apoyar a la presidenta, porque es así como nos debemos al aparato democrático.

Mas allá del político, es el esposo y primer colaborador de la presidenta, quien, por supuesto, demostrará entereza, firmeza, y nos sorprenderá.

Por favor, subtenauta, tome literalmente mis palabras, todo lo que se dice en momentos como estos debe ser lo más justo que nos den los corazones.

Muchas gracias señor, usted dió todo al servicio público.

Usted trabajó hasta morir, eso me enorgullece, y lo envidio, señor.

De esa manera vale la pena.

Triste y absorto como vos, un abrazo de Casero.



viernes, 5 de noviembre de 2010

CORREO: "Hoy me hice kirchnerista"




Hoy me hice kirchnerista

Cuando llorás por alguien perdés por un momento la razón. Es porque tus razones se hicieron sentimiento.

Hice diez horas de fila sin saber bien para qué. Los velorios me fueron siempre algo extraño, así que no fue ese el fin. Ni siquiera era la necesidad imperiosa de apoyar a Cristina, ya habrá tiempo para eso y es mas probable que ella nos termine dando fuerzas a nosotros.

Fueron diez horas de caminar despacio, de cantar consignas, de aplaudir situaciones. Iba descubriendo, de a poco, mi objetivo ahí. Era una demostración, era ganar la calle, era estar, era decir que somos muchos, era catársis.

No me quebré en toda esa amansadora de tiempo. Vi el llanto abrazado de pibes que no pasaban los veinte, vi llorar a viejos curtidos, vi ancianas secarse las lágrimas. Y no me quebré. Solamente al entrar a la Casa de Gobierno con el olor característico de las coronas, en esa cantidad innumerable, los altares improvisados escritos con birmoes y fibrones, pasar por el féretro, la Presidenta inquebrantable y tan humana al mismo tiempo, una señora, delante mío, entregándole la foto de su hermano desaparecido, su cuatro brazos abrazándose fuerte, con sentimiento, ver los pañuelos de las madres, los cuadros de los patriotas latinoamericanos enmarcando la situación, el Che, Sandino, Eva. Solamente en ese momento, decía, se me llenaron los ojos de lágrimas. Pero no me quebré. Salí despacio junto con quienes entré, es posible que la compañía nos haya ayudado.

Aunque quería, no me podía ir. La columna me dolía tanto como las piernas y los pies y sin embargo algo me retenía en la Plaza de la Historia. Habían pasado diez horas desde el principio de la fila, en la mañana de sol de Rivadavia y Bolivar. La noche ya estaba fresca y tenía ganas de estar en casa. Pero no me podía ir. La plaza seguía llena de gente suelta y organizada, de cientos de miles que, sobre todo, desmentían la idiotez del relato del clientelismo. Desmentían también el relato de la violencia y la crispación, con la tristeza de la pérdida y con la alegría de la esperanza. Ahí pienso cómo algunos se siguen atreviendo a hablar de las narices, los choripanes, los planes y otras fábulas. Entonces llegan mas banderas y carteles con fibrones. Me cruzo con amigos, que siempre fueron críticos y ahí están, reconociendo la polenta, la entrega, la Historia. Van a entrar, yo salí hace un rato. Me cruzo con compañeros de otras épocas, que ya entraron. Tengo que llegar a casa, estoy destrozado por dentro y por fuera.

Nunca dormí tan poco estando tan cansado. Camino al trabajo está Alem. Por esa avenida pasará el cortejo. No tenía previsto esperarlo. Mi colectivo cambió su recorrido y ya no sé por donde pasa, ni si pasa. Empiezo a ver gente acercándose, desde los balcones y las ventanas se asoman empleados y obreros. Algunos oficinistas. Ahora llueve, por momentos mucho. Un señor con los ojos vidriosos me dice que así tenía que ser, que fue igual con Evita y con Perón, que el cielo tenía que llorar también hoy.

Ya no me puedo ir. Sin paraguas ni piloto, mojándome y esperando a que pase. Entonces, otro encuentro amistoso, en un lugar del cual uno se imaginaba que sus círculos sociales segurían renegando. Acompañado, la espera se hace mas corta. A las diez horas de ayer, le sumo hoy otras dos horas de pie. No hay razonamiento para eso. Cada vez somos mas y apenas un cordón policial. Los árboles mojan mas de lo que cubren. Dicen que el auto saldrá a las 12 de la Rosada.
Es un luto muy raro. Hay tristeza, profunda, se siente a mi alrededor. Pero hay bullicio, energía, esperanza. En la otra vereda un flaco de unos 25 años llora en cuclillas. Incluso desde esta distancia, atravesando la avenida, se le ven los ojos rojos. De a ratos se para, y cuando se canta por el Pingüino o Andate Cobos, se olvida de sus lágrimas y grita con toda su alma. En eso llega su novia y se abrazan desconsoladmente, lloran juntos un ratito interminable. Ella tiene una bandera argentina al cuello, que le cubre la espalda, mojada, ambas.

Creo que el cortejo lo encabezaban unos caballos y los granaderos, pero casi ni me fijé. Estaba muy cerca y no le presté atención a eso. Solamente la vi a Cristina en el primer auto y a Néstor en el segundo. O tal vez estaban en el mismo. Fue un minuto, caían flores de todos lados, corría gente al costado de los autos, atrás, adelante, gritos de fuerza Cristina y gracias Néstor, llantos, mas flores, y pasó. Me quedé parado, desorientado, solo y rodeado por la multitud. Seguía lloviendo, estaba mojado, tenía frío. Me quebré.

Me quebré con un llanto inexplicable, triste, vacío. Veía a través de mi propias nubes alguna wimpala, banderas del Che, fotos de Evita, y la gente que se dispersaba de a poco. A una cuadra de ahí seguía llorando. Ya era otra la gente que miraba mi rostro y seguro no entendía.

¿Entenderá alguien? ¿Lo entiendo yo? Mi única explicación pasa por la pasión. Quienes vivimos con pasión por nuestros sueños lloramos a quién puso tanta pasión por concretarlos.

Y si hasta hoy era K, por convicción, por proyecto, por intransigente, por razones, por táctica, por estrategia, por ideología, por política, hoy me hice kirchnerista, por sentimiento.

Cuando llorás por alguien perdés por un momento la razón. Es porque tus razones se hicieron sentimiento.

Gonzalo Tomás Pérez







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jueves, 28 de octubre de 2010

EL TIPO QUE NO ARRUGÓ





Obviamente, esto no me genera nada dulce ni agradable. Es un golpazo porque era un referente político importante. En lo que a mí respecta, y por lo que he vivido, fue uno de los políticos más importantes de las últimas décadas. Cívicamente corajudo y con vergüenza política, capaz de enfrentar ciertas cosas con lenguaje directo, un poco a cara de perro, campechano, y a veces remando en situaciones muy complicadas, muy duras. Me impresionó mucho cuando hizo bajar los retratos. Me pareció una forma de simbolizar el inconsciente de un país de manera viril y frontal. Y eso me dio la pauta de que había algo ahí que tenía que ver con la decisión, con la ejecutividad, con ver las cosas con perspectiva. Cuando pidió que descolgaran el cuadro de Videla fue la primera vez que como habitante de esta Argentina en la que envejecí viendo presidentes cagones, cobardes, mentirosos y truchos, vi a un tipo que se puso los pantalones y dijo lo que tenía que decir. ¿Por qué? Porque él era el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Vi en situaciones similares a presidentes como Alfonsín o De la Rúa arrugar hasta la médula. Kirchner era un animal político de verdad: tenía el instinto y la capacidad de piloto automático de navegar en medio de tormentas. No exagero nada, no soy nada afecto a las pleitesías políticas, pero de verdad desaparece un referente importantísimo de la Argentina, no solamente por el gobierno que hizo sino porque además en ningún momento dejó de plantear las cosas con la frontalidad con que podía hacerlo. Era capaz de conversar mano a mano, campechanamente, sin ningún tipo de solemnidad. No era un rasgo populista sino de llaneza intelectual y capacidad afectiva. Como hombre político, arrancó la primera magistratura con un delgadísimo porcentaje de votos, con aquella interferencia estúpida y canalla de Menem. Y con ese caudal de votos mínimo, sin embargo, muñequeó, manejó la cosa, se enfrentó al FMI, creó instancias de negociación realmente importantes. Supo plantear políticamente la no dependencia del Fondo, el quite de la deuda. Me da la impresión de que sabía qué quería y se basaba únicamente en el aprecio y en la confianza en la masa, en el público, a la manera griega. Es un momento en el que hay que estar muy atento, muy alerta y muy lúcido porque va a haber una avalancha catártica de canallaje político que va a decir de todo y utilizar esto como una manera de retrasar y negativizar el proceso. Es un momento duro y espero que su mujer tenga el ánimo, el coraje, la fuerza y hasta la capacidad de llanto para poder superarlo.




jueves, 4 de marzo de 2010

El MPB con el Gobierno Nacional y Popular


Ante el golpe de mano, viciado de ilegalidad y con clara intención destituyente, consumado el día de ayer en el Senado de la Nación y frente al evidente desprecio de ciertos sectores político mediáticos por la representación popular: el Movimiento Peronista Bloguero exhorta al Vicepresidente Julio Cobos y a los demás dirigentes opositores que perpetraron la acción antidemocrática de ayer, en el Senado , a retornar de inmediato a la normalidad institucional.

Hasta que esto ocurra, el MPB permance en estado de alerta y movilización permanente, con el propósito de defender al gobierno popular, a la democracia nacional y a la Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner.


cholulos