domingo, 29 de abril de 2018

COMO EN EL CATCH






Decía Roland Barthes en su artículo El mundo del Catch (Mitologías, 1957), que no es más innoble asistir a una representación del dolor en el catch que a los sufrimientos de Arnolfo o Andrómaca en el teatro antiguo. Ese es su punto de vista para hablar del catch: no es un deporte, es un espectáculo, y su virtud es ser un espectáculo excesivo. Y como tal, es representación, es exhibición y estilización de sentimientos que los espectadores conocen, y cuya recreación en escena los alivia mediante la catarsis.

No hablaba Barthes del catch televisado, que aún no existía, sino del que se podía ver en salas parisinas de segunda o tercera categoría de los ´50, a las que asistía gente de sectores populares. Allí el semiólogo supo ver audiencias que comprendían el código de lo que se representaba. Esos hombres estaban muy lejos de los que luego despreciaron el catch comparándolo como un falso boxeo, reglado y practicado como deporte. En el catch esas audiencias jamás protestaban por una violación de reglamento: iban a ver la violación del reglamento, y a pedir a los gritos que se hiciera justicia. El catch consistía precisamente en la representación de los reglamentos violentados, algo de lo que los sectores populares de todas las épocas han sabido bastante porque han sido víctimas de ese tipo de trampas. Y consistía también en la reparación de esa injusticia.

No existían apuestas en el catch. A nadie le importaba el ascenso hacia el triunfo. No sólo nadie ganaba nunca “honestamente” una pelea, sino que los que mayor cantidad de fanáticos tenían eran los perdedores. Lo que iban a ver no tenía ninguna relación con lo que se reconoce como mérito deportivo, sino la exhibición desmesurada de pasiones primarias. Iban a verse a ellos mismos expresados por luchadores que más adhesión lograban cuanto mejor fueran capaces de poner en escena la indignación, la impotencia, la rabia, la injusticia. El luchador no debía luchar bien: debía realizar exactamente los gestos que el público esperaba de él a medida que las acciones imprevistas se iban desarrollando. De allí saca Barthes la comparación entre el catch y el teatro griego, en el que los coturnos y las máscaras enfatizaban los gestos físicos de los actores, y el coro acompañaba el relato de la historia, para que el dolor y el absurdo de la vida pudieran ser exorcizados de algún modo.

“Lo que se libra ante el público es el gran espectáculo del dolor, de la derrota y de la justicia”, escribe Barthes. Un brazo arteramente torcido, una toma a destiempo, decenas de zancadillas y trampas eran tendidas por el que ganaba al que perdía. Barthes va más allá: lee en el catch una “Pietá primitiva” que se deja ver en su momento de mayor humillación y debilidad, con “su rostro exageradamente deformado por una aflicción intolerable”. Sin pudor. Sin disimulo. El perdedor recupera su aura de dignidad precisamente cuando entrega al público los gestos que reflejan su impotencia. Se diría que esas audiencias iban a esos clubes sombríos a ver a actores de su propio padecer. De ahí la brutalidad del catch, de ahí su exageración de los gestos: la verdad que revelaba ese espectáculo era el del dolor humano, especialmente el que proviene del poder que unos ejercen sobre otros, y más específicamente el de los que históricamente siempre reciben las zancadillas y son víctimas de las trampas de los que los someten.

El público se entonaba con la indignación, exigiendo justicia contra el canalla, perfectamente identificado porque también él exageraba sus tropelías. Y ése era el clímax del espectáculo: el momento de reivindicación del perdedor contra el canalla.

 “¿Qué es, entonces, un canalla para ese público compuesto en parte, pareciera, de informales? Esencialmente un inestable que sólo admite las reglas cuando le son útiles y transgrede la continuidad formal de las actitudes. Es un hombre imprevisible, por lo tanto asocial. Se refugia detrás de la ley cuando juzga que le es propicia y la traiciona cuando le conviene”.

Hasta aquí Barthes, a quien se puede seguir recurriendo para encontrar metáforas e interpretaciones sobre los fenómenos sociales y culturales y políticos.

En la Argentina, el clima se está recalentando. Sectores populares y clases medias de distinta índole están siendo atrapados con una mala toma, asfixiados por brazos corporativos que no dejan resquicio para que entre el aire. El gobierno de Macri no es poroso sino laqueado: no sabe negociar ni dialogar, las dos herramientas clave de la política, porque la política no le interesa. Le interesa el control del Estado para hacer negocios particulares. Uno ya no sabe cómo decirlo, con qué palabras, a conciencia de que hasta las mayores verdades corren el riesgo de volverse frases hechas. Porque esto es lo que muchos decimos desde hace años y era bastante previsible, aunque la maquinaria mediática primero y ahora la actual política de medios haya acallado muchas decenas de voces críticas. Cada día se constata que absolutamente todas las promesas y las ideas que Macri puso en escena para llegar a la presidencia resultaron falaces. Cada día se constata por qué era necesario hasta un decreto para que Laura Alonso ocupara la Oficina Anticorrupción. Cada día el dolor popular choca de frente con funcionarios incapaces de empatizar con nadie que no haya egresado de una universidad privada y forme parte de su núcleo duro.

Al kirchnerismo se le reprochaba su hermetismo. ¿De qué nos sirven las declaraciones mentirosas de los dirigentes PRO que van a la televisión o reciben en sus despachos a periodistas para decir cosas tales como que los comercios están vacíos porque creció la venta on line? ¿De qué nos sirve un presidente que le habla a la nada de algo que no existe? Ningún gobierno, desde la dictadura, ha sido más hermético que éste. Lo blindan los grandes medios, el poder judicial, los corruptibles del Congreso: lo blinda el poder global que comanda Trump, que ha puesto a dirigir la CIA a aquella muchacha que siendo oficial sonreía a cámara mostrando a un irakí torturado. Todo lo que dijeron los macristas que iban a hacer y lo que dicen que hacen es falso. Y se está volviendo violenta la falsedad cuando se contrasta con lo real.

El volumen de dolor de este país es enorme. Digerir el festejo de los balazos por la espalda, la ausencia de proteínas en los menúes escolares, el desmantelamiento de todos los programas paliativos para los más pobres, la vulnerabilidad de los más viejos, atacados con el recorte de sus haberes y la negación de sus medicamentos, la violencia policial contra los que tratan de ganarse unas monedas en la calle, la vigilancia ilegal a la que todos estamos expuestos, las ganancias extraordinarias de un puñado de empresas con delegados en los ministerios, en fin, digerir este escenario descontrolado de arrasamiento y veneno nos expone a un tipo de dolor que se mezcla con el miedo y la amenaza.

Necesitaríamos grandiosos luchadores de catch para hacer catarsis de toda esa impotencia. Pero a falta de ese tipo de espectáculo, por delante está la acción colectiva, porque básicamente eso es lo que han venido a abortar: lo público, que es lo colectivo por excelencia. Ellos lo único que pueden hacer es dividir para reinar. Son básicos. Deberíamos ser igual de básicos. No dejar que nos dividan.



A falta de catch
Sandra Russo








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jueves, 29 de marzo de 2018

RADIO ABIERTA DE LA AAA EN EL CONGRESO: En defensa de nuestra identidad cultural







El gremio que representa a las actrices y a los actores realizó, el miércoles 28 de marzo 2018, una radio abierta frente al Congreso de la Nación para visibilizar el reclamo por fuentes de trabajo y repudiar el ajuste económico del gobierno de la Alianza Cambiemos, que también golpea al sector.

"Necesitamos la presencia del Estado para que incentive a las productoras a producir contenido original", subrayó Juan Palomino, secretario general de la Asociación Argentina de Actores, en relación a la gran cantidad de producción enlatada que está ingresando a la televisión pública, en desmedro de la producción y el trabajo nacional.

“El público se dará cuenta de que en la televisión argentina está faltando ficción. Desde el sindicato de Actores queremos visibilizarlo y contarle al público de qué se trata esta gran dificultad que tenemos los actores. Siempre hemos tenido un colectivo con dificultades laborales, pero cuando hay gobiernos neoliberales, se acentúa aún más el problema. Por eso conformamos la Multisectorial como un espacio de debate, para acercar propuestas que tienen que ver con una ley de televisión y nuevas plataformas, que se acercará al Congreso de la Nación”, adelantó Palomino.

Además, el secretario general de Actores se refirió a uno de los reclamos que tiene que ver con el salario de los trabajadores y trabajadoras de la Cultura. “Según la Ley del Actor, el salario es la totalidad de lo que percibe un trabajador. Los empresarios interpretan que no todo lo que percibe un trabajador es salario, por lo tanto, por ejemplo en un sueldo de 100, tributan por el 60%, y el 40% vendría a ser el derecho de imagen. Por lo tanto, es un dinero que percibe el actor pero sin los beneficios de las vacaciones y el aguinaldo. Eso va en deterioro no solamente de los bolsillos de los actores y de las actrices, sino también de nuestra obra social solidaria que se está desfinanciando porque no aparece el 100% del 3% que tendrían que aportar”.

En tanto, la presidenta de la AAA, Alejandra Darín, relató que hace cuatro años se conformó la Multisectorial Audiovisual que está compuesta por 16 entidades del sector, músicos, autores, actores, sociedad de gestión, sindicatos, cine, técnicos, entre otros. “No solamente para reclamar sino para acercar algún disparador para una posible solución de un problema grave que tenemos que es que la ficción, desde hace muchos años, viene disminuyendo de forma alarmante. Y con este gobierno, que ha tomado tantas medidas en contra de los trabajadores, este tipo de problemática se agrava de una manera muy preocupante”.

A su vez, Darín destacó que uno de los reclamos fuertes tiene que ver con que a las trabajadoras y trabajadores de la Cultura los empresarios no les están haciendo los aportes para la obra social OSA, Obra Social de Actores. “Una persona sin salud y sin una cobertura de salud acorde a sus necesidades, no puede ni trabajar, ni abrazar a sus hijos, ni vivir”.

La presidenta de Actores también señaló que la Ley del Actor se encuentra en una instancia judicial en la Corte Suprema, debido a que la reglamentación por parte del gobierno de Mauricio Macri no respetó algunos de los artículos introducidos en el texto aprobado por ambas cámaras. “La ley se reglamentó en contra de su espíritu. Nosotros judicializamos la reglamentación y en dos instancias la justicia dijo que Actores tenía razón en su reclamo por la reglamentación. Ahora han apelado y la quieren llevar a la instancia de la Corte Suprema de Justicia”.

“En este impasse que surge, la parte empresaria de televisión no está haciendo los aportes ni por aguinaldo, ni por vacaciones de lo que ellos estipulan que es ‘sesión de imagen’, que no existe en los convenios, y además no están haciendo los aportes correspondientes a nuestra obra social, y esta es la parte más angustiante para nosotros”, afirmó Darín.




Numerosas personalidades de la Cultura se acercaron a la Plaza de los Dos Congresos para detallar las demandas de actores, actrices, bailarines, guionistas, directores, técnicos y otros. También se contó con la presencia de Lita Boitano, presidenta de la Asociación de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas; Sergio Maldonado y Andrea Antico, hermano y cuñada de Santiago Maldonado, para quien se exige justicia y el esclarecimiento de su muerte; la secretaria de Igualdad de Género de la CTA, Estela Díaz; el legislador Mariano Recalde y los diputados Daniel Filmus y Hugo Yasky, entre otros.

El evento fue transmitido en directo por RLV Radio La Voz, a través de www.rlvradio.com.ar

El secretario general de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, expresó su apoyo y solidaridad y dirigió unas palabras a los presentes: "La Asociación de Actores es un sindicato que tuvo una lucha incesante para tratar de evitar que en nombre de una supuesta ’vocación artística’, como nos dicen a los docentes: ’ustedes hacen un sacerdocio’, entonces no tienen que tener aguinaldo, vacaciones, estabilidad. En el comunicado (que se difundió) ustedes lo explican muy bien. ’Somos trabajadores y trabajadoras y estamos viviendo un golpe a la clase trabajadora’, donde los empresarios aprovechan la oportunidad frente a un gobierno que quiere flexibilizar, ir por la quita de derechos, que dice que la Argentina tiene que convertirse en un país como México, para ser moderno, para aprovechar las inversiones y lamentablemente lo que no dicen es la miseria que hay en México, los asesinatos, el narcotráfico prácticamente metido en todos los estamentos del Estado y un pueblo cada vez más pobre. No tenemos que dejar que eso pase".

"Los actores son una pieza fundamental del rompecabezas del cambio popular", destacó Yasky y agregó: “Ustedes tenían una ley que la lograron con una lucha enorme. Una ley que parecía una utopía, que finalmente se aprobó y que se traicionó en la reglamentación, donde fue prácticamente convertida en letra muerta. La causa que ustedes iniciaron tiene dos fallos favorables y el gobierno sigue apelando. Y los empresarios aprovechan esa situación y no piensan en lo que están destruyendo”, aseguró el secretario general de CTA.

“Es una lucha absolutamente justa y noble. Esto que han hecho es extraordinario. Hay que visibilizar todas las luchas y tenemos que estar juntos. Así que les vine a decir: juntos en la calle, juntos en el Congreso. Ahí me van a encontrar como diputado. Tenemos que pelear porque este gobierno tiene que entender que los trabajadores no somos el felpudo donde los empresarios se van a limpiar los pies. Fuerza y a seguir con esta lucha”.

El abogado laboralista León Piasek se refirió a la situación actual de la Ley del Actor. “La ley, después de ser sancionada, con festejos, con aplausos y elogios de todos los legisladores, la reglamentó esta gestión, este gobierno. Y lo que hizo fue cambiarle el sentido, tanto del texto como del espíritu de esa ley y la desarticuló prácticamente. Por suerte la justicia le puso un freno a este gobierno y decretó la nulidad de la reglamentación en dos instancias. El tema sigue porque el poder ejecutivo insiste con vulnerar los derechos de los actores, actrices y bailarines y ha interpuesto una acción ante la Corte Suprema”.

“La Asociación Argentina de Actores sigue peleando por esos derechos fundamentales que no es más ni menos que los actores y actrices tengan iguales derechos que los demás trabajadores. Pese a tener Convenio Colectivo de Trabajo, muchas patronales actúan en fraude y simulación y violan la ley”, resaltó Piasek.

“El actor también es un trabajador como cualquier otro, y en este momento somos una semilla más del ajuste de este gobierno y no se están pagando como corresponde los porcentajes sobre los sueldos enteros, de aguinaldo y vacaciones, y eso lo estamos reclamando en televisión. También eso perjudica nuestra obra social que es solidaria. Cuando más trabajo hay, más posibilidad hay de ayudar a los compañeros que no tienen trabajo. Vamos a seguir luchando hasta que se respeten todos nuestros derechos porque la ley sigue vigente”, sostuvo Lola Berthet, secretaria general adjunta y de Organización de la Asociación Argentina de Actores.

El secretario de Cultura de la CTA y prosecretario de Comunicación y Actas del gremio de Actores, Luis ‘Turco’ Alí, manifestó: “Ya no tenemos tantos subsidios que puedan favorecer a la Cultura, a las miniseries, toda la actividad que se venía desarrollando hace unos años, y esto se traduce también en un desfinanciamiento concreto de nuestra obra social. También hay un abuso de los empresarios en cuanto al no cumplimiento taxativo de la Ley del Actor. Aprovechándose de una reglamentación que hizo el Ministerio de Trabajo, no están pagando aguinaldo y vacaciones y no están haciendo las contribuciones a la obra social, ni al sistema de seguridad social. Nosotros judicializamos la reglamentación y la justicia falló en dos instancias a favor de la Asociación Argentina de Actores, y pasó a la Corte Suprema de Justicia. El problema que estamos sufriendo es que en el mientras tanto no estamos percibiendo lo que tenemos que percibir”.









Los actores instalaron una radio abierta frente al Congreso



“En defensa de nuestra ficción y por más fuentes de trabajo” son algunas de las consignas de la radio abierta que la Asociación Argentina de Actores (AAA) montó frente al Congreso Nacional, y que permaneció allí hasta las 20. Como quedó expuesto en los testimonios de quienes fueron tomando la palabra, la crisis del sector es una. Pero es a la vez gremial, industrial y cultural. En una tarde soleada, los artistas reclamaron políticas de Estado que promuevan y protejan la producción y la identidad nacional, así como la efectiva aplicación de la Ley del Actor.

En la Plaza de los dos Congresos, al lado de la maqueta que recuerda a la escuela itinerante de Ctera, los actores armaron la estructura de la radio alrededor de las 15. Un gazebo, banderas de la asociación, una pantalla que repasaba derechos y datos para afiliarse, una mesa con comida y bebida. Juan Palomino, Alejandra Darín, Lola Berthet, Héctor Bidonde, Mirta Wons, Celina Font y Rudy Chernicoff son algunos de los que participaron. Hubo música y los artistas fueron tomando el micrófono para explicar por qué decidieron salir a la calle. Quienes pasaban caminando, si sentían curiosidad, se detenían. En muchos casos para pedir fotos a las caras conocidas. Y aunque ellos accedían con simpatía, lo que querían demostrar con esta movida es que no son estrellas, sino trabajadores, como explicó Darín a Página/12. La transmisión la hace RLV Radio La Voz (www.rlvradio.com.ar), radio del Centro Cultural Jacinto Oviedo.


Como para muchos trabajadores, el panorama de los actores en este contexto no es bueno. Los problemas que afrontan son de diversa índole. Los más importantes son dos: la desocupación y los incumplimientos relacionados con la Ley del Actor. Los discursos reflejaron, además, que la mirada de la AAA trasciende la cuestión gremial, ya que una palabra que resonó mucho en la radio abierta fue “identidad”. Otra palabra: “derechos”, en alusión no sólo a los de los artistas, sino también a los de una sociedad que podría querer reconocerse en sus propias ficciones. Los reclamos tuvieron que ver, sobre todo, con el escenario televisivo. Una buena síntesis fue la de Bidonde: “El Gobierno ha decidido que la cultura debe ser una mercancía. Lo privado ha invadido lo público, y lo privado tiene un carácter mercantil”.

Promulgada en octubre de 2015 y parcialmente reglamentada hace un año, la Ley del Actor otorga a los actores los derechos que ya poseen otros trabajadores: licencias pagas, asignaciones familiares, jubilación, salarios por enfermedad o accidentes laborales, vacaciones, aguinaldo. Obliga a los empresarios a pagar contribuciones. Lo que sucede es que sólo algunos artículos de la norma entraron en vigencia: los que refieren a convenios colectivos homologados por el Ministerio de Trabajo. Pero --como explicó el abogado del gremio, León Piasek, al tomar la palabra-- cuando el macrismo reglamentó la ley la “desarticuló” y “le cambió el sentido”. Las patronales vienen haciendo contratos más bajos para los aguinaldos y vacaciones. En concreto, lo que denuncia la AAA, es que hacen contratos partidos en dos para evadir el pago de derechos sobre el total del contrato. A esta situación se añade que una serie de productoras no está haciendo las contribuciones totales previsionales de salud y de seguridad social. Pol Ka, Underground, Non Stop, Telearte, LC (Acción), La Paloma y Telefe son las responsables de esta situación, según publicó hace unos días la revista Mu.

“El aporte a la Obra Social de Actores (OSA) no se está cubriendo y no está funcionando como tiene que funcionar. La ley está vigente hace dos años, y lo que deben lo deben hace dos años”, puntualizó la secretaria adjunta de la AAA, Lola Berthet.

Juan Palomino, secretario general, agregó que la reglamentación resultó “favorable” para los empresarios de TV. “Ellos interpretan que todo lo que percibe el actor no es en concepto de trabajo. Utilizan otra figura que es ‘derecho de imagen’. Los compañeros han dejado de percibir hasta un 50 por ciento de su salario como aguinaldo y vacaciones”, detalló. En este momento la norma está judicializada. En principio, la Asociación presentó un amparo por la inconstitucionalidad del decreto que reglamenta la norma al Juzgado del Trabajo N° 20, que dictó sentencia favorable a los trabajadores. Luego, el Ejecutivo apeló. La Sala 2 de la Cámara de Apelaciones del Juzgado volvió a dar la razón a los artistas. El Ministerio de Trabajo, entonces, llevó el caso a la Corte Suprema para su apelación.

La proliferación de novelas extranjeras es otro de los grandes temas de la jornada. La falta de trabajo, aclaran varios de los manifestantes, es común en su oficio, pero sin un Estado presente, se agrava. Al respecto, Berthet manifestó: “Cuando tenemos este tipo de gobiernos, empieza a haber enlatados y muy poca ficción, o ficciones más cortas y con elencos menores. Hay muchos menos programas para hacer miniseries. Ahora creo que no hay, directamente. Se vuelca todo a las series web, que están buenísimas, pero tienen un pago mucho más mínimo”.

“El público estuvo acostumbrado a ver ficciones a la tarde y en el horario central, ahora ocupado por programas de panelistas y novelas extranjeras, excepto por Sandro (de América, la serie) y Simona… Si no hay regulación por parte del Estado, frente a la llegada de series extranjeras por el mínimo costo, es difícil que un empresario quiera invertir. Los hay todavía. Y al haberse bajado proyectos de concursos federales, como existía en la década pasada, ha mermado muchísimo el trabajo”, agregó Palomino. La cuestión de la identidad es otra de las preocupaciones del gremio. Una consecuencia: “Cuantas más series turcas vengan, menos espacio tenemos para seguir espejándonos nosotros mismos. Estamos más cerca del sultán que del maestro”.

Como “intento de solución”, la Asociación presentó un proyecto de ley, junto a otras quince entidades, para el fomento y la protección de la actividad televisiva nacional, contenidos audiovisuales y nuevas plataformas. Lo consensuó la Multisectorial por el Trabajo, la Ficción y la Industria Audiovisual Nacional. “Estamos hablando con diferentes senadores, tiene que entrar en las comisiones”, indicó Alejandra Darín, presidenta de la AAA. Según ella, esta radio abierta procura “interpelar a la sociedad”. “Sospechamos que los argentinos quieren ficciones argentinas”, expresó. La manifestación cuenta con múltiples adhesiones, fundamentalmente de otros actores, como Pepe Monje, María Fiorentino, Leticia Brédice y Luis Machín.

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