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domingo, 4 de mayo de 2014

LAS BABAS DEL DIBLO




El 8 de agosto de 2013, el CEO del Grupo Clarín Héctor Magnetto tenía cita cara a cara con Víctor Hugo Morales, a quien había denunciado ante la Justicia. De ese momento parte un libro imprescindible para conocer los mecanismos que los medios hegemónicos utilizan para perpetuar su dominio. Una historia en la que se cruza la información sobre el mundo de la política, el periodismo y el poder, con las vivencias personales de uno de los principales protagonistas de la actualidad periodística.



Héctor Magnetto permaneció solo en la oficina que le asignaron. Lo imaginé como una sombra más, seca y mustia, en ese espacio impersonal y utilitario, en la penumbra de una habitación en la que el poder se recorta como la belleza de un cisne desplumado. “Davanti a lui tremava tutta Roma”, dice Tosca mirando al inclemente Scarpia, apuñalado a sus pies. “Pensar que este tipo es el amo de la Argentina”, digo, no sin gozarlo. “Y ahora lo tengo ahí”, me ufano, acaso para alivianar la carga del fastidio. Lo imaginé impaciente y terco, desoídor de todas las voces que le reprocharon que se rebajara de esa forma. Un Menelao enloquecido lanzado a una guerra absurda, ganada de antemano pero con la derrota en el vientre. Un capricho más de un poder insaciable y estúpido, como es el poder cuando sólo sirve para acrecentarlo. Tenso, como el que se habitúa a jugar con las cartas marcadas, pero ha descuidado el mazo y es otro el que reparte.

Y lo confirmó Fabiana, la coordinadora de mi programa de radio. Ella había logrado pasar entre la multitud, con la mano apoyada en mi hombro como en la formación antes de ir a clase. Lo que vería en un abrir y cerrar de puerta, acomodada en un sillón del living, se parecía a una escena de El Padrino. La voz que se oía era como la de Brando. “Mejor”, me dijo.

Desde el recibidor, ubicado en el centro de la escena, se veía a un guardaespaldas sentado en la entrada, a la salida del ascensor. Luego el sitio dispuesto para Magnetto, quien por un instante, al entrar sus abogados, quedó al descubierto mirando hacia la pared o a un interlocutor, también silencioso. Fue apenas, cuando entornaron la puerta. Callado y duro, como enojado, lo vi.

En la última sala, estábamos la mediadora, los abogados de Magnetto, uno rojo y sobrador, el otro pálido y serio, el doctor Eduardo Barcesat y yo. Discutíamos sobre la ausencia del demandante. La mediadora señaló que no era una obligación la presencia de Magnetto. La insistencia de Barcesat, que yo apoyaba mirando a la funcionaria con expresión de “¿qué sentido tiene, si no?”, provocó que ella les pidiese a los letrados de Magnetto que fueran a buscarlo. “A lo mejor viene”, asintió Barcesat. Se leía fácil en los rostros el escaso optimismo de los enviados, cuando se alzaron con la pereza del alumno que debe pasar al frente.

La puerta de al lado fue superada con rapidez. Los abogados ingresaron como si fueran siameses. Y retornaron a nuestra reunión unos diez minutos después. “Dice el señor Magnetto que no. Que su representado ya anunció que no piensa disculparse, por lo que no vale la pena el encuentro.”

Los cantos de la gente en la calle, al oírse demasiado fuerte, provocaron una mirada de la mediadora que descifré como: “¿Qué más quiere?”. Era una invitación a que firmáramos el acta, pero antes Barcesat se expresó severamente sobre la ausencia de Magnetto. El abogado de pelo rojo ladrillo oía llover. Se convertiría en una celebridad por su pobre desempeño en una audiencia de la Corte Suprema sobre la ley de medios, semanas después. Ahora escuchaba a Barcesat desparramado en su silla, con las piernas estiradas, las manos en el bolsillo y ese aire sobrador que toman prestado de sus jefes los que cuidan la puerta de un lugar.

Magnetto no tenía dudas de lo que yo sería capaz de decirle. No quiso darme ese placer. A una distancia de tres metros pero con una pared en el medio, mis discursos, los atropellados, los feroces argumentos de mi rabia, se desvanecían. Había llegado con el propósito de controlar las ideas que giraban con la potencia de un tornado, solo en el umbral de la delicadeza que merecían las personas que oficiarían de testigos, aun los guardaespaldas del Padrino. No le diría “un mafioso como usted”. Tenía decidido hablar de la mafia como algo que hubiese soportado mejor en el cotejo con la muerte civil que quiso destinarme.

Mire, Magnetto, era mejor que mandase a matarme que la muerte lenta a la que quiso someterme con su ataque incesante, usted que tiene idea clara de lo que significa para un hombre en contacto permanente con el público la mirada desaprobatoria de cuanto imbécil juega a creer en las mentiras de sus diarios y de sus canales, y me acusa de pertenecerle al gobierno, se solaza en el invento, más atroz aún, de asignarle un interés económico a esa afiliación para que la gente tenga un pretexto que le permita descargar su odio solo porque no tolera al que piensa distinto, y no le alcanza con que a uno lo rechacen por pensar equivocado, sino que debe haber según sus inventos un interés espurio, es decir, tiene que haber dinero, pero sosteniendo la infamia sin pruebas que sería imposible reunir, solo con insidias, mencionando la plata del Estado, la entrega de la conciencia a cambio de lo que no solo no necesito, sino que lo he ganado con creces, y lo logré, pese a confrontar públicamente con su diabólico poder, sin resignar una sola bandera, sabiendo como sabemos que hubiera bastado entregarme al mismo y beneficiarme con pertenecerle yo también como pudo haber sucedido tantas veces, y no quise, en cada ocasión que quisieron cooptarme con TyC, con Radio Mitre, en el Canal Metro, en el diario Olé, del que fui el primer periodista entrevistado para escribir los comentarios del fútbol, y a cambio fui castigado a la desaparición de sus medios, y así veinte años, lo cual era entendible, hasta que apareció la discusión de la ley de medios y entonces, porque mi palabra adquiría otro valor, porque tenía antecedentes de haberlo denunciado en incontables ocasiones en mis espacios, en los reportajes, en el Congreso de la Nación, entonces, para anularme como contendiente procedieron a herir mi credibilidad y lo hicieron con una saña jamás vista contra un periodista, salvo los asesinados por mafias, comprando redactores de libros infames, arrojándome los perros de sus redacciones con títulos y comentarios provenientes de lo que ustedes mismos preparaban.

¿De qué se siente ofendido, usted, cuya infamia me perseguirá más allá de mi muerte? Mire esta carpeta, ¿sabe cuántas páginas de falsedades hay aquí? Mil páginas, Magnetto, en menos de cuatro años, esa es su campaña y la de quienes lo siguen por complicidad o por temor a sus represalias, mil páginas sin contar las horas de radio y televisión que me ha dedicado, o los correos electrónicos canallas enviados, empezando por aquel que decía que el gobierno me dio diez millones de dólares para torcerme el brazo, salido de la clandestinidad de su usina de la calle Perú, probadamente falso, “firmado” por personas inexistentes, correos que llegaron a millones de personas para que, como peces en una red lanzada al mar, quedaran atrapados los ingenuos, los odiadores, los fachos, esos que, por carecer de argumentos para la discusión de fondo, se sienten cómodos en la injuria. ¿Sabe usted que he ganado en mi vida bastante más que ese dinero, y que lo conseguí sin venderle mi dignidad a nadie, empezando por usted mismo, que no pudo comprarme? ¿Y que sin embargo no puedo manejar el auto de mi mujer porque es importado, a riesgo del insulto de los que, por odio o por envidia, lo pondrían en la cuenta de esos diez millones de dólares que sus criminales mediáticos entintados pusieron en mi cuenta? ¿Y sabe dónde está la prueba de cada peso facturado? En la AFIP, donde debo ser el periodista que más dinero pagó nunca en impuestos a las ganancias, acusando un salario que, vergüenza debería darle a usted, es un poco, nada más que un poco, inferior al que usted declara. Ahí tiene mi verdad, ahí está pulverizada su mentira y la de sus sicarios, ¿sabe cuánto dinero pude ganar decentemente en la TV Pública? Nada más el Mundial de 2010 pudo dejarme una fortuna y renuncié a ese privilegio la misma noche que se votó la ley de medios. ¿Y sabe para qué? Para que no pudiera usted decir, o sus esbirros, que el gobierno pagaba de esa manera mi adhesión a la causa de la ley, que en realidad era mi propia causa mil años antes de que existiera el gobierno en cuestión.

¿Imagina, Magnetto, cuánto hubiera gozado profesionalmente del privilegio de conducir y relatar un Mundial en la televisión? ¿Le parece que me lo merezco, que soy alguien en esta profesión que podría hacerlo bastante bien y, quizás, era capaz de cambiar los paradigmas de amarillismo, grosería, y obviedades con las que se castigó a la audiencia mientras usted controló a la televisión, a la AFA, al fútbol, a los competidores? ¿Puede calcular cuánto dinero dejé de percibir en un solo mes del Mundial si, en la radio, que es nada comparada comercialmente con la televisión, la cláusula extra por transmitir un Mundial es de cien mil dólares aparte de los sueldos y los acuerdos publicitarios? ¿Sabe el convencimiento y el desinterés que hay que tener para esa renuncia? ¿Le consta que he declinado desde siempre trabajar en Fútbol para Todos, solo para que usted no declame “con razón le molestaba el fútbol privado, lo que quería era quedárselo”?

¿Tiene idea del dinero que me he negado a ganar para no darles ese gusto a usted y a su caterva de serviles? ¿Y cuánto me ha servido? Ustedes apuestan a que la mentira llega a mucha más gente que la refutación y relativizan la verdad como si la hubieran arrodillado en una cava para darle un tiro en la nuca, como actúan las mafias con los que les son molestos, como hace usted conmigo.

¿Sabe, Magnetto, cuándo escribí por vez primera sobre Clarín? En 1987, hace veintiséis años. ¿Sabe desde qué fecha está documentado que hablo contra los multimedios como el suyo y denuncio los perjuicios que provocaría al periodismo, a la sociedad y a las relaciones del poder? Desde 1991. ¿Entiende lo que eso significa de libertad en mi conciencia? La misma que me provoca saber lo que he perdido económicamente en estos años, porque, mientras usted me ensucia, la realidad es que de publicidad he dejado de percibir más del sesenta por ciento de lo que está pautado, usted puede preguntarle al actual director de Radio Continental, que trabajó para Clarín hasta no hace demasiado tiempo, cuánto dinero dice perder porque los avisadores de la derecha se niegan a poner los avisos en mis programas, acaso cumpliendo lo que por las redes sociales piden desde su SIDE de la calle Perú, y ese mismo señor de la radio puede decirle que acepté trabajar dos años, 2011 y 2012, sin un peso de aumentos porque, si no, no podían mejorar los salarios del personal en la eterna crisis de las emisoras. ¿Y usted se dice ofendido, siendo que, de manera kafkiana, mientras denuncia que lucro con mis opiniones, no he cesado de perder fortunas, por el abandono de seguidores publicitarios que eran de fierro, y por lo que no pude aceptar para que no mezclaran principios con intereses? Todo esto se lo quise demostrar a su propia gente de la ONG Poder Ciudadano que, al ver que nada podrían demostrar en mi contra, declinaron la auditoría que yo mismo les ofrecía hacerme. ¿Qué más debo ofrendar para dejar en claro lo patético de la demanda de un ensuciador profesional como usted? Y hace no mucho tiempo, Magnetto, cuando usted y las consultoras liberales, los grandes entregadores del país, pugnaban por la devaluación, para sostener mi manera de pensar, tomé el ahorro que tenía en el banco y lo convertí en pesos, perdiendo quizás la mitad del capital.

Si ustedes consiguen doblegar al gobierno, ¿quién es la víctima aquí?, ¿en cuántas cuotas debo pagar la osadía de enfrentar su poder?

¿No alcanzan el dinero perdido, las ofertas desechadas, los insultos padecidos, las mil páginas de mentiras, el ataque de impertinentes agrandados por la protección que usted les asegura? Ríase, pero a un privilegiado que lleva treinta y ocho años de contratos millonarios usted lo ha expulsado de muchos lugares. Mire cómo se mata a una persona sin llevarla a una cantera por la madrugada, le da nomás la muerte civil acusándolo de venderse a un gobierno, y lo sube a un caballo como en la Inquisición para que al hereje lo vean todos, ése es su poder, celébrelo, que no todos pueden matar tan higiénicamente con un balde de tinta.

Cada vez que me lanzaba mentalmente a esta catarsis me preguntaba hasta dónde podría avanzar. Sería interrumpido muchas veces, me advertía en los monólogos imaginarios. Magnetto amagaría con irse, se iría nomás. Los abogados protestarían como los que saben que no fue penal y lo piden. La negociadora del juzgado procuraría calmarme. “Pero escúcheme, no se vaya”, me imaginaba diciéndole a Magnetto. “Después argumentará cuanto quiera usted también.” Es que tenía tanto más para decirle. Me veía en el espejo de sus ojos fríos, impasibles como los de un francotirador que espera el paso de su presa. Gozaba de antemano ese desprecio en la curva de su boca. Pero estaría todo el tiempo temeroso de su partida. De ahí la sutileza con la que debía conducirme. Como se ofrecen semillas a las palomas, sin gestos que las espanten. Ningún discurso llegaba tan siquiera a la mitad del recorrido. Lo veo al pelirrojo, mientras me lanzaba desde lo alto de la montaña, recto en la embestida, sin hacer slalom. “Es escandaloso”, diría el que ahora veo con su pelo de polvo de ladrillo, condenado a explicar en mil almuerzos de trabajo por qué se abatató el día más importante de su vida al servicio de Magnetto.

Las palabras iban en tropel, como el que llega y cuenta un crimen, en cada ensayo de esos días, a veces hablando solo, como cuando era muchacho y decía avisos en voz alta, o hablaba como Oscar Casco mientras cuidaba vacas a la vera de una carretera en las afueras de mi pueblo. Eso me subleva. No era tan malo hacer pastar unas vacas tontas si tenía la soledad necesaria para jugar a ser actor de radioteatro y acaso me conformaba con eso. Pudo ser mi vida. Pero algo sucedió en el trayecto. Dejé las vacas ajenas y me metí en la radio y me vi de afuera del aparato con la curiosidad de un niño. Y construí una carrera sin negociar nada, nunca.








viernes, 30 de agosto de 2013

MÁS HUMO






El mundo del espectáculo argentino está de duelo: se separó el capo cómico Jorge Lanata. El que le arranca una sonrisa a todos por sus disparatadas investigaciones que terminan en nada. El que decía una cosa hace un tiempo y ahora, cuenta bancaria llena mediante, dice otra bien antagónica.


Tuvimos acceso a una conversación de la pareja que fue grabada por un vecino con un smartphone con Android 4.1.2 Jelly Bean, y luego enviado vía WhatsApp a un amigo que mediante mensaje privado de Facebook nos pasó la transcripcción del acalorado diálogo. La fuente pidió reserva de su identidad para evitar situaciones de apriete por parte del multimedios depredador que le paga las cuentas al farsante...


─ Lavate los dientes antes de acostarte, o mejor bañate, sucio, tenés un olor a pucho insoportable.

─ Pero por qué no te lavás el culo, boluda, me importa un recontracarajo tu olfato, fuck you.

─ Quedamos que no ibas a insultar adelante de la nena, y no cumplís con tu promesa.

─ Lo tengo recontrachequeado todo, Lola está mirando un capítulo de Violeta en YOU TUBE con los auriculares puestos, motherfucker, así que no me rompas las pelotas...



Jorge Lanata y su mujer Sara Stewart Brown se separaron. La pareja que llevaba 15 años de contrato y tiene un hija (Lola, de 8 años), decidió ponerle un punto final a la relación.







“No soy actor, no quiero hacer declaraciones al respecto, es algo muy personal”, le dijo ayer el periodista a Clarín, por vía telefónica. La Asociación Argentina de Actores (AAA) agradece la aclaración; el sindicato jamás aceptaría tener un mercenario entre sus asociados.


 Lanata aclaró: “Todo es cierto. Terminamos de la mejor manera y no hubo peleas”.  Miente.


─ ¿Dónde mierda dejaron la insulina, la puta que los pario a todos en esta casa?

─ Está en la valija que llevaste a Seychelles, vos mismo la pusite ahí...

─ ¿Y por que no la vaciaste, no pueden ayudar manga de inútiles?, la recontraputaquelosparió a todos en esta casa.


El conductor de Periodismo para todos (El Trece, domingos a las 22 horas) y del programa radial Lanata sin filtro (Mitre, AM 790, de lunes a viernes, a las 10 horas) siempre mantuvo un perfil bajo respecto de su vida íntima. Lanata, además, es padre de Bárbara, una joven de 23 años, fruto de la relación con la periodista Andrea Rodríguez.

El contrato con Sara Stewart Brown comenzó en 1998. Se conocieron en una revista que él dirigía y en la que ella hacía traducciones.

Años más tarde, en el 2004 nació la hija de ambos, y en el 2011 contrajeron matrimonio en un registro civil, con absoluta discreción. Eran tiempos en que Lanata todavía parecía progre y criticaba a Clarín. Después, por la guita baila el mono...









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1.000 x EL CINE






miércoles, 17 de julio de 2013

LEY DE DOBLAJE YA




Tal como anunció ayer la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, hoy fue reglamentada y publicada en el Boletín Oficial una ley que establece que todos los contenidos audiovisuales que se emitan por televisión deberán estar doblados al castellano neutro por actores y locutores argentinos.

    «También, ayer, he firmado dos instrumentos: uno que es el envío de un proyecto de ley, bajo el número creo, si mal no recuerdo, número 932, al Honorable Congreso de la Nación, para precisamente equiparar las autorías nacionales, para fundamentalmente que el teatro nacional, los autores nacionales, sus traductores, cuando sean autores extranjeros, y cuando son extranjeros los que lo hacen, pero que tienen cinco años de residencia en el país, tengan los mismos derechos y la verdad que es una cosa muy importante, al igual que poner en vigencia – algo que era letra muerta, en la Argentina – y que era la Ley y la obligación de doblaje nacional, de todas las series. Porque de acá creo que es bueno hacer una distinción, porque esta ley data del año 1988, si mal no recuerdo, su decreto reglamentario, pero nadie lo hacía cumplir. Y la verdad que yo que he sido legisladora, durante muchos años, uno puede sancionar maravillosas leyes, pero si no está la voluntad política del Estado –representada en su máxima expresión– de que esas leyes se cumplan… raro que nadie puso una medida cautelar, che, por eso. Raro, se les perdió, se les escapó a algún juez, porque la verdad debieron haber puesto alguna medida cautelar para hacer cumplir las leyes que benefician a los argentinos, pero parece ser que las cautelares están solamente para impedir que se cumplan las leyes que benefician a los argentinos...»

Según indica en la norma en su artículo 9, "la programación que se emita a través de los servicios contemplados por la citada ley (en referencia a la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual), incluyendo los avisos publicitarios y los avances de programas, debe estar expresada en el idioma oficial o en los idiomas de los Pueblos Originarios, previéndose asimismo una serie de excepciones al respecto".

Y agrega que "la televisación de películas o series, debe realizarse en idioma castellano neutro, respetándose el uso corriente de dicho idioma en nuestro país, pero garantizando que el mismo resulte comprensible para todo el público de la América hispanohablante".

Respecto de las excepciones, se toman en cuenta las planteadas en la ley de Medios que contempla:

a) Programas dirigidos a públicos ubicados fuera de las fronteras nacionales;

b) Programas destinados a la enseñanza de idiomas extranjeros;

c) Programas que se difundan en otro idioma y que sean simultáneamente traducidos o subtitulados;

d) Programación especial destinada a comunidades extranjeras habitantes o residentes en el país;

e) Programación originada en convenios de reciprocidad;

f) Las letras de las composiciones musicales, poéticas o literarias.

g) Las señales de alcance internacional que se reciban en el territorio nacional.

El Decreto 933/2013 firmado por la jefa Estado reglamentó la ley Nº 23.316 sancionada por el Congreso en 1986, pero hasta ahora nunca aplicada. Además, se basa en la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

La intención de la normativa y su aplicación es "la defensa de nuestra cultura e identidad nacional, circunstancia que se garantiza a través de la actividad desarrollada por actores y locutores que posean nuestras características fonéticas".




sábado, 6 de julio de 2013

1.000 x EL CINE







Mil personalidades del sector audiovisual firmaron un documento en defensa del trabajo para productores, directores, actores y técnicos de cine y televisión, con el objetivo de sostener las políticas públicas y audiovisuales del Estado nacional luego de las denuncias que se ventilaron en los últimos días.

"Gracias a los subsidios a la producción (audiovisual), hoy se generan más de 100.000 puestos de trabajo al año en el país para productores, directores, actores y técnicos de cine y televisión, generando la industria audiovisual más poderosa de Latinoamerica", expresa el texo.

El comunicado, encabezado con el título "Apoyamos y defendemos las políticas públicas y audiovisuales del Estado Nacional", lleva más de 1.000 firmas y se da a conocer cuatro días después de que en su programa "Periodismo para Todos" Jorge Lanata intentara sembrar sospechas sobre una de las políticas públicas más efectivas de los últimos años.

Los actores Alfredo Alcón, Pepe Soriano, Mercedes Morán, Cecilia Roth, Darío Grandinetti y Pablo Echarri; los realizadores Luis y Lucía Puenzo, Ana Piterbarg, Jorge Nisco y Bruno Stagnaro y los productores Bernarda Llorente, Esteban Mentasti, Hernán Musaluppi y Verónica Cura, son algunos de los firmantes de la larga lista de adherentes y promotores de esta declaración pública.

También acompañan el documento distintas entidades del sector como la Cámara Argentina de Exhibidores Multipantallas, la Cámara Argentina de Productoras Pymes Audiovisuales, el Consejo Federal de la Televisión Pública, la Cámara Industrial de Productoras de Animación, la Asociación de Realizadores Integrales de Cine Documental, Directores Independientes de Cine, Proyecto Cine Independiente, la Asociación de Productores y Directores de Cine Documental Independiente de Argentina, entre otros.

El documento agrega que "2.000 empresas productoras de cine y televisión, de las cuales el 40 por son de las provincias de todo el país; 150 largometrajes al año, 50 cortometrajes, 2000 horas de producción para televisión, con más de 290 premios internacionales en los últimos 4 años", son el resultado de una política oficial efectiva que apunta a la industrialización y el fortalecimiento de la industria audiovisual en el país.

En este sentido, los firmantes agregan: "Agradecemos a nuestra Presidenta, Dra. Cristina Fernández de Kirchner, la decisión política de apoyar, subsidiar e impulsar a todo el sector, con enorme respeto a la diversidad, la libertad de expresión y la participación de todas las voces".




domingo, 27 de enero de 2013

LA DERECHA ES IGNORANTE




El titular de la Afsca salió al cruce de radicales y duhaldistas que cuestionaron una resolución para que se use el banco audiovisual como fuente de contenidos...



Legisladores de la oposición criticaron la resolución de la Afsca, ofreciendo acceso libre y gratuito al Banco Audiovisual de Contenidos Audiovisuales Argentino (Bacua) a todos los medios que no puedan cumplir la cuota mínima de producción local que demanda la ley de medios.

El diputado radical Ricardo Gil Lavedra denunció la creación de un “monopolio gubernamental” y su par del peronismo disidente, Gustavo Ferrari afirmó que el Gobierno desea “un mensaje único, acorde con la política oficial, con el discurso o con el relato oficial”. El titular de la Afsca, Martín Sabbatella defendió la pluralidad del banco de datos que “ofrece contenidos de enorme calidad” que “han logrado reconocimientos en el mundo”. Explicó el proceso por el cual se produce el material que compone el Bacua, y concluyó que quienes lo cuestionan “no tienen ni idea de lo que hablan” y “ni siquiera se fijaron en Internet cuáles son los contenidos o a qué actores y directores están acusando”.

La resolución 2368/12 de la Afsca, publicada el pasado 21 de enero en el Boletín Oficial, permite acceder de manera “libre y gratuita” al Bacua y al Centro de Producción e Investigación Audiovisual (Cepia), con el fin de reemplazar la generación de contenidos propios con cuotas mínimas de “producción local independiente” que establece el artículo 65 de la ley de medios. Gil Lavedra interpretó el jueves pasado que la resolución “revela todo aquello que muchos temieron con la sanción de esta ley, que es el reemplazo del monopolio privado por el monopolio gubernamental”. Su correligionario, el senador Ernesto Sanz sumó sus críticas ayer al considerar que no se busca “democratizar”, sino “imponer los contenidos del Gobierno y generar un monopolio estatal para imponer todas las mentiras”. Desde el peronismo disidente, el diputado Gustavo Ferrari coincidió en que “se intenta que exista un mensaje único, acorde con la política oficial, con el discurso o con el relato oficial”. Ironizó que “generosamente Sabbatella pone a disposición de los nuevos medios contenidos kirchneristas”. También opinó el vicepresidente de la Comisión de Libertad de Expresión, Gerardo Milman, quien sostuvo que se “obliga a los medios de comunicación que no tienen capacidad para producir contenidos” para “que todos veamos lo que la señora Presidenta (Cristina Fernández) y sus ministros nos quieren relatar”.

“Creo que sencillamente no tienen ni idea de lo que están hablando”, respondió Sabbatella, quien detalló el proceso de selección del material que compone el banco de datos, donde hay “casi cien jurados que intervienen en la evaluación de más de dos mil propuestas audiovisuales de realizadores de todo el país”. El Bacua forma parte de una doble política de desarrollo de la industria audiovisual: por un lado se incentiva la producción y, por el otro, se ensambla un circuito de difusión del material.

Los proyectos son presentados en los concursos públicos que lanza el Consejo Asesor para la Televisión Digital Abierta –que responde al Ministerio de Planificación– en conjunto con el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa). La selección de los ganadores, que se publica en el Boletín Oficial, la realiza un cuerpo de guionistas, productores, directores y actores.  

En la primera convocatoria se recibieron más de 1200 proyectos, sobre los que 92 jurados escogieron 149. Los mismos tuvieron tutoría y capacitación técnica parta asegurar un alto nivel de calidad en los productos. Varias de estas producciones recibieron reconocimiento internacional, como es el caso de la ficción Televisión x la Inclusión, galardonada con un Emmy a las actuaciones de Darío Grandinetti y Cristina Banegas.

En el Bacua se recopila todo el contenido y se pone a disposición de señales privadas y públicas de todo el país. El catálogo que ofrece es de una amplia variedad y los medios locales tienen libertad para elegir sin restricciones.

Sabbatella expresó que “hablar de contenidos kirchneristas o de relato oficialista es una falta de respeto” y “da vergüenza que ni siquiera se fijaron en Internet cuáles son los contenidos que cuestionan o a qué actores y directores están acusando”. Destacó que “el fomento a la industria audiovisual que realiza el Estado nacional genera más empleo para actores, directores, productores y técnicos”, y dio cuenta de que “las cosas que financia el Estado, desde una producción audiovisual hasta el sueldo de un docente, no son gubernamentales ni oficialistas sino estatales y públicas”. Concluyó que “es una decisión que nos enorgullece porque no sólo ayuda a los medios a cumplir con lo exigido por la ley de medios, sino que genera un circuito virtuoso para que los excelentes contenidos audiovisuales del Bacua tengan pantalla”.


Informe: Juan Manuel Frías.



miércoles, 2 de enero de 2013

CLARÍN. UN INVENTO ARGENTINO









Dirigida por Ari Lijalad y producida por David Blaustein, la serie documental «Clarín. Un invento argentino» consta de 8 capítulos temáticos. La miniserie ganó un concurso de TV digital organizado por el INCAA, el ministerio de planificación y la Universidad de San Martín.

Bajo la investigación y guión del productor y director del proyecto, la serie desarrolla la historia de Roberto Noble, continúa con los pormenores y objetivos de la fundación de Clarín en 1945 y recorre la historia de este actor central de la política argentina durante 60 años.

Así, se da cuenta de una sólida investigación periodística basada en archivos fílmicos y fotográficos inéditos hasta el momento, la historia de cómo se cimentó el crecimiento de Clarín. Y llega a la actualidad, con el diario ya convertido en el grupo multimediático más importante del país y uno de los mayores de Latinoamérica. Con el fin de lograr la rigurosidad del relato, se convocó a un amplio espectro de testimonios, poniendo especial énfasis en que las voces fuesen plurales y diversas.

Para sostener esa pluralidad de voces y miradas fue necesario contar con el rigor académico de historiadores especializados en los procesos históricos previos a la fundación del diario. Se convocó a sociólogos y expertos en comunicación, para una comprensión cabal de Clarín como proyecto comunicacional. También a políticos que desempeñaron altas tareas jerárquicas en el diario, como Oscar Camilión, Octavio Frigerio, y a algunas de las figuras más destacadas del periodismo argentino que pasaron por su redacción.

Se dio voz a periodistas y delegados despedidos, que aportaron elementos hasta hoy desconocidos. También incorporaron datos relevantes periodistas que investigaron esta historia, así como se sumaron diversos testimoniantes que ayudaron a reconstruir la vida y obra de los actuales conductores del diario, Ernestina Herrera de Noble y Héctor Magnetto. Uno de los testimonios más conmovedores es el que aportó Guadalupe Noble, única hija de Roberto Noble. Estos y otros, conforman un relato coral que permite decodificar la historia de Clarín. Una historia jamás contada en televisión hasta el día de hoy.

La TV Pública comparte todos los capítulos emitidos de la serie documental dirigida por Ari Lijalad y producida por David Blaustein que narra la historia de Clarín. Un diario que, desde hace seis décadas, es un actor central en la vida política argentina. La serie documental recorre los pormenores de la biografía política y personal de Roberto Noble, el fundador del diario en 1945, y las relaciones que mantuvo con gobiernos civiles y militares. En base a una sólida investigación periodística que articula los relatos de periodistas, sociólogos e historiadores y a partir de imágenes de archivos fílmicos y fotográficos inéditos, la serie documental devela la historia de cómo se produjo el crecimiento de Clarín hasta convertirse en el grupo de multimedios más importante de la Argentina y uno de los más influyentes de Latinoamérica. Una historia del periodismo argentino que forma parte de la política, la identidad y la cultura nacional.




















jueves, 8 de diciembre de 2011

ARGENTINA EXPORTA AUDIOVISUAL






La presidenta Cristina Fernández clausuró la ronda de negocios de "Argentina Exporta Audiovisual" en el Museo del Bicentenario.

Allí dijo "nuestra misión como representantes del pueblo argentino es lograr que nuestra identidad y cultura puedan también ser exportadas a todo el mundo"... "Es importante exportar granos, maquinaria agrícola, valor agregado, tecnología, pero también es muy importante exportar nuestra identidad y nuestros saberes que se expresan en el cine y en los contenidos televisivos"... "los grandes importadores de contenidos audivisuales van a tener que exportar también contenido argentino".

Hoy un 80% de la taquilla nacional se compone de películas extranjeras.

La Presidenta subrayó que "vamos a impulsar un equilibrio entre los que importan y los que exportan" y que para esto, "el Estado se ha involucrado fuertemente en la producción de contenidos culturales", en ese sentido detalló que "ya hay más de 500 horas de contenido televisivo producidos con financiación estatal y que forman parte de la base de contenidos del INCAA.

"Esto tiene que ver con que una o dos productoras no monopolicen toda la actividad y que todos los actores y productores queden presos de sólo dos opciones, por eso impulsamos fuertemente a todas aquellas productoras independientes para que tengan financiamiento"
, explicó.

Cristina agregó que "debemos sacarnos prejuicios y entender que lo comercial y lo cultural tiene relación, y que necesitamos vender nuestros productos porque estamos generando oportunidades y además porque tenemos talento", en esa dirección se refirió al corto "Luminaris", del argentino Juan José Zaramella, que será presentado para participar en los premios Oscar, y destacó la originalidad del mismo.













domingo, 4 de septiembre de 2011

CUANDO SE ENCIENDE LA LUZ








La espiralización del suceso impone una aclaración básica, que sería redundante en un contexto menos excitado y brutal. Los exclusivos culpables del homicidio calificado de la menor Candela Rodríguez son los criminales que la secuestraron y mataron. Un asesinato atroz, que alude a los niveles más bajos de la naturaleza humana.

Otra, muy otra, es la responsabilidad de quienes investigaron mal el caso. Otra, una tercera, la de aquellos que entorpecieron la pesquisa con intromisiones indebidas, los que comunicaron sin recato ni apego a mínimas reglas del arte, con sensacionalismo procaz y (aun) violando normas y reglas.

Debe distinguirse a los asesinos de aquellos cuya conducta podría (se subraya el condicional) haber ser sido detonante de la comisión de los crímenes, en la perversa mentalidad de sus autores. Nada excusa un asesinato, nada equipara a alguien que no formó parte del plan criminal con sus integrantes, nada iguala las responsabilidades sociales, mediáticas o estatales con las culpas penales. Dicho esto, vamos al núcleo de esta nota.


* * *


Los familiares de las víctimas de un delito merecen variadas formas de amparo y tutela. Entre las más importantes: ser protegidos y contenidos por las autoridades policiales y políticas, tener acceso como emisores a los medios de difusión, ser arropados (por ponerlo de algún modo) por la sociedad civil.

Esa centralidad, que en nuestro país tiene antecedentes e historia encomiable, no debe transformar a tales víctimas (los amigos y familiares lo son) en sustitutos de las agencias o instituciones estatales. No les compete asumir labores propias de jueces, fiscales o policías. Excede sus competencias y capacidades organizar la pesquisa y la comunicación masiva, componente ineludible de la misma. Tampoco es adecuado tomarlos como referencia acerca de propuestas de reforma penal o judicial. Menos que menos, en medio de la conmoción emocional lógica en tales circunstancias. Ni es misión de periodistas, canales de tevé o radios, comunicadores o entidades privadas, por loables que fueran sus fines y trayectoria.

En el caso que nos ocupa, en un estadio ya reemplazado, la madre de Candela, los medios y alguna ONG desempeñaron ese rol. No es la primera vez ni es un fenómeno exclusivamente local. La mala praxis compartida no dispensa el error o las demasías.

Ya pasó con Juan Carlos Blumberg o con la infortunada madre que fabuló un asalto seguido de muerte en Saladillo. Durante días, un conjunto de improvisados –encabezado en esta tragedia por la mamá, Carola Labrador– condujo una tarea delicada, sin oficio ni saberes ni incumbencias.

Es abusivo reclamar autocontrol a las víctimas, acuciadas por el dolor, la angustia y la necesidad. A los que son profesionales, cobran por su desempeño y ejercen la constitucional y sagrada libertad de prensa, cabe exigirles mayor apego a la responsabilidad y, aún, a las leyes vigentes.


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Con una autoridad sustentada en su dilatada trayectoria, el ex juez federal y ex ministro de Seguridad León Carlos Arslanian desmenuzó la cantidad de reglas de oro de procedimiento que se omitieron en los días de la búsqueda. Los delincuentes miran y escuchan, es un hecho reconocido. El cronista recuerda una película en la que John Travolta, encarnando a un secuestrador torpe y de escaso caletre, se entretenía viéndose por televisión mientras convivía con sus rehenes.

Anunciar con antelación todas las acciones (bastante a menudo mandando fruta o carne podrida), transmitir los allanamientos mientras se realizaban, divulgar una llamada telefónica sujeta a estudio y averiguación son apenas los ejemplos más chocantes de una cadena de datos que se compartió desaprensivamente (en bandeja y en tiempo real) con los secuestradores. Hay momentos, conforme a los protocolos, en que deben enviárseles mensajes. Es de manual que debe estar a su cargo un profesional que maneje una estrategia y no un sinnúmero anárquico de periodistas, en procura de una primicia o una ventaja en el rating. Un colectivo improbable en el que la competencia interna azuza las peores tendencias.

Si en el fragor del minuto a minuto los medios audiovisuales usurpan espacios que no les conciernen, hay una falla primaria de las autoridades que resignaron ese espacio, total o parcialmente. Y que, verosímilmente, filtraron el todo o parte de la data que se divulgó. Pero el editor de un programa de tevé o de radio no es un ser inerte, un robot que encauza un flujo incontenible de información. Es un emisor responsable que tiene deberes éticos y sociales, con capacidad de discernir y resolver qué saca al aire y qué preserva.


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Más subleva que sorprende la ausencia de autocrítica o introspección de los medios intervinientes y sus comunicadores. La tele, en especial, no es dada a esos interrogantes. La incongruencia es chocante siempre, en algunos puntos frisa lo deslumbrante. Desde hace añares se critica la falta de cuidado policial con la escena del crimen, la mala preservación de las pruebas, la dificultad en conservar intactos lugares o elementos que deben ser objeto de pericias o análisis. El reproche es justificado, pero es forzoso hablar (hacerse cargo) de la concurrencia de conductas. Cuando las cámaras y los micrófonos profanan espacios que deben quedar intocados contribuyen al desquicio que, sin solución de continuidad, habrán de fustigar. Más aún, su intervención es determinante: sin bulimia informativa, el desquicio no se completaría.


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Todos los derechos amparados por la Constitución, hasta los más amplios, como la libertad de expresión, están sujetos a las leyes que reglamentan su ejercicio. En lo referente a menores hay reglas que limitan su exposición, el uso de imágenes, hasta la difusión de sus nombres. Un desempeño sensato y sistémico debería ir más allá de esas premisas básicas e inderogables: cuidar a los chicos, hacerse cargo de su intimidad, de su vulnerable sensibilidad, de sus temores. La conducta promedio corre en sentido contrario: se desacatan los imperativos legales (en este crimen, como en tantos otros), se bartolean teorías sobre su existencia, se sanatea con liviandad, como cuando se habla sobre rumores de la farándula.

El cronista vio bastante material televisivo, algo escuchó en la radio. En un sistema de medios tan diverso es imposible captar todo, la muestra que presenció sobra para comprobar falta de apego a la ley y de respeto a los derechos de los menores. Vayan dos ejemplos, el más tremendo merecerá el siguiente apartado.

Proliferaron reportajes a compañeras de colegio de Candela, preadolescentes pues. Se les inquirió acerca de la relación con su padre, que está preso. Su afecto, la intensidad del trato, si hablaba de él. Redunda explicar que las entrevistas buscaban puntos oscuros que las entrevistadas no capacitan para iluminar. Pero que sí entienden e internalizan, con la consiguiente conmoción. Esas notas son cuestionables, el cronista cree que algunas coquetearon con lo ilegal. Y, si se admiten conceptos que parecen no estar de moda ni en el centro de la polémica, fueron desconsideradas y agresivas.


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Este cronista es poco afecto a consignar nombres propios en cuestionamientos generales como éste, alusivos a patrones de conducta corporativos y profesionales, no a individualidades. No prescribe esa conducta para colegas, no cree que sea imperativa ni mucho menos. Se aviene a su forma de razonar y a prevenir que un análisis general desbarre hacia la personalización excesiva. Ese criterio debe ser dejado de lado para ciertos ejemplos límite, como fueron las palabras de Samuel Gelblung en su programa de Radio Mitre. Con su tono langa y confianzudo, Chiche Gelblung se internó en un territorio delicado, exótico a su idiosincrasia, y pronunció conceptos imperdonables. Basado en su pura intuición, anticipó (cuando Candela seguía viva) que, a su ver, “la levantaron” para violarla. La expresión culpabiliza de modo oblicuo y ruin a la víctima. Añadió detalles sórdidos acerca del momento en que pudo ocurrir el secuestro, “una tarde de feriado, con frío y sol”.

Hay límites que nadie debe transgredir, menos que nadie quien cobra por informar o comunicar. Un micrófono abierto al público no es una mesa de café ni un vestuario.

La mala fe prevaleciente cuando se polemiza hoy día fuerza a especificaciones obvias. La mención no reclama censura ni restricciones a la radio o al periodista. Ni sanciones, salvo las que pudieran peticionar ante los tribunales asesores de menores u organismos especializados en su defensa.

Se expresa, sí, el repudio. Y, con delicadeza, se convoca a que periodistas, dirigentes políticos de cualquier color, entidades gremiales de la comunicación, intelectuales y académicos levanten su voz por una vez, pidiendo que la barbarie se corte en algún punto.


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Una paradoja recurrente: los medios reclaman “justicia”, incitan a “la gente” a hacer lo propio. Al unísono, sustituyen la delicada labor de los Tribunales: imponen tiempos y criterios propios, condenan sin defensa y en tiempo record. En paralelo, no se someten a las regulaciones legales que les conciernen. Es un problema mundial, no una invención autóctona.

Un ejemplo canónico viene, tal vez, a cuento para demostrar la feroz autonomía de medios autoerigidos en representantes de “la gente”.

Fue el asesinato del chico inglés James Patrick Bulger, que fue secuestrado y asesinado por dos menores de diez años en 1993. El hecho conmocionó a la sociedad, se juzgó a los autores como si fueran adultos. Se los condenó a prisión hasta que llegaran a la mayoría de edad. Los severísimos jueces establecieron una salvaguarda: no dar a conocer sus nombres para posibilitarles buscar una nueva vida, tras purgar su pena. Algunos medios desacataron la orden, se invistieron en defensores del derecho de los ciudadanos a conocer los datos para estar prevenidos. Divulgaron nombres, apellidos, imágenes, trastrocando de modo irrevocable el camino de la readaptación.

Los medios imponen su propia ley, arrogándose una legitimidad superior. Hay un aire de familia con cuestiones domésticas que nos son más cercanas.


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Carola Labrador era una referente social, interpelada siempre por su nombre de pila, ensalzada, retratada todo el tiempo. En el fragor del minuto a minuto, la crónica derivó de la apología a algo cercano a la culpabilización. La madre de Candela hablaba de modo llamativo dirigiéndose a los secuestradores (lo que estuvo patente desde el vamos, pero se computó después de aparecer el cuerpo), estuvo en pareja y está casada con hombres encarcelados. Ahora el sentido común televisivo la pone bajo sospecha, acumula datos irrelevantes, recorre atajos. Apurarse a condenar, he ahí un mandato cuando se enciende la luz roja. El filicidio es un crimen tremebundo, una traición a los principios humanos más sagrados. El mundo está lleno de personas poco recomendables, antipáticas o de delincuentes que no caen tan bajo. A falta de condena penal, todos son inocentes.


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Suena casi imposible que se llegue a saber si el desenlace fue consecuencia total o parcial de la indebida interferencia de los medios, a los que se agregaron artistas reconocidos que actuaron movidos por las mejores intenciones. Hasta en el imaginario supuesto de confesión de un asesino en tal sentido lo suyo sería una versión. Pero es cabal que se obró sin tino ni responsabilidad. Se intervino en la investigación, se desempeñó un rol activo.

Cuando se discute el poder de las empresas mediáticas éstas escamotean su peso económico, su condición de gran jugador en ese terreno. Cuando se coloca bajo la lupa el desempeño de medios o periodistas, éstos se autorretratan como simples intermediarios que irrumpen, organizan, movilizan, inciden en el resultado. No hay tal, son coactores, lo que desnuda como falaz y maniquea la remanida metáfora del “mensajero” al que (hiperbólicamente) alguien quiere “matar”.

La lógica de las presencias reconocidas y de la agitación a los vecinos puede ser funcional para la búsqueda de paradero, no es para cualquier tipo de delito. Se repitieron fallas recurrentes, se impone la autocrítica. No hay reparación posible en el suceso actual, sí hay un futuro para manejarse mejor.

El cronista no tiene una solución a mano para los problemas que describió, a vuelo de pájaro. Apenas propone a los concernidos un poco de reflexión, acaso algunos ámbitos colegiados para discutir, acaso explorar la hipótesis de reglas muy primarias, consensuadas, humanistas. Parecería poco, en el contexto sería un avance inesperado.


lunes, 16 de mayo de 2011

EL PUNTERO DEL 13





Julio Chávez es ahora El Gitano, el personaje protagónico de El puntero, el unitario que canal 13 estrenó a las 22 horas del domingo. Ya no es el neurótico de clase media que interpretó en Tratame bien, sino un puntero político de un barrio indeterminado, pero que indefectiblemente es del Gran Buenos Aires.

En una entrevista con Perfil, el actor habla de la nueva propuesta del
Grupo Clarín, que a pesar de su buena voluntad (y cierta ingenuidad) es una bolsa de malas noticias acerca de las condiciones en que se desarrolla la política en ciertos sectores de nuestra sociedad.

¿Qué busca el grupo de Héctor Magnetto y Ernestina Herrera poniendo este unitario de claro tinte antipolítico en el año electoral? Viniendo del Grupo Clarín que hace 10 años entorpece la búsqueda de verdad sobre la identidad de Felipe y Marcela, que se apoderó de Papel Prensa en complicidad con la dictadura, y que no acata la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual... suponemos que nada bueno.



—Cuando me citó Adrián para hablarme de El puntero, lo que más me interesaba no era el puntero en sí. Para eso están los libros, lo que dicen del clientelismo y de los punteros. No me interesa mi espacio de pensamiento para eso. Me parecía un hombre con sus contradicciones, un tipo que tiene buenas intenciones pero malas ejecuciones. Este hecho de tener una idea positiva y una ejecución dudosa lo emparenta con cualquier ser humano. Es un ser complejo y muy básico. Muy sanguíneo, muy temperamental. No es un gran ideólogo, es un hombre de acción. Es un tipo que cree en las mejoras de la gente con la que se comprometió. Recibe coimas porque, si no, no puede hacer su trabajo. Es de los que dicen: “Si no entrás en la trenza, no podés ejecutar”. Eso, claro, habría que verlo. La coima la recibe, y no es que la dona a una institución benéfica.

El canalla suele justificar sus acciones en “no tuve otra opción”, ¿no?

—Sí, pero en ese sentido yo me siento muy canalla también. Todos nos levantamos todos los días y hacemos cosas que si las pensamos no están bien, y creemos que es la única opción. Y nos acostamos con miles de facturas.

—¿Es un personaje violento?

—No particularmente. Lidia con un mundo un poco animal. Se piensa o se pega. Cuando ya no se puede pensar, se pega. Es un mundo muy duro. El Gitano tiene cocainómanos alrededor, él mismo es un ex cocainómano. Y después es un hombre muy afectuoso. Es una de esas personas que creyeron en ciertos ideales, entraron al sistema y cayeron en un engaño. Creen que el que les da una caja de pan es bueno. Y eso le pasa a este puntero y a mucha gente, porque hay personas que pueden elegir a determinado gobernante para cuidar su propia quinta. ¿Cuál es la diferencia con la caja de pan?

¿Alguna vez te comprometiste políticamente?
—No, yo tengo un compromiso con el arte. Comprometerme con la política es una deuda personal.

¿No te interesó nunca al grado de comprometerte o no te interesó nunca al grado de no informarte?

—No milité. Una cosa es la práctica política y otra el pensamiento político. Al militar uno se aleja del pensamiento, y yo me siento emparentado con los espacios puros de pensamiento. No entiendo sobre qué está sostenido el poder. Cuando grabamos El puntero estamos en contacto con barrios muy carenciados, y eso me pone en jaque de una manera muy personal y muy particular. Ver esos barrios carenciados, a mí, me genera muchas preguntas, me inquieta. ¿Qué es esto? ¿Qué se hace con esto?

“El puntero” se estrena en un año electoral. ¿Tuviste eso en cuenta cuando te hicieron la propuesta?

—Estoy absolutamente involucrado en un programa de ficción con cero tendencia. Lo del año electoral es cierto, quizás alguien diga “qué piolas”, pero sería como que yo le dijera “qué piola” al tipo que cuando llueve sale a vender paraguas.

No te lo preguntaba en el sentido del oportunismo comercial, sino en el de la estrategia política, tomando en cuenta que se va a emitir por El Trece, que pertenece al Grupo Clarín, que está enfrentado con el Gobierno…

—Desde mi punto de vista, es una ficción casi naif. Soy sumamente ignorante y quizás no me doy cuenta de algo. Yo no estoy involucrado ni interesado en esa lucha. Ni informado. Tengo otros intereses. Me gusta la gente que piensa, que se dedica a pensar y a ser consecuente con lo que piensa, tenga un aliado o ninguno. A mí no me pasa que tenga que elegir entre el Grupo Clarín y el Gobierno. Sería de una enorme pobreza que el programa se hiciera o se interpretase como parte de esa pelea. Te digo más: a este puntero no le da el pinet para ser un corrupto groso. No es un tipo que se terminó de integrar al sistema; es alguien que se quedó a medio camino y lo atropelló un coche. Yo conozco enormes personas que mantienen esa pasión política. Mi propio padre, hasta el último día de su vida, seguía puteando porque Frondizi lo había traicionado. Cada vez que surgía la palabra Frondizi, veías en su cara que había sido un gran amor que terminó en desilusión. En la pasión política se establece identificación hasta en el fracaso, lo cual me parece conmovedor. Es sentirse parte de algo.

¿Vos de qué sos parte?

—Del arte y la actuación. Cuando me reúno con mis contemporáneos o con otros que ya han muerto… El otro día agarré un libro de Pessoa, lo leí y me di cuenta de que ese era mi partido. Es lo que me hace pensar qué es ser un humano. A veces miro de reojo a los pensadores de la política…

¿Cómo es para tus ritmos de trabajo darte cuenta de que un proyecto que iba a ir una vez por semana, por decisiones estratégicas del canal va a ir dos veces por semana?

—No me altera en lo más mínimo porque nosotros tenemos un ritmo de trabajo de diez horas diarias de lunes a viernes. Eso no se va a modificar. Si llega a pasar que se atenta contra mi gusto por el trabajo diré: “Muchachos, hay que parar un poco”. Pero no creo que pase. La programación es una selva que no conozco. No altera mi forma de trabajo, y si lo alterase estaría muy atento a que no me perjudicara. Si yo siento que me perjudica en el servicio que ofrezco… Yo establezco un acuerdo de prestar un servicio, y si alguna cosa se modifica yo puedo exigir que me den una mano para poder prestar mi servicio con la calidad que creo que debo prestarlo.

¿La televisión afectó tu modo de trabajo? Te lo pregunto porque los actores suelen quejarse de los tiempos televisivos…

—Estoy lejos de pensar eso. Puedo entender que hay personas que tuvieron experiencias de mierda en televisión, pero también conozco personas que tuvieron experiencias de mierda en el cine y en el teatro. No digo que la televisión sea buena. No es ni buena ni mala. Voy a hablar de los actores: es muy fácil echarle la culpa a la televisión. De repente te dicen: “Vos viste cómo es la tele”. Agarraría a la raza de los actores y les diría que a veces no es tan así, porque a veces no vienen con la letra estudiada, no marcan el libreto, estudian en el set, no traen una puta idea, un puto regalito al set. Es como el puntero, que termina diciendo: “Qué querés que haga, si otra cosa no se puede hacer”...

jueves, 17 de marzo de 2011

PRODUCCION DE CONTENIDOS




El Incaa presentó en Canal 7 la Unidad de Fomento a la producción de contenidos para televisión, Internet y videojuegos, que será la encargada de organizar concursos para realizadores de contenidos en todo el país. La ceremonia incluyó la presentación de un video con los inicios de las primeras transmisiones televisivas y el lanzamiento de la TV digital.





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Allí pudo verse desde el discurso de Eva Perón de 1951 hasta el discurso de la presidenta Cristina Fernández el día de la presentación de la Ley de Medios. El secretario de Medios y Comunicación, Juan Manuel Abal Medina, resaltó la importancia de que la Argentina produzca su propia ficción “que representa nuestros sueños” y advirtió: “Así como la Argentina no debía ser soñada desde afuera, como ocurría hace algunos años, tampoco debe ser soñada desde Buenos Aires”. Al acto asistieron los actores Andrea del Boca, Marta Bianchi, Víctor Laplace, la presidenta del Incaa Liliana Mazure, el titular del Sistema Nacional de Medios Públicos, Tristán Bauer, y representantes de los gremios.


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El Incaa promoverá "la aparición de nuevas voces y la federalización de los contenidos audiovisuales digitales", aseguró Lucrecia Cardoso, gerenta de Acción Federal del organismo, con motivo del lanzamiento de un ente que fomentará la producción.

Cardoso explicó que el organismo pretende rescatar el "enorme capital simbólico que tienen los numerosos realizadores que hay en el país" y que, a través de esos concursos, contarán con el respaldo del Estado para concretar sus producciones.

"Los egresados de las carreras de cine terminan viniéndose a Buenos Aires a producir. Nos interesa que elaboren contenidos que reflejen la idiosincracia de cada región, que se federalicen los contenidos", propuso la funcinaria.

  • La Unidad de Fomento tendrá 3 programas: uno destinado a productoras con antecedentes en la materia; otro para televisoras de carácter público y comunitario; y una tercera para productoras sin antecedentes.

"Ya hubo una primera edición de este programa y se presentaron alrededor de 500 proyectos. Esa edición tuvo un presupuesto ejecutado de 75 millones de pesos", puntualizó Cardoso.

El Incaa realizará los concursos pero la Unidad de Fomento a la producción audiovisual se financiará con fondos aportados por el Ministerio de Planificación Federal.

"En Argentina existe una enorme capacidad para contar historias, ya sea en formato de ficción o documental. Ahora se afianzará la posibilidad de llevarlos adelante".

En forma simultánea, pero ya en el plano del desarrollo industrial de los contenidos, el Incaa avanzará la implementación de subsidios a proyectos que sean elegidos por concursos organizados por la entidad.

Con esa modalidad, el Estado subvencionará a los proyectos elegidos con un monto económico, que será el equivalente al valor de las cargas sociales de los actores y técnicos involucrados.

El programa destinado al fomento de nuevas voces en el mapa audiovisual, como el orientado a la industria ya desarrollada, convergerán, según Cardoso, para otorgarle al Estado "un nuevo lugar" en la promoción de contenidos.

"Se trata de un paso más en la consolidación de un camino hacia la recuperación de la palabra pública", concluyó la funcionaria.





domingo, 13 de febrero de 2011

¿Por qué en la Argentina hay radios que sólo pasan canciones en inglés?




En 1982, en pleno conflicto con Inglaterra por la Guerra de Malvinas, la dictadura que encabezaba Leopoldo Fortunato Galtieri prohibió por decreto la difusión de música extranjera en una medida insólita, demagógica y patriotera que generó un cambio muy fuerte en las programaciones de las radios argentinas. La medida, que duró apenas unas semanas, y en cuya lógica Los Beatles y los Rolling Stones eran voceros de Margaret Thatcher, originó un efecto impensado: disparó el boom del rock nacional, cuyos intérpretes jamás habían sido difundidos en paridad de condiciones por las emisoras desde su aparición, a mediados de los ’60.

Los que vivieron aquella época tumultuosa y contradictoria recordarán de qué manera extraña en las mismas radios que antes los censuraban sin decirlo comenzaron a sonar temas, intérpretes y hasta discos completos que, por mucho tiempo, habían juntados polvo en los anaqueles de lo que no se programa. Sin la música en inglés, cuya difusión era respaldada económicamente por los sellos multinacionales, con publicidad paga y de la otra, de repente las radios argentinas parecían, en lo artístico, radios argentinas. Radios obedientes a una dictadura que tenía una serie de 300 temas prohibidos por el Comfer.

A casi 30 años de aquellos hechos, un extranjero que llega a la Argentina buscando escuchar por radio las novedades o las grandes clásicos de la música nacional, muchos de cuyos intérpretes tienen reconocimiento mundial, se encuentra con una sorpresa importante. Salvo que tengan apoyo explícito de la hoy decadente industria discográfica, los intérpretes argentinos casi no suenan en las radios argentinas. Es mucho más fácil encontrar en una radio nacional un tema de Shakira que uno de Adriana Varela. Se programa muchísimo más a Coldplay que Atahualpa Yupanqui. Las canciones de una tonta y pasajera estrellita televisiva como Selena Gómez rotan en las emisoras con una continuidad que nunca tuvo en vida Mercedes Sosa. Hay colmos, como radios prestigiosas del espectro de la FM porteña (Aspen 102.3, Blue 100.7 o la Metro 95.1) que no pasan música en castellano. Sólo pasan música en otros idiomas, salvo circunstancias muuuuuuuy especiales. Para sus propietarios, gerentes de programación, y aún para sus locutores, conductores y periodistas, este proceso, que llaman de segmentación del público, es natural. Si hay gente que las consume, las programaciones tienen sentido. El viejo truco de sus colegas de televisión, que justifican sus barrabasadas de programación afirmando que le dan al público lo que el público quiere. Dicen: así como hay radios que sólo pasan música en español, nosotros sólo pasamos música en inglés. Very good. En el interior, encontrar radios de FM con personalidad local definida es raro. Todas parecen seguir un modelo con sede en Buenos Aires, cuando no son, en rigor, repetidoras.

Argentina construyó durante mucho tiempo argentinos que desprecian lo propio y santifican lo ajeno. Argentinos que dicen con desprecio “este país”, en lugar de “mi país” o “el país”, encontrando siempre razones válidas. En el rubro del consumo cultural, millones de personas dijeron durante años que no veían cine argentino porque les parecía berreta, que no leían literatura latinoamericana porque les resultaba inferior a la europea, que no estaban dispuestas a pagar por una ópera si era de un compositor nacional, porque nunca estaría a la altura de una de Verdi, que preferían La Paloma a Mar de las Pampas, en una extensión de la preferencia sobre Palermo Viejo frente a Barracas.

Ese comportamiento snob, superficial y ante todo inculto, perdura en el tiempo porque está alentado por factores de poder económico que los propios consumidores desconocen. Hay muchos jóvenes que escuchan una radio, por ejemplo Rock & Pop 95.9 o Mega 98.3, sin saber que detrás de cada una de ellas hay negocios, acuerdos y pactos con productores de espectáculos que predeterminan las líneas generales de programación. La gente consume, entonces, productos cuya difusión está en estricta relación con el dinero que gana la empresa que los promueve, sin que pesen para nada las calidades artísticas. Durante años, Rock & Pop promocionó los espectáculos que organizaba Daniel Grinbank porque Daniel Grinbank era su propietario, o el gerente de los nuevos dueños (que además, aunque sea un detallecito, violaban las leyes argentinas porque acumulaban emisoras aprovechando la inacción del Estado). Cuando el empresario se peleó con sus ex socios, a los que denunció además como vinculados al narcotráfico en México, Rock & Pop hacía como que no sabía que tocaban en Buenos Aires ¡¡¡los Rolling Stones!!!

¿Habrá en China chinos que digan que aman el cine, pero sólo ven cine extranjero? ¿Habrá en Inglaterra ingleses que escuchen canciones pero sólo si están interpretadas en otros idiomas? ¿Existirán en Estados Unidos lectores que detesten la literatura estadounidense? ¿Existirán en Francia emisoras de radio que no pasen, salvo accidente, temas de artistas franceses? Está claro que el gusto por el arte no puede imponerse, pero también que si hay difusión extrema para ciertos artistas o géneros y ninguna para otros, es imposible que el público pueda conocer y disfrutar de valores que son de interés artístico central. Salvo honrosas excepciones, las radios masivas no pasan hoy a Larralde, Goyeneche, Yupanqui, Pugliese, Aquelarre, Mercedes Sosa, Spinetta, Cuchi Leguizamón, Gardel, La Camerata, Cafrune, Edmundo Rivero, Moris, Piazzolla, Alma y Vida, Suma Paz, Floreal Ruiz, Ginastera, Troilo, Los Trovadores, Dino Saluzzi o Eduardo Falú, entre muchos grandes de verdad, privando así al público de recordar o conocer a artistas, canciones y obras que están clavados en el corazón de la cultura nacional y popular.

En AM, cuando un tema va por los 90 segundos, operadores, productores y hasta gerentes artísticos se ponen nerviosos. ¡Hay que hablarle encima o pasar a la tanda comercial, o a otro asunto porque del otro lado, suponen, la gente se aburre! Del otro lado, en rigor, miles de oyentes braman por la falta de respeto que significa no dejar que termine un tema de tres minutos. Pasa todos los días. En las FM, salvo las especializadas, como La Folklórica 98.7 o FM Tango 92.7, la enorme mayoría de lo que se programa, por “criterio artístico” (en realidad, muchas veces comercial), pertenece a una visión de la Argentina como una colonia artística anglosajona. Para colmo, algunas de las que pasan música en el idioma propio parecen, la mayor parte del tiempo, emisoras de Miami.

Es insólito para una sociedad madura que tenga que venir el Papá Estado a poner las cosas en su lugar con los contenidos artísticos, para que lo nacional tenga el mismo respeto que lo importado, en un país con una cultura musical más que notable. Pero si no lo hace el Estado, que tiene una Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (Ley 26.522) en aguas de borrajas, y no por su culpa, ¿quién lo hará? No lo harán aquellos que difunden con pasión de conversos a Daddy Yankee, Amy Winehouse y Lady Gaga, todos artistas interesantes, pero jamás pasaron, ni por equivocación, un tema de María Elena Walsh. Salvo el día que se fue al cielo, o al infierno, de los artistas.





domingo, 6 de febrero de 2011

TV DIGITAL ABIERTA x 13





Se suman 4 nuevas señales a la TV Digital Abierta

Con Tateti, Video Éxito, Argentina HD y Suri TV ya son 13 los canales que se pueden recibir de manera gratuita por el Sistema Argentino de Televisión Digital Terrestre.

La Televisión Digital Abierta dejó de ser un proyecto para ser una realidad que llegará a millones de argentinos en forma gratuita sin tener que pagar un abono mensual para poseer un servicio de cable o de televisión satelital privada.

A los 9 canales que ya se emiten (Encuentro; Paka Paka; Incaa TV; Canal 7, Gol TV; Vivra; CN23; C5N y Telesur) se le incorporan 4 nuevas señales que desde el fin de semana están dentro de la plataforma de TV Digital gratuita para que el espectador pueda disfrutar.

Las nuevas señales que ya se están emitiendo en periodo de prueba son (señal infantil); TatetiVideo Éxito (canal de música); Argentina HD (canal de turismo argentino); y Suri TV, el canal que une los pueblos originarios, con transmisión de programas de Paraguay, Chile, Bolivia y Ecuador.

fuente tda


miércoles, 19 de enero de 2011

LA INFANCIA EN LA NUEVA LEY





Curiosamente, el artículo 17, capítulo 2, de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que refiere a la conformación de un “Consejo asesor del audiovisual y la infancia” no ha despertado polémica. Nada por aquí para agregar, nada por allá para quitar. ¿Habrá pasado de largo porque total es para chicos, género menor en el que no vale la pena detenerse?

La esperanza de un país se mide por la propuesta que tiene para la infancia, decía la doctora Silvia Bleichmar. De modo que la sola enunciación de este artículo es un paso a celebrar por la especificidad de contenidos y formatos que requiere la franja, territorio propio de 3 a 12 años.

Ahora es el momento de potenciar la función “del 17”, sus efectos, sus alcances. No sólo para que no descansemos en la formalidad de su enunciado sino para que genere una discusión profunda en torno de la relación Infancia/Medios de comunicación/Cultura y su expresión en los diferentes sectores sociales. Sobre todo para quienes aún piensan que la ideología no interviene cuando de los pequeños se trata.

Habrá que interrogarse: a qué están expuestos los niños hoy, qué presiones pesan sobre ellos, qué cercos los oprimen, cuáles son los consumos culturales a los que acceden y les atraen. La TV, al igual que Internet, ocupan un lugar en la vida, el tiempo, el ocio y hasta la soledad. Es necesario estudiar, investigar, cómo niños y niñas se implican y transitan la experiencia de ser espectadores, cómo resuelven la circulación veloz de estímulos, qué efectos producen en ellos la saturación, qué esfuerzos les requieren, cómo hacen conexión, lazo, anclaje. Qué les queda y qué hacen con lo que les queda.

Qué modelos de vida y qué valores instalan los medios, la publicidad, los programas, tal vez para ponerlos en cuestión.

Los canales abiertos –básicamente los privados– fueron monitoreando con su programación hasta lograr que los niños se asimilaran a propuestas adolescentes. Cabe preguntarse: En esta corrida, ¿qué ganaron? ¿cuánto perdieron?

Será necesario ofrecer mucho más que el impacto visual. Contenidos que instalen preguntas, curiosidad, que promuevan búsquedas, que pongan en acción.

El artículo 17 no hace ni más ni menos que contemplar, reconocer derechos. El derecho de niños y niñas al humor y el entretenimiento creativo e inteligente, el derecho a entrar en contacto con una oferta cultural variada que signifique apertura a otros escenarios, al cruce de lenguajes artísticos a través de una gama amplia de géneros y contenidos. La TV es en muchos hogares la única ventana al mundo y una cuidadosa programación infantil impacta directamente en la familia. No es la escuela, pero desde ahí también es posible construir ciudadanía infantil; promoviendo la participación, la opinión, el respeto a la diversidad cultural, la mirada federal.

Es importante hablar de programación y no de suma de programas. No se trata de una sucesión arbitraria de “sueltitos”, flashes fragmentados, secuencias aisladas. Diseñar una programación implica darle unidad estética, artística y conceptual; darle identidad. Algo semejante a lo que hace un chef cuando entiende que la suma de ingredientes secos requiere algo que ligue porque, de lo contrario, se desintegran.

Diseñar una programación implica diversificarla contemplando una amplia gama de intereses para cada etapa evolutiva. Implica aportarle recursos tecnológicos, estéticos, narrativos y comunicativos que la hagan atractiva, dinámica, actual. De este modo será también posible formar desde temprano en la cultura audiovisual.

Un Consejo Asesor podrá articular con los ministerios de Educación y de Desarrollo Social, reforzando las políticas públicas, tomando conocimiento de necesidades y prioridades.

Nuestro país cuenta con recursos humanos para dar este salto. Pero es necesario promover el encuentro generacional para que quienes tienen camino transitado puedan pasar la posta. Hacer entonces una convocatoria democrática, plural, en la que dialoguen teóricos y hacedores para traducir en hechos este magnífico tramo de la ley de medios (ley 26522: de Servicios de Comunicación Audiovisual).


Mirta Goldberg
Conductora de Caminos de Tiza,
columnista en Visión 7,
asesora y libretista de programas infantiles.




ARTÍCULO 17.- Consejo Asesor de la Comunicación Audiovisual y la Infancia. La autoridad de aplicación deberá conformar un Consejo Asesor de la Comunicación Audiovisual y la Infancia, multidisciplinario, pluralista, y federal integrado por personas y organizaciones sociales con reconocida trayectoria en el tema y por representantes de niños, niñas y adolescentes.

Su funcionamiento será reglamentado por la autoridad de aplicación de la ley. El mismo tendrá entre sus funciones:

a) La elaboración de propuestas dirigidas a incrementar la calidad de la programación dirigida a los niños, niñas y adolescentes;

b) Establecer criterios y diagnósticos de contenidos recomendados o prioritarios y, asimismo, señalar los contenidos inconvenientes o dañinos para los niños, niñas y adolescentes, con el aval de argumentos teóricos y análisis empíricos;

c) Seleccionar con base en un modelo objetivo de evaluación, los proyectos que se presenten al Fondo de Fomento Concursable previsto en el artículo 153;

d) Propiciar la realización de investigaciones y estudios sobre audiovisual e infancia y de programas de capacitación en la especialidad;

e) Apoyar a los concursos, premios y festivales de cine, video y televisión para niños, niñas y adolescentes y los cursos, seminarios y actividades que aborden la relación entre audiovisual e infancia que se realicen en el país, así como los
intercambios con otros festivales, eventos y centros de investigación internacionales, en el marco de los convenios sobre audiovisual y cooperación cultural suscriptos o a suscribirse;

f) Promover una participación destacada de la República Argentina en las cumbres mundiales de medios para niños, niñas y adolescentes que se vienen realizando en distintos países del mundo de manera bianual y apoyar las acciones preparatorias que
se realicen en el país a tal fin;

g) Formular un plan de acción para el fortalecimiento de las Relaciones del Campo Audiovisual que comprende cine, televisión, video, videojuegos, informática y otros medios y soportes que utilicen el lenguaje audiovisual, con la cultura y la educación;

h) Proponer a los representantes del sector ante el Consejo Consultivo Honorario de los Medios Públicos; i) Promover la producción de contenidos para niños, niñas y
adolescentes con discapacidad;

j) Elaborar un Programa de Formación en Recepción Crítica de Medios y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, a fin de:

(1) Contribuir a la capacitación y actualización de los docentes para una apropiación crítica y creativa del audiovisual y las tecnologías de la información y las comunicaciones, en su carácter de campos de conocimiento y lenguajes crecientemente articulados entre sí.

(2) Formar las capacidades de análisis crítico, apreciación y comunicación audiovisual de los niños, niñas y adolescentes para que puedan ejercer sus derechos a la libertad de elección, de información y de expresión, en su calidad de ciudadanos y de públicos competentes de las obras audiovisuales nacionales e internacionales.

(3) Apoyar la creación y el funcionamiento de redes de niños, niñas y adolescentes en las que sus participantes puedan generar acciones autónomas de análisis y creación de sus propios discursos audiovisuales e instancias de circulación de los mismos, como parte inescindible de su formación integral
y de su condición de ciudadanos.

(4) Aportar a la generación de condiciones de igualdad de oportunidades para el acceso a la información, conocimientos, aptitudes y tecnologías de la información y las comunicaciones que posibiliten la superación de la brecha
digital y promuevan la inserción de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes en la sociedad del conocimiento y el diálogo intercultural que ella reclama.

k) Monitorear el cumplimiento de la normativa vigente sobre el trabajo de los niños, niñas y adolescentes en la televisión;

l) Establecer y concertar con los sectores de que se trate, criterios básicos para los contenidos de los mensajes publicitarios, de modo de evitar que éstos tengan un impacto negativo en la infancia y la juventud, teniendo en cuenta que una de las
principales formas de aprendizaje de los niños es imitar lo que ven.


NOTA artículo 17

La incorporación de preceptos sobre la protección de la infancia y la adolescencia mediante un ámbito de consulta dentro de la Autoridad de aplicación guarda consistencia con la propuesta formulada por 10 PUNTOS PARA UNA TELEVISIÓN DE CALIDAD para nuestros niños, niñas y adolescentes





martes, 12 de octubre de 2010

LA BATALLA DE LA COMUNICACIÓN



Te invitamos a la presentación del libro:

"La batalla de la comunicación"
De los tanques mediáticos
a la ciudadanía de la información.


de Luis Lazzaro




PANEL DE PRESENTACIÓN:

Eduardo Aliverti, periodista. Director de ETER
Agustín Rossi, Pte. Bloque FPV, HCDN
Néstor Busso, Pte. Consejo Federal de Servicios Audiovisuales.
Juan Manuel Abal Medina, Secretario de la Gestión Pública.
Gabriel Mariotto, Pte. Del Directorio AFSCA

Jueves 14 de octubre a las 19 horas.

Sala Olga Berg.
Asociacion Argentina de Actores
Adolfo Alsina 1762 - CABA - Argentina



  • "Esta vez no han venido con tanques, han sido acompañados por generales multimediáticos..."
(Cristina Fernández de Kirchner,
Presidenta de la Nación)



  • "Fox News lleva a cabo una guerra contra Barack Obama y la Casa Blanca... "
(Anita Dunn.
Directora de Comunicaciones de la Casa Blanca)




cholulos