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jueves, 29 de marzo de 2018

RADIO ABIERTA DE LA AAA EN EL CONGRESO: En defensa de nuestra identidad cultural







El gremio que representa a las actrices y a los actores realizó, el miércoles 28 de marzo 2018, una radio abierta frente al Congreso de la Nación para visibilizar el reclamo por fuentes de trabajo y repudiar el ajuste económico del gobierno de la Alianza Cambiemos, que también golpea al sector.

"Necesitamos la presencia del Estado para que incentive a las productoras a producir contenido original", subrayó Juan Palomino, secretario general de la Asociación Argentina de Actores, en relación a la gran cantidad de producción enlatada que está ingresando a la televisión pública, en desmedro de la producción y el trabajo nacional.

“El público se dará cuenta de que en la televisión argentina está faltando ficción. Desde el sindicato de Actores queremos visibilizarlo y contarle al público de qué se trata esta gran dificultad que tenemos los actores. Siempre hemos tenido un colectivo con dificultades laborales, pero cuando hay gobiernos neoliberales, se acentúa aún más el problema. Por eso conformamos la Multisectorial como un espacio de debate, para acercar propuestas que tienen que ver con una ley de televisión y nuevas plataformas, que se acercará al Congreso de la Nación”, adelantó Palomino.

Además, el secretario general de Actores se refirió a uno de los reclamos que tiene que ver con el salario de los trabajadores y trabajadoras de la Cultura. “Según la Ley del Actor, el salario es la totalidad de lo que percibe un trabajador. Los empresarios interpretan que no todo lo que percibe un trabajador es salario, por lo tanto, por ejemplo en un sueldo de 100, tributan por el 60%, y el 40% vendría a ser el derecho de imagen. Por lo tanto, es un dinero que percibe el actor pero sin los beneficios de las vacaciones y el aguinaldo. Eso va en deterioro no solamente de los bolsillos de los actores y de las actrices, sino también de nuestra obra social solidaria que se está desfinanciando porque no aparece el 100% del 3% que tendrían que aportar”.

En tanto, la presidenta de la AAA, Alejandra Darín, relató que hace cuatro años se conformó la Multisectorial Audiovisual que está compuesta por 16 entidades del sector, músicos, autores, actores, sociedad de gestión, sindicatos, cine, técnicos, entre otros. “No solamente para reclamar sino para acercar algún disparador para una posible solución de un problema grave que tenemos que es que la ficción, desde hace muchos años, viene disminuyendo de forma alarmante. Y con este gobierno, que ha tomado tantas medidas en contra de los trabajadores, este tipo de problemática se agrava de una manera muy preocupante”.

A su vez, Darín destacó que uno de los reclamos fuertes tiene que ver con que a las trabajadoras y trabajadores de la Cultura los empresarios no les están haciendo los aportes para la obra social OSA, Obra Social de Actores. “Una persona sin salud y sin una cobertura de salud acorde a sus necesidades, no puede ni trabajar, ni abrazar a sus hijos, ni vivir”.

La presidenta de Actores también señaló que la Ley del Actor se encuentra en una instancia judicial en la Corte Suprema, debido a que la reglamentación por parte del gobierno de Mauricio Macri no respetó algunos de los artículos introducidos en el texto aprobado por ambas cámaras. “La ley se reglamentó en contra de su espíritu. Nosotros judicializamos la reglamentación y en dos instancias la justicia dijo que Actores tenía razón en su reclamo por la reglamentación. Ahora han apelado y la quieren llevar a la instancia de la Corte Suprema de Justicia”.

“En este impasse que surge, la parte empresaria de televisión no está haciendo los aportes ni por aguinaldo, ni por vacaciones de lo que ellos estipulan que es ‘sesión de imagen’, que no existe en los convenios, y además no están haciendo los aportes correspondientes a nuestra obra social, y esta es la parte más angustiante para nosotros”, afirmó Darín.




Numerosas personalidades de la Cultura se acercaron a la Plaza de los Dos Congresos para detallar las demandas de actores, actrices, bailarines, guionistas, directores, técnicos y otros. También se contó con la presencia de Lita Boitano, presidenta de la Asociación de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas; Sergio Maldonado y Andrea Antico, hermano y cuñada de Santiago Maldonado, para quien se exige justicia y el esclarecimiento de su muerte; la secretaria de Igualdad de Género de la CTA, Estela Díaz; el legislador Mariano Recalde y los diputados Daniel Filmus y Hugo Yasky, entre otros.

El evento fue transmitido en directo por RLV Radio La Voz, a través de www.rlvradio.com.ar

El secretario general de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, expresó su apoyo y solidaridad y dirigió unas palabras a los presentes: "La Asociación de Actores es un sindicato que tuvo una lucha incesante para tratar de evitar que en nombre de una supuesta ’vocación artística’, como nos dicen a los docentes: ’ustedes hacen un sacerdocio’, entonces no tienen que tener aguinaldo, vacaciones, estabilidad. En el comunicado (que se difundió) ustedes lo explican muy bien. ’Somos trabajadores y trabajadoras y estamos viviendo un golpe a la clase trabajadora’, donde los empresarios aprovechan la oportunidad frente a un gobierno que quiere flexibilizar, ir por la quita de derechos, que dice que la Argentina tiene que convertirse en un país como México, para ser moderno, para aprovechar las inversiones y lamentablemente lo que no dicen es la miseria que hay en México, los asesinatos, el narcotráfico prácticamente metido en todos los estamentos del Estado y un pueblo cada vez más pobre. No tenemos que dejar que eso pase".

"Los actores son una pieza fundamental del rompecabezas del cambio popular", destacó Yasky y agregó: “Ustedes tenían una ley que la lograron con una lucha enorme. Una ley que parecía una utopía, que finalmente se aprobó y que se traicionó en la reglamentación, donde fue prácticamente convertida en letra muerta. La causa que ustedes iniciaron tiene dos fallos favorables y el gobierno sigue apelando. Y los empresarios aprovechan esa situación y no piensan en lo que están destruyendo”, aseguró el secretario general de CTA.

“Es una lucha absolutamente justa y noble. Esto que han hecho es extraordinario. Hay que visibilizar todas las luchas y tenemos que estar juntos. Así que les vine a decir: juntos en la calle, juntos en el Congreso. Ahí me van a encontrar como diputado. Tenemos que pelear porque este gobierno tiene que entender que los trabajadores no somos el felpudo donde los empresarios se van a limpiar los pies. Fuerza y a seguir con esta lucha”.

El abogado laboralista León Piasek se refirió a la situación actual de la Ley del Actor. “La ley, después de ser sancionada, con festejos, con aplausos y elogios de todos los legisladores, la reglamentó esta gestión, este gobierno. Y lo que hizo fue cambiarle el sentido, tanto del texto como del espíritu de esa ley y la desarticuló prácticamente. Por suerte la justicia le puso un freno a este gobierno y decretó la nulidad de la reglamentación en dos instancias. El tema sigue porque el poder ejecutivo insiste con vulnerar los derechos de los actores, actrices y bailarines y ha interpuesto una acción ante la Corte Suprema”.

“La Asociación Argentina de Actores sigue peleando por esos derechos fundamentales que no es más ni menos que los actores y actrices tengan iguales derechos que los demás trabajadores. Pese a tener Convenio Colectivo de Trabajo, muchas patronales actúan en fraude y simulación y violan la ley”, resaltó Piasek.

“El actor también es un trabajador como cualquier otro, y en este momento somos una semilla más del ajuste de este gobierno y no se están pagando como corresponde los porcentajes sobre los sueldos enteros, de aguinaldo y vacaciones, y eso lo estamos reclamando en televisión. También eso perjudica nuestra obra social que es solidaria. Cuando más trabajo hay, más posibilidad hay de ayudar a los compañeros que no tienen trabajo. Vamos a seguir luchando hasta que se respeten todos nuestros derechos porque la ley sigue vigente”, sostuvo Lola Berthet, secretaria general adjunta y de Organización de la Asociación Argentina de Actores.

El secretario de Cultura de la CTA y prosecretario de Comunicación y Actas del gremio de Actores, Luis ‘Turco’ Alí, manifestó: “Ya no tenemos tantos subsidios que puedan favorecer a la Cultura, a las miniseries, toda la actividad que se venía desarrollando hace unos años, y esto se traduce también en un desfinanciamiento concreto de nuestra obra social. También hay un abuso de los empresarios en cuanto al no cumplimiento taxativo de la Ley del Actor. Aprovechándose de una reglamentación que hizo el Ministerio de Trabajo, no están pagando aguinaldo y vacaciones y no están haciendo las contribuciones a la obra social, ni al sistema de seguridad social. Nosotros judicializamos la reglamentación y la justicia falló en dos instancias a favor de la Asociación Argentina de Actores, y pasó a la Corte Suprema de Justicia. El problema que estamos sufriendo es que en el mientras tanto no estamos percibiendo lo que tenemos que percibir”.









Los actores instalaron una radio abierta frente al Congreso



“En defensa de nuestra ficción y por más fuentes de trabajo” son algunas de las consignas de la radio abierta que la Asociación Argentina de Actores (AAA) montó frente al Congreso Nacional, y que permaneció allí hasta las 20. Como quedó expuesto en los testimonios de quienes fueron tomando la palabra, la crisis del sector es una. Pero es a la vez gremial, industrial y cultural. En una tarde soleada, los artistas reclamaron políticas de Estado que promuevan y protejan la producción y la identidad nacional, así como la efectiva aplicación de la Ley del Actor.

En la Plaza de los dos Congresos, al lado de la maqueta que recuerda a la escuela itinerante de Ctera, los actores armaron la estructura de la radio alrededor de las 15. Un gazebo, banderas de la asociación, una pantalla que repasaba derechos y datos para afiliarse, una mesa con comida y bebida. Juan Palomino, Alejandra Darín, Lola Berthet, Héctor Bidonde, Mirta Wons, Celina Font y Rudy Chernicoff son algunos de los que participaron. Hubo música y los artistas fueron tomando el micrófono para explicar por qué decidieron salir a la calle. Quienes pasaban caminando, si sentían curiosidad, se detenían. En muchos casos para pedir fotos a las caras conocidas. Y aunque ellos accedían con simpatía, lo que querían demostrar con esta movida es que no son estrellas, sino trabajadores, como explicó Darín a Página/12. La transmisión la hace RLV Radio La Voz (www.rlvradio.com.ar), radio del Centro Cultural Jacinto Oviedo.


Como para muchos trabajadores, el panorama de los actores en este contexto no es bueno. Los problemas que afrontan son de diversa índole. Los más importantes son dos: la desocupación y los incumplimientos relacionados con la Ley del Actor. Los discursos reflejaron, además, que la mirada de la AAA trasciende la cuestión gremial, ya que una palabra que resonó mucho en la radio abierta fue “identidad”. Otra palabra: “derechos”, en alusión no sólo a los de los artistas, sino también a los de una sociedad que podría querer reconocerse en sus propias ficciones. Los reclamos tuvieron que ver, sobre todo, con el escenario televisivo. Una buena síntesis fue la de Bidonde: “El Gobierno ha decidido que la cultura debe ser una mercancía. Lo privado ha invadido lo público, y lo privado tiene un carácter mercantil”.

Promulgada en octubre de 2015 y parcialmente reglamentada hace un año, la Ley del Actor otorga a los actores los derechos que ya poseen otros trabajadores: licencias pagas, asignaciones familiares, jubilación, salarios por enfermedad o accidentes laborales, vacaciones, aguinaldo. Obliga a los empresarios a pagar contribuciones. Lo que sucede es que sólo algunos artículos de la norma entraron en vigencia: los que refieren a convenios colectivos homologados por el Ministerio de Trabajo. Pero --como explicó el abogado del gremio, León Piasek, al tomar la palabra-- cuando el macrismo reglamentó la ley la “desarticuló” y “le cambió el sentido”. Las patronales vienen haciendo contratos más bajos para los aguinaldos y vacaciones. En concreto, lo que denuncia la AAA, es que hacen contratos partidos en dos para evadir el pago de derechos sobre el total del contrato. A esta situación se añade que una serie de productoras no está haciendo las contribuciones totales previsionales de salud y de seguridad social. Pol Ka, Underground, Non Stop, Telearte, LC (Acción), La Paloma y Telefe son las responsables de esta situación, según publicó hace unos días la revista Mu.

“El aporte a la Obra Social de Actores (OSA) no se está cubriendo y no está funcionando como tiene que funcionar. La ley está vigente hace dos años, y lo que deben lo deben hace dos años”, puntualizó la secretaria adjunta de la AAA, Lola Berthet.

Juan Palomino, secretario general, agregó que la reglamentación resultó “favorable” para los empresarios de TV. “Ellos interpretan que todo lo que percibe el actor no es en concepto de trabajo. Utilizan otra figura que es ‘derecho de imagen’. Los compañeros han dejado de percibir hasta un 50 por ciento de su salario como aguinaldo y vacaciones”, detalló. En este momento la norma está judicializada. En principio, la Asociación presentó un amparo por la inconstitucionalidad del decreto que reglamenta la norma al Juzgado del Trabajo N° 20, que dictó sentencia favorable a los trabajadores. Luego, el Ejecutivo apeló. La Sala 2 de la Cámara de Apelaciones del Juzgado volvió a dar la razón a los artistas. El Ministerio de Trabajo, entonces, llevó el caso a la Corte Suprema para su apelación.

La proliferación de novelas extranjeras es otro de los grandes temas de la jornada. La falta de trabajo, aclaran varios de los manifestantes, es común en su oficio, pero sin un Estado presente, se agrava. Al respecto, Berthet manifestó: “Cuando tenemos este tipo de gobiernos, empieza a haber enlatados y muy poca ficción, o ficciones más cortas y con elencos menores. Hay muchos menos programas para hacer miniseries. Ahora creo que no hay, directamente. Se vuelca todo a las series web, que están buenísimas, pero tienen un pago mucho más mínimo”.

“El público estuvo acostumbrado a ver ficciones a la tarde y en el horario central, ahora ocupado por programas de panelistas y novelas extranjeras, excepto por Sandro (de América, la serie) y Simona… Si no hay regulación por parte del Estado, frente a la llegada de series extranjeras por el mínimo costo, es difícil que un empresario quiera invertir. Los hay todavía. Y al haberse bajado proyectos de concursos federales, como existía en la década pasada, ha mermado muchísimo el trabajo”, agregó Palomino. La cuestión de la identidad es otra de las preocupaciones del gremio. Una consecuencia: “Cuantas más series turcas vengan, menos espacio tenemos para seguir espejándonos nosotros mismos. Estamos más cerca del sultán que del maestro”.

Como “intento de solución”, la Asociación presentó un proyecto de ley, junto a otras quince entidades, para el fomento y la protección de la actividad televisiva nacional, contenidos audiovisuales y nuevas plataformas. Lo consensuó la Multisectorial por el Trabajo, la Ficción y la Industria Audiovisual Nacional. “Estamos hablando con diferentes senadores, tiene que entrar en las comisiones”, indicó Alejandra Darín, presidenta de la AAA. Según ella, esta radio abierta procura “interpelar a la sociedad”. “Sospechamos que los argentinos quieren ficciones argentinas”, expresó. La manifestación cuenta con múltiples adhesiones, fundamentalmente de otros actores, como Pepe Monje, María Fiorentino, Leticia Brédice y Luis Machín.

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domingo, 13 de febrero de 2011

¿Por qué en la Argentina hay radios que sólo pasan canciones en inglés?




En 1982, en pleno conflicto con Inglaterra por la Guerra de Malvinas, la dictadura que encabezaba Leopoldo Fortunato Galtieri prohibió por decreto la difusión de música extranjera en una medida insólita, demagógica y patriotera que generó un cambio muy fuerte en las programaciones de las radios argentinas. La medida, que duró apenas unas semanas, y en cuya lógica Los Beatles y los Rolling Stones eran voceros de Margaret Thatcher, originó un efecto impensado: disparó el boom del rock nacional, cuyos intérpretes jamás habían sido difundidos en paridad de condiciones por las emisoras desde su aparición, a mediados de los ’60.

Los que vivieron aquella época tumultuosa y contradictoria recordarán de qué manera extraña en las mismas radios que antes los censuraban sin decirlo comenzaron a sonar temas, intérpretes y hasta discos completos que, por mucho tiempo, habían juntados polvo en los anaqueles de lo que no se programa. Sin la música en inglés, cuya difusión era respaldada económicamente por los sellos multinacionales, con publicidad paga y de la otra, de repente las radios argentinas parecían, en lo artístico, radios argentinas. Radios obedientes a una dictadura que tenía una serie de 300 temas prohibidos por el Comfer.

A casi 30 años de aquellos hechos, un extranjero que llega a la Argentina buscando escuchar por radio las novedades o las grandes clásicos de la música nacional, muchos de cuyos intérpretes tienen reconocimiento mundial, se encuentra con una sorpresa importante. Salvo que tengan apoyo explícito de la hoy decadente industria discográfica, los intérpretes argentinos casi no suenan en las radios argentinas. Es mucho más fácil encontrar en una radio nacional un tema de Shakira que uno de Adriana Varela. Se programa muchísimo más a Coldplay que Atahualpa Yupanqui. Las canciones de una tonta y pasajera estrellita televisiva como Selena Gómez rotan en las emisoras con una continuidad que nunca tuvo en vida Mercedes Sosa. Hay colmos, como radios prestigiosas del espectro de la FM porteña (Aspen 102.3, Blue 100.7 o la Metro 95.1) que no pasan música en castellano. Sólo pasan música en otros idiomas, salvo circunstancias muuuuuuuy especiales. Para sus propietarios, gerentes de programación, y aún para sus locutores, conductores y periodistas, este proceso, que llaman de segmentación del público, es natural. Si hay gente que las consume, las programaciones tienen sentido. El viejo truco de sus colegas de televisión, que justifican sus barrabasadas de programación afirmando que le dan al público lo que el público quiere. Dicen: así como hay radios que sólo pasan música en español, nosotros sólo pasamos música en inglés. Very good. En el interior, encontrar radios de FM con personalidad local definida es raro. Todas parecen seguir un modelo con sede en Buenos Aires, cuando no son, en rigor, repetidoras.

Argentina construyó durante mucho tiempo argentinos que desprecian lo propio y santifican lo ajeno. Argentinos que dicen con desprecio “este país”, en lugar de “mi país” o “el país”, encontrando siempre razones válidas. En el rubro del consumo cultural, millones de personas dijeron durante años que no veían cine argentino porque les parecía berreta, que no leían literatura latinoamericana porque les resultaba inferior a la europea, que no estaban dispuestas a pagar por una ópera si era de un compositor nacional, porque nunca estaría a la altura de una de Verdi, que preferían La Paloma a Mar de las Pampas, en una extensión de la preferencia sobre Palermo Viejo frente a Barracas.

Ese comportamiento snob, superficial y ante todo inculto, perdura en el tiempo porque está alentado por factores de poder económico que los propios consumidores desconocen. Hay muchos jóvenes que escuchan una radio, por ejemplo Rock & Pop 95.9 o Mega 98.3, sin saber que detrás de cada una de ellas hay negocios, acuerdos y pactos con productores de espectáculos que predeterminan las líneas generales de programación. La gente consume, entonces, productos cuya difusión está en estricta relación con el dinero que gana la empresa que los promueve, sin que pesen para nada las calidades artísticas. Durante años, Rock & Pop promocionó los espectáculos que organizaba Daniel Grinbank porque Daniel Grinbank era su propietario, o el gerente de los nuevos dueños (que además, aunque sea un detallecito, violaban las leyes argentinas porque acumulaban emisoras aprovechando la inacción del Estado). Cuando el empresario se peleó con sus ex socios, a los que denunció además como vinculados al narcotráfico en México, Rock & Pop hacía como que no sabía que tocaban en Buenos Aires ¡¡¡los Rolling Stones!!!

¿Habrá en China chinos que digan que aman el cine, pero sólo ven cine extranjero? ¿Habrá en Inglaterra ingleses que escuchen canciones pero sólo si están interpretadas en otros idiomas? ¿Existirán en Estados Unidos lectores que detesten la literatura estadounidense? ¿Existirán en Francia emisoras de radio que no pasen, salvo accidente, temas de artistas franceses? Está claro que el gusto por el arte no puede imponerse, pero también que si hay difusión extrema para ciertos artistas o géneros y ninguna para otros, es imposible que el público pueda conocer y disfrutar de valores que son de interés artístico central. Salvo honrosas excepciones, las radios masivas no pasan hoy a Larralde, Goyeneche, Yupanqui, Pugliese, Aquelarre, Mercedes Sosa, Spinetta, Cuchi Leguizamón, Gardel, La Camerata, Cafrune, Edmundo Rivero, Moris, Piazzolla, Alma y Vida, Suma Paz, Floreal Ruiz, Ginastera, Troilo, Los Trovadores, Dino Saluzzi o Eduardo Falú, entre muchos grandes de verdad, privando así al público de recordar o conocer a artistas, canciones y obras que están clavados en el corazón de la cultura nacional y popular.

En AM, cuando un tema va por los 90 segundos, operadores, productores y hasta gerentes artísticos se ponen nerviosos. ¡Hay que hablarle encima o pasar a la tanda comercial, o a otro asunto porque del otro lado, suponen, la gente se aburre! Del otro lado, en rigor, miles de oyentes braman por la falta de respeto que significa no dejar que termine un tema de tres minutos. Pasa todos los días. En las FM, salvo las especializadas, como La Folklórica 98.7 o FM Tango 92.7, la enorme mayoría de lo que se programa, por “criterio artístico” (en realidad, muchas veces comercial), pertenece a una visión de la Argentina como una colonia artística anglosajona. Para colmo, algunas de las que pasan música en el idioma propio parecen, la mayor parte del tiempo, emisoras de Miami.

Es insólito para una sociedad madura que tenga que venir el Papá Estado a poner las cosas en su lugar con los contenidos artísticos, para que lo nacional tenga el mismo respeto que lo importado, en un país con una cultura musical más que notable. Pero si no lo hace el Estado, que tiene una Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (Ley 26.522) en aguas de borrajas, y no por su culpa, ¿quién lo hará? No lo harán aquellos que difunden con pasión de conversos a Daddy Yankee, Amy Winehouse y Lady Gaga, todos artistas interesantes, pero jamás pasaron, ni por equivocación, un tema de María Elena Walsh. Salvo el día que se fue al cielo, o al infierno, de los artistas.





cholulos