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domingo, 20 de agosto de 2017

1 FESTIVAL DE ARTE TRABAJADOR





Una forma de dar batalla cultural
El colectivo Radar de los Trabajadores, que articulan las secretarías de Cultura de varios gremios, lleva adelante este encuentro que presentará cincuenta obras. “Es un ámbito más donde es necesario pararse a defender espacios, proponer y discutir”, dicen los organizadores...


Radar de los Trabajadores, joven colectivo de intercambio y articulación de la producción cultural del movimiento obrero en el que confluyen más de veinte gremios, presenta una iniciativa a la que define como “única” en la historia argentina. Se trata del Festival de Arte Trabajador, que pondrá en escena más de 50 espectáculos en los que participan afiliados de distintos sindicatos, durante todo septiembre, en diversas sedes y con entrada a la gorra. La única condición de la convocatoria que se abrió para la programación era que los espectáculos tuvieran en su equipo al menos un afiliado de alguno de los gremios que integran Radar. Podían ser propuestas de teatro, danza, circo, clown, títeres y teatro musical. El Festival culminará con el “1º Encuentro Trabajo y Cultura”, espacio de reflexión y debate anclado en este momento histórico.

El colectivo tiene menos de un año y lo articulan las secretarías de Cultura de gremios como el de los Trabajadores del Subte y el Premetro, Uocra, ATE Capital, Suteba, Sadop, Sutep, La Bancaria, Ctera, Suterh y UTE, entre muchos otros. En él conviven sindicatos tanto de CGT como de CTA.

 “Es algo que lo diferencia de anteriores experiencias. Nos nutre, es un valor, es la primera vez que se da. Las construcciones de estos sindicatos a lo largo de la historia del movimiento obrero han sido desde diferentes convicciones y morfologías. Sus secretarías de cultura hacen cosas muy diferentes. Así que hay mucho intercambio de experiencias y muchas miradas”, explica María Frondizi, integrante del equipo de cultura de ATE Capital, y del que produce y coordina el festival y el encuentro.




En un manifiesto que data de abril de este año, Radar de los Trabajadores definió sus propósitos: “Frente a un nuevo avance neoconservador que se propone vulnerar otra vez las conquistas laborales, sociales y culturales de los argentinos, los trabajadores organizados decidimos formar un espacio que defienda, consolide, divulgue y promueva la producción cultural, educativa y de formación del conjunto del movimiento obrero. No sólo entre las propias organizaciones gremiales sino de cara al conjunto del pueblo argentino”. Con este mismo espíritu, Radar lanzó en julio la convocatoria para participar del Festival de Arte Trabajador.  

“El objetivo es la difusión de los espectáculos que integran nuestros compañeros. Abrirle la puerta a las expresiones artísticas de los trabajadores, entendiéndolos como individuos completos que tienen otras inquietudes y maneras de expresarse por fuera del horario laboral”, resume Ayelén Fagiani, del área de cultura de La Bancaria seccional Buenos Aires.

Otro objetivo, como detalla Frondizi, es “poner en valor la producción cultural de los sindicatos”. “Todos los gremios de Radar trabajamos muy fuertemente en el ámbito cultural. Generamos eventos, tenemos medios de comunicación o programas, y algunos, espacios de cultura. Es una manera de compartir este trabajo con la comunidad”, completa. Hubo solamente un mes para responder a la convocatoria y llegaron más de 50 propuestas. La única condición era que en los espectáculos al menos un miembro del equipo estuviera afiliado a alguno de los gremios de Radar, sin importar si su cumplía su rol arriba o debajo del escenario. “Hubo muchísima respuesta y variada entre todos los sindicatos. Me sorprendió mucho la respuesta de danza. Hay muchísimos espectáculos de danza y de teatro; hay menos de títeres y clown. Y hay para adultos e infantiles”, puntualiza Fagiani. Será un encuentro no competitivo que incluirá en su programación a todas las obras que se postularon.

El evento también dará visibilidad a las salas de los propios sindicatos, que funcionarán como sedes, junto a los teatros La Máscara, Hasta Trilce y Habitar Gómez: el Auditorio Malvinas Argentinas (La Bancaria), Sala Gastón Barral (Uocra), Caras y Caretas (Suterh), los auditorios de UTE, Sadop y de la Asociación del Personal Superior de Empresas de Energía (Apsee). Las funciones serán de jueves a domingos, con entrada a la gorra. “Las salas van a funcionar en paralelo, la mayoría a la misma hora. El ingreso no es restrictivo. En un momento neoliberal, cuando es tan difícil acceder a espectáculos, abrimos a la comunidad la posibilidad de tener un montón de funciones a su disposición”, remarca Fagiani. Aunque sería muy difícil sintetizar las características de tal cantidad de materiales, más allá de las estéticas diversas un patrón común es que todos forman parte del circuito independiente.

“Necesitamos dar la batalla cultural, participar activamente y reflexionar desde dónde producimos y creamos cultura”, dice Frondizi, al referirse al “1º Encuentro Trabajo y Cultura”, que ocurrirá el 29 y 30 de septiembre, a modo de cierre del festival. Con invitados de los medios, la política y la cultura, se organizarán mesas de trabajo sobre diferentes ejes. Radar configurará un documento y definirá sus líneas de acción. “El eje transversal es la emergencia cultural. El vaciamiento de las políticas culturales o la no política cultural que está llevando adelante (el macrismo). Consideramos que es un momento vital, a todo nivel, para la participación y la mirada de los sindicatos, y la cultura es un ámbito más donde es necesario pararse a defender espacios, proponer y discutir”, amplía. Derechos y políticas; producción artístico y cultural; gestión, prácticas y territorios; cultura y trabajo y cultura y medios serán algunos de los tópicos de discusión. “El encuentro entiende a la cultura desde el punto de vista antropológico, más allá de lo artístico, y se preguntará cómo poner en discusión el modelo hegemónico”, anticipa Frondizi. “Estamos convencidos de que la unidad pasa por la cultura”, concluye Fagiani.





miércoles, 8 de enero de 2014

HAZMERREÍR







La ONG Hazmerreír nació hacia fines de 2005 como “un acto de amor y reconocimiento” a un artista de circo, Juan Pablo Rey, fallecido en agosto de ese año en Buenos Aires, a los 25 años. Sus padres, Juan Manuel y Clara, dueños de la tradicional librería Keops, de Mar del Plata, resolvieron homenajearlo organizando una varieté circense que se hizo en el Club Kimberley. Ese día se reunieron varios grupos de circo cuyos integrantes habían conocido a Juan Pablo; la convocatoria fue un éxito porque a un lugar apto para albergar a 700 personas concurrieron 1.400. “El era un chico feliz y, sobre todo, un artista que estaba en la Escuela de Circo Criollo, por eso había que recordarlo de esa forma”, dice su padre, Juan Manuel Rey, mentor de una organización no gubernamental que hoy nuclea a distintas compañías que actúan en la calle, a la gorra, pero que también se están presentando con distintos espectáculos en los teatros municipales Colón y Diagonal, en esta temporada de verano, además de realizar giras internacionales durante el resto del año.

“Somos un grupo de amigos que nos juntamos porque somos artistas de circo y queríamos recordar a un compañero que había fallecido. Nosotros somos artistas independientes, no queremos ser famosos de la tele, como (Marcelo) Tinelli o Susana Giménez, queremos seguir siendo artistas callejeros, aunque también actuamos en teatros y hacemos giras por Europa y por América, porque lo más importante es el contacto con el público que nos conoce y nos acompaña.”

Santiago Foresi es uno de los integrantes del elenco de Hazmerreír, para el que realiza una performance solista, realmente brillante, que concita la atención y las risas de chicos y grandes frente a una de las entradas al edificio ubicado en la Plaza del Agua, en Güemes y Roca, de esta ciudad.

Foresi se transforma en el payaso Tony Fratelo, un personaje que habla muy poco –y en cocoliche–, que despierta carcajadas con cada mueca chaplinesca, con cada expresión corporal o con palabras en italiano que dispara con voz chillona. “Molto peligroso, adesso atencione”, exclama cuando se pone a hacer malabares con tres antorchas, mientras amenaza al público con apagarlas introduciéndolas en su boca. Tony Fratelo interactúa con los chicos que se ubican siempre en la primera fila y suma a los adultos para que lo acompañen con las palmas o con algún instrumento musical cuando él hace sonar su acordeón a piano con viejas melodías. “El año pasado anduvimos por Asia, por Brasil y por Europa, pero estar en Mar del Plata tiene una magia especial para todos nosotros”, sostiene.

Durante el invierno marplatense, Hazmerreír en Vacaciones convocó a cerca de 6.000 personas en las dos semanas de receso escolar y ahora se está presentando en el Teatro Municipal Diagonal. Además de Foresi, actúan Josefina Pérez Gardey, Nacho Rey –hermano de Juan Pablo–, Federico Galván y Sebastián Godoy. Otro de los elencos apadrinados por Hazmerreír se presenta durante enero en el Teatro Municipal Colón, con la obra Barlovento, que narra la historia de cuatro pasajeros en altamar, en un viaje poblado de acrobacias y de reflexión. Los intérpretes, todos marplatenses, son Ana Clara Manera, Martín Umérez, y los ya nombrados Nacho Rey y Federico Galván.

La primera de las obras se presenta todos los lunes a las 21 y la segunda los martes de enero a la misma hora. Los residentes en Mar del Plata tienen descuentos importantes –igual que los estudiantes y jubilados–, pero tienen que presentar papeles que acrediten que viven en esta ciudad. Barlovento fue nominada el año pasado a los Estrella de Mar, como mejor espectáculo marplatense.

Desde la creación de Hazmerreír, son muchos los gestos de solidaridad realizados por la ONG. Uno de los más increíbles tuvo como objetivo ayudar a Marcelo Adrián Quinteros, un biólogo que hace más de una década quedó cuadripléjico. Víctima de una enfermedad neurológica, quedó postrado en una cama. Lo único que tenían movilidad eran sus cejas y sus ojos; llegó a escribir un libro que se llama Teveo, donde desarrolló un método, una técnica de visualización ocular para poder comunicarse. Hazmerreír colaboró en el financiamiento de un software para que Quinteros pudiera escribir a través de un programa creado en 2009 por expertos de la Facultad de Ingeniería. Eso le permitió escribir, con ayuda de una enfermera, un segundo libro sobre su vida, que se llama Mi Historia Clínica. “Los dos libros fueron pedidos por especialistas europeos porque este hombre es un fenómeno. Le habían dado tres años de vida y lleva 13”, precisa Juan Manuel Rey.

Uno de los lemas de Hazmerreír dice: “Desde el dolor a la risa, de la tristeza a la alegría, del drama a la comedia, de la desesperación al abrazo. Que caigan las lágrimas, pero que exploten los aplausos”. Con la ayuda de distintas entidades, la ONG organiza todos los años, en Mar del Plata, el Festival Internacional de Circo Hazmerreír. Sus integrantes creen que desarrollan una actividad educativa, “no una educación formal, sino aquella que nos brinda los valores para una sociedad más justa, para llevar una sonrisa a los más necesitados”. Además de donar útiles, juguetes, libros, computadoras, ropa, silla de ruedas y otros elementos, los distintos grupos de circo hacen shows gratuitos en escuelas y en los barrios. Hace poco inauguraron el Comedor Amiguitos, en el barrio Parque Peña.

“Nada de todo lo que hemos hecho hasta ahora impidió que todos los días me despierte pensando en Juan Pablo, pero al menos pensamos que estamos haciendo algo que a él lo llenaría de alegría”, asegura Juan Manuel Rey, quien en su juventud fue jugador de básquet en el Club Unión, entidad en la que años después fue presidente.






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