Shakespeare, siempre Shakespeare. Y Maquiavelo. Y el conflicto... qué hacemos con esa presencia molesta que nos persigue a lo largo de la historia humana. Veamos la interesante charla, casi clase magistral, en Puerto Cultura, programa emitido por Canal 9 (TDA) en 2013, con la Conducción de Jorge Coscia y la palabra del filósofo Eduardo Rinesi...
Experiencias, opiniones, dudas y certezas de los actores argentinos, hacedores, escritores, pensadores, y artistas varios...
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domingo, 6 de abril de 2014
SOBRE EL CONFLICTO
Shakespeare, siempre Shakespeare. Y Maquiavelo. Y el conflicto... qué hacemos con esa presencia molesta que nos persigue a lo largo de la historia humana. Veamos la interesante charla, casi clase magistral, en Puerto Cultura, programa emitido por Canal 9 (TDA) en 2013, con la Conducción de Jorge Coscia y la palabra del filósofo Eduardo Rinesi...
domingo, 23 de marzo de 2014
TEATRO EN LA CÁRCEL
Entrevista a María Dutil, directora del Proyecto Cultural Teatral DutilCruz, en el Servicio Penitenciario Federal.
“Invito a todos a estos escenarios carcelarios a venir a ver otra realidad, esta realidad que es parte de la sociedad”.
“Su autoestima empezó a elevarse y empezaron a animarse a subir a un escenario”
─En principio, nos gustaría que nos cuentes de qué se trata el proyecto y cuándo surgió.
─María Dutil: A fines del 2010 surge a partir de una obra de teatro que hacemos con Lito Cruz que se llama “Sueños de milongueros”, una obra de humor, tango y amor que llevamos por todas las penitenciarías de Nación; nosotros trabajamos en las cárceles federales. Llevando esta obra nos dimos cuenta de la necesidad que había de teatro en las cárceles, tanto desde Educación, de la parte de los maestros que nos pidieron otras obras que sirvieran para esto, como de los internos que necesitaban esto, un espacio donde ellos pudieran como salir de esta prisión por dos horas, media, el rato que durara ese encuentro teatral.
Fue así que trajimos, luego de pasear por todas las penitenciarías del país, otras obras de teatro, las veinte obras de Teatro y la Historia que estaban hechas ya en el Consejo de Teatro Independiente de la Provincia de Buenos Aires, que trataban temas desde el punto de vista revisionista de la historia argentina: Belgrano, San Martín, Guido, el éxodo jujeño. Esas obras iban a acompañadas de libros que nos daba la CONABIP, películas que nos daba el INCAA, libros de la Biblioteca Nacional. Los maestros trabajaban con los internos sobre esos temas durante un mes, previo a que llegara la obra, y cuando llegaba la obra ya estaban empapados del tema y el debate posterior era muy rico, muy interesante.
Después de eso, llevamos teatro de humor porque durante el verano los internos no tienen clases, entonces era una época más propensa a los motines, a las peleas, entonces trajimos teatro de humor, trajimos música con Miguel Cantilo, con bandas de rock, de cumbia, trajimos magia de la mano de Damián Guerra, humoristas como Juan Acosta, Emilio Bardi. También trajimos matchs de improvisación, hasta que ellos también empezaron a animarse, ya habían aprendido a ser público, aprendieron diferentes formas de teatro, aprendieron sobre historia argentina, su cabeza empezó a tener información, a poder hablar con la familia, con las hijas, con los hijos, con la esposa: “ah, yo sé lo que pasó en ese momento en la historia argentina, yo sé quién fue Cabral, fue quien salvó a San Martín en la batalla, lo sacó de abajo del caballo”.
─¿Cuál fue la reacción de los presos?
─MD: Empezaron a saber y a sentirse bien, su autoestima empezó a elevarse, y empezaron a animarse a querer subirse a un escenario, a decir “yo quiero estar en ese lugar, yo quiero actuar”. Y ahí nos pidieron actuar, nos dijeron: te animas a dirigirnos, yo dije: bueno, claro, pero como no podía abarcar todo, porque son dieciséis las penitenciarías solamente de Devoto, Marcos Paz y Ezeiza, con la presencia de madres, de mujeres, de jóvenes adultos, los de tratamientos de drogas, máxima seguridad; bueno, son dieciséis.
Contratamos, entonces, siete directores de diferentes extractos del teatro: teatro comunitario, teatro tradicional, teatro circense, que los dirigía, cada uno con su impronta. Además, cada unidad carcelaria tiene una impronta diferente, como te decía antes. Por ejemplo, en Devoto hay muchos extranjeros: hay muchos colombianos, peruanos, bolivianos que trabajan con nosotros y que son diferentes, no conocen la historia argentina, y sin embargo trabajamos con ellos en el año 2013 preparando obras de los bandidos rurales, que fueron los primeros habitantes que tuvieron las cárceles. Por ejemplo, Hormiga Negra, Mate Cocido, Bairoleto, Juan Moreira –uno de los más conocidos- que era un puntero de Alsina, que cuando ya no le sirvió a la política quedo de lado, pero ya era un delincuente. Entonces, qué hacía ese tipo, ese tipo terminó habitando las cárceles. El Tigre de Quequén, bueno, eran dieciséis bandidos. Y la única mujer: Martina Chapanay. Como no había más mujeres, incorporamos a Juana Azurduy, a la Delfina que no eran bandidas, pero eran aguerridas y las mujeres se sentían mas identificadas con su historia.
─¿Cuáles son los planes para este año?
─MD: Este año, ya empezado el 2014, en el verano preparamos obras de humor como la que vimos hoy que Corina Busquiazo, que es la directora de esta Unidad y que nos trajo hasta Ezeiza, decidió que estaba bueno que los internos que no tienen a sus mujeres, simplemente la tienen en las visitas, en una carta o en una visita telefónica, las pudieran representar. No desde el lugar de la prostituta –que es muy común cuando el hombre se viste de mujer- sino desde el lugar de la madre, de la trabajadora, de la hermana, de la hija, de la amiga, de la mujer que está en la casa esperando que el marido llegue, que tiene que cuidar a los hijos, que tiene una familia numerosa y tiene que cocinar, es decir desde los derechos de la mujer. Bueno, la obra fue maravillosa, fue emotiva, yo ni podía hablar, me puse a llorar como varios de los que estuvimos acá hoy. Y a todos los invito a estos escenarios carcelarios a venir a ver otra realidad, esta realidad que es parte de la sociedad, es una sociedad en pequeño porque parte de lo que pasa en la sociedad está acá adentro, está en las cárceles.
─¿Quiénes forman parte del proyecto?
─MD: El proyecto está formado por un equipo en el que está Lito Cruz, que es un poco el coordinador, el proyecto lleva el nombre Dutil-Cruz, porque fuimos él y yo los que lo comenzamos –mi apellido es también parte de este proyecto-; además de nosotros, el equipo está integrado por Joaquín Molinari, que es quien coordina a prácticamente toda la gente que viene, los documentos, las autorizaciones, los elencos, los artistas, los talleristas, los transportes; Federico Echeverri que es nuestro asistente, Iván Varela que es nuestro productor técnico, luces, sonidos, dentro de lo que se puede.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
LA BANALIDAD DE LA DISCRIMINACIÓN Y OTRAS CUESTIONES
La televisión basura da para cualquier cosa, fundamentalmente para idiotizarnos, para quitarnos la libertad de pensar y sentir.
José Pablo Feinmann nos ilumina sobre la banalidad de la televisión... «...Yo no quiero que mi conciencia sea ese vertigo que me están vendiendo, quiero que mi conciencia sea libre y piense mis problemas, entonces comienzo a dudar y cuando comienzo a dudar, comienzo a ser libre, Sólo una conciencia crítica es libre, No hay libertad si no está alimentada por la crítica, y la crítica sólo puede ser ejercida a partir de la autenticidad del sujeto crítico...»
El chimentero mediático Marcelo Polino publicó su libro Todo lo que sé y allí contó como era su relación con Flor de la V al principio, y cómo se fueron distanciando porque ella se subió al pony. Además sumó detalles de cómo los dos hacían pis atrás del escenario en una lata. Obviamente esto no le gustó para nada a De La V, quien hace años viene luchando por su identidad de género...
MARCELO POLINO ENCHASTRA...
VIVIANA CANOSA DISCRIMINA...
FLORENCIA TRINIDAD...
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lunes, 26 de noviembre de 2012
AGUANTE TELEVISIÓN X LA INCLUSIÓN

Darío Grandinetti y Cristina Banegas se convirtieron en los primeros actores argentinos ganadores del premio Emmy Internacional, que se entregó en Nueva York.
El ciclo "Televisión por la inclusión" fue premiado en la 40ma. entrega de los Premios Emmy. Además, Canal 9 repondrá los dos capítulos distinguidos.
Los actores Cristina Banegas y Darío Grandinetti vivieron una noche de orgullo y éxito en la meca de la industria televisiva norteamericana compitiendo contra 15 países. Sólo Brasil y Argentina se llevaron estatuillas. De nuestro país, sólo fue distinguida la producción de ON TV, en el camino quedó "El Puntero" de Pol-Ka.
En cada uno de sus 13 capítulos, "Televisión por la inclusión" (auspiciado por el INCAA ─Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales─, y el Ministerio de Planificación de la Nación) abordó, con elencos rotativos, historias de corte social capaces de exponer temas relacionados a distintos mecanismos de exclusión social ejercidos por la sociedad. Bernarda Llorente, una de las responsables de ON TV, remarcó que la nominación a los Premios Emmy de Grandinetti y Banegas está "hablando de un cambio de paradigma a nivel mundial". Añadió que reviste importancia que este tipo de productos sean distinguidos, porque dan cuenta de que tienen un estándar de calidad que les permiten ser reconocidas internacionalmente.
También compitió, en el rubro cultural-educativo, la primera temporada de "Mentira la verdad", de Mulata Films, que el filósofo y docente Darío Sztajnszrajber propuso a través de Encuentro.
Este miércoles, de 22 a 0.30, en la pantalla de Canal 9, regresan los 2 programas premiados que colocaron a nuestro país como un generador de contenidos de calidad en lo conceptual y estético.
“El programa que nosotros hicimos trata de reivindicar aquellas cosas que necesitan ser reivindicadas para hacer del mundo un lugar mejor, así que agradezco haber participado de un proyecto que pone luz en aquellas cosas que necesitan ser visibles. En la Argentina los derechos humanos son política de Estado”, dijo Grandinetti.
Al ser premiada, Banegas expresó en inglés que
“Televisión por la Inclusión trataba en cada episodio un tema
relacionado a la discriminación. De modo que es un honor para mí haber
estado en un programa donde la ética y la televisión trabajen juntos”.
Cristina Banegas fue premiada por su interpretación de Paula, una
madre que lucha por los derechos de su hija que sufre síndrome de down,
vulnerados por una prepaga en el capítulo "Sin cobertura".
lunes, 18 de junio de 2012
EL HINCHA Y LOS MATADORES DE ALEGRÍAS

No importa de qué cuadro sos hincha, ni siquiera es importante saber poco o mucho sobre el futbol. Cada uno de nosotros nos hemos emocionado alguna vez, en vivo, o por la tele, o escuchando la radio. Unos colores y un grito. Una pelota de esperanzas que van y vienen desde la frustración a la felicidad extrema.
En este pedazo de la sociedad, con el rectángulo verde en el medio, miles de ojos atentos, ansiosos, interactuamos desde chicos hasta el final de los días, esperando el resultado incierto, el silbato final, la certeza. Siempre contrareloj.
Y lejos cerca del cesped, las aguas se estremecen cada día. La resaca deja basura en la playa de todos. Ahí, también se está desarrollando una batalla cultural desde hace años, entre los que hacen negocios y nos quieren tristes, y los que amamos el futbol, el deporte, la vida. Y en medio de la maraña informativa, y las muertes absurdas en la cancha, y los dirigentes canallas, y los sicarios de la barra, hay un pueblo que resiste la ignominia de unos pocos...
Reflexionemos un momento con este sentido texto de Ignacio Copani, de junio 2012:
Échale la culpa a River
Como es de todos pero es de nadie, cualquiera puede culpar a River, marcar a River, manchar a River, degradarlo, humillarlo, incendiarlo y enterrarlo.
Como es gigante, pero indefenso, cualquiera puede acusar a River, puede injuriarlo, insultarlo, ofenderlo, difamarlo o escupirle a la cara, porque sabe que River no le puede contestar.
Pobre mi River querido.
Siempre asociado a palabras luminosas, como juego limpio, esfuerzo, deporte, triunfo, belleza, cultura, educación y estilo. Y ahora, ensombrecido, arrastrado, cubierto por mantos de muerte, de sospecha y de infamia.
River es culpable de asesinatos. River incentiva o soborna. River aprieta. River apaña delincuentes. River es cómplice de todas las actividades delictivas imaginables. River es garito, escondite y aguantadero.
River. Única entidad que es culpable aunque se demuestre lo contrario.
Si el 4 de Patronato sale en la tapa de los diarios es por culpa de River. Dice que River lo incentivó. No que tal o cual amigo de River, o jugador o dirigente lo hizo.
Si la banda de gangsters que forma asociación ilícita con agentes de seguridad corruptos o funcionarios, en el mejor de los casos, ineptos, comete delitos y hasta asesinatos, se acusa a la banda roja. A River.
River culpable de muerte. Para asociar con cierto espiral de básico pensamiento que difunden los grandes medios como lógica de este tiempo, el que mata tiene que morir. Entonces... Muera River.
Ese River que le dio brillo a los nombres propios que engrandecieron su historia.
Ese River que no reclama como suya ninguna atajada del gran Amadeo o del Pato Fillol o de Goyco. Quienes volaban de palo a palo eran ellos... con nombre y apellido.
Mi River no fue mágico, eso fue el Beto Alonso. Mi River abrió sus páginas de gloria para que estampen su firma el inmenZo Francescolli, Angelito Labruna, Ramón, el Burrito y todos los que mostraran su virtuosismo.
Todo lo bueno con el nombre de los protagonistas. Todo lo malo es River.
River, que ya no es millonario. Millonarios son los que con buenas artes deportivas triunfan en River o millonarios son los que con malas artes se aprovecharon de él.
Por eso, como yo soy de River y River es parte de mi identidad., cada vez que lo ofenden me están ofendiendo a mi.
Porque yo no me beso la camiseta este año y el siguiente, si me conviene, me beso la de Al Qaeda Futbol Club.
Por lo tanto exijo que cuando haya acusaciones, sean concretas, a las personas responsables de cada área que corresponda.
Porque cuando hubo desgracias en otros ámbitos de convocatorias multitudinarias, no se acusó al local, ni nadie sugirió ¨suspendan Buenos Aires¨. Hay responsables presos y hasta cayó un jefe de gobierno.
Porque si se produce un incidente brutal, se debe ir seriamente al foco del hecho.
No fue culpable del asesinato de Lincoln el teatro Ford, donde lo balearon. Ni se cerró el Congreso de la nación por el crimen del senador Bordabehere, defendiendo a Lisandro de la Torre.
Quiero justicia siempre. En mi club, en mi barrio, en mi ciudad. Pero justicia de verdad. Con inteligencia, prevención y responsabilidades.
River es un club donde miles de personas hacen a diario actividades recreativas, deportivas y culturales. Con un colegio con miles de alumnos de todos los niveles educativos.
River no maneja cámaras de seguridad. Lo hace el ente responsable. En los partidos paga miles de efectivos policiales y se contratan cientos privados.
El estadio de River, el más importante del país, ya estuvo clausurado este mismo año.
¿¿¿Sirve eso???
¿Sirve ese u otro castigo a una institución que en verdad es víctima de quienes han usurpado su nombre y sus espacios ?
¿No es darle más poder de chantaje y apriete a las mafias, ser cada vez más duros con el club al que ellos lastiman?
Pobre mi River querido.
El de mi abuelo, el de mi viejo y mis hermanos. El de mis hijas y mis nietos. Aún así, golpeado, devaluado, herido... Vamos River... ahora más que nunca.
Viva River... Mejor dicho... REVIVA RIVER.
Ignacio Copani
martes, 29 de mayo de 2012
UN ELEFANTE BLANCO



Acabo de venir del cine. Fui a ver «Elefante Blanco»... y me quedé con un feo sabor en la boca. Me pareció oportuno compartir algo.
No voy a entrar en lo cinematográfico. En ese sentido me pareció bastante buena, con buena fotografía, ambientación, escenas muy realistas, por no hablar de las actuaciones, ciertamente adecuadas, o coherentes con el caso. Pero...
Para empezar, me costó ver a Darín (= Julián) en el papel de cura, algo no me "cerraba"; quizás haberlo visto en tantos otros. O quizás porque de ese rol algo puedo decir.
No me cierra el encuentro con el cura belga, sin que quede claro cómo y dónde se conocieron. Y menos que Julián sea confesor de Renier (= Gerónimo) (¿a distancia?). Tampoco me cierra el desenlace porque no me parece ni siquiera razonable la actitud de Julián, por más que sí resulta positiva y sumamente contrastante la imagen de los dos cortejos.
Pero algo me surge del tema en general: los curas villeros. Y los villeros.
Para empezar, hay diferentes curas y diferentes estilos y propuestas de trabajo de los curas en las villas. Ciertamente, esto lleva a que la cercanía, los modelos o propuestas sean mejor o no tan bien recibidos en uno y otro caso. Más de una vez se hace referencia a Carlos Mugica (hasta en francés, ¿por qué no se subtitula ese diálogo?), y hasta incluso la película está dedicada a él. Pero -como bien se dice- las cosas, las villas, la situación son muy distintas hoy a como lo eran en tiempos de Carlos. Pero así planteado, pareciera que el trabajo de Julián y sus compañeros se presenta como "la continuidad" con Mugica, y por lo menos habríamos de decir que "hay otras continuidades".
También podríamos decir que uno puede preguntarse: "¿qué cosas hace en la villa el padre Julián (y sus compañeros)? hay otros curas que hacen otras cosas; y si de construcción de viviendas se trata, Pichi sucesor de Mugica en "la 31" enseñó con su ejemplo el trabajo en cooperativas, cosa que no parece que sea el caso en la película. Y se podría señalar otras tareas (aunque en una película, obviamente no tendrían cabida). Pero la sensación que da Julián es que está con la gente, acompaña a la gente, pero muchas veces "desde arriba" (como desde el balcón desde donde muchas veces mira). Algunas escenas me parecieron notablemente obvias y esperadas, como la historia de amor, cantada casi desde el primer minuto.
Pero el principal sinsabor tiene que ver con la villa, y los villeros. No creo que se pueda dudar que esa es la realidad de hoy en la villa (y en eso, bien distinta de la vivida por Mugica), pero ¿eso es todo? ¿No hay otras realidades en la villa? No se ve un partido de fútbol en toda la película, no se ven camisetas de equipos, no se ven fiestas (de 15, de bautismo, de bodas; sólo una de ordenación de cura en la villa, algo sumamente improbable), no se ven borrachos...
Casi que no se ve "vida". Como que la villa es sólo muerte, y que la única "vida" puede venir de fuera, sean curas (el que queda es más de fuera todavía, porque es extranjero), sea trabajadora social. La villa no tiene salida alguna, y lo único positivo dentro, parece ser "blanco". Y tengo serias dudas que muchos curas villeros estén de acuerdo con eso. Estoy convencido que Carlos Mugica no lo estaría.
Eduardo de la Serna
domingo, 4 de septiembre de 2011
CUANDO SE ENCIENDE LA LUZ
La espiralización del suceso impone una aclaración básica, que sería redundante en un contexto menos excitado y brutal. Los exclusivos culpables del homicidio calificado de la menor Candela Rodríguez son los criminales que la secuestraron y mataron. Un asesinato atroz, que alude a los niveles más bajos de la naturaleza humana.
Otra, muy otra, es la responsabilidad de quienes investigaron mal el caso. Otra, una tercera, la de aquellos que entorpecieron la pesquisa con intromisiones indebidas, los que comunicaron sin recato ni apego a mínimas reglas del arte, con sensacionalismo procaz y (aun) violando normas y reglas.
Debe distinguirse a los asesinos de aquellos cuya conducta podría (se subraya el condicional) haber ser sido detonante de la comisión de los crímenes, en la perversa mentalidad de sus autores. Nada excusa un asesinato, nada equipara a alguien que no formó parte del plan criminal con sus integrantes, nada iguala las responsabilidades sociales, mediáticas o estatales con las culpas penales. Dicho esto, vamos al núcleo de esta nota.
* * *
Los familiares de las víctimas de un delito merecen variadas formas de amparo y tutela. Entre las más importantes: ser protegidos y contenidos por las autoridades policiales y políticas, tener acceso como emisores a los medios de difusión, ser arropados (por ponerlo de algún modo) por la sociedad civil.
Esa centralidad, que en nuestro país tiene antecedentes e historia encomiable, no debe transformar a tales víctimas (los amigos y familiares lo son) en sustitutos de las agencias o instituciones estatales. No les compete asumir labores propias de jueces, fiscales o policías. Excede sus competencias y capacidades organizar la pesquisa y la comunicación masiva, componente ineludible de la misma. Tampoco es adecuado tomarlos como referencia acerca de propuestas de reforma penal o judicial. Menos que menos, en medio de la conmoción emocional lógica en tales circunstancias. Ni es misión de periodistas, canales de tevé o radios, comunicadores o entidades privadas, por loables que fueran sus fines y trayectoria.
En el caso que nos ocupa, en un estadio ya reemplazado, la madre de Candela, los medios y alguna ONG desempeñaron ese rol. No es la primera vez ni es un fenómeno exclusivamente local. La mala praxis compartida no dispensa el error o las demasías.
Ya pasó con Juan Carlos Blumberg o con la infortunada madre que fabuló un asalto seguido de muerte en Saladillo. Durante días, un conjunto de improvisados –encabezado en esta tragedia por la mamá, Carola Labrador– condujo una tarea delicada, sin oficio ni saberes ni incumbencias.
Es abusivo reclamar autocontrol a las víctimas, acuciadas por el dolor, la angustia y la necesidad. A los que son profesionales, cobran por su desempeño y ejercen la constitucional y sagrada libertad de prensa, cabe exigirles mayor apego a la responsabilidad y, aún, a las leyes vigentes.
* * *
Con una autoridad sustentada en su dilatada trayectoria, el ex juez federal y ex ministro de Seguridad León Carlos Arslanian desmenuzó la cantidad de reglas de oro de procedimiento que se omitieron en los días de la búsqueda. Los delincuentes miran y escuchan, es un hecho reconocido. El cronista recuerda una película en la que John Travolta, encarnando a un secuestrador torpe y de escaso caletre, se entretenía viéndose por televisión mientras convivía con sus rehenes.
Anunciar con antelación todas las acciones (bastante a menudo mandando fruta o carne podrida), transmitir los allanamientos mientras se realizaban, divulgar una llamada telefónica sujeta a estudio y averiguación son apenas los ejemplos más chocantes de una cadena de datos que se compartió desaprensivamente (en bandeja y en tiempo real) con los secuestradores. Hay momentos, conforme a los protocolos, en que deben enviárseles mensajes. Es de manual que debe estar a su cargo un profesional que maneje una estrategia y no un sinnúmero anárquico de periodistas, en procura de una primicia o una ventaja en el rating. Un colectivo improbable en el que la competencia interna azuza las peores tendencias.
Si en el fragor del minuto a minuto los medios audiovisuales usurpan espacios que no les conciernen, hay una falla primaria de las autoridades que resignaron ese espacio, total o parcialmente. Y que, verosímilmente, filtraron el todo o parte de la data que se divulgó. Pero el editor de un programa de tevé o de radio no es un ser inerte, un robot que encauza un flujo incontenible de información. Es un emisor responsable que tiene deberes éticos y sociales, con capacidad de discernir y resolver qué saca al aire y qué preserva.
* * *
Más subleva que sorprende la ausencia de autocrítica o introspección de los medios intervinientes y sus comunicadores. La tele, en especial, no es dada a esos interrogantes. La incongruencia es chocante siempre, en algunos puntos frisa lo deslumbrante. Desde hace añares se critica la falta de cuidado policial con la escena del crimen, la mala preservación de las pruebas, la dificultad en conservar intactos lugares o elementos que deben ser objeto de pericias o análisis. El reproche es justificado, pero es forzoso hablar (hacerse cargo) de la concurrencia de conductas. Cuando las cámaras y los micrófonos profanan espacios que deben quedar intocados contribuyen al desquicio que, sin solución de continuidad, habrán de fustigar. Más aún, su intervención es determinante: sin bulimia informativa, el desquicio no se completaría.
* * *
Todos los derechos amparados por la Constitución, hasta los más amplios, como la libertad de expresión, están sujetos a las leyes que reglamentan su ejercicio. En lo referente a menores hay reglas que limitan su exposición, el uso de imágenes, hasta la difusión de sus nombres. Un desempeño sensato y sistémico debería ir más allá de esas premisas básicas e inderogables: cuidar a los chicos, hacerse cargo de su intimidad, de su vulnerable sensibilidad, de sus temores. La conducta promedio corre en sentido contrario: se desacatan los imperativos legales (en este crimen, como en tantos otros), se bartolean teorías sobre su existencia, se sanatea con liviandad, como cuando se habla sobre rumores de la farándula.
El cronista vio bastante material televisivo, algo escuchó en la radio. En un sistema de medios tan diverso es imposible captar todo, la muestra que presenció sobra para comprobar falta de apego a la ley y de respeto a los derechos de los menores. Vayan dos ejemplos, el más tremendo merecerá el siguiente apartado.
Proliferaron reportajes a compañeras de colegio de Candela, preadolescentes pues. Se les inquirió acerca de la relación con su padre, que está preso. Su afecto, la intensidad del trato, si hablaba de él. Redunda explicar que las entrevistas buscaban puntos oscuros que las entrevistadas no capacitan para iluminar. Pero que sí entienden e internalizan, con la consiguiente conmoción. Esas notas son cuestionables, el cronista cree que algunas coquetearon con lo ilegal. Y, si se admiten conceptos que parecen no estar de moda ni en el centro de la polémica, fueron desconsideradas y agresivas.
* * *
Este cronista es poco afecto a consignar nombres propios en cuestionamientos generales como éste, alusivos a patrones de conducta corporativos y profesionales, no a individualidades. No prescribe esa conducta para colegas, no cree que sea imperativa ni mucho menos. Se aviene a su forma de razonar y a prevenir que un análisis general desbarre hacia la personalización excesiva. Ese criterio debe ser dejado de lado para ciertos ejemplos límite, como fueron las palabras de Samuel Gelblung en su programa de Radio Mitre. Con su tono langa y confianzudo, Chiche Gelblung se internó en un territorio delicado, exótico a su idiosincrasia, y pronunció conceptos imperdonables. Basado en su pura intuición, anticipó (cuando Candela seguía viva) que, a su ver, “la levantaron” para violarla. La expresión culpabiliza de modo oblicuo y ruin a la víctima. Añadió detalles sórdidos acerca del momento en que pudo ocurrir el secuestro, “una tarde de feriado, con frío y sol”.
Hay límites que nadie debe transgredir, menos que nadie quien cobra por informar o comunicar. Un micrófono abierto al público no es una mesa de café ni un vestuario.
La mala fe prevaleciente cuando se polemiza hoy día fuerza a especificaciones obvias. La mención no reclama censura ni restricciones a la radio o al periodista. Ni sanciones, salvo las que pudieran peticionar ante los tribunales asesores de menores u organismos especializados en su defensa.
Se expresa, sí, el repudio. Y, con delicadeza, se convoca a que periodistas, dirigentes políticos de cualquier color, entidades gremiales de la comunicación, intelectuales y académicos levanten su voz por una vez, pidiendo que la barbarie se corte en algún punto.
* * *
Una paradoja recurrente: los medios reclaman “justicia”, incitan a “la gente” a hacer lo propio. Al unísono, sustituyen la delicada labor de los Tribunales: imponen tiempos y criterios propios, condenan sin defensa y en tiempo record. En paralelo, no se someten a las regulaciones legales que les conciernen. Es un problema mundial, no una invención autóctona.
Un ejemplo canónico viene, tal vez, a cuento para demostrar la feroz autonomía de medios autoerigidos en representantes de “la gente”.
Fue el asesinato del chico inglés James Patrick Bulger, que fue secuestrado y asesinado por dos menores de diez años en 1993. El hecho conmocionó a la sociedad, se juzgó a los autores como si fueran adultos. Se los condenó a prisión hasta que llegaran a la mayoría de edad. Los severísimos jueces establecieron una salvaguarda: no dar a conocer sus nombres para posibilitarles buscar una nueva vida, tras purgar su pena. Algunos medios desacataron la orden, se invistieron en defensores del derecho de los ciudadanos a conocer los datos para estar prevenidos. Divulgaron nombres, apellidos, imágenes, trastrocando de modo irrevocable el camino de la readaptación.
Los medios imponen su propia ley, arrogándose una legitimidad superior. Hay un aire de familia con cuestiones domésticas que nos son más cercanas.
* * *
Carola Labrador era una referente social, interpelada siempre por su nombre de pila, ensalzada, retratada todo el tiempo. En el fragor del minuto a minuto, la crónica derivó de la apología a algo cercano a la culpabilización. La madre de Candela hablaba de modo llamativo dirigiéndose a los secuestradores (lo que estuvo patente desde el vamos, pero se computó después de aparecer el cuerpo), estuvo en pareja y está casada con hombres encarcelados. Ahora el sentido común televisivo la pone bajo sospecha, acumula datos irrelevantes, recorre atajos. Apurarse a condenar, he ahí un mandato cuando se enciende la luz roja. El filicidio es un crimen tremebundo, una traición a los principios humanos más sagrados. El mundo está lleno de personas poco recomendables, antipáticas o de delincuentes que no caen tan bajo. A falta de condena penal, todos son inocentes.
* * *
Suena casi imposible que se llegue a saber si el desenlace fue consecuencia total o parcial de la indebida interferencia de los medios, a los que se agregaron artistas reconocidos que actuaron movidos por las mejores intenciones. Hasta en el imaginario supuesto de confesión de un asesino en tal sentido lo suyo sería una versión. Pero es cabal que se obró sin tino ni responsabilidad. Se intervino en la investigación, se desempeñó un rol activo.
Cuando se discute el poder de las empresas mediáticas éstas escamotean su peso económico, su condición de gran jugador en ese terreno. Cuando se coloca bajo la lupa el desempeño de medios o periodistas, éstos se autorretratan como simples intermediarios que irrumpen, organizan, movilizan, inciden en el resultado. No hay tal, son coactores, lo que desnuda como falaz y maniquea la remanida metáfora del “mensajero” al que (hiperbólicamente) alguien quiere “matar”.
La lógica de las presencias reconocidas y de la agitación a los vecinos puede ser funcional para la búsqueda de paradero, no es para cualquier tipo de delito. Se repitieron fallas recurrentes, se impone la autocrítica. No hay reparación posible en el suceso actual, sí hay un futuro para manejarse mejor.
El cronista no tiene una solución a mano para los problemas que describió, a vuelo de pájaro. Apenas propone a los concernidos un poco de reflexión, acaso algunos ámbitos colegiados para discutir, acaso explorar la hipótesis de reglas muy primarias, consensuadas, humanistas. Parecería poco, en el contexto sería un avance inesperado.
viernes, 2 de septiembre de 2011
LOS FAMOSOS EN SU LABERINTO
Leemos, con atención y preocupados, la profusión de opiniones mediáticas que no aportan nada al esclarecimiento de la tragedia de Candela, la niña de 11 años asesinada.
¿No sería mejor hacer algo productivo, como no hablar al pedo, o presentar un proyecto de ley, o utilizar la fama para pedirle a los medios hegemónicos que no atosiguen a los familiares de las víctimas de secuestros extorsivos?
Dice Clarín...
Cuando se supo que Candela había sido asesinada, los actores que se habían involucrado en su búsqueda salieron a pedir “respuestas coherentes” al Estado y decidieron no opinar “en caliente”.
Ayer, sin embargo, Ricardo Darín fue tajante: “Empieza a dar asco la utilización política que se hace de esto. Hay gente que está muy mal de la cabeza, que cree que porque estás intentando aclarar la desaparición de una nena de 11 años estás haciendo partidismo”, expresó el actor a Radio Mitre.
Darín aclaró que él y otros colegas le “pusieron la cara a la voz de tantas personas que no tienen la posibilidad de tener un micrófono adelante” y que “cualquier otra especulación es descabellada”. Luego remató: “Somos una sociedad que tiene problemas. Si nos quedamos en el chiquitaje de si esto es de derecha o de izquierda o si estamos sacando rédito para las elecciones de octubre, estamos en el fondo del mar. No tenemos salida”.
Nuestro respeto por la libertad de decir lo que quiera, tanto Ricardo como los otros, pero, ¿No hubiera sido mejor que no se involucrara en tan difícil investigación, tan embarrada y contaminada por el periodismo amarillo, tan confusa y triste secuencia de asesinato y secretos inconfesables?
¿Por qué no dejar a la Justicia que siga su curso de investigación?
¿Se enteraron los famosos que apareció sandra Mamani, de 14 años, en Mendoza?
¿Cuál fue el aporte de Darín, y el de Facundo Arana, el de Guillermo Francella y el de Juan Carr?
¿Piensan que miles de noteros en la casa de Candela asustarían a los secuestradores? ¿Vamos a armar otra movida a lo Blumberg?
¿Qué quieren, mano dura, más cárceles, policías en la puerta de cada casa?
Según el censo 2010 hay en Argentina 13.835.751 viviendas, ¿Quieren 13 millones de policías en la calle?
Un poco de seriedad, muchachos...
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