« ...lo que aquí está en juego no es el encarecimiento de los costos de producción sino una distribución más justa del ingreso que la industria genera. Y que nosotros también generamos. La remuneración que actualmente cobra el actor para un rol protagónico por la jornada de labor más los derechos de imagen representa el valor de un segundo de exhibición, una sola vez durante el horario prime en nuestro país. Esto representa en el gasto total de una campaña publicitaria un porcentaje cercano a cero. ¿Cuánto representará en Estados Unidos? ¿O en cualquier país europeo? Seguramente: Nada ».
A partir de la publicación del comunicado de nuestra
Asociación Argentina de Actores dando a conocer
los nuevos valores mínimos reclamados para la jornada de labor, derechos de imagen, y remuneración en concepto de exclusividad para la rama publicidad,
las productoras han iniciado una feroz campaña extorsiva argumentando que estos nuevos valores son de imposible aplicación pues encarecerían los costos de producción y causarían una fuga masiva de clientes hacia otros países matando así a “La gallina de los huevos de oro”.
Ante esta falaz argumentación cabe hacer algunos comentarios:
1º Que hasta ahora los huevos de oro han ido a parar a las arcas de las productoras; a los actores apenas nos llegan algunas plumas.
2º Que no es cierto que los montos reclamados encarecen los costos de producción, habida cuenta que es sabido que las sumas presupuestadas a los clientes en concepto de labor e imagen de los actores es varias veces superior a la suma que efectivamente llega a nuestro bolsillo, quedándose ellos con La parte del León (hemos comprobado casos en donde el actor ha cobrado apenas el 10% de lo abonado por el cliente). Por lo tanto nuestro reclamo no debe ni necesita traducirse en un aumento de los costos, sino, en cobrar, al menos, una porción mayor de la parte que nuestra labor e imagen generan.
3º Que una de las razones principales por las que tantos comerciales para el extranjero se han realizado en el país, es la calidad de excelencia de nuestro trabajo, la diversidad en características étnicas, la ductilidad y, hay que decirlo, la belleza de nuestras actrices. Tanto es así que continuamente vienen en busca de nuestras actrices y actores para llevarlos trabajar en producciones que se realizan en otros países.
4º Que es imprescindible para el desarrollo de la profesionalidad de nuestros actores y actrices (profesionalidad de la que se benefician las productoras) remuneraciones justas para que estos puedan encontrar en su trabajo los recursos suficientes para llevar una vida, al menos, digna.
5º Que es necesario tener en cuenta que el trabajo del actor no consiste únicamente en el que realiza el día de filmación sino, además, en la labor que significa asistir continuamente a los castings, en los horarios solicitados, soportando largas demoras, aportando la indumentaria requerida, etc.
Tarea que desarrolla el actor gratuítamente, y que le requiere una disponibilidad que habla de la dedicación profesional que exige de nuestra labor.
6º Que en cuanto al desarrollo de la industria de la publicidad, los actores hemos expresado, y volvemos hacerlo en esta ocasión, nuestra disponibilidad e interés en llevar adelante con las productoras una tarea conjunta que favorezca la misma; reclamando a las autoridades de la ciudad de Buenos Aires y la Nación una política de difusión en el exterior, desgravación impositiva, reducción de los costos de locación en espacios y edificios públicos, etcétera. Buscando de esta manera el beneficio de
todos.
7º Que en cuanto a la exclusividad, vemos que es justo y necesario, considerar este punto dado que se ha establecido de hecho una suerte de censura hacia actor, toda vez que al realizar un trabajo para la promoción de un producto, es vetado para participar en cualquier otro de la competencia perdiendo así posibilidades laborales, sin que reciba compensación ninguna por ello. También en el caso de publicidades a exhibirse en el territorio nacional se llega al extremo de que esta censura se extiende para cualquier publicidad de cualquier producto por un tiempo indeterminado, según el grado de exposición del actor, debido a la consideración, tanto de las productoras como de las agencias y los clientes, que la imagen del actor se halla identificada de manera indeleble a la del producto, debiendo este último verse obligado a esperar que el tiempo vaya borrando tal identificación para volver a trabajar.
No se trata de ser enemigos, se trata de ser leales. Si las productoras cobran al cliente cierta cantidad de dinero por nuestro trabajo, es porque nuestro trabajo lo vale. Y merecemos que se nos pague en consecuencia. Así corresponde. Es patético ver como en la filmación los asistentes de producción están con un ojo puesto en evitar todo contacto del actor con el cliente, yéndonos a buscar desesperadamente si ven que alguno de los nuestros establece una conversación con alguno de aquellos. Nos exigen mantenernos alejados del cliente, a veces de mala manera ¿Por qué? ¿Qué información podríamos intercambiar? ¿Qué es lo que temen tanto? La respuesta es una: temen que el cliente se entere de la brutal distancia que hay entre lo que a ellos le cobran por nuestro trabajo y lo que finalmente cobramos nosotros.
No es descabellado afirmar que la misma conducta adoptan con los técnicos, vestuaristas, maquilladores, cáterin y demás.
Por lo tanto señores lo que aquí está en juego no es el encarecimiento de los costos de producción sino una distribución más justa del ingreso que la industria genera. Y que nosotros también generamos. La remuneración que actualmente cobra el actor para un rol protagónico por la jornada de labor más los derechos de imagen representa el valor de
un segundo de exhibición, una sola vez durante el horario prime en nuestro país. Esto representa en el gasto total de una campaña publicitaria un porcentaje cercano a
cero. ¿Cuánto representará en Estados Unidos? ¿O en cualquier país europeo? Seguramente:
Nada.
Mal podría entonces una mejora en nuestra retribución representar un impedimento para el desarrollo de la industria de la publicidad. Afirmar eso es sencillamente:
Malicia.
Este comportamiento desleal producto de la
Avaricia de las productoras en general (con alguna excepción) se traslada, nos consta, al alquiler de equipos, locaciones, logística y demás rubros. Por lo que hay que pensar entonces que es este comportamiento, y no otra cosa, lo que provocaría la expulsión del cliente hacia otros países en donde sea tratado más amablemente, con la honestidad que tantas veces aquí se les niega.
Otra prueba de ello son ciertas irregularidades en las que incurren a menudo las productoras, como el ocultamiento de renovaciones y extensiones a otros países, para quedarse con la remuneración que le corresponde al actor. Eso es
Hurto.
Por eso reclamamos una cláusula en el convenio que indique que cualquier renovación y/o extensión del contrato, deberá ser notificada con antelación vía fax o mail tanto a la Asociación Argentina de Actores como al contratado, requisito sin el cual se dará por cancelada la renovación y/o extensión automática de la cesión de derechos, incurriendo en uso indebido de la imagen.
También, además, reclamamos la firma y sello del anunciante en nuestro contrato que además de deudor solidario lo hace conocedor de las condiciones en que realmente es contratado el actor.
Estamos dispuestos a defender nuestros derechos y reivindicaciones por todos los medios que estén a nuestro alcance y que nuestra imaginación nos dicte. Y todos sabemos cuán imaginativos podemos ser los actores. Por eso convocamos a la otra parte a terminar con las dilaciones, a reflexionar. Apelamos a su inteligencia y sentido común. Las puertas están abiertas para escuchar su propuesta. La nuestra está hecha.
Pensemos que si trabajamos juntos nos beneficiamos todos.