Mostrando entradas con la etiqueta CINE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CINE. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de febrero de 2021

SOPHIA LOREN A LOS 86



 
Sophia Villani Scicolone nació en Roma, en 1934, pero para todos y todas es Sophia Loren. Ella dice: "Nunca me sentí más normal en mi vida", restándole importancia a la fama. A los 86 años, la actriz italiana volvió al cine con "La vida ante sí", un proyecto personal dirigido por su hijo Edoardo Ponti, en el que resuenan ecos de sus grandes papeles del pasado, mujeres de carácter siempre fuerte. 
 
Sophia Loren es una de las mujeres más reconocidas en el planeta, la clase de sirena de pantalla supernaturalmente dotada de las que ya no hay. Pero cuando se le pregunta a la mujer de 86 años si alguna vez quiso ser normal, luce perpleja. "¿Por qué? ¿Acaso pensás que si sos una estrella no es normal", dice, con un acento espeso como la melaza. "Y ellos dicen que soy una estrella; yo no lo sé. Nunca me sentí más normal en mi vida." 
 
Quizá el estrellato a esta altura se siente como una rutina. La actriz italiana ha sido famosa desde antes que el hombre pisara la Luna. Vibrante vestigio de la Era Dorada del cine, anduvo codo a codo con John Wayne, Marlon Brando, Clark Gable, Charlie Chaplin, Marcello Mastroianni, Frank Sinatra y Cary Grant. Desafío a la tradición y las tipologías, interpretó a prostitutas e inmigrantes, espías dobles y amas de casa inquietas, todo ello mientras los críticos de mohín fruncido la desdeñaban como una "muñeca de felpa exuberante", una "vampiresa", un "adorno". 
 
En 1960, por su tour-de-force como una madre que huía de los horrores de la guerra en Dos mujeres, se convirtió en la primera intérprete en ganar un Oscar por una performance en idioma extranjero. Ganó cinco Globos de Oro; un Grammy; la Copa Volpi del Festival de Venecia; el premio a la Mejor Actriz en Cannes; el premio a la trayectoria de la Academia. Fue honrada con la estrella número 2000 en el Hollywood Walk of Fame. The Rolling Stones grabaron una canción sobre ella, “Pass the Wine (Sophia Loren)”. Si ella no es una estrella, nadie lo es.
"No sé, tengo sentimientos mezclados", dice ella. "Pensaré en ello. Quizá en un mes o algo así podemos hablar de nuevo." 
 

Loren está hablando a través de Zoom. Aun sin su cámara encendida, es un huracán de carisma. "Es difícil para mí expresarme en otro idioma", se lamenta, y aún así es tan expresiva que llora dos veces, ofrece abrazarme en una oportunidad, y termina sus respuestas diciendo cosas como "voilá, gracias, esa es mi historia."
Loren está en su hogar en Ginebra, Suiza; un lugar que hace parecer monótono al Palacio de Buckingham. He visto fotos; hay arañas de cristal, esculturas de mármol, candelabros de plata, pinturas con marcos ornamentados. Una habitación entera está dedicada a su panoplia de estatuillas doradas. Pero aun una mansión no es tan grandiosa si no se te permite salir. Y ni siquiera las estrellas están exentas de la pandemia. "No sé qué hacer con mi vida", dice tras un largo suspiro cuando le pregunto cómo ha estado. "Porque estoy en casa. No salgo. No quiero salir. Estoy mortalmente aterrada. La película es lo único que siento cerca porque es para mí. Es mía. Es mi criatura". 
 
La película es la razón por la que estamos hablando. La vida ante sí, el primer protagónico de Loren en más de una década, puede significarle otro guiño del Oscar. Dirigida por su hijo Edoardo Ponti, quien está sentado junto a ella para ayudarla en la traducción, es un drama italiano de extraña pareja tan rugoso como fantástico. Loren es Madam Rosa, una sobreviviente del Holocausto y ex trabajadora sexual que ahora cuida de los niños de otras mujeres de la profesión. Es cabezadura pero compasiva, escondiendo viejos traumas detrás de aros dorados, spray para el pelo y una lengua filosa. Cuando Rosa admite cuidar a Momo (Ibrahima Gueye), un senegalés de 12 años que robó su cartera, la pareja desarrolla un vínculo espinoso. 
 
"El papel fue hermoso", dice Loren. "Ella era fuerte, ella era frágil, ella era divertida, conmovedora... todo lo que una mujer eso, y todo lo que siempre intenté trasladar a la pantalla. En mi carrera siempre intenté interpretar a mujeres con un carácter fuerte." 
 
Muchas de esas mujeres -incluso en las muchas comedias de Loren, para las cuales tuvo que "cambiar a mi lado napolitano"- han existido en algún lugar en los márgenes de la sociedad. Estuvo la Mara de Ayer, hoy y mañana (1963), la típica prostituta de “corazón de oro” que desprecia la advertencia de su vecino de que irá al infierno y ejecuta el más gozoso striptease presentado en celuloide. 
 

Entrevista a Sophia Loren: La vida por delante 
 
 

Estuvo la Antonieta de Un día muy especial (1977), la descontenta esposa de un fascista que se siente progresivamente cercana a su vecino gay (Marcello Mastroianni, el más regular coequiper de Loren). Y estuvo la Filomena de Matrimonio a la italiana (1964), que intenta engatusar en el flirteo a su enamorado (otra vez Mastroianni) para llevarlo al matrimonio y que sus tres hijos extramatrimoniales tengan un apellido. Ese papel le significó una segunda nominación al Oscar, y pegó particularmente cerca de su experiencia. "Yo nací en una familia que... no era tradicional", dice.

Antes de que existiera una Sophia Loren estaba Sofia Costanza Brigida Villani Scicolone, nacida en una sala de caridad para madres solteras en 1934. "Mi madre Romilda era una mujer hermosa", recuerda Loren. "Ella quería ser actriz porque lucía exactamente igual a Greta Garbo. Cada vez que salía a la calle la gente podía reunirse alrededor de ella para pedirle autógrafos." De hecho, cuando su madre era adolescente ganó un concurso de parecidos con Greta Garbo. El premio era un viaje a Estados Unidos, pero sus padres no la dejaron ir. "No le pasó nada", dice Loren. "Ella fue siempre una persona muy solitaria. Era fuerte pero en realidad no demasiado. Quería serlo, pero no eran tan fuerte como quería demostrar, a otras personas o a sí misma."

Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, Sophia, su madre y su hermana menor Maria -el padre de las niñas no quiso saber nada con ellas e incluso se negó a darle a Maria su apellido- vivieron de pan racionado y comida de forraje en la ciudad napolitana de Pozzuoli. Sophia estaba tan desnutrida que los demás niños la llamaban "escarbadientes", cuando no la estaban acosando por ser hija ilegítima.

"Todos los chicos de la escuela tenían familias con un padre", recuerda ella. "No diría que estaba envidiosa, porque amaba mucho a mis amigos, pero no era como ellos. Me sentía diferente. Y los chicos se burlaban de mí, y yo lo sufrí mucho. Fue todo un tema. Pero que mi madre no estuviera casada no nos hizo menos familia", agrega. "Quizá nos hizo aún más familia, porque estábamos fuertemente unidas por el hecho de que no éramos como los demás." Contar historias de familias no tradicionales, dice, "puede ayudar a otras niñas y niños a estar orgullosos de las familias que tienen. Todos merecemos ser amados profunda, honestamente."

 

Cuando Loren creció lo suficiente fuera de la fase de escarbadientes, empezó a entrar en concursos de belleza. Este es quizá el momento de mencionar lo obvio: que Loren es hermosa. Tan hermosa que casi se convirtió en un sinónimo de la palabra. En su juventud tuvo que lidiar con estrella maculina lasciva tras estrella masculina lasciva. Cary Grant, que estaba casado, quedó atontado con ella en el set de Te veré en mis brazos (1958). Peter Sellers, también casado, le declaró su amor frente a su esposa. Marlos Brando -sí, también casado- le hizo avances no solicitados en el set de La condesa de Hong Kong  (1967). Le advirtió que se apartara con silbidos. 

Pero esa belleza fue siempre el caballo de Troya con el que contrabandeó un millón de otras cosas: tonterías, nervio, dureza, humor, soledad, vulnerabilidad. Cuando el reputado productor Carlo Ponti apareció en uno de sus concursos, quizá fue su belleza lo que primero llamó su atención, pero fue su talento el que la cautivó. El solo tuvo una sugerencia. ¿Consideraría hacerse un pequeño trabajo en la nariz? "Si tengo que cambiarme la nariz, me vuelvo a Pozzuoli",  le contestó.

Gradualmente, con su nariz intacta, Loren fue construyendo su reputación. Pequeños papeles en producciones de bajo presupuesto crecieron hacia roles estelares. Cuando consiguió su primera gran película, Aída, en 1952, utilizó el cachet de un millón de liras para comprarle a su hermana los derechos al apellido del padre. "Fui suficientemente afortunada para recibir personajes que eran buenos por mi apariencia, y buenos por mi interior", dice.

Loren aún estaba verde, pero acredita al director italiano Vittorio De Sica por buscarla. "Tenía 16 años", recuerda. "No sabía qué pensar. Debo decir que si no hubiera conocido a Vittorio, creo que no hubiera hecho las cosas tan bien como las hice. Fue un maravilloso maestro de actuación." Aun antes de que trabajaran juntos, de Sica sirvió de mentor para Loren a través de largas llamadas telefónicas. "El me dio fuerza. Fuerza para seguir adelante y nunca temer el tomar riesgos. Nunca."

Eventualmente, llegaría a trabajar con de Sica en una docena de películas. La pareja hizo parte de su mejor trabajo juntos, y Dos mujeres es quizá la mejor de todo el lote. Como Cesira, una madre viuda que escapa de su hogar rural cuando Roma queda bajo asedio, Loren da una performance impactante, desafiando las convenciones de feminidad con momentos de furia desatada. Fue algo revolucionario. Hay que pensar en ella diciéndole a un amante casual "Vos no sos mi dueño. No soy propiedad de nadie." O confrontando a un camión lleno de soldados luego de que ella y su hija de 13 años fueron violadas en manada. "¿Saben lo que ellos han hecho, estos 'héroes' que ustedes comandan?", le dice a un oficial estadounidense, plantándose frente al camión. "No, no estoy loca. No estoy loca. Mirénla a ella y díganme que estoy loca." Cuando los soldados se alejan, les lanza piedras antes de deshacerse en el medio de un camino polvoriento.

Loren hizo esa escena una sola vez. "De Sica dijo 'Guardemos todos y vámonos a casa'", memora. "Dije '¿Por qué, qué anda mal?' Y él dijo que no lo haría otra vez porque había sido perfecto. Nunca pensé que de Sica podría decirme algo así. Cada vez que la veo pienso que quizás tenía razón. Funcionó perfectamente. Le di un beso en la mejilla. Sí. Y ahora voy a llorar un poco, porque soy una persona muy emocional."

 

SOFÍA LOREN A FONDO - 30 de diciembre de 1979 

Loren sintió que estaba destinada a las películas, pero también sintió otro anhelo. "Siempre pensé en la casa, los hijos, la familia", dice. Tras rechazar a Grant, en 1958 se casó con Ponti. Hubo un pequeño contratiempo en la forma de un juicio por bigamia -el divorcio de Ponti de su primera esposa no estaba legalmente reconocido en Italia- pero pronto calmaron las cosas y se casaron nuevamente en 1966. Dos años después nació  su primer hijo, Carlo Jr. Edoardo llegó cinco años después. En la entrevista, se ve a Loren y su hijo menor juntos, él rodeándola con el brazo, ella besando suavemente su mano.

"Ellos son hermosos", dice Loren de sus hijos. "Desde que tengo memoria, siempre quise estar embarazada y empecé a pensar en el día en que sería madre". Hace una pausa. "Si sigo voy a llorar. Tené cuidado porque ya estamos casi allí. Vos no me conocés, pero esto es lo que soy."

La familia fue la razón por la que Loren tomó una pausa en la actuación a comienzos de los años ochenta, y solo ha retornado a ella de manera esporádica. "Un día estaba en casa pensando 'Mi Dios, estoy trabajando tan duro desde que tenía 17 años'...", dice. "Mientras tanto me casé, tuve dos hijos, y pensé 'Dios mío, no los estoy disfrutando porque no puedo estar más tiempo con ellos'. Era como... un lampo, ¿cómo se dice un lampo?". "Un rayo", acude Edoardo. "Como una luz...", dice ella, antes de perder confianza. "Me dije a mí misma que quería disfrutar a mis hijos, quería quedarme con ellos. Porque después de todo los tuve y son hermosos. Con lo que le puse un freno a todo, y casi sin darme cuenta estuve fuera del cine por un largo tiempo."

Fue Edoardo quien persuadió a Loren para hacer La vida ante sí. Si no hubiera sido por él, su película final quizá hubiera sido Nueve (2009), el desastroso musical romántico de Rob Marshall protagonizado por Daniel Day Lewis. Edoardo y Loren disfrutaron trabajar juntos, aunque es sorprendente saber que ella aún necesita constantemente que él reafirme su confianza. "A veces soy muy trágica", dice. "Soy muy, muy, muy del estilo 'Todo va salir mal'. Para mí es una defensa. Porque si tengo que hacer una escena muy importante, no sé si... si seré capaz de hacerla. No fui a la escuela de actuación, con lo que no sé nada sobre..." Se detiene. "No, conozco mis sentimientos".

Tiene cuatro nietos que son, según dice, los más hermosos nietos que ha visto en toda su vida. ¿Les muestra sus películas? "No quiero imponerles cosas en las que no están interesados", dice. Edoardo se ríe. "Ellos vieron la última película de su abuela, eso es seguro", dice sobre La vida ante sí. "Oh, sí, sí, dos veces, absolutamente sí", dice Loren. ¿Y les gustó? "Sí". La hija de 14 años de Edoardo la vio sola en su habitación y salió con los ojos llenos de lágrimas . "Nunca vi a mi hija tan afectada por una película", dice él. "Ahí fue cuando sentí que si la película podía conmover a una chica de 14 años, entonces quizás el resto del mundo podía responder de modo parecido a ella."

Un artículo reciente sugiere que Madam Rosa presenta una resonancia a los personajes "combativos" que Loren interpretó en sus tiempos. ¿Acuerda ella con eso? ¿Interpretó a mujeres combativas? "¿Eh?", es su respuesta. "La gente siempre lucha", aporta Edoardo. "¡No, no, no!", retruca Loren, con un "no" cada vez más enfático. "¡No!", y hace un silencio. Lo piensa de nuevo. "Quizás si luchan", dice, "es para conseguir mejores cosas de la vida."

* P/12 ENTREVISTA

*La vida ante sí se puede ver en Netflix, donde también están disponibles dos de los primeros protagónicos de Sophia Loren: El signo de Venus y Pan, amor y..., ambas dirigidas por Dino Risi en 1955. 


Título original: La ciociara - Dos mujeres (película de 1960)

 





sábado, 4 de julio de 2015

ANCONETANI Y LOS ACORDEONES






Anconetani, es una película dirigida por Silvia Di Florio y Gustavo Cataldi. Realizada entre 2009 y 2013, tiene como personaje central a Narareno, de 85 años y último de los 5 hijos de Giovanni Anconetani, un hombre que llegó primero a la Argentina como vendedor de acordeones de la marca Soprani y que a partir de 1918 decide quedarse en el país para fabricar los acordeones que llevan su nombre y utilizan músicos notables como Raúl Barboza y 'Chango' Spasiuk.




Anconetani es una película sobre la tradicional fábrica de acordeones fundada por un inmigrante italiano algunos años después de la Segunda Guerra, sobre su hijo Nazareno y las nietas que heredaron y aún siguen adelante con la empresa familiar, manejándola como si todavía vivieran en 1950. Y también es el retrato de una forma de vivir y de entender la vida tan anacrónica como sus protagonistas. “Hacemos acordeones porque se lo prometimos a mi padre”, admite uno de los hermanos de Nazareno desde un viejo registro fílmico, haciendo que la película se convierta al mismo tiempo en una historia de fantasmas y en una lección de ética en la cual la palabra sigue siendo un bien de valor innegociable.

Como un yacimiento arqueológico, la casa de los Anconetani –en cuyos altos se encuentra el taller en el cual desde hace casi 70 años se fabrican de manera artesanal los acordeones que llevan por marca el apellido de esta dinastía de luthiers– acumula los detalles, las señales, los usos y las costumbres de una familia italiana casi como si sus integrantes recién hubieran bajado del barco en 1918, año en el que el viejo Anconetani decide radicarse en esta ciudad, procedente de Ancona. Una máquina del tiempo en donde, en plena era digital, el conocimiento y la tradición aún sobreviven a través de la transmisión oral, ofreciendo una prueba adicional del poder de la palabra.

"Cuando terminé esa película me acerqué al taller y ahí conocí a Nazareno y descubrí que había una historia para contar; quizás al principio no sabía qué iba a contar, pero sí intuí inmediatamente que en esa historia había una sustancia que era importante compartir y narrar", relata Silvia Di Florio.

La realizadora cuenta que al principio el trabajo que realizó junto al director de fotografía Gustavo Cataldi, codirector de este filme, fue "registrar situaciones".

"En mi caso, los documentales del alma surgen registrando situaciones; después el desafío es que eso que uno siente en el lugar cuando está filmando se traslade a la película para que le llegue al espectador y comparta esas sensaciones que uno tuvo", destaca la realizadora.



La historia de los acordeones Anconetani y la familia que los fabrica...





ANCONETANI, un documental de Silvia Di Florio y Gustavo Cataldi...





miércoles, 28 de enero de 2015

¡¡¡ LIBEREN AL PEZÓN !!!








“¿Qué es más obsceno, la violencia o un pezón?”. Esa es la pregunta que llevó a la directora Lina Esco a realizar “Free the nipple” (“Liberen al pezón”), que nació como un documental, se transformó en un símbolo y ya se lo puede considerar como el nuevo movimiento feminista del siglo XXI. Un movimiento o un poco de moda, lo cierto es que “Free the nipple” ya cuenta con el apoyo de varias famosas, entre ellas, Miley Cyrus.

La idea del film es sencilla: ¿por qué los hombres pueden andar con el torso desnudo y las mujeres no? Pero detrás de algo que puede sonar un poco banal se esconde una verdadera lucha por la igualdad de género. El documental muestra la reacción que causan un grupo de mujeres que deciden desnudarse en medio de la ciudad de Nueva York. Por eso, a las primeras imágenes de mujeres desenfadadas luciendo sus pezones en medio de Times Square le siguen las corridas de policías, los empujones y la represión.

La directora decidió filmar este film cuando una amiga le contó que su madre había sido echada de la Iglesia porque amamantaba a su hija en medio del sermón.

En Estados Unidos la prohibición de amamantar en público rige en 35 estados. Redes sociales como Instagram o Facebook censuran las fotos donde aparezcan pezones, incluso aquellas donde las mujeres estén amamantando, una norma que recién fue modificada luego del documental.

“La gente debería entender que el feminismo hoy en día busca que hombres y mujeres sean tratados en igualdad de condiciones. Eso es todo. Estamos renombrando el feminismo y es una etapa que nos incluye a todos. La igualdad es una meta a conseguir, no es una realidad. La manera que yo he tenido de buscarla es el topless”, dijo Esco a el diario El País.

Free the nipple” tiene entre sus fans Scout Willis, la hija de Bruce y Demi Moore, quien ya había provocado un escándalo cuando publicó una foto suya en topless.















jueves, 11 de septiembre de 2014

SALVAJE CRÍTICA A «RELATOS SALVAJES»





Relatos Salvajes: una película miserable
Por Gustavo Gros

"Para Szifrón es la misma mierda un padre ricachón encubridor de un hijo cheto asesino que un jardinero pobretón y especulador que acepta el encubrimiento siempre y cuando se le pague una suma de dinero requerida".


Atención: Se revelan detalles importantes del argumento.



Cuando Damián Szifrón, hace un par de semanas, le develaba las estructuras, crueldades y derivados obvios del obvio sistema capitalista a Mirtha Legrand en su pomposa mesa con un tono soberbio de chico rico bien comido y educado, despertaba en algunos televidentes que lo observaban (al menos en quien escribe estas consideraciones) una cierta sonrisa irónica, pues justamente Szifrón, un tipo que hace producciones audiovisuales totalmente comerciales y que facturan millones, no se podía estar quejando en serio del sistema que le permite ganar esos millones y por el cual estaba sentado a la mesa de Mirtha buscando promocionar (vender) su última película. Sin embargo no, el tipo parecía tomarse bien en serio -al menos por la pose que mostraba- su postura anti-sistema mientras comía su postre de crema que debió valer más de 100 mangos, y esa pose -a pesar de los apologistas y defenestradotes de ocasión que surgieron después- lo posicionaba mínimamente como una suerte de cínico progre, de trucho total que después, con su carta aclaratoria publicada en facebook, se terminaría por corroborar.

Relatos salvajes, su última película, goza de la misma (im)postura estética (más que ideológica) desde su principio hasta su final. Se presenta como un largometraje pero en realidad es un rejuntado de cortos totalmente autónomos que parecen estar reunidos bajo un mismo concepto ideológico (por eso no hay sospechas acá): todas las personas son unos soretes. Todos -ricos, pobres, mujeres, hombres, jóvenes, viejos, lindos, feos, gordos, flacos, funcionarios, padres, madres, jefes, empleados- son unos forros hijos de puta. No importa que andes en un Audi último modelo o en un Peugeot 504 todo destartalado: al final terminás siendo la misma mierda que combatís, denigrás y/o condenás (el “abrazo pasional” del corto con Sbaraglia lo demuestra claramente). Y no está mal que Szifrón tenga esa visión ideológica de las personas. Roberto Arlt no tenía una visión muy diferente. Menos aún cuando se puede fundamentar (¿justificar?) esta visión. Lo que está mal es que no se tengan los huevos para sostener esta postura de manera estética -Relatos salvajes es una película- y, por el contrario, se la intente disimular pinchando el globo cada vez que lo infla hasta el tope. Lo que está mal es tirar la piedra y esconder cobardemente la mano.

Para Szifrón es la misma mierda un padre ricachón encubridor de un hijo cheto asesino que un jardinero pobretón y especulador que acepta el encubrimiento siempre y cuando se le pague una suma de dinero requerida. Lo ideológico, familiar y social son apenas excusas para demostrar la verdadera naturaleza -según la película- de las personas: una naturaleza de mierda. Y por eso Relatos salvajes es una película de mierda: porque la mierda (de las personas) hace a los relatos; les da autonomía, argumento, carácter, textura y, sobre todo, identidad. El tema es que cada vez que la película muestra esta mierda en su estado más crítico; cada vez que muestra esta identidad existencial en su modo mas crudo y pretencioso (el corto final con la boda, por ejemplo), la película recula y se esconde rápidamente en un cierto “humor negro” forzado que quita seriedad a cosas demasiado serias, logrando con ello una inconsistencia estética sumamente irritante, pues la película en sí no es una comedia, sin embargo se disfraza de comedia cada vez que la tragedia queda muy (mal) expuesta.

Quizás por eso todo lo que se sugiere como “profundo” (¿denuncia social… existencial?) en la película sea o termine siendo una truchada absoluta: los diálogos acartonados que parecen venir de un mal comic policial para chicos o de un doblado mexicano de película berreta de Hollywood; el montaje supuestamente clásico junto al artificioso virtuosismo de la cámara; las actuaciones mecánicamente aceitadas; los escenarios desbordantes (incluyendo ese comedor donde sucede la historia de la moza que parecía una cafetería yanqui de película de terror teen y no un sucucho al paso de ruta argentina); la típica música santaolallana que gana siempre un premio Oscar, etc. etc. Todo en la película conspira para armar un producto absolutamente vendible y, sobre todo, asimilable; precisamente en “lo asimilable” la película muestra su lado más trucho y chocante, porque, en teoría, “lo asimilable” debería oponerse radicalmente a “lo salvaje”.

“Lo salvaje” en Relatos salvajes es mero bluff (como bien me dijo Marcos Vieytes mientras charlábamos de la película); “espejito de colores” de ocasión; pura venta de humo edulcorada. Por ello el avión de Pastenack se precipita para estrellarse sobre los padres (¿?) de Pasternack, pero la imagen se congela un segundo antes del impacto; Bombita pone una bomba en medio de la ciudad pero no mata a nadie, apenas rompe un par de autos y encima su esposa se reconcilia con él (aparentemente) después de que se transformara en una suerte de héroe popular tras la explosión; la cocinera loca acuchilla a un tipo por la espalda, pero el tipo es un energúmeno político hijo de puta que se merece los cuchillazos (su hijo envenenado, encima, se salva) y la cocinera termina en cana; los novios se amenazan con destruirse la vida pero terminan en medio de la mesa garchando como recién enamorados. “Lo salvaje” está milimétricamente diseñado para conjurar un producto accesible (en el peor de los sentidos) a un público que tienda a reírse en el episodio de Martínez cuando éste se niega a pagar los sobornos pertinentes para encubrir a su hijo asesino en vez de asquearse ante la propuesta cobarde del episodio y los sobornados en cuestión. “Lo salvaje” es tan salvaje como sentarse a la mesa de Mirtha y decir que uno sería delincuente en vez de albañil de haber nacido pobre, tratándose justamente de un petulante ricachón que, a juzgar por las cosas que filma, odia febrilmente a los pobres aunque para disimularlo diga que odia a los ricos también y todo en clave de comedia “inteligente” vanguardista argentina presentada primero en Cannes (como corresponde, ¿no?).

Publicada en la revista digital "Hacerse la crítica"












sábado, 2 de agosto de 2014

GAZA STROPHE





Una película de Samir Abdallah y Khéridine Mabrouk que narra la situación en Gaza a partir de la llamada «Operación Plomo Fundido», a inicios de 2009.

Tal y como explican sus directores, "entraron en Gaza el día después del inicio de la guerra y descubrieron la magnitud de la Gaza-strofe..."

miércoles, 2 de julio de 2014

AWKA LIWEN / REBELDE AMANECER







AWKA LIWEN es la historia de la pugna por la distribución de la riqueza en Argentina, a partir de las matanzas contra los pueblos originarios y el robo de sus territorios ancestrales, hasta la actual rebelión de las corporaciones agropecuarias para no pagar impuestos.

El racismo contra los pobladores originarios no fue casual: fue la coartada que trataba de justificar científicamente el despojo de las tierras al indio y al gaucho por el descendiente de europeos.

Los beneficiarios de las distintas "campañas" contra los indígenas siempre se opusieron facciosamente a pagar más impuestos y reaccionaron con extrema violencia cuando se sintieron amenazados en sus privilegios de clase: muertes de 1.500 trabajadores rurales durante las huelgas patagónicas de 1921, bombardeo de la Plaza de Mayo en 1955 y exterminio de 30.000 argentinas y argentinos durante la última dictadura, son los peores, pero no los únicos ejemplos.

Esta pugna es en realidad por la construcción de dos modelos de país difentes: el retorno al "granero del mundo", al país-maceta exportador de productor primarios, importador de manufacturas industriales, y dependiente del capital extranjero por un lado, o la profundización del desarrollo industrial y agropecuario basado en tipos de cambio selectivos (retenciones), por el otro.

La historia nos enseña que el "granero del mundo" de 1910 era para unos pocos.

La década perdida del menemismo lo volvió a confirmar.

La Argentina del siglo XXI aún se encuentra dividida. La eterna zanja que se creó en el siglo XIX, y que como toda herida abierta sigue sangrando, puede y debe ser cerrrada. En el Bicentenario de la Revolución de Mayo, Osvaldo Bayer busca y encuentra la forma de cerrar las heridas y comenzar el tercer siglo de historia argentina en igualdad, paz y encuentro entre todos los habitantes de nuestro gran país.



Autoría y guión Osvaldo Bayer, Mariano Aiello y Kristina Hille |
Narración: Osvaldo Bayer | 
Dirección, fotografía y montaje Mariano Aiello y Kristina Hille | 
Música Original Tremor -- Leonardo Martinelli | 
Apta Todo Público





Awka Liwen Rebelde Amanecer Osvaldo Bayer 2010




«En la primaria, a los chicos nunca les cuentan porqué murieron los aborígenes, sólo hablan de los presidentes de esa época, tirándoles adornos, si supieran los niños la verdad del exterminio, los libros dicen lo que al pais le conviene, siempre quedan como buenos,,bien parados con ideas europeas,que han traido lo mejor al pais, pero no cuenta la mente genocidia y narcisista de esa epoca que tenian los presidentes; en fin la campaña del desierto fue organizada y financiada por gente de los mismos pensamientos, 



sábado, 10 de mayo de 2014

FICIP = CINE POLÍTICO








¡Oportunidad para ver el mejor 
Cine Político del mundo!




Entre los días 8 y 14 de mayo se celebra en Buenos Aires la cuarta edición del Festival Internacional de Cine Político.

La programación está disponible en el sitio web del FICiP y también en la página de Facebook.

Incluye realizaciones de directores tan reconocidos como la compatriota Lucía Puenzo (se proyectará Wakolda), el alemán Volker Schlöndorff y el francés Jean Renoir, entre otros de varios países del mundo.
Se puede retirar la programación en el Hotel Bauen (Av. Callao 360) , sede del Festival.

Muchas de las películas exhibidas se verán por única vez, no te las pierdas


del blog











sábado, 3 de mayo de 2014

ROSARIO : CIUDAD DE LOS PAYASOS








ROSARIO : CIUDAD DE LOS PAYASOS

Unitario Documental que cuenta la historia del Festival Payasadas de Rosario en su decima edición y de la Escuela de Artes Urbanas de Rosario.

Productor: Hernán Roperto
Director: Pablo Zini
Guionista: Pablo Zini

El Festival Payasadas, es un evento que año tras año, se empeña en dibujarle una sonrisa a los rosarinos durante los cuatro días en que la ciudad se transforma en una pista de circo. Este documental se propone contar la forma en que se lleva a cabo este encuentro de artistas circenses, concebido en el año 2001 como una instancia de puesta en escena del trabajo realizado en la Escuela de Artes Urbanas, y que hoy convoca a un gran número de artistas locales e invitados nacionales e internacionales. La propuesta se fue consolidando, y cada año para la fecha del evento, arriban a la ciudad no sólo los artistas confirmados dentro de la programación del festival, sino también muchos otros que, desde distintos lugares del país, llegan para estar presentes en el encuentro. A través de “Rosario ciudad de payasos”, nos sumergirnos en ese mundo paralelo de los artistas urbanos, que encuentran en este evento una posibilidad de reivindicar su arte ante un público masivo.

País: ARGENTINA
Provincia: SANTA FE
Duración: 00:26:00:07
Resolución: 1920x1080
Género: Humor, Documental, Arte y cultura
Cantidad capítulos: 1




Rosario Ciudad de los Payasos from Azotea Productora Rosario on Vimeo.


















domingo, 9 de marzo de 2014

LAS AGUAS BAJAN TURBIAS






En esta película de Hugo del Carril (basada en la novela "El río oscuro" de Alfredo Varela, y realizada entre 1951 y 1952) se muestra la explotación de los mensúes en los yerbatales del nordeste argentino, acentuando la necesidad de modificar en el espacio rural las relaciones laborales y familiares obsoletas. Se sugiere que esto será posible en un utópico sur, que alude a la ciudad industrializada, hacia donde la pareja protagónica logra huir. Es una de las obras más destacadas del cine argentino. Fue estrenada el 9 de octubre de 1952 en el Gran Rex, y se la ha exhibido también como El infierno verde.

Alfredo Varela, quien también colaboró en el guion, aunque no aparece en los créditos de la película por razones de censura política. Cuenta la leyenda que Hugo del Carril le pidió permiso a Perón, quien puso dos condiciones: tenía que aclararse que los hechos narrados por la película habían ocurrido mucho tiempo atrás y el nombre del autor no podía figurar en los créditos. Alfredo Varela fue trasladado de una cárcel del Chaco a Devoto, y Hugo del Carril y Eduardo Borrás lo visitaron hasta transformar la novela en Las aguas bajan turbias.

Los campesinos eran obligados a ir al Litoral a cosechar la yerba mate, eran maltratados, golpeados, insultados por sus capataces. Además eran estafados en sus libretas donde se les anotaban sus deudas. Por el río Paraná navegaban cadáveres, de trabajadores que se habían resistido o enfrentado a la autoridad. Si alguien quería escapar se lo castigaba a tal punto que muchas veces se lo mataba.

Se comienza a hablar de los sindicatos y los trabajadores empiezan a revelarse. Hasta un momento en que se arma un tiroteo en donde muere mucha gente y la pareja protagonista logra escapar: huyen en un caballo y luego se refugian y corren por el bosque. La rebelión en el norte hizo que los yerbatales pudieran castigar a los capataces que durante tanto tiempo los habían maltratado...







Reparto:

Hugo del Carril
Adriana Benetti
Raúl del Valle
Gloria Ferrandiz
Pedro Laxalt
Eloy Álvarez
Herminia Franco
Joaquín Petrosino
Carlos Escobares
Domingo Garibotto
Francisco Audenino
Luis Otero
Robert Le Vigan
Mecha López
Fausto Etchegoin




viernes, 7 de marzo de 2014

ALMA






¿Para qué sirve conmemorar cada 8 de marzo «El Día Internacional de la Mujer Trabajadora o Día Internacional de la Mujer»?

Dicen que conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona...

Sin embargo, Cuatro medios del Grupo Clarín siguen publicando avisos de oferta sexual... por ejemplo.

¿Qué mujer conmemora el 8 de marzo? ¿qué significa ser mujer para los medios hegemónicos que manipulan las subjetividades e imponen la agenda sobre qué pensar, qué decir, qué sentir?

¿Una mujer exitosa es alguien parecido a Ernestina Herrera viuda de Noble?




Alma se prepara para asistir al acto del jardín de su hija, pero nunca llega. De camino, es secuestrada por una red de trata de personas. Al igual que muchas jóvenes, se ve obligada a renunciar a toda su vida en un segundo, para pasar a servir a un sistema perverso y machista que denigra a la mujer a un valor meramente utilitario. Sin embargo, cuando se pierde la libertad del cuerpo, queda la del alma...

ALMA... Cortometraje dirigido por Marcela Suppicich sobre la trata de personas. Durante el 2011 participó en el "11º Festival Internacional de Cine de Temática Sexual", el "Concurso Iberoamericano de Cortometrajes La Mujer y el Cine" y el "Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, Cuba". Declarado de interés social por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


Elenco:


Yanina Romanin (Alma) , Alejandro Alonso (Búfalo) , Juliana Burdet (Priscila) , Patricia Corsanego (Reina) , Fernando Blanco (Policía) , Roque Favale (Cliente)



Equipo técnico:


Dirección:
    Marcela Suppicich

Guión:
    Marcela Suppicich

Producción:
    Ayelén Estévez

Asistencia de Producción:
    Valeria Contarino

Director de Fotografía:
    Julián Buldrini

Sonido directo:
   Ernesto Aguilar
   Fernanda Krempovich

Música:
    Gonzalo Viñes

Montaje:
    Martín Senderowicz










martes, 4 de febrero de 2014

AGUANTE EL CINE NACIONAL





Entrevista con Lucrecia Cardoso, flamante presidenta del Instituto Nacional del Cine y Artes Audiovisuales (Incaa). 

“La designación es un reconocimiento a la gestión de estos 6 años”.




¿Qué significa su designación al frente del Incaa?

Lucrecia Cardoso: En principio, es un orgullo, una gran responsabilidad que la presidenta me haya designado. La decisión que sea yo es un reconocimiento a todo un equipo de trabajo que está hace 6 años al frente de una gestión, con Liliana Mazzure al frente. La decisión viene a ratificar ese trabajo.


¿Cuáles son los principales logros que tuvo esa gestión?

LC: Estuvo muy relacionado con otras grandes políticas que se implementaron en estos años y que tuvieron como objetivo la democratización de la comunicación, como la ley de Medios, la Televisión Digital Abierta y los planes de fomentos que se pusieron en marcha alrededor de TDA para poder federalizar la producción de contenidos. Se han generado ficciones, animaciones en prácticamente todas las provincias. Esos contenidos fueron reconocidos por nuestro público y en el exterior, abriendo mercados, con premios en festivales. El balance es muy positivo.


¿Cuál es la importancia de Incaa TV, que ahora además tendrá lugar en Cablevisión?

LC: Expresa otro aspecto más de nuestra política. Que tenga lugar en Cablevisión es el resultado de la pelea de miles y miles de argentinos para lograr primero la sanción de la ley de Medios y después su aplicación plena. Incaa TV busca recuperar la producción del cine nacional, es una ventana más para nuestro cine. De los 1.500 títulos que se emitieron en estos tres años, y que los usuarios de Cablevisión no pudieron ver, se remasterizaron más de 600. Eso habla de acercar el cine nacional a nuestra gente y también la idea de recuperar nuestro patrimonio.


¿Qué análisis hace del momento de la industria del cine en la Argentina?

LC: Es un momento fantástico. El contexto es el de una revolución constante de las tecnologías audiovisuales, sea en la producción y la exhibición. En Argentina pasamos en 2003 de 35 millones de espectadores a 48 millones en 2013, casi un 40% más. Eso dice muchas cosas. De la industria cinematográfica y de la impresionante recuperación económica. Sobre ese total creció la incidencia del cine nacional. En 2003, 3,5 millones vieron películas nacionales. En 2013, fueron casi 8 millones. Cuatro de las 10 películas más vistas fueron argentinas.


¿Esa industria nacional cuántos puestos de trabajo involucra?
LC: Nosotros calculamos 100 mil, directos e indirectos. Desde los servicios vinculados a la producción a la exhibición, por ejemplo, los puestos generados por las salas.


Mazzure decía en una entrevista hace un tiempo, que la industria no tenía problemas de producción sino de distribución, por la falta de pantallas para el cine nacional. ¿Se revirtió esa situación?
LC: Eso necesita políticas de mediano y largo plazo. Hubo una recuperación en la cantidad de salas en estos años. Se está trabajando fuertemente en eso. El salto tecnológico supone muchos cambios, sea en la producción pero también en la circulación de contenidos.


 Todo el tiempo usted vincula la política del Incaa en relación con otras acciones del Gobierno. Una de las políticas del Ejecutivo en estos años tiene que ver con la integración latinoamericana. En ese sentido, ¿Cuál ha sido el diálogo de la industria argentina con las industrias de otros países de la región?
LC: Hay muchas iniciativas en marcha. Argentina es un gran co-productor, coproduce prácticamente con todos los países de la región. Eso fue acompañado por iniciativas como fondos de co-producción específicos, por ejemplo con Brasil. Después hay experiencias como DocTv Latinoamérica, que es una articulación de canales públicos e institutos de cine de la región. La idea es producir documentales latinoamericanos, que a la vez son difundidos por los canales públicos de todos los países.


Lugares emblemáticos de distribución de películas nacionales, son los "espacios Incaa". ¿La idea es aumentar la cantidad de salas en todo el país?

LC: Hoy hay alrededor de  48 pantallas en todo el país, la idea es llegar a 60 en lo que va de este año. Se hizo un concurso y se seleccionaron las salas que van a formar parte del concurso. En muchos casos articulamos con provincias, localidades, sindicatos o universidades, que ya tienen salas, entonces, firmamos un acuerdo por el cual el Incaa se ocupa de mejorar la sala a cambio de la programación de películas nacionales o latinoamericanas. En un trabajo con otras áreas del Gobierno apuntamos a la digitalización de los espacios Incaa (proyección en 3D, sonido 7.1) para que forme parte de una red de distribución a través de Arsat.


APU


martes, 28 de enero de 2014

EL VIAJE DE AVELINO





Combinando elementos del documental antropológico con ficcionalización de hechos reales, en El viaje de Avelino, el porteño Francis Estrada echa mano de un método largamente utilizado por Abbas Kiarostami, solicitando de sus protagonistas la reconstrucción dramática de un episodio vivido por ellos tiempo atrás. A mediados de 2005, Avelino Vega, poblador de un modestísimo caserío catamarqueño, emprendió un largo viaje en burro hasta la distante ciudad de Fiambalá, desafiando las dificultades del terreno, el frío y la intemperie. Intentaba salvar a la hija, a quien la disentería puso en riesgo de muerte. Enterado del episodio gracias a un noticiero de televisión, Estrada (Buenos Aires, 1964) viajó hasta el poblado de Río Grande, se familiarizó con los Vega y terminó filmando aquella aventura, sin pretender sacarla de proporciones en relación con lo real.






Presentada en la competencia argentina del Bafici 2009, El viaje de Avelino funciona como si a algún retrato documental de Jorge Prelorán (Hermógenes Cayo o Medardo Pantoja, pongámosle, aunque más no sea por contigüidad geográfica) se lo hubiera puesto en movimiento, mediante el recurso a lo narrativo. Narratividad que no se impone de modo forzado sobre ambiente y personajes, sino que parecería desprenderse de ellos. Ambos planos coexisten. El plano documental pone al espectador porteño frente a un entorno y unas costumbres sideralmente distantes: las comunicaciones limitadas al radiomensaje, el sacrificio y la preparación de un cordero, la celebración de una fiesta comunal, el acordeón que al final toca Avelino, celebrando tal vez la cura de la Nely.

Sobre esos datos se entrelaza la historia de la enfermedad de la nena, que incluye la consulta a la curandera, algún infructuoso pase mágico, el empeoramiento progresivo y la visita de un enfermero, que aconseja llevarla a Fiambalá. Donde, a diferencia de Río Grande, hay médicos y un hospital.

Narrada con la austeridad que el ambiente pide, El viaje de Avelino da a pensar que, más que diferencias esenciales, las relaciones entre documental y ficción tal vez consistan en una cuestión de grados o dosificación. En este caso se pasa de la mayor concentración documental de los primeros tramos a una intensificación de lo ficcional, a partir del momento en que padre e hija inician su viaje. Sin el menor comentario o intrusión musical y ayudado por una pulida fotografía de Carla Stella, Estrada se atiene a las formas más estrictas del documental de observación, dejando que las imágenes cuenten la historia, sin mediaciones.

Imágenes en ocasiones construidas con deliberación, como la presencia de algún personaje colateral (el cazador que anda detrás de un puma) o la escena en que un burro amaga escapársele a Avelino. O, sobre todo, una en la que la aparición de una vaca espantada, en medio de la noche y entre los matorrales, puede llegar a generar algún sobresalto fuera de programa. Si alguna conclusión hay para extraer de la historia –que la distancia y la pobreza pueden conducir a la mortalidad infantil, por ejemplo–, esa conclusión queda a cargo del espectador. En un momento, Estrada marca con lucidez diferencias de fondo entre el documentalismo cinematográfico y el televisivo, contraponiendo, en la misma imagen, el desdramatizado entorno del caserío con el dramatismo que desde la pantalla del televisor intenta imponer, en la cobertura de esa misma noticia, un conductor de noticiero.






El viaje de Avelino se estrenó en una única sala del complejo Arteplex Belgrano, que de aquí en más pasa a llamarse Incaa-Doc y que, por iniciativa del Instituto de Cine y Artes Audiovisuales, estará exclusivamente destinada a la exhibición de documentales locales. Una forma de estímulo que estaba haciendo falta. Ahora puede verse por televisión, en el canal de INCAA TV.








EL VIAJE DE AVELINO

Argentina, 2009.

Dirección y guión: Francis Estrada.

Asesoramiento de guión: Carmen Guarini.

Dirección de fotografía: Carla Stella.

Edición: José María del Peón.

Producción: Michelle Jacques Toriglia para MC Producciones.

Estreno en proyección DVD, exclusivamente en la sala Incaa-Doc del Arteplex Belgrano.









sábado, 25 de enero de 2014

ILHA DAS FLORES






Un tomate es plantado, cosechado, transportado y vendido en un supermercado, pero se pudre y acaba en la basura. ¿Acaba? No. ILHA DAS FLORES (Isla de las flores) lo sigue hasta su verdadero final, entre animales, basura, mujeres y niños. Y entonces queda clara la diferencia que existe entre tomates, cerdos y seres humanos.


Ilha das Flores es un municipio brasileño del estado de Sergipe. Se localiza a una latitud 10º26'11" sur y a una longitud 36º32'24" oeste, estando a una altitud de 3 metros. Su población estimada en 2004 era de 8.874 habitantes. Posee un área de 57,62 km².


"Sin duda alguna, los 12 minutos más potentes del cine brasileño. (...) El texto está dirigido en tono irónico por Jorge Furtado a 'extraterrestres' - que desconocen todo sobre los seres humanos, su planeta, sus sistemas económicos, sus creencias, sus prioridades, su concepto de libertad. En el fondo, Jorge Furtado y equipo (el grupo de la Casa de Cinema de Porto Alegre) promueven densa reflexión sobre el destino del hombre pobre, aquél que no conquistó sus derechos de ciudadano, y por eso disputa la basura con cerdos."


(Maria do Rosário Caetano, Jornal do MEC, Brasília, outubro/1998)



eN cASTELLANO





Dirección: Jorge Furtado

Producción Ejecutiva: Monica Schmiedt, Giba Assis Brasil e Nora Goulart
Guión: Jorge Furtado
Dirección de Fotografia: Roberto Henkin e Sérgio Amon
Dirección de Arte: Fiapo Barth
Música: Geraldo Flach
Dirección de Producción: Nora Goulart
Montaje: Giba Assis Brasil
Asistente de Dirección: Ana Luiza Azevedo

Uma Producción de la Casa de Cinema PoA

Elenco Principal
Paulo José (Narración)
Ciça Reckziegel (Dona Anete)



PREMIOS

17º Festival do Cinema Brasileiro, Gramado, 1989:
Mejor película de cortometraje (jurado oficial, jurado popular y premio de la crítica), Mejor guión, Mejor montaje y más 4 premios regionales.

40º International Filmfestival, Berlín, Alemania, 1990:
Oso de Plata para cortometraje.

Premio Air France, Rio de Janeiro, 1990:
Mejor cortometraje brasileño.

Premio Margarida de Prata (CNBB), Brasilia, 1990:
Melhor curta-metragem.

3º Festival Internacional del Cortometraje, Clermont-Ferrand, Francia, 1991:
Premio Especial del Jurado, Mejor Película (Jurado Popular).

American Film and Video Festival, New York, 1991:
Blue Ribbon Award.

7º En el-budget Kurzfilmfestival, Hamburgo, Alemania, 1991:
Mejor Película.

Festival International du Film de Region, 1994:
Mejor Película.

Exibido na mostra "Os 10 Melhores curtas brasileiros da década, no Cineclube Estação Botafogo, Rio de Janeiro, 1990.




eM pORTUGUÊS


Isla de las Flores (Ilha das Flores) from SixPositive on Vimeo.






sábado, 6 de julio de 2013

1.000 x EL CINE







Mil personalidades del sector audiovisual firmaron un documento en defensa del trabajo para productores, directores, actores y técnicos de cine y televisión, con el objetivo de sostener las políticas públicas y audiovisuales del Estado nacional luego de las denuncias que se ventilaron en los últimos días.

"Gracias a los subsidios a la producción (audiovisual), hoy se generan más de 100.000 puestos de trabajo al año en el país para productores, directores, actores y técnicos de cine y televisión, generando la industria audiovisual más poderosa de Latinoamerica", expresa el texo.

El comunicado, encabezado con el título "Apoyamos y defendemos las políticas públicas y audiovisuales del Estado Nacional", lleva más de 1.000 firmas y se da a conocer cuatro días después de que en su programa "Periodismo para Todos" Jorge Lanata intentara sembrar sospechas sobre una de las políticas públicas más efectivas de los últimos años.

Los actores Alfredo Alcón, Pepe Soriano, Mercedes Morán, Cecilia Roth, Darío Grandinetti y Pablo Echarri; los realizadores Luis y Lucía Puenzo, Ana Piterbarg, Jorge Nisco y Bruno Stagnaro y los productores Bernarda Llorente, Esteban Mentasti, Hernán Musaluppi y Verónica Cura, son algunos de los firmantes de la larga lista de adherentes y promotores de esta declaración pública.

También acompañan el documento distintas entidades del sector como la Cámara Argentina de Exhibidores Multipantallas, la Cámara Argentina de Productoras Pymes Audiovisuales, el Consejo Federal de la Televisión Pública, la Cámara Industrial de Productoras de Animación, la Asociación de Realizadores Integrales de Cine Documental, Directores Independientes de Cine, Proyecto Cine Independiente, la Asociación de Productores y Directores de Cine Documental Independiente de Argentina, entre otros.

El documento agrega que "2.000 empresas productoras de cine y televisión, de las cuales el 40 por son de las provincias de todo el país; 150 largometrajes al año, 50 cortometrajes, 2000 horas de producción para televisión, con más de 290 premios internacionales en los últimos 4 años", son el resultado de una política oficial efectiva que apunta a la industrialización y el fortalecimiento de la industria audiovisual en el país.

En este sentido, los firmantes agregan: "Agradecemos a nuestra Presidenta, Dra. Cristina Fernández de Kirchner, la decisión política de apoyar, subsidiar e impulsar a todo el sector, con enorme respeto a la diversidad, la libertad de expresión y la participación de todas las voces".




miércoles, 26 de junio de 2013

VUELVE EL GAUMONT





El histórico cine Gaumont, donde funciona el Espacio Incaa Km 0, reabrirá sus puertas el lunes próximo, 1 de julio a las 18.30, luego de ser comprado y restaurado por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa).

Con más de 100 años de historia, el Gaumont se encuentra ubicado en la Avenida Rivadavia 1635, justo frente a la Plaza del Congreso, y es la sala inaugural del programa Espacios Incaa, dedicada al cine argentino y por la cual pasan medio millón de espectadores al año. El acto de reapertura se llevará a cabo luego de que se recuperaron y pusieron a punto las salas, las pantallas y los proyectores del clásico cine. En la ceremonia estará presente la presidenta de ese organismo, Liliana Mazure. Las obras de restauración comenzaron en abril pasado, luego de la aprobación de la ley de protección estructural en la Legislatura porteña, en julio de 2012, y de que el Incaa comprara la histórica sala en febrero de 2013.









domingo, 27 de enero de 2013

LA DERECHA ES IGNORANTE




El titular de la Afsca salió al cruce de radicales y duhaldistas que cuestionaron una resolución para que se use el banco audiovisual como fuente de contenidos...



Legisladores de la oposición criticaron la resolución de la Afsca, ofreciendo acceso libre y gratuito al Banco Audiovisual de Contenidos Audiovisuales Argentino (Bacua) a todos los medios que no puedan cumplir la cuota mínima de producción local que demanda la ley de medios.

El diputado radical Ricardo Gil Lavedra denunció la creación de un “monopolio gubernamental” y su par del peronismo disidente, Gustavo Ferrari afirmó que el Gobierno desea “un mensaje único, acorde con la política oficial, con el discurso o con el relato oficial”. El titular de la Afsca, Martín Sabbatella defendió la pluralidad del banco de datos que “ofrece contenidos de enorme calidad” que “han logrado reconocimientos en el mundo”. Explicó el proceso por el cual se produce el material que compone el Bacua, y concluyó que quienes lo cuestionan “no tienen ni idea de lo que hablan” y “ni siquiera se fijaron en Internet cuáles son los contenidos o a qué actores y directores están acusando”.

La resolución 2368/12 de la Afsca, publicada el pasado 21 de enero en el Boletín Oficial, permite acceder de manera “libre y gratuita” al Bacua y al Centro de Producción e Investigación Audiovisual (Cepia), con el fin de reemplazar la generación de contenidos propios con cuotas mínimas de “producción local independiente” que establece el artículo 65 de la ley de medios. Gil Lavedra interpretó el jueves pasado que la resolución “revela todo aquello que muchos temieron con la sanción de esta ley, que es el reemplazo del monopolio privado por el monopolio gubernamental”. Su correligionario, el senador Ernesto Sanz sumó sus críticas ayer al considerar que no se busca “democratizar”, sino “imponer los contenidos del Gobierno y generar un monopolio estatal para imponer todas las mentiras”. Desde el peronismo disidente, el diputado Gustavo Ferrari coincidió en que “se intenta que exista un mensaje único, acorde con la política oficial, con el discurso o con el relato oficial”. Ironizó que “generosamente Sabbatella pone a disposición de los nuevos medios contenidos kirchneristas”. También opinó el vicepresidente de la Comisión de Libertad de Expresión, Gerardo Milman, quien sostuvo que se “obliga a los medios de comunicación que no tienen capacidad para producir contenidos” para “que todos veamos lo que la señora Presidenta (Cristina Fernández) y sus ministros nos quieren relatar”.

“Creo que sencillamente no tienen ni idea de lo que están hablando”, respondió Sabbatella, quien detalló el proceso de selección del material que compone el banco de datos, donde hay “casi cien jurados que intervienen en la evaluación de más de dos mil propuestas audiovisuales de realizadores de todo el país”. El Bacua forma parte de una doble política de desarrollo de la industria audiovisual: por un lado se incentiva la producción y, por el otro, se ensambla un circuito de difusión del material.

Los proyectos son presentados en los concursos públicos que lanza el Consejo Asesor para la Televisión Digital Abierta –que responde al Ministerio de Planificación– en conjunto con el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa). La selección de los ganadores, que se publica en el Boletín Oficial, la realiza un cuerpo de guionistas, productores, directores y actores.  

En la primera convocatoria se recibieron más de 1200 proyectos, sobre los que 92 jurados escogieron 149. Los mismos tuvieron tutoría y capacitación técnica parta asegurar un alto nivel de calidad en los productos. Varias de estas producciones recibieron reconocimiento internacional, como es el caso de la ficción Televisión x la Inclusión, galardonada con un Emmy a las actuaciones de Darío Grandinetti y Cristina Banegas.

En el Bacua se recopila todo el contenido y se pone a disposición de señales privadas y públicas de todo el país. El catálogo que ofrece es de una amplia variedad y los medios locales tienen libertad para elegir sin restricciones.

Sabbatella expresó que “hablar de contenidos kirchneristas o de relato oficialista es una falta de respeto” y “da vergüenza que ni siquiera se fijaron en Internet cuáles son los contenidos que cuestionan o a qué actores y directores están acusando”. Destacó que “el fomento a la industria audiovisual que realiza el Estado nacional genera más empleo para actores, directores, productores y técnicos”, y dio cuenta de que “las cosas que financia el Estado, desde una producción audiovisual hasta el sueldo de un docente, no son gubernamentales ni oficialistas sino estatales y públicas”. Concluyó que “es una decisión que nos enorgullece porque no sólo ayuda a los medios a cumplir con lo exigido por la ley de medios, sino que genera un circuito virtuoso para que los excelentes contenidos audiovisuales del Bacua tengan pantalla”.


Informe: Juan Manuel Frías.



martes, 6 de noviembre de 2012

ADIOS, CHIQUITO







Temía estar solo en ese momento, pero no fue así. Terminó de apagarse poco después del mediodía, tomado de la mano por sus afectos más íntimos.

Hace dos meses, cuando la Cámara de Diputados le entregó un premio, Leonardo Favio, tal vez nuestro mayor artista popular, me pidió que lo acompañara. Fui porque el premio se lo daban a él y él fue porque el premio se llamaba Néstor Kirchner, quien le devolvió la felicidad por las transformaciones que puede producir la política y que para tantos llegó como una sorpresiva primavera. Le cautivaba Cristina y estaba orgulloso del homenaje que ella le tributó hace unos años. Como muchos, sentía como un privilegio haber llegado a vivir este presente.

Si el Chiquito te pedía algo era difícil negarse. Cuando me invitó al estreno de su última obra, Aniceto, le dije que no me sentía cómodo en esa situación social. Pero me insistió hasta la intriga. Para colmo me hizo sentar entre Fito Páez y los bailarines de la película. No había dónde esconderse. Al entrar al cine me dijo que quería hablarme cuando se encendieran las luces, como si supiera que planeaba escaparme un segundo antes de eso. Recién al final de la proyección entendí por qué me obligó a quedarme. No creo haber hecho nada para merecer que me dedicara el Aniceto, aunque él sentía que siempre estuve cuando me necesitó, desde aquellos años de mate con bombilla en la terraza en que me contaba escena por escena cómo sería su próxima película. Soy uno de los que le dijeron que no era una locura volver a filmar El romance del Aniceto y la Francisca con bailarines en vez de actores. Uno diría, ¿y qué podía importarle lo que pensara un tipo que entendía tan poco de esas cosas? Le importaba, porque era un creador tan grande como inseguro. Su cine y su música se basaban en la intuición, alimentada en el universo de su infancia y hasta su último proyecto inconcluso tiene que ver con eso, el pantalón cortito con un solo tirador y el mantel de hule. Pero como cineasta además era un obsesivo que medía y pesaba cada detalle hasta la exasperación y al Tano Stagnaro le hizo hacer cosas con el color que hoy parecen fáciles con el digital pero que entonces eran una proeza. Rita Hayworth decía que las únicas joyas de su vida eran las dos películas que filmó con Fred Astaire. Yo atesoro el guión, las indicaciones de escenografía y el disco con la música del Aniceto. Mañana quiero volver a leer ese texto y las líneas con que me lo mandó, así como hoy escucho sus canciones, de las que decía que “perdurarán mucho más allá de nuestras sombras”, por las que “me recordarán al momento de empacar para no volver”, aunque al mismo tiempo se definiera como “un compositor rasante, de tono y dominante”.

Desde los shows de su juventud siempre hablaba de la muerte, con una idea de la trascendencia que en los últimos años lo acercó a una experiencia mística de Dios y el universo. Era bastante asustadizo y cuando tuvieron que operarlo para un reemplazo de cadera, me mandó las cajas con el montaje final de Perón, sinfonía de un sentimiento, y un escueto mensaje aterrador: “Si me pasa algo vos decidís qué hacer con esto”. Pocas veces en la vida sentí tanta responsabilidad. Para rendirse ante esa obra superlativa, como casi todo lo que filmó en su vida, no hace falta coincidir con todas sus ideas políticas, y de hecho no comparto su visión del último Perón y todo lo que vino con él. Tampoco me olvido de que hoy es fácil exponer esos desacuerdos, pero cuando estas cuestiones no eran parte de la filosofía y de la historia sino de la vida (y sobre todo de la muerte, omnipresente), el Chiquito salvó la vida de una docena de rehenes a quienes torturaban guardaespaldas descontrolados el día del regreso de Perón en 1973. Una cosa es la ideología y otra cosa la decencia.

No sé si tiene alguna importancia decirlo hoy, pero mi preferida de sus películas es Gatica, el Mono. Sé que es muy subjetivo. Sobre todo en una filmografía con varios puntos altos para elegir. Esa película es la historia de la sangre, de la sangre vertida por nuestro agobiado pueblo, de la humillación y la derrota y la aridez, de la impotencia y del fracaso. Algunos críticos han señalado que su duración es excesiva. Yo no quería que terminara nunca, y la vi varias veces en una semana. Creo que sólo me había pasado antes con La conspiración de los boyardos, de Eisenstein, en mi adolescencia; con Vivir y Kagemusha, de Kurosawa; con Rocco y sus hermanos, de Visconti. Varias buenas películas han encarado el pasado terrible de este país, desde distintos ángulos, muchos encomiables. Pero me parece que nadie había conseguido una mirada tan abarcadora como la de su reflexión, de algún modo no política. Pertenece a otro orden de la realidad, establece un nexo distinto con el espectador, multidimensional, envolvente, iluminador e inexplicable, como la poesía. Y además les llega a todos, no sólo a los que saben y les importa.

Walsh abrió las primeras ediciones de Operación Masacre con una cita de Elliot, en inglés: “Una lluvia de sangre ha cegado mis ojos. ¿Cómo, cómo podría volver alguna vez a las suaves, tranquilas estaciones?”. Pero luego la sustituyó por otra, del comisario a cargo de los fusilamientos: “Agrega el declarante que la comisión encomendada era terriblemente ingrata para el que habla, pues salía de todas las funciones específicas de la policía”. Ni poesía inglesa ni la implacable precisión de los datos. La estética de Gatica para decir aquello mismo que obsesionaba a Walsh es la que el Chiquito y su hermano y coguionista, el Negrito Zuhair Jorge Jury, aprendieron de los radioteatros que hacían su mamá Laura Favio y su tía Elcira Olivera Garcés. Cuando un talento torrentoso recupera esta marca de infancia, para narrar la vida de un ídolo del más aluvional barro, amasado con lágrimas en la tierra de la Patria sublevada cuyo subsuelo Scalabrini Ortiz vio emerger aquel 17 de octubre, se produce el milagro de una ópera popular, en la que los temas más complejos pueden transmitirse de un modo accesible a todos. La obra de arte regresa al pueblo que la originó, y a su vez lo ennoblece, al ofrecerle esa nueva dimensión de sí mismo. Así se forja la cultura de una Nación, esa categoría tan desmedrada y, sin embargo, indeleble.

La antológica secuencia de la misa, con los dos cuerpos bañados en sangre y los rostros retorcidos por el dolor y el odio es una rendición de cuentas minuciosa de la infinita capacidad de infligir daño que ha sido nuestra historia, pasada y moderna, desde el fusilamiento de Dorrego en adelante. Los artistas capaces de recrear los mitos populares de ese modo deslumbrante, revelan rasgos ocultos de los pueblos, que tal vez ellos mismos ignoran.

Te despido así, con el nombre que sólo muy pocos teníamos permiso para usar, tal vez porque nos conocíamos desde que salimos de la adolescencia. Me cuesta escribir de vos en tiempo pasado. Me cuesta escribir sin llorar, mientras escucho tus canciones que alguna vez me parecieron una desviación de tu obra cinematográfica enorme y que me llevó años entender y amar como parte inseparable de una misma narrativa. Adiós, Chiquito.







martes, 2 de octubre de 2012

OCTAVIO GETINO 77






Su nombre quedó inexorablemente ligado al de Fernando Solanas, como coautor de La hora de los hornos (1966-1968), la película política más influyente de toda la historia del cine latinoamericano. Pero Octavio Getino –fallecido ayer en Buenos Aires a los 77 años, de un cáncer– deja una obra amplia, que va más allá de esa referencia insoslayable. Como ensayista, guionista, director e incluso como docente y funcionario, Getino –que se definía a sí mismo como “investigador de medios de comunicación y cultura”– dedicó su vida simultáneamente al cine y a la reflexión política, logrando que ambos campos fueran para él sólo uno y el mismo.

Nacido en la ciudad de León, en la provincia de Castilla y León, España, el 6 de agosto de 1935, en la década del ’50 partió con rumbo a la Argentina, escapando de la dictadura franquista, y en 1964 ganó los premios del Fondo Nacional de las Artes y Casa de las Américas de Cuba por su libro de cuentos Chulleca, publicado por la editorial La Rosa Blindada. Entre sus múltiples tareas de su juventud, que precedieron a su incorporación al cine militante, mencionaba la de trabajador metalúrgico, lavacopas y periodista.

“Uno de esos encuentros que dejan huella en la vida de un hombre y lo estimulan a crear y a experimentar”, describió alguna vez Solanas su amistad con Getino, iniciada hacia 1963. Tres años después, en el momento en que Solanas y Getino iniciaban la realización de La hora de los hornos, el golpe militar de Juan Carlos Onganía derrocaba al gobierno civil de Arturo Illia anticipándose así a las elecciones de 1967, en las que se presumía que el peronismo, largamente proscripto, saldría ganador. El film pasó, entonces, a rodarse en condiciones de clandestinidad (con la productora publicitaria de Solanas como cobertura), situación que determinó la radicalización definitiva y extrema de su discurso, en la medida en que la película se tuvo que hacer no sólo al margen de las estructuras de producción convencionales, sino también de los controles policiales de la dictadura.

Durante dos años, Solanas y Getino recorrieron el país, grabando entrevistas y filmando con una cámara de 16mm sin sonido sincrónico, con el propio Solanas la mayoría de las veces como operador. Montado y sonorizado en Italia, a donde el material original llegó clandestinamente, La hora de los hornos tuvo su estreno en el Festival de Pesaro en junio de 1968, donde no sólo se llevó el premio principal, sino que se convirtió en un acontecimiento político-cultural. Todavía no había pasado ni siquiera un mes de las célebres revueltas del Mayo francés y la llama de París recién comenzaba a esparcirse por toda Europa. En ese contexto, la aparición de un film latinoamericano como La hora de los hornos, que era un declarado llamamiento a la revolución y concluía su primera parte con un plano fijo y sostenido del rostro del Che Guevara (de cuyo asesinato no se había cumplido un año), causó una verdadera conmoción en el campo del cine, que por esos días se cuestionaba no sólo su lenguaje, sino también su función social.

Esta nueva relación con el cine es la que se propuso establecer el Grupo Cine Liberación, formado al calor de la praxis durante el rodaje de La hora de los hornos y cuya primera declaración tuvo expresión pública en mayo de 1968, para acompañar el lanzamiento del film. Integrado por Solanas, Getino, el realizador tucumano Gerardo Vallejo y el productor Edgardo Pallero, Grupo Cine Liberación desarrolló un proceso de elaboración teórica a partir de la práctica, que derivó en el famoso manifiesto titulado “Hacia un Tercer Cine”, un texto de valor programático, que revisaba de manera drástica las relaciones entre cine y política y establecía caminos a seguir.

Como más tarde señaló Getino, que fue esencial en la redacción de ese manifiesto, “dividíamos la producción cinematográfica en distintos niveles, referidos no a la especificidad del cine mismo, sino a los proyectos que cada nivel traducía o expresaba”. Así, el Primer Cine era el que respondía al modelo imperial hollywoodense; el Segundo Cine aquel cine de autor “presuntamente independiente” y por lo tanto meramente reformista e incapaz de modificar las relaciones de fuerza con el sistema dominante (asociado en la Argentina con el denominado Nuevo Cine de la generación del ’60); y el Tercer Cine, “un cine de destrucción y de construcción. Destrucción de la imagen que el neocolonialismo ha hecho de sí mismo y de nosotros. Construcción de una realidad palpitante y viva, rescate de la verdad nacional en cualquiera de sus expresiones”.

El manifiesto “Hacia un Tercer Cine” tuvo poco después su continuación en una nueva propuesta titulada “Cine militante: una categoría interna del Tercer Cine”, que pretendía aclarar algunos aspectos que podían ser mal interpretados del texto original y donde se hacía distinción expresa de que “cine militante es aquel cine que se asume integralmente como instrumento, complemento o apoyo de una determinada política”. El Grupo Cine Liberación tuvo oportunidad de poner en práctica esta categoría interna del Tercer Cine con los documentales filmados en Madrid con Juan Domingo Perón y producidos por el Movimiento Peronista: Actualización política y doctrinaria para la toma del poder y La revolución justicialista, ambos realizados en 1971.

El primer film es una larga entrevista donde no hay más imágenes que las del propio Perón y los títulos que dividen las tres partes en que se compone la película (“El justicialismo, la identificación del enemigo y la unidad”; “Conducción política y guerra integral”; “El trasvasamiento, la organización y el socialismo nacional”). En el segundo film, Perón procede a historiar el nacimiento y desarrollo del justicialismo y el relato está acompañado por materiales de archivo.

Rodados en la quinta de Puerta de Hierro de Madrid por Getino y Solanas, con ayuda técnica del español Elías Querejeta (productor de Carlos Saura y Víctor Erice, entre muchos otros), ambos films tenían como objetivo común provocar una catarsis política al ofrecer una comunicación masiva con la palabra y, principalmente, con la imagen de Perón, a quien por entonces lo separaban de la Argentina 17 años de exilio. En el orden interno, con estos dos documentos Cine Liberación se propuso enterrar el divismo individualista del artista liberal y fundir su acción en un grupo sometido a la operatividad de una organización política.

Este procedimiento, que respondía a la categoría específica de “cine militante”, no impidió que casi simultáneamente el Grupo Cine Liberación se dedicara a El camino hacia la muerte del viejo Reales, primer largometraje dirigido por Gerardo Vallejo, testimonio de una familia campesina tucumana, víctima clásica de la explotación azucarera, realizado con la colaboración en el guión de Getino y Solanas, que también contribuyeron a su producción. Otros dos largometraje llevarían en los títulos la marca del Grupo Cine Liberación: Los hijos de Fierro, iniciado por Solanas en 1972 y finalizada recién cinco años después en el exilio, y El familiar, el único largometraje dirigido en soledad por el propio Getino.

Rodada en Salta y Tucumán en 1972, con guión de Getino y Jorge Hönig y la participación de algunos actores emblemáticos de la época, como Emilio Alfaro, Hugo Alvarez y Víctor Proncet (estos dos últimos participaron también, en 1973, de Los traidores, de Raymundo Gleyzer), El familiar propuso una compleja operación simbólica: se trataba de leer viejas leyendas populares del noroeste argentino desde un punto de vista político. Zupay (el diablo) hacía un pacto con un terrateniente, que sería rico a cambio de venderle las almas de sus peones a un misterioso personaje que adoptaba distintas formas, llamado El Familiar. “Desarrollo fílmico muy ambicioso y espectacular, uno de los films más extraños, fascinantes y críticos sobre las culturas populares”, escribió el crítico Agustín Mahieu en La Opinión, cuando el film finalmente llegó a su estreno comercial, en octubre de 1975.



De hecho, Getino mismo “liberó” su propio film, junto a decenas de otros títulos hasta entonces prohibidos, cuando en 1973 el gobierno recién asumido de Héctor J. Cámpora lo convocó como interventor del llamado Ente de Calificación Cinematográfica, un organismo tristemente célebre que institucionalizó la censura en la Argentina. Al frente del ente, Getino hizo exactamente lo contrario: abrió generosamente las compuertas para todo tipo de películas, entre ellas Ultimo tango en París, de Bernando Bertolucci, que fue un caso célebre, porque después de su autorización fue retirada casi inmediatamente de cartel por una presentación judicial.

“La guerra por Ultimo tango partió, como otras tantas guerras conocidas y desconocidas, del conocido sector cavernícola de la Iglesia, totalmente enfurecido porque alguien ajeno a sus filas se había hecho cargo –sin su autorización– del sello Ente que supieron y pudieron construir a través de los años (y de los siglos)”, recordaba Getino en un e-mail que le envió a José Pablo Feinmann para su obra Peronismo - Filosofía política de una persistencia argentina. “Los ejecutores del pedido de mi detención, expropiación de bienes (no tenía un mango y para salir del país hasta el bueno de Torre Nilsson aportó unos mangos para mi pasaje a Lima) y mi extradición fueron algunos fiscales que concurrieron a ver la película al cine donde apenas estuvo dos semanas (creo) y ordenaron su secuestro y el inicio de acciones judiciales contra todos los que estábamos en el ente.”

Con el golpe militar de marzo de 1976, Getino se exilió primero en Perú y luego en México, donde comenzó a desarrollar una amplia tarea como investigador de medios de comunicación y cultura. Entre sus muchos libros publicados se destacan El capital de la cultura: Las industrias culturales en Argentina y en la integración Mercosur, Cine iberoamericano: los desafíos del nuevo siglo y Cine argentino: entre lo posible y lo deseable.

Con la vuelta de la democracia, regresó al país y dirigió en 1987 una investigación sobre “Incidencia del video en las cinematografías de siete países latinoamericanos”. Fue director del Instituto Nacional de Cine entre 1989 y 1990 y en 1992 estuvo a cargo del primer estudio realizado en América latina sobre “Dimensión económica y políticas públicas de las industrias culturales”. Se desempeñó como docente en cursos de posgrado en Flacso (filial Buenos Aires) y en la Universidad Nacional de Tres de Febrero y fue consultor de organismos internacionales (Unesco, PNUD, FAO y Pnuma) en temas de medio ambiente, comunicación y cultura en varios países de América latina (Argentina, México, Perú y Costa Rica). Entre 2004 y 2007 coordinó el Observatorio de Industrias Culturales (OIC) de la Ciudad de Buenos Aires y el Observatorio Mercosur Audiovisual (OMA) de los organismos nacionales de cine de la región.











cholulos