sábado, 4 de julio de 2015

ANCONETANI Y LOS ACORDEONES






Anconetani, es una película dirigida por Silvia Di Florio y Gustavo Cataldi. Realizada entre 2009 y 2013, tiene como personaje central a Narareno, de 85 años y último de los 5 hijos de Giovanni Anconetani, un hombre que llegó primero a la Argentina como vendedor de acordeones de la marca Soprani y que a partir de 1918 decide quedarse en el país para fabricar los acordeones que llevan su nombre y utilizan músicos notables como Raúl Barboza y 'Chango' Spasiuk.




Anconetani es una película sobre la tradicional fábrica de acordeones fundada por un inmigrante italiano algunos años después de la Segunda Guerra, sobre su hijo Nazareno y las nietas que heredaron y aún siguen adelante con la empresa familiar, manejándola como si todavía vivieran en 1950. Y también es el retrato de una forma de vivir y de entender la vida tan anacrónica como sus protagonistas. “Hacemos acordeones porque se lo prometimos a mi padre”, admite uno de los hermanos de Nazareno desde un viejo registro fílmico, haciendo que la película se convierta al mismo tiempo en una historia de fantasmas y en una lección de ética en la cual la palabra sigue siendo un bien de valor innegociable.

Como un yacimiento arqueológico, la casa de los Anconetani –en cuyos altos se encuentra el taller en el cual desde hace casi 70 años se fabrican de manera artesanal los acordeones que llevan por marca el apellido de esta dinastía de luthiers– acumula los detalles, las señales, los usos y las costumbres de una familia italiana casi como si sus integrantes recién hubieran bajado del barco en 1918, año en el que el viejo Anconetani decide radicarse en esta ciudad, procedente de Ancona. Una máquina del tiempo en donde, en plena era digital, el conocimiento y la tradición aún sobreviven a través de la transmisión oral, ofreciendo una prueba adicional del poder de la palabra.

"Cuando terminé esa película me acerqué al taller y ahí conocí a Nazareno y descubrí que había una historia para contar; quizás al principio no sabía qué iba a contar, pero sí intuí inmediatamente que en esa historia había una sustancia que era importante compartir y narrar", relata Silvia Di Florio.

La realizadora cuenta que al principio el trabajo que realizó junto al director de fotografía Gustavo Cataldi, codirector de este filme, fue "registrar situaciones".

"En mi caso, los documentales del alma surgen registrando situaciones; después el desafío es que eso que uno siente en el lugar cuando está filmando se traslade a la película para que le llegue al espectador y comparta esas sensaciones que uno tuvo", destaca la realizadora.



La historia de los acordeones Anconetani y la familia que los fabrica...





ANCONETANI, un documental de Silvia Di Florio y Gustavo Cataldi...





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