jueves, 6 de febrero de 2014

CANDILEJAS






Publicarán la novela de Charles Chaplin en la que se basó la película Candilejas. Fue escrita por el cómico en 1948 y su título original es Footlights. Los manuscritos se encontraban en el archivo Charles Chaplin de Bolonia, Italia, y se editan ahora por primera vez.

Candilejas (Limelight, en inglés) es una película de cine de 1952 con guion, producción, dirección y actuación de Charles Chaplin. Un viejo payaso (Charles Chaplin), después de evitar el suicidio de una joven bailarina (Claire Bloom), no sólo la cuida, sino que, además, se ocupa de enseñarle todo lo que sabe sobre el mundo del teatro para hacerla triunfar...

Sé que soy gracioso pero los managers creen que ya pasó mi momento. ¡Dios! Sería buenísimo hacerles comer sus propias palabras. Eso es lo que detesto de volverse viejo: el desprecio y la indiferencia que te muestran. Creen que soy un inútil… por eso estaría genial volver al escenario. Qué digo genial… sería sensacional. Sacudirlos de risa como las que yo provocaba… sentir cómo empiezan a rugir… oleadas de risa que llegan hasta vos, que te levantan del piso… eso sí que es un bálsamo". Esto dice el payaso alcohólico Calvero, protagonista de la película Candilejas, estrenada en 1952.

Pero quien le da voz a ese personaje (que también le prestó el cuerpo, claro) es el mítico Charles Chaplin. En 1948, el comediante escribió una novela llamada Footlights, que sería la base del film. El texto quedó archivado hasta ahora, que se publicará por primera vez.

Las distintas partes de la obra –en forma de manuscritos y guiones mecanografiados– permanecía en los archivos Chaplin de la Cinemateca de Bolonia, en Italia. Esta institución es la encargada de digitalizar todos los trabajos del cineasta y es la que ahora se encarga de publicar esta novela. Así lo indicó el diario inglés The Guardian, en una información que fue retomada por diversas agencias del mundo; entre ellas, EFE y Télam. Compuesto por 34 mil palabras, Footlight fue reconstruido por el biógrafo de Chaplin, David Robinson, que lo incluyó en su libro The World of Limelight (El mundo de Candilejas).




Cecilia Cenciarelli, co-directora de la cinemateca, dijo que la novela "tiene su aspecto sombrío". "Es la historia de un comediante que perdió su público luego de ser considerado por la prensa un 'formador de actores' y también 'un exitoso director de películas'", agregó. Se trata de una suerte de precuela del film, en donde se evidencia "por qué Calvero tiene pesadillas, por qué está tan desencantado del público, de su propia carrera", continuó. "El libro profundiza en la relación del artista con su audiencia, en el significado del arte", aseguró.

Chaplin escribió ésta, su única novela, en 1948. Es decir, cuatro años antes de la película y antes de verse obligado a abandonar Estados Unidos a principios de los cincuenta. Chaplin debió tomar esta decisión por la implacable persecución de Edgar Hoover, director de la Oficina Federal de Investigación (FBI), quien consideraba que el actor era "comunista". De acuerdo con el biógrafo, Chaplin fue un "gran blanco" de Hoover, hasta el punto de lograr que "una gran parte de la clase media de Estados Unidos se volviera contra él". Esta situación le provocó una "gran conmoción" tras haber sido "el hombre más querido del mundo durante 30 años".


Según detalles divulgados en Londres por Robinson, la historia cuenta con personajes similares a los de Candilejas. Es decir, el cómico alcohólico y mayor de edad, Calvero (Chaplin), y la bailarina Thereza (Claire Bloom) a la que salva del suicidio. El libro no fue escrito con la intención de ser publicado sino algo muy personal para Chaplin, un actor criado en un barrio pobre de Londres que dejó Inglaterra en 1913 para radicarse en Hollywood y desarrollar su carrera como actor y director.

"Es increíble que un hombre que fue a la escuela seis meses se las haya arreglado para ser escritor", continuó Robinson. Y comentó que este texto muestra una faceta poco conocida de Chaplin, que podía moverse con soltura en distintos registros. Así, el libro va de lo coloquial hasta un tono que deja entrever una enorme imaginación, aunque deslizada en cada párrafo con sutileza.

Robinson también dijo que a lo largo de la historia se traslucen algunas memorias de la dura infancia del artista en el sur de Londres. Por ejemplo, su extraña aversión a los parques, a los que consideraba "las tumbas vivas de los pobres y los que no tienen dónde ir". La novela también muestra "el placer que le causaba encontrar palabras raras o exquisitas para aprender una cada día". Una de ellas, "inefable", fue una de las favoritas de Chaplin en sus últimos días. "Una vez que encontraba una palabra la usaba, aún si no era totalmente adecuada para la situación. De todos modos, su escritura es increíble. Con sus films trabajaba y trabajaba hasta que lograba lo que quería. Lo mismo con el libro. Es bueno. Extraño, pero bueno", dijo.

Footlights, que incluye los comentarios del biógrafo, se presenta esta semana, con un evento en el British Film Institute Southbank de Londres auspiciado por la cinemateca. El libro estará disponible a través de Amazon aunque todavía no tiene editores en Gran Bretaña o en Estados Unidos. Algo que Cenciarelli espera que cambie, según indicó.


Dos escenas memorables

Si existen grandes momentos del cine, sin duda la confluencia de Charles Chaplin y Buster Keaton en escenas memorables de Candilejas es uno de ellos.





Se trata del encuentro de dos monstruos, de dos grandes, aunque la historia haya endiosado la figura de Chaplin en desmedro de la de Keaton, el hombre que tenía prohibida la risa por contrato. Las escenas son dos: una en la que los dos viejos actores se están maquillando en el camarín y otra en que interpretan una pieza musical con Chaplin en el violín y Keaton en el piano.

Los fanáticos del hombre del bastón, la galera y el bigotito aseguran que dicha confluencia fue un generoso regalo que este le hizo a un Keaton en decadencia. Otros, en cambio, sostienen que las escenas rodadas eran más de las que aparecen y que fueron suprimidas por Chaplin porque encontró que Keaton lo superaba en comicidad. Más allá de las anécdotas, lo cierto es que a su capacidad para la pantomima, Chaplin añadió también talento para los negocios y fue hábil en la tarea de forjarse un prestigio.

Vistas hoy, las películas de Keaton muestran a un cómico que no hace concesiones al público, que no lo gana con golpes bajos sentimentales, sino con un talento difícil de igualar que incluía desde una creatividad sin límites a la destreza de un gran acróbata.

Candilejas es, sin duda, una película que ocupará para siempre un lugar privilegiado en la historia del cine, por lo que es fácil deducir que la novela en que se basó encontrará lectores bien dispuestos en todo el mundo. Quizás uno de los mayores méritos de la película haya sido reunir a dos grandes que entendían el cine de formas diametralmente opuestas.







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