sábado, 7 de noviembre de 2009

El terror de los políticos





















La serie Lie to me dejó en evidencia que pocos logran ocultar una mentira. Placer, dudas, alegría y vergüenza en el rostro del poder, según el mayor especialista local en comunicación no verbal.

Un gesto vale más que mil palabras. Eso evaluaron en la Fox al momento de poner al aire la serie Lie to me, un fenómeno mediático donde el protagonista es experto en detectar engaños a través de movimientos faciales o corporales involuntarios y que ya genera preocupación entre los políticos.

Rascarse la nariz, levantar las cejas o mover los labios revela mucho más de lo que los mortales imaginan. Y, encima, multiplicado por mil: mientras la cara tiene 43 músculos, estos pueden configurar más de 10.000 expresiones, sin contar lo que se suma con cada movimiento del cuerpo. Un universo de emociones y personalidades que el inconsciente intenta ocultar pero florece más allá de toda intención.

“Sólo algunas personas, como los mentirosos naturales o los psicópatas, pueden manejar la expresión de sus emociones básicas, que son 7: alegría, ira, temor, tristeza, asco, desprecio y sorpresa, con mayor nivel de enmascaramiento o de represión para no mostrarlas, que el común de la gente”, sentencia Sergio Rucliki, especialista en comunicación no verbal, un campo de estudio multidisciplinario –donde confluyen la psicología, la antropología, la biología y la comunicación social, entre otras ciencias– y desarrollado desde hace más de 40 años en los Estados Unidos por Paul Ekman, catedrático de psicología de la Universidad de San Francisco al que la revista Time señaló como una de las 100 personas más influyentes del mundo.

Y no es una exageración. Con el cuerpo convertido en callejón sin salida, Ekman logró identificar en Bill Clinton una gestualidad idiosincrática con raíz en la infancia y que delata las travesuras cometidas. La antesala precisa del escándalo Lewinsky que sólo se atrevió a confesarle a un amigo y que, hoy en día, sobrevuela en la mente de muchos políticos. Incluso, los argentinos.

“El fin justifica los medios”, explica Rucliki. Y agrega: “Además de la famosa frase de Maquiavelo, hay una cuestión fundamental: los políticos no conocen otra forma de manejar la verdad que no implique un cierto grado de mentira. Parece contradictorio pero no lo es. En todo caso, cada uno tendrá que definir si se trata de una falta a la verdad consciente o se elige engañar deliberadamente”.



SATISFACCIÓN
Néstor Kirchner
“El ex presidente tiene una sonrisa con elevación unilateral de la boca que expresa placer, regocijo. Las personas que tienen hoyuelos pueden reflejar una actitud más despectiva de lo que realmente quieren expresar. No hay que perder de vista que los gestos están condicionados por la estructura del rostro en descanso, el nivel de individuación de los músculos faciales y su tamaño. Pero, en este caso, la unilateralidad y el brillo de los ojos me llevan a pensar que la sonrisa es de autosatisfacción, una expresión que compartimos todos cuando sentimos orgullo.”


DESCREIMIENTO
Elisa Carrió
“Se trata de un gesto fácil de interpretar: evidencia descreimiento. Lo que sucede es que hay un roll-up de los ojos, llevándolos hacia arriba y mostrando el blanco del ojo por debajo, que equivale al hartazgo. Si a eso se le suma presión en los labios y las comisuras y una forma de elevación unilateral de las cejas, se cierra el círculo del enojo. O sea que, en este caso, Lilita está harta, sospechando de algo, no creyendo en lo que tiene enfrente. Parece que estuviera diciendo: ‘¡Qué me querés vender!’.”


DUDA
Carlos Menem
“Rascarse la ceja es una señal de duda. Las rascadas, por lo general, se vinculan con esa cuestión. Cuando la ceja pica, por ejemplo, sospechamos de algo y al rascarla, además, en parte intentamos encubrir esa sensación. En Menem se vislumbra una reflexión dubitativa. Pero también existe cierto grado de turbación o confusión y hasta de vergüenza por la dirección de la mirada hacia abajo y la otra mano ubicada en la parte de los genitales, un gesto que refleja la sensación de estar expuesto. La forma de su sonrisa también se conecta con la incomodidad.”


MANIPULACION
Eduardo Duhalde
“El ocultamiento o mentira es una de las posibilidades de la rascada de nariz, que tiene a su vez diversos estilos y explicaciones sutiles, como rascarse con el pulgar, con el índice, con un simple toque o barrida de la mano, con el frotamiento de la base de la nariz. Aquí pareciera que entra en la categoría de manipulación. Que no significa que la persona intente manipular a nadie sino que tiene que ver con los gestos en los cuales nos tocamos una parte del cuerpo o nos limpiamos la ropa de basuritas reales o imaginarias como forma de canalizar niveles de estrés o de tensión súbita.”


DESPRECIO
Adolfo Rodríguez Saá
“La cara de Rodríguez Saá evidencia desprecio. En la cultura argentina, su expresión universal –una sonrisa unilateral con presión en una o ambas comisuras de los labios– tiene una forma de exhibición e interpretación particular: refleja escepticismo y cierta superioridad moral, estética o ideológica de quien realiza esa expresión. En este caso, además, los labios hacia adentro demuestran disgusto, la asimetría en la sonrisa con contracción en los párpados inferiores habla de autosuficiencia y la mano que pellizca la piel del cuello o mentón le agrega cierto nivel de molestia por lo que escucha o mira.”

INSEGURIDAD
Julio Cobos
“Los dedos en la boca expresan inseguridad. Y tiene su explicación cognitiva en un resabio de la infancia. Cuando somos pequeños, nos llevamos el pulgar en reemplazo del pecho materno, de la protección que nos ofrecía nuestra madre. Cuando somos más grandes, en cambio, solemos morder algún dedo o chocar los dedos con los dientes. Es un gesto que ocurre ante la irrupción de confusión e inseguridad. El caso extremo responde a comerse las uñas.”


IRA
Domingo Cavallo
“Se trata de una expresión de ira fingida. ¿Por qué? No acerca las cejas entre sí, simplemente las baja. Y ese aspecto, el acercamiento de las cejas, es el que completa la expresión de enojo. Obviamente, para que uno perciba el fingimiento es necesario conocer bastante a la persona, saber que se trata de un muy encodificador de lo que quiere transmitir. Eso no quiere decir que se cometan fallas, sino que puede encolumnarse en la categoría de lo que Ekman llama ‘mentirosos naturales’: capaces de poner en escena una performance verosímil pero que no es sincera.”

ASCO
Chiche Duhalde
“En este caso, el fruncimiento de la nariz y los músculos tensos de la cara no expresan desprecio sino que Chiche evidencia principalmente disgusto y su cara encaja con la expresión universal de asco. De todos modos, el desprecio, el asco-disgusto y la ira son parte de un lenguaje relacionado con la hostilidad, el odio, el fuerte rechazo hacia otro o hacia alguna cosa, ideología o pensamiento.”

fuente:
Veintitres


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