martes, 28 de enero de 2014

EL VIAJE DE AVELINO





Combinando elementos del documental antropológico con ficcionalización de hechos reales, en El viaje de Avelino, el porteño Francis Estrada echa mano de un método largamente utilizado por Abbas Kiarostami, solicitando de sus protagonistas la reconstrucción dramática de un episodio vivido por ellos tiempo atrás. A mediados de 2005, Avelino Vega, poblador de un modestísimo caserío catamarqueño, emprendió un largo viaje en burro hasta la distante ciudad de Fiambalá, desafiando las dificultades del terreno, el frío y la intemperie. Intentaba salvar a la hija, a quien la disentería puso en riesgo de muerte. Enterado del episodio gracias a un noticiero de televisión, Estrada (Buenos Aires, 1964) viajó hasta el poblado de Río Grande, se familiarizó con los Vega y terminó filmando aquella aventura, sin pretender sacarla de proporciones en relación con lo real.






Presentada en la competencia argentina del Bafici 2009, El viaje de Avelino funciona como si a algún retrato documental de Jorge Prelorán (Hermógenes Cayo o Medardo Pantoja, pongámosle, aunque más no sea por contigüidad geográfica) se lo hubiera puesto en movimiento, mediante el recurso a lo narrativo. Narratividad que no se impone de modo forzado sobre ambiente y personajes, sino que parecería desprenderse de ellos. Ambos planos coexisten. El plano documental pone al espectador porteño frente a un entorno y unas costumbres sideralmente distantes: las comunicaciones limitadas al radiomensaje, el sacrificio y la preparación de un cordero, la celebración de una fiesta comunal, el acordeón que al final toca Avelino, celebrando tal vez la cura de la Nely.

Sobre esos datos se entrelaza la historia de la enfermedad de la nena, que incluye la consulta a la curandera, algún infructuoso pase mágico, el empeoramiento progresivo y la visita de un enfermero, que aconseja llevarla a Fiambalá. Donde, a diferencia de Río Grande, hay médicos y un hospital.

Narrada con la austeridad que el ambiente pide, El viaje de Avelino da a pensar que, más que diferencias esenciales, las relaciones entre documental y ficción tal vez consistan en una cuestión de grados o dosificación. En este caso se pasa de la mayor concentración documental de los primeros tramos a una intensificación de lo ficcional, a partir del momento en que padre e hija inician su viaje. Sin el menor comentario o intrusión musical y ayudado por una pulida fotografía de Carla Stella, Estrada se atiene a las formas más estrictas del documental de observación, dejando que las imágenes cuenten la historia, sin mediaciones.

Imágenes en ocasiones construidas con deliberación, como la presencia de algún personaje colateral (el cazador que anda detrás de un puma) o la escena en que un burro amaga escapársele a Avelino. O, sobre todo, una en la que la aparición de una vaca espantada, en medio de la noche y entre los matorrales, puede llegar a generar algún sobresalto fuera de programa. Si alguna conclusión hay para extraer de la historia –que la distancia y la pobreza pueden conducir a la mortalidad infantil, por ejemplo–, esa conclusión queda a cargo del espectador. En un momento, Estrada marca con lucidez diferencias de fondo entre el documentalismo cinematográfico y el televisivo, contraponiendo, en la misma imagen, el desdramatizado entorno del caserío con el dramatismo que desde la pantalla del televisor intenta imponer, en la cobertura de esa misma noticia, un conductor de noticiero.






El viaje de Avelino se estrenó en una única sala del complejo Arteplex Belgrano, que de aquí en más pasa a llamarse Incaa-Doc y que, por iniciativa del Instituto de Cine y Artes Audiovisuales, estará exclusivamente destinada a la exhibición de documentales locales. Una forma de estímulo que estaba haciendo falta. Ahora puede verse por televisión, en el canal de INCAA TV.








EL VIAJE DE AVELINO

Argentina, 2009.

Dirección y guión: Francis Estrada.

Asesoramiento de guión: Carmen Guarini.

Dirección de fotografía: Carla Stella.

Edición: José María del Peón.

Producción: Michelle Jacques Toriglia para MC Producciones.

Estreno en proyección DVD, exclusivamente en la sala Incaa-Doc del Arteplex Belgrano.









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sábado, 25 de enero de 2014

ILHA DAS FLORES






Un tomate es plantado, cosechado, transportado y vendido en un supermercado, pero se pudre y acaba en la basura. ¿Acaba? No. ILHA DAS FLORES (Isla de las flores) lo sigue hasta su verdadero final, entre animales, basura, mujeres y niños. Y entonces queda clara la diferencia que existe entre tomates, cerdos y seres humanos.


Ilha das Flores es un municipio brasileño del estado de Sergipe. Se localiza a una latitud 10º26'11" sur y a una longitud 36º32'24" oeste, estando a una altitud de 3 metros. Su población estimada en 2004 era de 8.874 habitantes. Posee un área de 57,62 km².


"Sin duda alguna, los 12 minutos más potentes del cine brasileño. (...) El texto está dirigido en tono irónico por Jorge Furtado a 'extraterrestres' - que desconocen todo sobre los seres humanos, su planeta, sus sistemas económicos, sus creencias, sus prioridades, su concepto de libertad. En el fondo, Jorge Furtado y equipo (el grupo de la Casa de Cinema de Porto Alegre) promueven densa reflexión sobre el destino del hombre pobre, aquél que no conquistó sus derechos de ciudadano, y por eso disputa la basura con cerdos."


(Maria do Rosário Caetano, Jornal do MEC, Brasília, outubro/1998)



eN cASTELLANO





Dirección: Jorge Furtado

Producción Ejecutiva: Monica Schmiedt, Giba Assis Brasil e Nora Goulart
Guión: Jorge Furtado
Dirección de Fotografia: Roberto Henkin e Sérgio Amon
Dirección de Arte: Fiapo Barth
Música: Geraldo Flach
Dirección de Producción: Nora Goulart
Montaje: Giba Assis Brasil
Asistente de Dirección: Ana Luiza Azevedo

Uma Producción de la Casa de Cinema PoA

Elenco Principal
Paulo José (Narración)
Ciça Reckziegel (Dona Anete)



PREMIOS

17º Festival do Cinema Brasileiro, Gramado, 1989:
Mejor película de cortometraje (jurado oficial, jurado popular y premio de la crítica), Mejor guión, Mejor montaje y más 4 premios regionales.

40º International Filmfestival, Berlín, Alemania, 1990:
Oso de Plata para cortometraje.

Premio Air France, Rio de Janeiro, 1990:
Mejor cortometraje brasileño.

Premio Margarida de Prata (CNBB), Brasilia, 1990:
Melhor curta-metragem.

3º Festival Internacional del Cortometraje, Clermont-Ferrand, Francia, 1991:
Premio Especial del Jurado, Mejor Película (Jurado Popular).

American Film and Video Festival, New York, 1991:
Blue Ribbon Award.

7º En el-budget Kurzfilmfestival, Hamburgo, Alemania, 1991:
Mejor Película.

Festival International du Film de Region, 1994:
Mejor Película.

Exibido na mostra "Os 10 Melhores curtas brasileiros da década, no Cineclube Estação Botafogo, Rio de Janeiro, 1990.




eM pORTUGUÊS


Isla de las Flores (Ilha das Flores) from SixPositive on Vimeo.






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miércoles, 15 de enero de 2014

JUAN GELMAN, 83 AÑOS DE POESÍA







Opiniones

Un hombre deseaba violentamente a una mujer,
a unas cuantas personas no les parecía bien,
un hombre deseaba locamente volar,
a unas cuantas personas les parecía mal,
un hombre deseaba ardientemente la Revolución
y contra la opinión de la gendarmería
trepó sobre muros secos de lo debido,
abrió el pecho y sacándose
los alrededores de su corazón,
agitaba violentamente a una mujer,
volaba locamente por el techo del mundo
y los pueblos ardían, las banderas.




Oración de un desocupado

Padre,
desde los cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar, no tiene
que preocuparse andando el día por la ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.

Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no sé de qué sirve haber nacido,
que me miro las manos rechazadas,
que no hay trabajo, no hay,
bájate un poco, contempla
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estómago vacío,
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
cavándome la carne,
este dormir así,
bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
tócame el alma, mírame
el corazón,!
yo no robé, no asesiné, fui niño
y en cambio me golpean y golpean,
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
si estás, que busco
resignación en mí y no tengo y voy
a agarrarme la rabia y a afilarla
para pegar y voy
a gritar a sangre en cuello









Los sueños rotos por la realidad

Nota XII


los sueños rotos por la realidad
los compañeros rotos por la realidad/
los sueños de los compañeros rotos
¿están verdaderamente rotos/perdidos/nada/

se pudren bajo tierra?/¿su rota luz
diseminada a pedacitos bajo tierra?/¿alguna vez
los pedacitos se van a juntar?
¿va a haber la fiesta de los pedacitos que se
reúnen?

y los pedacitos de los compañeros/¿alguna vez
se juntarán?
¿caminan bajo tierra para juntarse un día
come dice manuel?/¿y se
juntarán un día?
de esos amados pedacitos está hecha nuestra
concreta soledad/
per/dimos la suavidad de paco/la tristeza de
haroldo/la lucidez de rodolfo/
el coraje de tantos

ahora son pedacitos desparramados bajo todo
el país
hojitas caídas del fervor/la esperanza/la fe/
pedacitos que fueron alegría/combate/
confianza
en sueños/ sueños/ sueños/ sueños/

y los pedacitos rotos del sueño/se juntarán
alguna vez?
¿se juantarán algún día/pedacitos?
¿están diciendo que los enganchemos al tejido
del sueño general?
¿están diciendo que soñemos mejor?



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miércoles, 8 de enero de 2014

HAZMERREÍR







La ONG Hazmerreír nació hacia fines de 2005 como “un acto de amor y reconocimiento” a un artista de circo, Juan Pablo Rey, fallecido en agosto de ese año en Buenos Aires, a los 25 años. Sus padres, Juan Manuel y Clara, dueños de la tradicional librería Keops, de Mar del Plata, resolvieron homenajearlo organizando una varieté circense que se hizo en el Club Kimberley. Ese día se reunieron varios grupos de circo cuyos integrantes habían conocido a Juan Pablo; la convocatoria fue un éxito porque a un lugar apto para albergar a 700 personas concurrieron 1.400. “El era un chico feliz y, sobre todo, un artista que estaba en la Escuela de Circo Criollo, por eso había que recordarlo de esa forma”, dice su padre, Juan Manuel Rey, mentor de una organización no gubernamental que hoy nuclea a distintas compañías que actúan en la calle, a la gorra, pero que también se están presentando con distintos espectáculos en los teatros municipales Colón y Diagonal, en esta temporada de verano, además de realizar giras internacionales durante el resto del año.

“Somos un grupo de amigos que nos juntamos porque somos artistas de circo y queríamos recordar a un compañero que había fallecido. Nosotros somos artistas independientes, no queremos ser famosos de la tele, como (Marcelo) Tinelli o Susana Giménez, queremos seguir siendo artistas callejeros, aunque también actuamos en teatros y hacemos giras por Europa y por América, porque lo más importante es el contacto con el público que nos conoce y nos acompaña.”

Santiago Foresi es uno de los integrantes del elenco de Hazmerreír, para el que realiza una performance solista, realmente brillante, que concita la atención y las risas de chicos y grandes frente a una de las entradas al edificio ubicado en la Plaza del Agua, en Güemes y Roca, de esta ciudad.

Foresi se transforma en el payaso Tony Fratelo, un personaje que habla muy poco –y en cocoliche–, que despierta carcajadas con cada mueca chaplinesca, con cada expresión corporal o con palabras en italiano que dispara con voz chillona. “Molto peligroso, adesso atencione”, exclama cuando se pone a hacer malabares con tres antorchas, mientras amenaza al público con apagarlas introduciéndolas en su boca. Tony Fratelo interactúa con los chicos que se ubican siempre en la primera fila y suma a los adultos para que lo acompañen con las palmas o con algún instrumento musical cuando él hace sonar su acordeón a piano con viejas melodías. “El año pasado anduvimos por Asia, por Brasil y por Europa, pero estar en Mar del Plata tiene una magia especial para todos nosotros”, sostiene.

Durante el invierno marplatense, Hazmerreír en Vacaciones convocó a cerca de 6.000 personas en las dos semanas de receso escolar y ahora se está presentando en el Teatro Municipal Diagonal. Además de Foresi, actúan Josefina Pérez Gardey, Nacho Rey –hermano de Juan Pablo–, Federico Galván y Sebastián Godoy. Otro de los elencos apadrinados por Hazmerreír se presenta durante enero en el Teatro Municipal Colón, con la obra Barlovento, que narra la historia de cuatro pasajeros en altamar, en un viaje poblado de acrobacias y de reflexión. Los intérpretes, todos marplatenses, son Ana Clara Manera, Martín Umérez, y los ya nombrados Nacho Rey y Federico Galván.

La primera de las obras se presenta todos los lunes a las 21 y la segunda los martes de enero a la misma hora. Los residentes en Mar del Plata tienen descuentos importantes –igual que los estudiantes y jubilados–, pero tienen que presentar papeles que acrediten que viven en esta ciudad. Barlovento fue nominada el año pasado a los Estrella de Mar, como mejor espectáculo marplatense.

Desde la creación de Hazmerreír, son muchos los gestos de solidaridad realizados por la ONG. Uno de los más increíbles tuvo como objetivo ayudar a Marcelo Adrián Quinteros, un biólogo que hace más de una década quedó cuadripléjico. Víctima de una enfermedad neurológica, quedó postrado en una cama. Lo único que tenían movilidad eran sus cejas y sus ojos; llegó a escribir un libro que se llama Teveo, donde desarrolló un método, una técnica de visualización ocular para poder comunicarse. Hazmerreír colaboró en el financiamiento de un software para que Quinteros pudiera escribir a través de un programa creado en 2009 por expertos de la Facultad de Ingeniería. Eso le permitió escribir, con ayuda de una enfermera, un segundo libro sobre su vida, que se llama Mi Historia Clínica. “Los dos libros fueron pedidos por especialistas europeos porque este hombre es un fenómeno. Le habían dado tres años de vida y lleva 13”, precisa Juan Manuel Rey.

Uno de los lemas de Hazmerreír dice: “Desde el dolor a la risa, de la tristeza a la alegría, del drama a la comedia, de la desesperación al abrazo. Que caigan las lágrimas, pero que exploten los aplausos”. Con la ayuda de distintas entidades, la ONG organiza todos los años, en Mar del Plata, el Festival Internacional de Circo Hazmerreír. Sus integrantes creen que desarrollan una actividad educativa, “no una educación formal, sino aquella que nos brinda los valores para una sociedad más justa, para llevar una sonrisa a los más necesitados”. Además de donar útiles, juguetes, libros, computadoras, ropa, silla de ruedas y otros elementos, los distintos grupos de circo hacen shows gratuitos en escuelas y en los barrios. Hace poco inauguraron el Comedor Amiguitos, en el barrio Parque Peña.

“Nada de todo lo que hemos hecho hasta ahora impidió que todos los días me despierte pensando en Juan Pablo, pero al menos pensamos que estamos haciendo algo que a él lo llenaría de alegría”, asegura Juan Manuel Rey, quien en su juventud fue jugador de básquet en el Club Unión, entidad en la que años después fue presidente.






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cholulos